Los especialistas en Pediatría de los hospitales Vithas Xanit Internacional y Vithas Málaga recuerdan que la vuelta al colegio y a las escuelas infantiles coincide cada año con un aumento de las infecciones respiratorias entre los niños. La convivencia en las aulas, el contacto estrecho con otros menores y el uso compartido de objetos favorecen la transmisión de virus, especialmente durante los meses de otoño e invierno.
Aunque los catarros son frecuentes durante la infancia y, en la mayoría de los casos, evolucionan favorablemente, los expertos insisten en la importancia de adoptar medidas preventivas y conocer los signos de alarma que pueden requerir valoración médica, especialmente en bebés y menores de corta edad.
El Dr. José Enrique Sánchez Martínez, jefe del Servicio de Pediatría de Vithas Xanit Internacional y Vithas Málaga, explica que “es habitual que los niños acumulen varios catarros al inicio del curso escolar, ya que entran en contacto con nuevos virus en el entorno educativo. Esto no implica necesariamente que tengan las defensas bajas”.
Los especialistas recuerdan que los catarros forman parte del desarrollo normal del sistema inmunitario infantil. El catarro común es la infección respiratoria más frecuente en la infancia y suele provocar congestión nasal, mucosidad, tos y estornudos. “No existe un tratamiento específico para los resfriados; las principales recomendaciones son mantener una adecuada hidratación, realizar lavados nasales con suero fisiológico y vigilar la evolución del menor”, señala el especialista. Asimismo, recuerda que los antibióticos no son eficaces frente a las infecciones virales y solo deben utilizarse bajo prescripción médica.
Entre las infecciones respiratorias que requieren una vigilancia especial se encuentra la bronquiolitis, una enfermedad que afecta principalmente a los menores de dos años y cuyo principal causante es el virus respiratorio sincitial (VRS). Aunque suele comenzar con síntomas similares a los de un catarro, puede evolucionar hacia una dificultad respiratoria que requiere seguimiento médico.
“La mayoría de los niños presenta una evolución favorable, pero debemos prestar especial atención a los bebés más pequeños, los niños prematuros y aquellos que tienen enfermedades cardiacas, pulmonares o alteraciones del sistema inmunitario”, indica el Dr. Sánchez.
Prevención y signos de alarma
Los especialistas recuerdan que medidas sencillas como el lavado frecuente de manos, cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, evitar compartir objetos de uso personal, ventilar los espacios cerrados y mantener a los bebés alejados de personas con síntomas respiratorios ayudan a reducir la transmisión de estos virus. También destacan la importancia de seguir las recomendaciones sanitarias sobre inmunización frente al VRS.
Los especialistas recuerdan además la importancia de mantener al día el calendario vacunal, una de las medidas más eficaces para proteger a los niños frente a enfermedades como la tosferina, el sarampión o la gripe y reducir su transmisión en las aulas. Con la vuelta al colegio y la llegada del otoño, recomiendan revisar la cartilla de vacunación y completar las dosis pendientes, incluidas las campañas estacionales frente a la gripe y el VRS en los más pequeños.
Aunque la mayoría de estas infecciones puede tratarse en casa, es importante consultar con un profesional sanitario si el niño presenta dificultad para respirar, respiración rápida o agitada, hundimiento de las costillas al respirar, cambios de coloración alrededor de los labios, rechazo de las tomas, somnolencia excesiva o fiebre persistente. En los bebés menores de tres meses, cualquier episodio de fiebre requiere valoración médica. “Si el niño realiza un esfuerzo evidente para respirar, deja de comer, presenta cambios de coloración o se encuentra muy decaído, debe ser valorado cuanto antes”, subraya el especialista.
El Dr. Sánchez concluye que “la información y el seguimiento adecuado permiten que la mayoría de estas infecciones se resuelvan favorablemente en el domicilio. No obstante, es importante consultar con un profesional cuando aparezcan signos de alarma o exista cualquier duda sobre la evolución del niño”.





