Patients admitted to a hospital with major trauma and treated with the steroid hydrocortisone were less likely to be diagnosed with hospital-acquired pneumonia than patients who received placebo, according to a study in the March 23/30 issue of JAMA. Severe trauma is one of the leading causes of death and illness in the world. "The overall rate of posttraumatic pneumonia reaches an incidence of 40 percent to 60 percent, mainly in patients with traumatic brain injury (TBI). Early posttraumatic pneumonia increases the duration of mechanical ventilation, hospitalization, and risk of death. Thus, prevention of posttrauma pneumonia is a major clinical and economical issue," according to background information in the article. "Both experimental and clinical data suggest that corticosteroid use may decrease the occurrence and severity of nosocomial [hospital-acquired] pneumonia in patients treated in intensive care units (ICUs)."
Antoine Roquilly, M.D., of the University of Nantes, France, and colleagues conducted the HYPOLYTE (Hydrocortisone Polytraumatise) study to examine whether treatment with stress-dose levels of hydrocortisone would reduce the prevalence of hospital-acquired pneumonia. The randomized trial, conducted from November 2006 to August 2009, included 150 patients with severe trauma from 7 ICUs in France. Patients were randomly assigned to a continuous intravenous infusion of either hydrocortisone (200 mg/d for 5 days, followed by 100 mg on day 6 and 50 mg on day 7) or placebo. The treatment was stopped if patients had an appropriate adrenal response.
Twenty-six of 73 patients (35.6 percent) treated with hydrocortisone and 39 of 76 patients (51.3 percent) treated with placebo developed hospital-acquired pneumonia at day 28 of hospitalization. Twenty of 56 patients with corticosteroid insufficiency (35.7 percent) who were treated with hydrocortisone and 31 of 57 patients (54.4 percent) receiving placebo developed hospital-acquired pneumonia at day 28.
The average duration of mechanical ventilation-free days was 16 days in the hydrocortisone group and 12 days in the placebo group. Three of 73 patients (4.1 percent) in the hydrocortisone group and 11 of 76 patients (14.5 percent) in the placebo group developed acute lung injury or acute respiratory distress syndrome (ARDS). The average length of ICU stay was 18 days in the hydrocortisone group and 24 days in the placebo group.
Seven of 76 patients (9.2 percent) in the placebo group and none of the 73 in the hydrocortisone group developed hyponatremia (low concentration of sodium in the blood). For the entire study population, 6 of 73 patients (8.2 percent) died in the hydrocortisone group and 4 of 76 (5.3 percent) died in the placebo group.
"In conclusion, a stress dose of hydrocortisone for 7 days is associated with a reduction in the rate of hospital-acquired pneumonia at day 28 together with a decreased requirement for mechanical ventilation and length of ICU stay in trauma patients. The effects and safety of corticosteroid therapy with stress-dose levels of hydrocortisone should be confirmed in trauma patients and investigated in other ICU populations, particularly in TBI patients," the authors write.
**Source: JAMA and Archives Journals
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23 March 2011
El agua y los productos light no adelgazan, aunque algunos mitos les hayan atribuido estas propiedades

Comer la fruta de postre engorda, beber agua durante las comidas engorda, el pan engorda, ingerir hidratos de carbono engorda... Los alimentos también son víctimas de los falsos mitos. Afirmaciones que no se basan en ningún estudio científico sino en leyendas tan falsas como que beber mucha agua y tomar productos light o integrales adelgaza.
«La idea de que los hidratos de carbono engordan es errónea porque son los nutrientes que más requiere el organismo y deben suponer el 50% del total de calorías de la dieta», asegura la doctora en nutrición, María Luisa García.
La experta advierte de que si se evitan se puede producir «una alteración en los neurotransmisores cerebrales» y provocar, especialmente al final del día, la ingesta compulsiva de pan, galletas, golosinas u otros alimentos ricos en hidratos y grasas.
Uno de los productos ricos en hidratos más castigado por las leyendas urbanas es el pan. Sin embargo, un reciente estudio de la Unidad de Nutrición del Hospital de La Paz de Madrid afirma que su consumo permite la pérdida de peso en igual medida que en los regímenes que lo excluyen, y reduce a su vez el riesgo de abandono de la dieta.
Otra falsedad muy extendida es que la fruta engorda más si se toma de postre. La realidad es que aporta las mismas calorías antes y después de comer, «aunque si se toma antes produce saciedad por su alto contenido en fibra», matiza la doctora García.
El agua también ha sido objeto de mitos encontrados: unos dicen que beber mucha adelgaza, otros que tomarla durante las comidas engorda. Ni lo uno ni lo otro. El agua es un alimento sin calorías, que ni contribuye a coger pesoni tiene el poder de quemar grasa.
«La idea de que los hidratos de carbono engordan es errónea porque son los nutrientes que más requiere el organismo y deben suponer el 50% del total de calorías de la dieta», asegura la doctora en nutrición, María Luisa García.
La experta advierte de que si se evitan se puede producir «una alteración en los neurotransmisores cerebrales» y provocar, especialmente al final del día, la ingesta compulsiva de pan, galletas, golosinas u otros alimentos ricos en hidratos y grasas.
Uno de los productos ricos en hidratos más castigado por las leyendas urbanas es el pan. Sin embargo, un reciente estudio de la Unidad de Nutrición del Hospital de La Paz de Madrid afirma que su consumo permite la pérdida de peso en igual medida que en los regímenes que lo excluyen, y reduce a su vez el riesgo de abandono de la dieta.
Otra falsedad muy extendida es que la fruta engorda más si se toma de postre. La realidad es que aporta las mismas calorías antes y después de comer, «aunque si se toma antes produce saciedad por su alto contenido en fibra», matiza la doctora García.
El agua también ha sido objeto de mitos encontrados: unos dicen que beber mucha adelgaza, otros que tomarla durante las comidas engorda. Ni lo uno ni lo otro. El agua es un alimento sin calorías, que ni contribuye a coger pesoni tiene el poder de quemar grasa.
-Los alimentos «light» no adelgazan
La necesidad de adelgazar empuja a muchos a escoger productos que llevan la etiqueta de «light», pero la doctora Luisa García es rotunda: «no ayudan a adelgazar». Aunque contienen, como mínimo, un 30% menos de calorías, no significa que sirvan para perder peso. «Deben consumirse con moderación porque algunos siguen siendo muy calóricos como la mayonesa, las patatas fritas o el paté».
De hecho, la Asociación Americana de Infarto Cerebral presentó hace poco más de un mes un estudio que las personas que beben refrescos «light» cada día tienen un 60% más de posibilidades de sufrir un accidente vascular que aquellos que no los consumen.
En la misma línea, la experta en nutrición desmonta el mito de que los alimentos integrales reducen la ingesta de calorías. «A pesar de su mayor aporte de fibra, a igualdad de peso, engordan lo mismo que los alimentos refinados», explica la doctora, que aconseja incluir estos productos en la dieta porque «la fibra mejora el tránsito intestinal y contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol en sangre».
«No existen alimentos milagrosos o nefastos», sentencia la experta en nutrición, que aconseja huir de las dietas milagro, «comer de todo en su justa medida» y no saltarse ninguna de las cinco comidas recomendadas, para evitar el «picoteo».
La necesidad de adelgazar empuja a muchos a escoger productos que llevan la etiqueta de «light», pero la doctora Luisa García es rotunda: «no ayudan a adelgazar». Aunque contienen, como mínimo, un 30% menos de calorías, no significa que sirvan para perder peso. «Deben consumirse con moderación porque algunos siguen siendo muy calóricos como la mayonesa, las patatas fritas o el paté».
De hecho, la Asociación Americana de Infarto Cerebral presentó hace poco más de un mes un estudio que las personas que beben refrescos «light» cada día tienen un 60% más de posibilidades de sufrir un accidente vascular que aquellos que no los consumen.
En la misma línea, la experta en nutrición desmonta el mito de que los alimentos integrales reducen la ingesta de calorías. «A pesar de su mayor aporte de fibra, a igualdad de peso, engordan lo mismo que los alimentos refinados», explica la doctora, que aconseja incluir estos productos en la dieta porque «la fibra mejora el tránsito intestinal y contribuye a reducir los niveles de glucosa y colesterol en sangre».
«No existen alimentos milagrosos o nefastos», sentencia la experta en nutrición, que aconseja huir de las dietas milagro, «comer de todo en su justa medida» y no saltarse ninguna de las cinco comidas recomendadas, para evitar el «picoteo».
**Publicado en "ABC"
Los geriatras recomiendan a los abuelos vacunarse contra la tos ferina para no contagiar a sus nietos
Entre el 75 y el 83 por ciento de los lactantes con tos ferina se infectan por algún familiar, según se ha indicado en la revista 'Vivir sano a partir de los 50', asesorada científicamente por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
De ese porcentaje, el 55 por ciento de los lactantes se infecta a través de los padres y entre el 6 y el 8 por ciento lo hace a través de los abuelos. Por ello, los especialistas llaman la atención sobre la necesidad de reforzar la inmunidad mediante vacuna.
La tos ferina es una enfermedad bacteriana aguda de las vías respiratorias causada por el germen 'Bordetella pertussis'. Se caracteriza por una tos grave, convulsiva, y que se prolonga por espacio de dos meses o incluso más. Los niños menores de seis meses se presentan con disnea y asfixia, y en ellos la enfermedad llega a ser mortal si no reciben tratamiento adecuado y a tiempo.
El fallecimiento en 2009 de 12 niños por tos ferina en EE.UU., ha hecho que en este país se recomiende la vacunación frente a tos ferina en adolescentes y adultos, sobre todo a aquellos que están o van a estar en contacto con lactantes menores de 12 meses (incluyendo mujeres en edad fértil y personas de 65 o más años).
Por su parte, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología explica que, en general, la vacunación del adulto consiste en 3 dosis de vacuna Td. Posteriormente, pueden administrarse 2 dosis más, con un intervalo de 10 años con Td, o con la vacuna dTpa que, además de proteger al adulto frente a estas 3 enfermedades infecciosas, "se podrá conseguir con el tiempo una reducción en el riesgo de grupos de alto riesgo como, por ejemplo, los lactantes".
De ese porcentaje, el 55 por ciento de los lactantes se infecta a través de los padres y entre el 6 y el 8 por ciento lo hace a través de los abuelos. Por ello, los especialistas llaman la atención sobre la necesidad de reforzar la inmunidad mediante vacuna.
La tos ferina es una enfermedad bacteriana aguda de las vías respiratorias causada por el germen 'Bordetella pertussis'. Se caracteriza por una tos grave, convulsiva, y que se prolonga por espacio de dos meses o incluso más. Los niños menores de seis meses se presentan con disnea y asfixia, y en ellos la enfermedad llega a ser mortal si no reciben tratamiento adecuado y a tiempo.
El fallecimiento en 2009 de 12 niños por tos ferina en EE.UU., ha hecho que en este país se recomiende la vacunación frente a tos ferina en adolescentes y adultos, sobre todo a aquellos que están o van a estar en contacto con lactantes menores de 12 meses (incluyendo mujeres en edad fértil y personas de 65 o más años).
Por su parte, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología explica que, en general, la vacunación del adulto consiste en 3 dosis de vacuna Td. Posteriormente, pueden administrarse 2 dosis más, con un intervalo de 10 años con Td, o con la vacuna dTpa que, además de proteger al adulto frente a estas 3 enfermedades infecciosas, "se podrá conseguir con el tiempo una reducción en el riesgo de grupos de alto riesgo como, por ejemplo, los lactantes".
Despite uncertain benefit, fibrates commonly used in US, Canada
Although recent evidence suggests that the clinical benefit may be uncertain for fibrates, a class of drugs used for the treatment of high lipid levels, use of these drugs is common in the U.S. and Canada, with usage increasing steadily in the last decade in the U.S., especially for a brand-name fibrate product, according to a study in the March 23/30 issue of JAMA. Two studies in the last 5 years that included the use of fenofibrate failed to show a benefit in reducing cardiovascular events. "These negative studies raise questions about a medication with more than $1 billion in sales in the United States," according to background information in the study. "The main evidence for clinical benefit comes from placebo-controlled trials with the older fibrates such as gemfibrozil (for which some safety concerns were raised primarily when used with cerivastatin) and clofibrate (which is no longer available due to safety concerns). These trials exert substantial influence in meta-analyses that show that fibrates in aggregate significantly reduce cardiac events but not overall mortality. The relevance of this older evidence to contemporary practice is uncertain, particularly given that the only trial to assess fibrates in a population taking statins yielded negative results." Little is known about how fibrates are used in practice.
Cynthia A. Jackevicius, Pharm.D., M.Sc., of Western University of Health Sciences, Pomona, Calif., and colleagues examined trends in the current use of fibrates in the United States and Canada. The study included data from the United States and Canada of patients prescribed fibrates between January 2002 and December 2009, and expenditures associated with those prescriptions.
In the United States, fibrate prescriptions dispensed increased from 336 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 730 prescriptions/100,000 population in December 2009, an increase of 117.1 percent. In Canada, fibrate prescriptions increased from 402 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 474 prescriptions/100,000 population in December 2009, an increase of 18.1 percent.
In the United States, fenofibrate prescriptions dispensed increased from 150 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 440 prescriptions/100,000 population in December 2009. In Canada, fenofibrate prescriptions increased from 321 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 429 prescriptions/100,000 population in December 2009. "Estimated fenofibrate use was relatively constant between 2002 and 2009 in Canada, while in the United States, use increased by 159.3 percent," the authors write.
In the United States, crude fenofibrate costs increased from $11,535/100,000 population/month in 2002 to $44,975/100,000 population/month in 2009, while in Canada, the costs declined for fenofibrate from $17,695/100,000 population/month in 2002 to $16,112/100,000 population/month in 2009. Adjusted estimated fibrate expenditures per 100,000 population were approximately 3-fold higher in 2009 in the United States compared with Canada.
The researchers also found that there was a strong preference observed for prescribing brand-name over generic fenofibrate products in the United States, but not in Canada.
"Access differences to generic fenofibrate between the United States and Canada likely contributed to the vastly different patterns of fenofibrate use, and are associated with a great economic burden for U.S. consumers and third-party payers," the authors write.
"Fibrates are used commonly in the United States and Canada. Use has increased steadily in the United States over the last decade despite published negative results from fibrate trials in patients with diabetes who were also taking statins; however, fibrate use in Canada has remained stable. Fenofibrate dominates the market despite it having the least supportive clinical outcomes evidence. While this growth in the setting of a strong preference for brand-name over generic fenofibrate in the United States has been associated with higher medication costs, improvement in clinical outcomes is uncertain."
**Source: JAMA and Archives Journals
Cynthia A. Jackevicius, Pharm.D., M.Sc., of Western University of Health Sciences, Pomona, Calif., and colleagues examined trends in the current use of fibrates in the United States and Canada. The study included data from the United States and Canada of patients prescribed fibrates between January 2002 and December 2009, and expenditures associated with those prescriptions.
In the United States, fibrate prescriptions dispensed increased from 336 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 730 prescriptions/100,000 population in December 2009, an increase of 117.1 percent. In Canada, fibrate prescriptions increased from 402 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 474 prescriptions/100,000 population in December 2009, an increase of 18.1 percent.
In the United States, fenofibrate prescriptions dispensed increased from 150 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 440 prescriptions/100,000 population in December 2009. In Canada, fenofibrate prescriptions increased from 321 prescriptions/100,000 population in January 2002 to 429 prescriptions/100,000 population in December 2009. "Estimated fenofibrate use was relatively constant between 2002 and 2009 in Canada, while in the United States, use increased by 159.3 percent," the authors write.
In the United States, crude fenofibrate costs increased from $11,535/100,000 population/month in 2002 to $44,975/100,000 population/month in 2009, while in Canada, the costs declined for fenofibrate from $17,695/100,000 population/month in 2002 to $16,112/100,000 population/month in 2009. Adjusted estimated fibrate expenditures per 100,000 population were approximately 3-fold higher in 2009 in the United States compared with Canada.
The researchers also found that there was a strong preference observed for prescribing brand-name over generic fenofibrate products in the United States, but not in Canada.
"Access differences to generic fenofibrate between the United States and Canada likely contributed to the vastly different patterns of fenofibrate use, and are associated with a great economic burden for U.S. consumers and third-party payers," the authors write.
"Fibrates are used commonly in the United States and Canada. Use has increased steadily in the United States over the last decade despite published negative results from fibrate trials in patients with diabetes who were also taking statins; however, fibrate use in Canada has remained stable. Fenofibrate dominates the market despite it having the least supportive clinical outcomes evidence. While this growth in the setting of a strong preference for brand-name over generic fenofibrate in the United States has been associated with higher medication costs, improvement in clinical outcomes is uncertain."
**Source: JAMA and Archives Journals
ERIBULINA OBTIENE LA AUTORIZACIÓN DE LA COMISIÓN EUROPEA PARA EL CÁNCER DE MAMA AVANZADO
Eisai ha anunciado hoy que ha obtenido la autorización de la Comisión Europea de eribulina (nombre comercial, Halaven(TM)) para el tratamiento de pacientes con cáncer de mama metastásico o localmente avanzado que hayan progresado tras al menos dos regímenes quimioterapéuticos para la enfermedad avanzada. El tratamiento previo debe haber incluido una antraciclina y un taxano, excepto si las pacientes no son aptas para recibir estos tratamientos. Eribulina es un fármaco de una nueva clase que prolonga la supervivencia global de forma estadísticamente significativa en comparación con las opciones de tratamiento actualmente disponibles.
La autorización de la Comisión Europea se ha obtenido mediante procedimiento centralizado, lo que significa que el tratamiento obtiene la autorización de comercialización para los 27 estados miembros de la Unión Europea. Se espera que esté disponible durante el mes de Abril de 2011.
La autorización de eribulina se ha basado en los resultados del estudio mundial en fase III EMBRACE (Eisai Metastatic Breast Cancer Study Assessing Treatment of Physician's Choice Versus Eribulin E7389 - Ensayo en cáncer de mama metastásico para evaluar el tratamiento elegido por el médico frente a eribulina E7389), que ha demostrado un incremento estadísticamente significativo en la supervivencia global (OS, por sus siglas en inglés) en las pacientes tratadas con eribulina en comparación con el tratamiento elegido por el médico. El análisis previsto por el protocolo en el momento en que se habían producido 422 acontecimientos demostró una OS mediana de 13.1 y 10.6 meses, respectivamente (cociente de riesgos instantáneos [CR] 0,81; p=0.041);[1] La actualización de este análisis solicitada por las autoridades europeas y americanas incluyendo 589 acontecimientos demostró una OS mediana de 13.2 y 10.5 meses, respectivamente (cociente de riesgos instantáneos [CR] 0,81; p nominal=0.014).
Eribulina es el primer fármaco que ha demostrado en monoterapia un beneficio significativo en la supervivencia global en pacientes con cáncer de mama metastático en su estado final. La aprobación de la Comisión Europea significa que las pacientes de la Unión Europea pronto podrán beneficiarse de este tratamiento, que les ofrece una media de más de dos meses de vida adicional.
Eribulina fue aprobado en los Estados Unidos en noviembre de 2010 y en Singapur en febrero de 2011 y está ya disponible en Estados Unidos. La aprobación por parte de la Comisión Europea es la tercera en el mundo, mientras que las solicitudes de autorización de comercialización en Japón, Canadá y Suiza se encuentran en proceso de revisión.
El compromiso de Eisai con el progreso significativo en la investigación oncológica, se basa en la experiencia científica y se apoya en la capacidad para realizar investigación básica y preclínica, desarrollar pequeñas moléculas, tratamientos biológicos y de soporte para el cáncer en múltiples indicaciones en todo el mundo. Mediante este esfuerzo, Eisai realizará contribuciones adicionales para cubrir las distintas necesidades e incrementar los beneficios que proporciona a los pacientes y a sus familias así como a los profesionales de la salud buscando cumplir su misión al cuidado de la salud humana (hhc, por sus siglas en inglés).
La autorización de la Comisión Europea se ha obtenido mediante procedimiento centralizado, lo que significa que el tratamiento obtiene la autorización de comercialización para los 27 estados miembros de la Unión Europea. Se espera que esté disponible durante el mes de Abril de 2011.
La autorización de eribulina se ha basado en los resultados del estudio mundial en fase III EMBRACE (Eisai Metastatic Breast Cancer Study Assessing Treatment of Physician's Choice Versus Eribulin E7389 - Ensayo en cáncer de mama metastásico para evaluar el tratamiento elegido por el médico frente a eribulina E7389), que ha demostrado un incremento estadísticamente significativo en la supervivencia global (OS, por sus siglas en inglés) en las pacientes tratadas con eribulina en comparación con el tratamiento elegido por el médico. El análisis previsto por el protocolo en el momento en que se habían producido 422 acontecimientos demostró una OS mediana de 13.1 y 10.6 meses, respectivamente (cociente de riesgos instantáneos [CR] 0,81; p=0.041);[1] La actualización de este análisis solicitada por las autoridades europeas y americanas incluyendo 589 acontecimientos demostró una OS mediana de 13.2 y 10.5 meses, respectivamente (cociente de riesgos instantáneos [CR] 0,81; p nominal=0.014).
Eribulina es el primer fármaco que ha demostrado en monoterapia un beneficio significativo en la supervivencia global en pacientes con cáncer de mama metastático en su estado final. La aprobación de la Comisión Europea significa que las pacientes de la Unión Europea pronto podrán beneficiarse de este tratamiento, que les ofrece una media de más de dos meses de vida adicional.
Eribulina fue aprobado en los Estados Unidos en noviembre de 2010 y en Singapur en febrero de 2011 y está ya disponible en Estados Unidos. La aprobación por parte de la Comisión Europea es la tercera en el mundo, mientras que las solicitudes de autorización de comercialización en Japón, Canadá y Suiza se encuentran en proceso de revisión.
El compromiso de Eisai con el progreso significativo en la investigación oncológica, se basa en la experiencia científica y se apoya en la capacidad para realizar investigación básica y preclínica, desarrollar pequeñas moléculas, tratamientos biológicos y de soporte para el cáncer en múltiples indicaciones en todo el mundo. Mediante este esfuerzo, Eisai realizará contribuciones adicionales para cubrir las distintas necesidades e incrementar los beneficios que proporciona a los pacientes y a sus familias así como a los profesionales de la salud buscando cumplir su misión al cuidado de la salud humana (hhc, por sus siglas en inglés).
More sensitive test for cardiac biomarker may better identify patients who experienced heart attack
In patients with a suspected acute coronary syndrome (ACS; such as heart attack or unstable angina), use of a more sensitive test to detect the protein troponin in blood was associated with increased diagnosis of a heart attack and improved identification of patients at high risk of another heart attack and death in the following year, according to a study in the March 23/30 issue of JAMA. Recent reports have indicated that the latest tests for improving the sensitivity for detecting troponin can increase diagnostic performance and improve the early diagnosis of myocardial infarction (MI; heart attack). "Lowering the threshold for detecting cardiac troponin is a highly controversial issue among clinicians with cardiologists, physicians, and clinical biochemists uncertain as to whether the benefits of small improvements in sensitivity will outweigh the problems that may arise as a result of reduced specificity. Furthermore, whether lowering the threshold for detection of plasma troponin improves clinical outcomes in patients with suspected ACS is unknown," according to background information in the article.
Nicholas L. Mills, M.D., Ph.D., of the University of Edinburgh, Scotland, and colleagues conducted a study to determine whether lowering the diagnostic threshold for heart attack with a sensitive troponin assay (test) could help identify patients at future risk of adverse events and improve clinical outcomes. The study was divided into 2 phases (validation and implementation). Although plasma troponin I was measured using a reformulated sensitive assay throughout both phases, only concentrations above the original diagnostic threshold (0.20 ng/mL or greater) were reported in the validation phase, and concentrations above the revised diagnostic threshold (0.05 ng/mL or greater) were reported during the implementation phase. Patients were stratified into 3 groups (less than 0.05 ng/ml, 0.05-0.19 ng/mL, and 0.20 ng/mL or greater). The study included patients admitted with suspected ACS to the Royal Infirmary of Edinburgh before (n = 1,038; February-July 2008, during the validation phase) and after (n = 1,054; February-July 2009, during the implementation phase) lowering the threshold of detection for myocardial necrosis (death of heart muscle cells).
Of the 2,092 patients with suspected ACS, 1,340 (64 percent) had plasma troponin assay concentrations of less than 0.05 ng/mL, 170 (8 percent) had plasma troponin assay concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL, and 582 (28 percent) had plasma troponin assay concentrations of 0.20 ng/mL or more.
During the validation phase, at 12 months, a greater proportion of patients with troponin assay concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL had died or been readmitted with an MI (39 percent) compared with those with troponin assay concentrations of less than 0.05 ng/mL (7 percent) or 0.20 ng/mL or more (24 percent).
During the implementation phase, lowering the diagnostic threshold to 0.05 ng/mL was associated with a lower risk of death and recurrent MI (from 39 percent to 21 percent) in patients with troponin concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL.
"In patients presenting with suspected ACS, the use of a sensitive troponin I assay increased the detection of MI by 29 percent and identified patients who were at the highest risk of recurrent MI and death. Implementation of this assay and the diagnostic reclassification of these patients was associated with improved clinical management, fewer deaths, and fewer admissions with recurrent MI," the authors write.
"The appropriateness of continuing to lower the threshold of plasma troponin assay concentration to define increasing numbers of patients with MI may be questioned. This concern relates to the potential to reduce specificity and increase false-positive diagnoses of MI. Our study supports the contention that this is not the case, rather the concern relates to the potential for misclassification of high-risk patients through the use of outdated diagnostic thresholds," the researchers write. "The next generation of assays may define progressively lower thresholds for detection of plasma troponin that ultimately may lead to the definition of a normal reference range. These assays are necessary to assess whether further reductions in the diagnostic threshold are indicated."
**Source: JAMA and Archives Journals
Nicholas L. Mills, M.D., Ph.D., of the University of Edinburgh, Scotland, and colleagues conducted a study to determine whether lowering the diagnostic threshold for heart attack with a sensitive troponin assay (test) could help identify patients at future risk of adverse events and improve clinical outcomes. The study was divided into 2 phases (validation and implementation). Although plasma troponin I was measured using a reformulated sensitive assay throughout both phases, only concentrations above the original diagnostic threshold (0.20 ng/mL or greater) were reported in the validation phase, and concentrations above the revised diagnostic threshold (0.05 ng/mL or greater) were reported during the implementation phase. Patients were stratified into 3 groups (less than 0.05 ng/ml, 0.05-0.19 ng/mL, and 0.20 ng/mL or greater). The study included patients admitted with suspected ACS to the Royal Infirmary of Edinburgh before (n = 1,038; February-July 2008, during the validation phase) and after (n = 1,054; February-July 2009, during the implementation phase) lowering the threshold of detection for myocardial necrosis (death of heart muscle cells).
Of the 2,092 patients with suspected ACS, 1,340 (64 percent) had plasma troponin assay concentrations of less than 0.05 ng/mL, 170 (8 percent) had plasma troponin assay concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL, and 582 (28 percent) had plasma troponin assay concentrations of 0.20 ng/mL or more.
During the validation phase, at 12 months, a greater proportion of patients with troponin assay concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL had died or been readmitted with an MI (39 percent) compared with those with troponin assay concentrations of less than 0.05 ng/mL (7 percent) or 0.20 ng/mL or more (24 percent).
During the implementation phase, lowering the diagnostic threshold to 0.05 ng/mL was associated with a lower risk of death and recurrent MI (from 39 percent to 21 percent) in patients with troponin concentrations of 0.05 to 0.19 ng/mL.
"In patients presenting with suspected ACS, the use of a sensitive troponin I assay increased the detection of MI by 29 percent and identified patients who were at the highest risk of recurrent MI and death. Implementation of this assay and the diagnostic reclassification of these patients was associated with improved clinical management, fewer deaths, and fewer admissions with recurrent MI," the authors write.
"The appropriateness of continuing to lower the threshold of plasma troponin assay concentration to define increasing numbers of patients with MI may be questioned. This concern relates to the potential to reduce specificity and increase false-positive diagnoses of MI. Our study supports the contention that this is not the case, rather the concern relates to the potential for misclassification of high-risk patients through the use of outdated diagnostic thresholds," the researchers write. "The next generation of assays may define progressively lower thresholds for detection of plasma troponin that ultimately may lead to the definition of a normal reference range. These assays are necessary to assess whether further reductions in the diagnostic threshold are indicated."
**Source: JAMA and Archives Journals
Practicar sexo o ejercicio de manera esporádica eleva el riesgo de infarto

Es una buena noticia: el deporte y el sexo, mejor cuanto más a menudo. El ejercicio regular y mantenido (incluso el más divertido) mejora el tono vital y blinda el corazón. Jugar un partidillo con los amigos sólo los sábados o mantener relaciones 'de Pascuas a Ramos' puede ser arriesgado, según una nueva investigación: eleva las posibilidades de infarto y de sufrir una muerte súbita.
Ésta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos estadounidenses tras llevar a cabo una investigación que, seguramente, cambie el 'plan de vida' de más de uno. De hecho, los hallazgos indican que existe una asociación entre estas actividades esporádicas y un mayor riesgo de sufrir un ataque cardiaco o, incluso, de morir súbitamente.
Issa Dahabreh, de la Universidad de Tufts, en Massachusetts (EEUU), y autora de la nueva investigación, da un respiro a la población masculina al reconocer a ELMUNDO.es que "lo más importante es que estas asociaciones parecen estar fuertemente modificadas por la actividad física. Las personas que realizan ejercicio de forma regular tienen un riesgo mucho menor que aquéllos con bajos niveles. Hay muchas probabilidades de que nuestros hallazgos sean malinterpretados: El ensayo no transmite que la gente deba dejar de hacer ejercicio o practicar sexo, sino que tienen que hacerlo de forma más rutinaria".
José Luis Zamorano, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, destaca a ELMUNDO.es que "el mensaje está claro: Los hombres que mantienen relaciones sexuales una vez al mes, por ejemplo, o los que deciden jugar un partido de tenis los sábados sin hacer ejercicio el resto de la semana son los que más posibilidades tienen de padecer un ataque al corazón o morir de forma súbita".
Pese a esta realidad, este especialista hace un llamamiento a la moderación. "La incidencia de estos eventos en personas que no hacen deporte de forma regular o practican sexo muy de vez en cuando es, no obstante, baja. De hecho, los casos anuales que se registran en el estudio son de uno a tres por cada 10.000 varones".
De la misma opinión es José María Maroto, coordinador de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. "Hay que valorar que se trata de una revisión de estudios y está realizada de forma retrospectiva. Es decir, lo que no se puede saber en este trabajo es si los hombres que sufrieron el ataque cardiaco tenían enfermedad coronaria sin diagnosticar".
Ésta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos estadounidenses tras llevar a cabo una investigación que, seguramente, cambie el 'plan de vida' de más de uno. De hecho, los hallazgos indican que existe una asociación entre estas actividades esporádicas y un mayor riesgo de sufrir un ataque cardiaco o, incluso, de morir súbitamente.
Issa Dahabreh, de la Universidad de Tufts, en Massachusetts (EEUU), y autora de la nueva investigación, da un respiro a la población masculina al reconocer a ELMUNDO.es que "lo más importante es que estas asociaciones parecen estar fuertemente modificadas por la actividad física. Las personas que realizan ejercicio de forma regular tienen un riesgo mucho menor que aquéllos con bajos niveles. Hay muchas probabilidades de que nuestros hallazgos sean malinterpretados: El ensayo no transmite que la gente deba dejar de hacer ejercicio o practicar sexo, sino que tienen que hacerlo de forma más rutinaria".
José Luis Zamorano, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, destaca a ELMUNDO.es que "el mensaje está claro: Los hombres que mantienen relaciones sexuales una vez al mes, por ejemplo, o los que deciden jugar un partido de tenis los sábados sin hacer ejercicio el resto de la semana son los que más posibilidades tienen de padecer un ataque al corazón o morir de forma súbita".
Pese a esta realidad, este especialista hace un llamamiento a la moderación. "La incidencia de estos eventos en personas que no hacen deporte de forma regular o practican sexo muy de vez en cuando es, no obstante, baja. De hecho, los casos anuales que se registran en el estudio son de uno a tres por cada 10.000 varones".
De la misma opinión es José María Maroto, coordinador de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. "Hay que valorar que se trata de una revisión de estudios y está realizada de forma retrospectiva. Es decir, lo que no se puede saber en este trabajo es si los hombres que sufrieron el ataque cardiaco tenían enfermedad coronaria sin diagnosticar".
-Ejercicio regular
Tal y como publica el último número de la revista 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA), la doctora Dahabreh y su equipo llevaron a cabo una revisión sistemática de los estudios publicados para examinar la asociación entre la actividad física y sexual esporádicas y los eventos cardiacos graves. Asimismo, examinaron si hacer ejercicio de manera regular revertía o no esta relación.
De los 6.648 estudios identificados en bases de datos médicas, los investigadores analizaron finalmente 14, en los que la media de edad fue de más de 60 años. Los datos revelan que, en general, existe una asociación entre el ejercicio eventual y un ataque al corazón (3,5 veces más de riesgo). Además, se ha observado un aumento de las posibilidades de sufrir muerte súbita cuando el deporte se practica de manera esporádica.
Asimismo, los varones con una vida sexual ocasional tienen 2,7 veces más riesgo de padecer un infarto que los más 'regulares'. Para consuelo de los más deportistas, el ensayo revela que "aquéllos con mayores niveles de actividad tienen mucho menor riesgo de sufrir del corazón. De hecho, las posibilidades de infarto provocado por el ejercicio se redujeron en aproximadamente un 45% y la muerte súbita en un 30%".
Tal y como publica el último número de la revista 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA), la doctora Dahabreh y su equipo llevaron a cabo una revisión sistemática de los estudios publicados para examinar la asociación entre la actividad física y sexual esporádicas y los eventos cardiacos graves. Asimismo, examinaron si hacer ejercicio de manera regular revertía o no esta relación.
De los 6.648 estudios identificados en bases de datos médicas, los investigadores analizaron finalmente 14, en los que la media de edad fue de más de 60 años. Los datos revelan que, en general, existe una asociación entre el ejercicio eventual y un ataque al corazón (3,5 veces más de riesgo). Además, se ha observado un aumento de las posibilidades de sufrir muerte súbita cuando el deporte se practica de manera esporádica.
Asimismo, los varones con una vida sexual ocasional tienen 2,7 veces más riesgo de padecer un infarto que los más 'regulares'. Para consuelo de los más deportistas, el ensayo revela que "aquéllos con mayores niveles de actividad tienen mucho menor riesgo de sufrir del corazón. De hecho, las posibilidades de infarto provocado por el ejercicio se redujeron en aproximadamente un 45% y la muerte súbita en un 30%".
-Sexo fuera de la pareja
En sus conclusiones, los autores reconocen que "se necesitan más estudios para confirmar estos resultados". Creen, además, que es importante que se controlen "otros factores de riesgo durante la actividad física o sexual esporádicas, como la exposición de los varones al tabaco, la cafeína, el estrés emocional o el uso de drogas".
Tanto el doctor Maroto como el doctor Zamorano insisten en que lo que está demostrado es que el riesgo de infarto o de muerte súbita en las personas que mantienen pocas relaciones sexuales suele producirse, sobre todo, en aquéllos que lo hacen fuera de la pareja habitual. "Un 90% de las muertes súbitas durante el acto sexual se da en varones que no estaban con su pareja. El estrés de la situación, no querer quedar mal... pueden estar detrás de este sobreesfuerzo", aclara el doctor Maroto.
Ambos insisten, además, en la importancia de "andar 40 minutos al día para proteger el corazón de cualquier evento cardiaco. Pero, sobre todo, las personas tienen que saber cuál es en realidad su riesgo cardiaco.
En sus conclusiones, los autores reconocen que "se necesitan más estudios para confirmar estos resultados". Creen, además, que es importante que se controlen "otros factores de riesgo durante la actividad física o sexual esporádicas, como la exposición de los varones al tabaco, la cafeína, el estrés emocional o el uso de drogas".
Tanto el doctor Maroto como el doctor Zamorano insisten en que lo que está demostrado es que el riesgo de infarto o de muerte súbita en las personas que mantienen pocas relaciones sexuales suele producirse, sobre todo, en aquéllos que lo hacen fuera de la pareja habitual. "Un 90% de las muertes súbitas durante el acto sexual se da en varones que no estaban con su pareja. El estrés de la situación, no querer quedar mal... pueden estar detrás de este sobreesfuerzo", aclara el doctor Maroto.
Ambos insisten, además, en la importancia de "andar 40 minutos al día para proteger el corazón de cualquier evento cardiaco. Pero, sobre todo, las personas tienen que saber cuál es en realidad su riesgo cardiaco.
**publicado en "El Mundo"
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