Los candidatos a implantarse el Sistema Argus II son aquellos pacientes ciegos que aún puedan percibir la luz en uno o ambos ojos debido a una enfermedad en la retina externa, es decir, básicamente afectos deRetinosis Pigmentaria, aunque los profesionales indican que los pacientes con Enfermedad de Stargardt podrían también ser candidatos si tienen un gran deterioro visual.
El sistema consiste en la colocación de un ‘chip’ sobre la superficie de la retina y una gafas que soportan una cámara de Alta Definición que capta las imágenes y son procesadas por a través de un sistema informático y trasformadas en un estímulo eléctrico.
Dicho estímulo, junto con la energía y a través de ondas de baja frecuencia, se trasmite desde un antena que va colocada en la patilla de la gafa más próxima al implante, ya sea el ojo derecho o bien el izquierdo. Desde ahí pasa a un transductor que va adosado alrededor del ojo en contacto con la esclera y viaja a través de unos cables recubiertos con silicona dura, que finalmente acabaran en una superficie rectangular formada por 60 microele c-trodos de platino y que en contacto con la retina interna del paciente, es decir con las células ganglionares, estimulará grupos de ellas.
A su vez, la corteza occipital del cerebro recibe este estímulo a través de las vías ópticas anatómicas normales y es interpretado como visión fisiológica. Así, estos pacientes logran ver sombras y contornos de los objetos, lo que mejora su autonomía y la interacción con su entorno.
El uso de estos implantes electrónicos ha sido ya aprobado por la FDA. Sin embargo, debido a la complejidad de la técnica, solo se realiza en cinco centro en todo el mundo. En España, la primera paciente que ha conseguido recuperar la visión con esta técnica ha sido una mujer sevillana de 42 años con ceguera desde hace 13 por una retinosis pigmentaria. Se convierte así en la primera paciente con visión artificial operada en España. La operación fue realizada el 12 de junio por Jeroni Nadal, oftalmólogo, cirujano y coordinador del Departamento de Vítreo-retina del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona, junto a un equipo de nueve personas, en este centro oftalmológico.
Los expertos advierten que el 97% de los pacientes consiguen distinguir formas geométricas, percibir contrastes y ver contornos, pero ni mucho menos poder leer un libro ni ver la televisión. Además, tras la intervención, el paciente debe pasar por un proceso de aprendizaje que dura unas seis semanas.
**Publicado en PR SALUD
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