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28 December 2010

Las nuevas formas de divertirse y comunicarse resucitan patologías clásicas con nuevos nombres


Los pediatras españoles están acuñando, en los últimos años, una lista de nuevas patologías con nombres como la wiitis, el síndrome de la pantalla, el pulgar de Blackberry o el codo de móvil. Aunque suenen a neologismo, los síntomas que provocan son de sobra conocidos en medicina: tendinitis, ojo seco, bursitis, afectación del túnel carpiano, epicondilitis, lesiones nodulares o malformaciones.
A estas viejas-nuevas dolencias se unen otras vinculadas a hábitos como la obesidad, las pérdidas de audición por culpa del excesivo volumen de los iPod y MP3, los dolores lumbares por el fatigoso peso de las mochilas escolares y las deformaciones maxilofaciales producidas por piercings y movimientos repetitivos como la masticación de chicle y pipas.
El doctor Santiago García-Tornel, del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona asiste cada día desde su cargo de director clínico al desfile de adolescentes con este tipo de afectaciones, que va recopilando en su blog. Descubrir el origen de estas molestias empieza a ser una complicación para muchos profesionales. En este sentido, Inmaculada Calvo, presidenta de la Sociedad de Reumatología Pediátrica, señala: "Los facultativos no estamos lo suficientemente informados sobre este nuevo campo".
Este escenario no implica que en el futuro surja una generación de sordos, obesos, reumáticos y lisiados. Todavía la prevalencia de estas patologías no es significativa, ningún estudio científico ha establecido una relación directa causa-efecto (hasta ahora, son asociaciones temporales basadas en la experiencia de los médicos en sus consultas), y los hábitos se pueden cambiar. "No podemos lanzar mensajes alarmistas y menos respecto a la población adolescente", sostiene Luis Rajmil, especialista en salud pública. Sin embargo, precisa que el impacto de estas conductas sobre la salud no se conocerá dentro de unos años.
El traumatólogo Ferran Pellisé, de la unidad de columna del hospital de Vall d'Hebron, se planteó en 2009 si era cierto o no que las mochilas escolares provocaban dolores lumbares. Por este motivo, realizó un estudio entre 1.470 adolescentes de Barcelona y Friburgo (Suiza). Las primeras conclusiones constataron que nada menos que el 40% de los encuestados había sufrido dolor lumbar en el último mes. Pero, en cambio, cuando profundizó en el informe se percató de que en solo el 3,5% de los casos el dolor les restaba calidad de vida. "Una primera asociación sería el dolor lumbar a causa del material escolar, pero es una asociación, lo que no significa que sea la causa real en todos los casos. También influyen las malas posiciones que se adoptan durante el día o el sedentarismo y la falta de ejercicio", sostiene Pellisé.
Inmaculada Calvo apunta que las bolsas muy cargadas y no colocadas adecuadamente -por ejemplo llevadas en un solo hombro- sí influyen en el dolor lumbar y dorsal de carácter mecánico, pero no inflamatorio. Como también puede afectar a las articulaciones del brazo el hecho de arrastrar los carritos que sustituyen a las mochilas.
En su consulta del hospital La Fe de Valencia, a Calvo este año se le han presentado dos casos con lesiones nodulares, dolor en la palma de la mano e inflamación por la presión continua de objetos. "Después de mucho preguntar confirmamos que se debía al uso continuado de la PlayStation", comenta. El doctor Julio Bonis también ha descrito la wiitis, porque un día amaneció con dolor en el hombro después de haber estado la víspera jugando horas a la consola de Nintendo.
Calvo también se ha encontrado con jóvenes con inflamaciones del tendón del pulgar, tenosinovitis y afectación del túnel carpiano por el uso continuado de móviles y Blackberry para enviar mensajes de texto. Los guitarristas y las amas de casa presentan síntomas similares. Otros artilugios de ocio, como las consolas, pueden provocar bursitis en el codo (inflamación de las bolsas serosas de las articulaciones) y epicondilitis (codo de tenista). Por eso son recomendables ejercicios de flexión y extensión tras un tiempo de juego.
"Todo lo que realizamos con exceso puede producir un daño", advierte Laia Bisbe, oftalmóloga del hospital barcelonés de Vall d'Hebron. Bisbe ha estudiado la patología denominada "ojo seco" por la exposición continuada a las pantallas de ordenador o a la televisión. "Cuando miramos una cosa con atención, la frecuencia del parpadeo cae en picado" señala. El ojo necesita lubricarse continuamente, y el parpadeo se encarga de humedecerlo. Si este disminuye, la lágrima se evapora con más facilidad, un fenómeno que se acentúa con el calor que emite la pantalla del ordenador. Los síntomas son pequeñas heridas en el ojo, totalmente reversibles, dolor de cabeza, picores, vista borrosa y, aunque pueda parecer contradictorio, lagrimeo. Muchos jóvenes acuden a su consulta con estos síntomas.
Los aires acondicionados, la calefacción y una dieta baja en ácido graso omega-3 también reducen la calidad de las lágrimas. "La pantalla del ordenador no perjudica a los ojos, no es irreversible y no provoca más problemas que estos síntomas", explica. Sin embargo, lamenta que en EE UU ya existan una especie de esponjas que sirven para humedecer los ojos y así poder estar más horas delante del ordenador. "Hay que descansar, cerrar los ojos o mirar al infinito tras algunas horas frente a la pantalla", avisa.
Estos periodos de descanso son fundamentales también al escuchar música con auriculares con iPod y MP3. Algunos de estos dispositivos llevan bloqueadores de volumen, pero la Red está llena de páginas sobre cómo romper este capado, como se denomina en argot. El umbral de lo recomendable se sitúa en 80 decibelios y no más de dos horas al día.
Maria Antonia Claveria, otorrina de la unidad de sordera de Sant Joan de Déu, y Cristóbal Gómez-Cortijo, secretario de la Asociación Española de Otorrinolaringología, coinciden en señalar que ahora se están diagnosticando más hipoacusias, es decir, pérdidas parciales de la capacidad auditiva, que hace unos años. Y alguna afecta a los adolescentes, sobre todo con la pérdida de altas frecuencias.
"Hasta ahora todo eran impresiones, pero lo cierto es que hemos detectado pérdidas de audición en personas de 60 o 65 años que antes eran propias de personas de 80", explica Gómez-Cortijo. "Ahora tenemos más armas que antes para detectar las hipoacusias y la gente está más sensibilizada para acudir a la consulta. Claro que puede influir el uso de aparatos de música, pero demostrarlo por el método científico es muy complicado", añade Claveria.
La exposición prolongada a ruidos de más de 80 decibelios y sin periodos de reposo provoca lesiones en las células sensoriales, la mayoría irreversibles, porque el oído carece de mecanismos defensivos. "He visto a jóvenes con traumas acústicos agudos a la mañana siguiente de un concierto, con pérdidas en la frecuencia 4.000. Como si les hubiera explotado un petardo", revela Gómez-Cortijo. Y añade: "El método científico es muy exigente porque los estudios poblacionales son muy complicados de realizar. Tenemos una evidencia de que el iPod no producirá una generación de sordos, pero puede ser un drama para los actuales adolescentes porque pasará factura en el futuro". La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa en 65 decibelios el umbral tolerable de ruido para las personas.
La moda también se cobra su peaje. Abel Cahuana, odontólogo del materno-infantil de Sant Joan de Déu, ha visto pasar por su consulta a adolescentes con fracturas dentales por culpa de los piercings metálicos y alteraciones en la encía por el contacto con los tejidos. Cahuana avisa de que morder objetos o las uñas, masticar con exceso chicles o comer pipas altera la articulación temporomandibular con el aumento de la musculatura de los maseteros y desgasta los dientes.
Son enfermedades de siempre, pero con otras causas.


**Publicado en "El pais"

Beber habitualmente nos hace más susceptibles a las 'anfetas'

Conocidas en el mercado negro como 'anfetas', 'speed' o muchos otros apelativos, las anfetaminas son compuestos estimulantes cuyo uso -y abuso- es habitual en muchos países. Pueden incrementar la concentración y la energía, aunque también presentan importantes problemas secundarios, y están muy extendidas como droga de uso recreativo. Además, según acaba de confirmar un nuevo estudio, sus efectos están relacionados con la ingesta habitual de alcohol.
Los bebedores 'moderados', es decir, aquellos que toman habitualmente alcohol -más de siete bebidas a la semana- sin llegar a ser alcohólicos, presentan una mayor susceptibilidad al efecto de las anfetaminas que quienes consumen normalmente una menor cantidad de alcohol. Así lo muestra un estudio realizado en la Universidad de Kentucky (EEUU) y publicado en la revista 'Alcoholism: Clinical Experimental Research'.
El psiquiatra Craig Rush, catedrático del departamento de Ciencia de la Conducta de la citada institución y director del estudio, ha explicado que investigaciones previas ya habían determinado un vínculo epidemiológico entre la ingesta de alcohol y el abuso de anfetaminas. A partir de ahí, su equipo había establecido en un estudio anterior que el motivo de esta relación podía estar provocado por una mayor susceptibilidad de los bebedores habituales -aunque moderados- hacia los estimulantes.
La investigación que ahora se presenta va un paso más allá, al mostrar que la gente que bebe más habitualmente se muestra más dispuesta, en condiciones de laboratorio, a realizar tareas mecánicas a cambio de obtener una mayor dosis de anfetaminas. El estudio contó con 33 voluntarios, la mitad de ellos eran bebedores ligeros (bebían menos de siete bebidas a la semana) y la otra mitad eran bebedores moderados (es decir, bebían más que los otros).

-Tareas cada vez más complejas
La mitad de participantes recibió una dosis de un octavo de anfetamina y la otra mitad, un placebo (una pastilla idéntica pero sin principio activo). Si querían recibir más octavos, hasta llegar a completar su dosis, los voluntarios tenían que llevar a cabo tareas sencillas, pero progresivamente más pesadas, con el ordenador.
En realidad, sólo había que 'clickear' con el ratón varias veces sobre una pantalla. Pero, a medida que se acercaban a la dosis, la actividad podía llegar a ser realmente molesta: el segundo octavo sólo 'costaba' 25 'clicks', pero pasar de la séptima a la octava dosis requería 'clickear' otras 3.200 veces. Los científicos se aseguraban mediante este método, habitual en esta clase de estudios, que sólo los que realmente tuvieran ganas de más anfetaminas completarían las tareas.
Los resultados han indicado que los bebedores moderados eran mucho más propicios a completar las tareas. En otras palabras, las drogas hacían más efecto sobre la gente acostumbrada a beber habitualmente, que se sentían más 'enganchados' a las pastillas y no dudaban en 'clickear' sin pausa para conseguir más y más dosis.
Esta diferencia, en todo caso, sólo se notaba con dosis bajas de anfetaminas, ante las cuales sólo reaccionaban los bebedores. Cuando la dosis era lo bastante grande, tanto bebedores moderados como bebedores ligeros se veían afectados de igual modo por la droga, y todos participaban para lograr más dosis.
Los investigadores creen que seguir profundizando en esta relación entre el consumo de alcohol y el abuso de anfetaminas podría ayudar a generar nuevas estrategias de prevención, según concluyen en su informe.

**Publicado en "El Mundo"

PLX XWave, una aplicación que permite medir la actividad cerebral con el iPhone


Una aplicación para iPhone, iPod Touch y iPad, llamada PLX XWave, permite ver la actividad cerebral del usuario resumida en una serie de gráficos interactivos. Mediante un dispositivo que se coloca en la cabeza se capta el estado del cerebro y los datos son enviados al terminal móvil. Pero, ¿realmente este 'software' ofrece un servicio médico o sólo supone un simple entretenimiento?
El 'software' de XWave muestra, mediante gráficos y resultados interactivos, que van cambiando en tiempo real, el estado del cerebro. La aplicación recoge los datos necesarios con ayuda de un artilugio que se coloca en la cabeza y se conecta al iPhone a través de la entrada de audio. Éstos son enviados directamente al iPhone y con ayuda del programa se procesan para que el usuario los visualice, según explica Mashable.
Dependiendo de la actividad cerebral los gráficos van cambiando. La aplicación muestra de qué manera afecta el nerviosismo o cómo se relajan las señales si se alcanza un estado de tranquilidad. Existen varias pantallas para ver los resultados y cada una de ellas tiende a favorecer un determinado estado mental, como la concentración. Otra interfaz ayuda a la relajación haciendo que cuanto más tranquilo se encuentre el usuario más suaves serán los colores que se muestren.
La aplicación XWave es gratuita pero el dispositivo necesario para medir las señales cerebrales cuesta 99,99 dólares (unos 76 euros).


-Aplicaciones de salud
La aplicación XWave para iPhone no es un instrumento científico. Es cierto que puede valer como indicador, pero no tanto como para servir para el estudio médico. Sin embargo, existe una gran cantidad de 'software' para teléfonos 'inteligentes' destinado al sector de salud.
Los terminales móviles tienen un potencial enorme para los médicos, ya que se trata de un aparato que el usuario lleva siempre consigo y su sistema operativo es capaz de hacer funcionar programas de cierta complejidad. Por ello el campo de la monitorización y el seguimiento a pacientes ofrece grandes posibilidades.
La asistencia a distancia en zonas rurales mal comunicadas es otra de las ventajas de las aplicaciones, como Sana, desarrollada por estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Otro 'software' para móviles, Diamedic, permite a los diabéticos registrar su nivel de glucosa en sangre, así como llevar un historial de sus dosis de insulina.


**Publicado en "ReadWriteWeb.es"

La compañía «Power Balance» se ha visto obligada a reconocer en Australia que la eficacia de su producto no se respalda por ninguna prueba científica



De la anunciada tecnología del rendimiento, al parecer nada de nada. Al menos, según admite la propia compañía en Australia. "Admitimos que no hay pruebas científicas verificables que sostengan nuestras afirmaciones", reconocen los fabricantes de 'Power Balance', la polémica pulsera del equilibrio, en un comunicado emitido por orden de un organismo australiano.
"'Power Balance' se basa en la idea de optimizar el flujo de energía del cuerpo natural, similar a los conceptos detrás de muchas filosofías orientales. El holograma de 'Power Balance' está diseñado para amplificar y responder al campo de la energía natural del cuerpo". Suena tan bien que si encima ves a Kobe Bryant usando la pulsera, cuesta resistirse. Estas afirmaciones en la página web oficial (estadounidense, en este caso, la española está en mantenimiento) junto con una oportuna publicidad basada en atletas de élite usando la pulsera y un increíble boca a boca consiguieron que 'Power Balance' se convirtiera en uno de los productos de moda.
Pero, claro, las declaraciones de la compañía a instancias de las autoridades australianas son harina de otro costal. "Admitimos que no hay pruebas científicas verificables que sostengan nuestras afirmaciones", admite la compañía 'Power Balance' en un comunicado emitido por orden de un organismo australiano.


-«Publicidad engañosa»
En este sentido, la Australian Competition and Consumer Comission (ACCC) ha condenado a la compañía a eliminar la "publicidad engañosa" de su sitio web y el embalaje, a devolver el dinero a los consumidores que se consideren engañados y quitar las palabras "tecnología de rendimiento" de la propia pulsera.
Hace unos días, Italia sancionó a la compañía con 350.000 euros por estos motivos. En nuestro país, FACUA-Consumidores en Acción presentó una demanda por publicidad engañosa. Andalucía multó con 15.000 euros a 'Power Balance', aunque la denuncia también fue remitida a la Dirección General de Salud Pública y Sanidad Exterior del Ministerio de Sanidad.


**Publicado en "ABC"

27 December 2010

La equinácea no mejora los catarros


Los productos de herbolario tienen cada vez más presencia en nuestros botiquines, aunque muchos de ellos no cuentan con respaldo científico. La equinácea es una de las plantas que más popularidad ha ganado por sus supuestos beneficios frente a los resfriados. Sin embargo, un estudio señala que no es más eficaz que el placebo a la hora de mejorar los síntomas del catarro y reducir su duración.
El género botánico 'Echinacea' era muy utilizado por los indígenas norteamericanos como remedio para muchas enfermedades. A lo largo de la historia se ha empleado para tratar la escarlatina, la sífilis, la malaria o la difteria y, aunque su uso descendió tras la llegada de los antibióticos, hoy en día se sigue recomendando para combatir los catarros.
Este remedio herbal ha sido sometido a muchos estudios y "casi todos los ensayos clínicos mostraron un beneficio estadísticamente significativo o una tendencia hacia él", explican los autores en la revista 'Annals of Internal Medicine'. "Sin embargo, todos estaban financiados por fabricantes de estos productos y eran de calidad baja o moderada", añaden.
Por eso decidieron llevar a cabo esta investigación, en la que comprobaron los efectos de la equinácea frente a los de una sustancia inactiva y al no tratamiento en 719 participantes. Pero "la formulación no tuvo un efecto importante en el curso del catarro común", aseguran los autores, de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU).
Eso sí, reconocen, "la tendencia va hacia el beneficio, con una reducción de medio día en la duración de un constipado o, aproximadamente, un descenso del 10% en su gravedad".
Sin evidencias claras de su utilidad para combatir los molestos catarros, que tienen un coste económico de 40.000 millones de dólares al año en EEUU (unos 30.000 millones de euros), "la elección de utilizar o no la equinácea para tratarlos debe estar guiada por las preferencias y los valores personales", concluye el trabajo.


**publicado en "El Mundo"

Newborns with low vitamin D levels at increased risk for respiratory infections

The vitamin D levels of newborn babies appear to predict their risk of respiratory infections during infancy and the occurrence of wheezing during early childhood, but not the risk of developing asthma. Results of a study in the January 2011 issue of Pediatrics support the theory that widespread vitamin D deficiency contributes to risk of infections. "Our data suggest that the association between vitamin D and wheezing, which can be a symptom of many respiratory diseases and not just asthma, is largely due to respiratory infections," says Carlos Camargo, MD, DrPH, of the Massachusetts General Hospital (MGH), who led the study. "Acute respiratory infections are a major health problem in children. For example, bronchiolitis – a viral illness that affects small airway passages in the lungs – is the leading cause of hospitalization in U.S. infants."
Although vitamin D is commonly associated with its role in developing and maintaining strong bones, recent evidence suggests that it is also critical to the immune system. Vitamin D is produced by the body in response to sunlight, and achieving adequate levels in winter can be challenging, especially in regions with significant seasonal variation in sunlight. Previous studies by Camargo's team found that children of women who took vitamin D supplements during pregnancy were less likely to develop wheezing during childhood. The current study was designed to examine the relationship between the actual blood levels of vitamin D of newborns and the risk of respiratory infection, wheezing and asthma.
The researchers analyzed data from the New Zealand Asthma and Allergy Cohort Study, which followed more than 1,000 children in the cities of Wellington and Christchurch. Midwives or study nurses gathered a range of measures, including samples of umbilical cord blood, from newborns whose mothers enrolled them in the study. The mothers subsequently answered questionnaires – which among other items asked about respiratory and other infectious diseases, the incidence of wheezing, and any diagnosis of asthma – 3 and 15 months later and then annually until the children were 5 years old. The cord blood samples were analyzed for levels of 25-hydroxyvitamin D (25OHD) – considered to be the best measure of vitamin D status.
Cord blood samples were available from 922 newborns in the study cohort, and more than 20 percent of them had 25OHD levels less than 25 nmol/L, which is considered very low. The average level of 44 nmol/L would still be considered deficient – some believe that the target level for most individuals should be as high as 100 nmol/L – and lower levels were more common among children born in winter, of lower socioeconomic status and with familial histories of asthma and smoking. By the age of 3 month, infants with 25OHD levels below 25 nmol/L were twice as like to have developed respiratory infections as those with levels of 75 nmol/L or higher.
Survey results covering the first five years of the participants' lives showed that, the lower the neonatal 25OHD level, the higher the cumulative risk of wheezing during that period. But no significant association was seen between 25OHD levels and a physician diagnosis of asthma at age 5 years. Some previous studies had suggested that particularly high levels of vitamin D might increase the risk for allergies, but no such association was seen among study participants with the highest 25OHD levels. Camargo notes that very few children in this study took supplements; their vitamin D status was determined primarily by exposure to sunlight.
An associate professor of Medicine at Harvard Medical School, Camargo notes that the study results do not mean that vitamin D levels are unimportant for people with asthma. "There's a likely difference here between what causes asthma and what causes existing asthma to get worse. Since respiratory infections are the most common cause of asthma exacerbations, vitamin D supplements may help to prevent those events, particularly during the fall and winter when vitamin D levels decline and exacerbations are more common. That idea needs to be tested in a randomized clinical trial, which we hope to do next year."

*Source: Massachusetts General Hospital

Connie Culp ya conoce a la familia de su donante de cara


Cuando el doctor Pedro Cavadas realizó el primer trasplante de cara en España en agosto de 2009, faltó tiempo para que algunos medios se lanzasen a revelar detalles del receptor, algo prohibido expresamente por la ley, que también limita el contacto entre las familias de donante y receptor (tanto si se trata de un trasplante facial como de cualquier otro órgano). En EEUU, la situación es diferente y su primera trasplantada de cara, Connie Culp, acaba de encontrarse con la familia que hizo posible su intervención.
Hasta ahora, lo poco que Connie sabía de la mujer que le donó su nuevo rostro es que había fallecido en 2008 de un ataque al corazón. Ahora, el marido y la hija de Anna Kasper han decidido dar a conocer su decisión con el objetivo de fomentar así la generosidad de otras familias.
Anna era donante de órganos, "hubiese donado su tiempo, su dinero y muchas otras cosas a personas que lo necesitaban", resume Ron Kasper, su viudo, en declaraciones al periódico 'The Plain Dealer', de Cleveland (EEUU). Así que cuando les plantearon la posibilidad de donar su rostro a una mujer que estaba a la espera de un trasplante facial, no lo dudaron. "Es lo que ella hubiese querido", añade Ron. Ya habían aceptado previamente donar su corazón, sus riñones, su hígado e incluso sus ojos.
Ahora, Connie, de 47 años, ha tenido la ocasión de agradecerles su generosidad en persona, durante un encuentro que transcurrió con buen ambiente entre ambas familias. "Son gente muy amable. Es increíble cuánto tenemos en común", ha señalado la receptora, que quedó gravemente desfigurada tras ser disparada por su marido.
Becky, la hija de la donante, reconoce que aprecia ciertos parecidos entre el nuevo rostro de la receptora y el de su madre ("se parecen un poco en la nariz"), aunque asegura que Anna estará sonriendo allá donde se encuentre.
Ellos no han sido los únicos en aceptar salir a la palestra. En abril de 2009, Susan Whitman reveló al diario 'Boston Globe' que el rostro de su marido, Joseph Helfgot, fue el que permitió a los cirujanos del Hospital Harvard Brigham and Women's de Massachusets realizar el segundo trasplante facial en territorio estadounidense (el séptimo a nivel mundial).
En su caso, tal vez su experiencia como hijo de supervivientes judíos del Holocausto añadió un detalle más de generosidad a su trayectoria vital. "Él estaría contento de saber que hizo esto antes de marcharse", resumió su viuda al explicar su donación.


**Publicado en "El Mundo"

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