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28 January 2013

El periodo de residencia de los futuros neurólogos pasará, de los cuatro años actuales, a seis


.- El último borrador de Real Decreto por el que se regula la troncalidad y otros aspectos del sistema de formación sanitaria especializada en Ciencias de la Salud, que previsiblemente será aprobado en pocos días, sigue manteniendo dentro del tronco la especialidad de Neurología. Ante esta situación, la Sociedad Española de Neurología (SEN) advierte que, en el momento en el que entre en vigor este Real Decreto, el periodo formativo de los futuros neurólogos tendrá que aumentar necesariamente dos años más -los cuatro años actuales se convertirán en seis-, para cumplir con los requisitos europeos.

Debido a que la European Federation of Neurological Societies (EFNS) exige un mínimo de cuatro años de formación específica en Neurología para convalidar los títulos en Europa, la SEN afirma que la Comisión Nacional de Neurología, encargada de elaborar el nuevo programa formativo de la especialidad, se verá obligada a aumentar en dos años la duración actual. “Necesariamente tendrá que hacerse para que se pueda emular al resto de países europeos ya que, la obligatoriedad del Real Decreto de dedicar dos años al tronco, deja en solo dos los específicos a la especialidad”. Es por esta razón por la que la SEN y la Comisión Nacional de Neurología han comenzado a desarrollar el plan “Neurólogos europeos 2+4” con el objetivo de que los títulos de especialista puedan seguir siendo homologados.

Asimismo, la SEN recuerda que puesto que la Neurología está integrada por muchas subespecialidades, se trabaja con una gran variedad de arsenal farmacológico y con   una gran diversidad de pruebas diagnósticas y, además, el 80% de las enfermedades raras son de origen neurológico, “aumentar dos años la formación actual será también necesario para que el sistema de troncalidad no empeore la formación actual, ya de por sí, bastante escasa. Hoy por hoy cumplimos con el estándar europeo gracias a que, al garantizar que las guardias son específicas y formativas, se han conseguido equiparar a la formación clínica”.

Actualmente, y según el estudio publicado en la revista European Journal of Neurology, en el que se analizan los programas de formación en Neurología de los países europeos, España no sólo destaca por ser el que menos horas dedica a la especialidad para la obtención del grado académico (tan solo 20 horas frente a las 114 de media), sino que se sitúa a la cola en formación de postgrado (en cuanto a años de residencia y meses de formación específica), solo superando a Albania, Bulgaria, Lituania y Moldavia.

País
Años de Residencia
Meses de formación en Neurología
1
Austria
6
48
2
Finlandia
6
48
3
Eslovenia
6
48
4
Suiza
6
36
5
Holanda
6
n/c
6
Bélgica
5
60
7
Turquía
5
60
8
Reino Unido
5
60
9
República Checa
5
51
10
Islandia
5
48
11
Serbia
5
48
12
Eslovaquia
5
46
13
Letonia
5
44
14
Hungría
5
42
15
Israel
5
42
16
Noruega
5
42
17
Alemania
5
36
18
Grecia
5
36
19
Rumanía
5
36
20
Suecia
5
36
21
Italia
5
30
22
Estonia
5
25
23
Portugal
5
24
24
Luxemburgo
4
48
25
Georgia
4
44
26
Croacia
4
42
27
España
4
36
28
Albania
4
33
29
Bulgaria
4
29
30
Lituania
4
24
31
Moldavia
3
24

“De no modificar esta situación, y con la entrada en vigor del Real Decreto de la Troncalidad, al reducirse los años de formación específica, pasaríamos a ocupar el penúltimo lugar”, señalan desde la SEN. Además, si se observa la tendencia de los países europeos en relación a la formación de neurología en la última década, se puede comprobar que la gran mayoría ha aumentado sus años de formación específica. “España sería el único país europeo que recorrería el camino a la inversa, situándonos entre las formaciones de neurología más pobres de Europa, y haciendo que nuestros profesionales sean los menos competitivos”.

A finales del noviembre pasado, la SEN presentó los resultados de una encuesta anónima, que realizó entre sus casi 3.000 miembros, con el objetivo de  conocer la opinión de sus socios sobre el actual proyecto de troncalidad. En ella se desprendía no sólo que el 89% de los neurólogos españoles son contrarios al actual proyecto de troncalidad, sino que de reducirse el periodo formativo, el 88% considera que supondría graves prejuicios en la formación de los neurólogos del futuro.

“Se hace indispensable tratar de mejorar la formación de una especialidad que, no sólo se ocupa de tratar al grupo de enfermedades más prevalente de nuestro país, sino que su incidencia seguirá aumentando conjuntamente con el desarrollo de la sociedad y la expectativa de vida”, señalan desde la SEN.

Aumenta significativamente el número de personas que decide ponerse a dieta sin consultar con un especialista


 Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades mentales (psiquiátricas) que comportan anomalías graves durante la ingesta y convierten la comida en un enemigo. Son cada vez más frecuentes y actualmente se encuentran entre las patologías más graves de la población española. Aunque la edad de inicio suele ser la adolescencia, una gran parte de los casos se prolongan durante la vida adulta. “El prototipo de paciente que lo sufre es una mujer, con estudios universitarios de unos 26 años, -revela el doctor Ignacio Basurte, psiquiatra del Hospital Universitario Gregorio Marañón y secretario de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD). Además, en el 17% de los casos, encontramos casos de patología dual. Es decir, estas pacientes suman a su trastorno mental algún tipo de adicción”.

El síntoma externo podría ser una alteración de la conducta alimenticia (dietas prolongadas, pérdida de peso...) pero el origen de estos trastornos se explica a partir de una alteración mental cuya expresión psicológica es un elevado nivel de insatisfacción personal, miedo a madurar, elevados índices de autoexigencia, ideas distorsionadas sobre el peso o la comida, etcétera. Los trastornos alimentarios más conocidos que se enmarcan dentro de este conjunto son la anorexia, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. En España, como en el resto de los países desarrollados, los casos de bulimia superan los de anorexia.

Patología Dual y TCA
“Tanto la bulimia, el trastorno por atracón, como la anorexia purgativa, implican un marcado patrón impulsivo y de carencia de control inhibitorio, que a su vez se ve relacionado con la adicción y trastornos similares (juego patológico, cleptomanía y otros trastornos del control de impulsos). De hecho, aquellas personas que manifiestan tener problemas de alimentación, presentan también problemas relacionados con el consumo de sustancias con bastante frecuencia”, aclara el doctor Basurte.
Los expertos han observado un mayor número de pacientes con patología dual y TCA entre los casos bulímicos, es decir, aquellos que presentan dentro de su problemática patrones compulsivos como el vómito, ejercicio excesivo y uso de laxantes. “Estos pacientes abusan de cocaína, anfetaminas y cannabis. Además se conoce que existe una mayor tasa de consumo de alcohol en las personas diagnosticadas de anorexia subtipo purgativo o con bulimia nerviosa”, añade el experto.
Por otro lado, estudios realizados en algunos hospitales españoles con Unidades de Trastornos de la Conducta Alimentaria en adultos han demostrado que los pacientes con estos trastornos en la vida adulta consumen una media de tres sustancias adictivas, siendo las más frecuentes cafeína (86%), alcohol (72%), tabaco (51%). Inmediatamente después encontramos el abuso de benzodiacepinas e hipnóticos, cannabis y otras sustancias (alucinógenos, cocaína, anfetaminas y opiáceos).
Sólo un 2,3% de los pacientes con TCA no realiza ningún consumo de sustancias. Esto sube a un 11,4%, sin tener en cuenta el consumo de tabaco o cafeína, siendo en este caso el consumo más prevalente el alcohol, - revela el doctor Basurte. Se puede afirmar que por lo menos el 88,6% de los pacientes con TCA en la vida adulta, realizan algún consumo de sustancias con potencial adictivo, excluyendo el tabaco y la cafeína. Además, el riesgo de consumo perjudicial de alcohol y adicción se multiplica por cinco en pacientes con bulimia nerviosa. Estas pacientes se asocian también con una mayor impulsividad”.
Problemas asociados
Más de la mitad de los pacientes con TCA presentan una marcada impulsividad. Tal y como comenta el experto en patología dual, “la impulsividad aumenta el riesgo de consumo de sustancias, tentativas de suicidio, autolesiones o conductas purgativas que repercuten en una mayor complejidad asistencial y peor evolución, además de una elevada comorbilidad con rasgos de personalidad específicos. En este sentido, esta comorbilidad multiplica por 5 el riesgo de padecer depresiones severas/graves en casos como es el rasgo límite de personalidad, hasta por 4 en el caso del dependiente y casi de manera constante en el trastorno por evitación”.

Otros síntomas destacables, son los referentes a la presencia de síntomas de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) que aparece en más de la mitad de los pacientes. En palabras del doctor Basurte, “dichos síntomas afectan seriamente a la impresión subjetiva de los pacientes con TCA respecto a su calidad de vida. De esta manera, ven mermada de una manera significativa su estado de salud, estado de ánimo, trabajo, su nivel de actividad, relaciones sociales y en definitiva las actividades generales y el grado de satisfacción global. Presentan de igual manera un mayor grado de discapacidad total, que afecta de manera importante a todos los aspectos de su vida, social, laboral y familiar, además de un marcado nivel de estrés personal”.

“Como es evidente, los pacientes con TCA presentan una elevada comorbilidad. En su evolución influye de manera determinante la presencia de patología dual, determinados rasgos de personalidad, rasgos impulsivos, y síntomas de TDAH que da lugar a distintos subtipos del trastorno que se asocian a un peor pronóstico, a una mayor morbilidad por sí mismos, mayor discapacidad y peor calidad de vida”, concluye el secretario de la SEPD.

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