• La mortalidad hospitalaria por enfermedades cardiacas en España se ha reducido cerca de un 20% entre 2007 y 2023, pasando del 9,6% al 7,7%.
• Sin embargo, persisten importantes diferencias entre Comunidades Autónomas: la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo —teniendo en cuenta la edad y complejidad de los pacientes— puede ser hasta un 75% superior entre territorios (4,8 en Cataluña frente a 8,4 en Andalucía).
• También persisten importantes desigualdades en recursos y resultados: la dotación de camas de cardiología varía desde 18,1 por 100.000 habitantes en Asturias hasta 6,3 en Navarra, y el número de cardiólogos oscila entre 4,9 por 100.000 habitantes en Andalucía y 8,6 en Castilla y León.
El Informe RECALCAR 2025, que analiza la atención cardiológica en el Sistema Nacional de Salud, constata una mejora sostenida de los resultados en salud cardiovascular a lo largo de las dos últimas décadas con una reducción en la mortalidad hospitalaria por enfermedades cardiacas del 20% entre 2007 y 2023 (pasando del 9,6% al 7,7%).
No obstante, el documento elaborado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en colaboración con la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS), advierte de la persistencia de importantes desigualdades entre Comunidades Autónomas. Estas diferencias abarcan desde los resultados en salud a la dotación de recursos, la actividad clínica y organización de la atención, lo que puede dar lugar a escenarios de inequidad en el sistema sanitario. Para el conjunto de enfermedades cardiacas, la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo -es decir, teniendo en cuenta la edad y complejidad de los pacientes- es hasta un 75% superior entre unas Comunidades Autónomas y otras (4,8 en Cataluña vs 8,4 en Andalucía).
El informe parte del análisis de la base de datos de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud, que incorpora 5,44 millones de registros entre 2007 y 2023. Además, explota los datos de una exhaustiva encuesta que han contestado el 66% de los servicios de cardiología de los hospitales públicos españoles, los cuales representan el 76% de las camas instaladas.
Desigualdades en la dotación de recursos
Desde el punto de vista organizativo, el informe señala que el 56% de los episodios de ingreso hospitalario por enfermedad cardiaca son dados de alta por servicios distintos al de cardiología, siendo Medicina Interna responsable del 35% de las altas. Este dato refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos asistenciales más integrados y colaborativos entre especialidades, así como de fortalecer la coordinación con la atención primaria.
Aunque la dotación global de recursos se sitúa, en general, dentro o ligeramente por encima de los estándares recomendados, las diferencias entre Comunidades Autónomas son notables. La dotación de camas de cardiología, por ejemplo, oscila entre las 18,1 camas por cada 100.000 habitantes del Principado de Asturias a las 6,3 en la Comunidad Foral de Navarra, situándose ambas en los extremos del espectro.
Además, RECALCAR identifica déficits específicos en la asignación de camas de cuidados críticos cardiológicos en servicios de alto volumen. En cirugía cardiaca, sólo el 15% de los servicios supera el volumen mínimo de intervenciones recomendado, lo que respalda la conveniencia de concentrar programas para mejorar resultados y eficiencia.
En el ámbito de los recursos humanos, el número de cardiólogos por 100.000 habitantes también presenta grandes desigualdades: mientras que Andalucía registra 4,9 cardiólogos por 100.000 habitantes, Castilla y León alcanza los 8,6, Región de Murcia 8,4 y Aragón 7,6.
En cuanto a enfermería, el informe aporta datos por tipología de unidad: las unidades de insuficiencia cardiaca disponen de una media de 1,4 enfermeras por unidad, mientras que en las unidades de rehabilitación cardiaca la dotación media es de 2,6 profesionales de enfermería y fisioterapia. No obstante, RECALCAR no ofrece un indicador homogéneo de enfermería ni de personal técnico por habitante, lo que limita la comparación directa entre Comunidades Autónomas y subraya la necesidad de mejorar los sistemas de información para la planificación de los recursos humanos en cardiología.
Evolución de los principales procesos cardiológicos
El análisis de la base de datos de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud muestra una evolución favorable en los principales procesos cardiológicos, especialmente cuando se analizan los indicadores ajustados a riesgo. En el infarto agudo de miocardio con elevación del ST (IAMCEST), la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo se ha reducido en torno a un 25% a lo largo del período analizado. Esta evolución refleja el impacto positivo del despliegue progresivo y la consolidación de las redes de atención al infarto. En términos de mortalidad bruta, el IAMCEST ha pasado de cifras cercanas al 13% a comienzos del período a un 8,4% en 2023, reduciéndose hasta el 5,3% en los pacientes tratados mediante angioplastia primaria.
En el infarto agudo de miocardio sin elevación del ST (IAMSEST), la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo también muestra una tendencia descendente sostenida, con una reducción aproximada del 15,7% a lo largo del período analizado. En esta patología la mortalidad hospitalaria bruta se sitúa en torno al 6,6%, con diferencias relevantes entre Comunidades Autónomas.
La insuficiencia cardiaca continúa siendo uno de los principales retos organizativos y asistenciales del Sistema Nacional de Salud. En este proceso, la mortalidad hospitalaria ajustada a riesgo ha mejorado en torno a un 20%, descendiendo desde un valor de 1,21 hasta 0,97. Sin embargo, la tasa bruta de mortalidad hospitalaria ha seguido una tendencia ascendente, aumentando desde el 10,5% en 2007 hasta el 12,0% en 2023, y concentrando además tasas de reingreso a los 30 días del 5,1%. Esta aparente contradicción refleja el aumento de la complejidad clínica de los pacientes, con mayor edad y carga de comorbilidad, en el contexto de una patología crónica de incidencia creciente.
El escenario más desfavorable corresponde al IAMCEST con shock cardiogénico. En este subgrupo, la mortalidad hospitalaria bruta continúa situándose en torno al 50% en 2023, pese a una ligera mejoría a lo largo del tiempo. Además, presenta una marcada variabilidad interterritorial, con Comunidades Autónomas que registran tasas de mortalidad del 35,9%, frente a otras que superan el 60%, lo que pone de manifiesto diferencias sustanciales en la organización asistencial y en la disponibilidad de cuidados críticos cardiológicos.
La Sociedad Española de Cardiología con la colaboración de la Fundación IMAS lleva desde 2012 analizando la atención cardiológica en España con el informe RECALCAR. La medición sistemática de resultados y recursos y el análisis de la organización asistencial es fundamental para corregir inequidades y mejorar la calidad de la atención.




