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05 April 2011

Los efectos positivos de la risa

Los antropólogos han registrado varias tribus en las que los chamanes pasaban a convertirse en una suerte de 'payasos' para curar a personas enfermas. Por su parte, en el budismo Zen se recomienda la risa como una práctica para la meditación y en la Biblia se aconseja "mantener el corazón alegre para tener una vida más larga". Y es que ya lo decía Aristóteles: "la risa es un ejercicio corporal valioso para la salud". Parece que el filósofo griego tenía razón. Desde que en el siglo XVI el médico francés Rabelais 'utilizara' esta cualidad innata del ser humano en su consulta, se han venido estudiando los beneficios de sacar una sonrisa al paciente. Sin embargo, no sería hasta la pasada década de los 70 cuando este tratamiento se introdujo en la medicina moderna. Su responsable tiene un nombre y una película: Hunter 'Patch' Adams, al que muchos le recordarán con la cara del actor Robin Williams. En 1971 este médico fundó el Instituto Gesundheit, donde se practicaba un concepto de la medicina basado en la generosidad y la risa. -Mantente en forma... ríe todo lo que puedas Desde aquella fecha, esta técnica -conocida comunmente como risoterapia- ha buscado su hueco en la medicina complementaria. No es noticia que afrontar cualquier problema, incluso médico, con buen humor evita derrumbarse psicológicamente ante ese problema; pero resulta que este remedio natural aporta, según los psicólogos, muchos más beneficios: "A la risa no se le puede llamar terapia, puesto que ella sola no puede curar las enfermedades, pero lo que es indudable es que ayuda a mantener el bienestar físico y mental", explica a ELMUNDO.es el psicólogo clínico José Elias. ¿Cuáles son estos beneficios? Según José Elias, director del centro que lleva su nombre, "gracias a la risa se liberan ciertas sustancias bioquímicas, como la dopamina, que eleva el estado de ánimo; la serotonina, que tiene efectos analgésicos; y la adrenalina, que nos mantiene más despiertos y aumenta la creatividad. Todo ello se ve reflejado física y psíquicamente". "En el apartado psíquico es conocido que la risa ayuda a evitar depresiones y caer en la tristeza, pero también incrementa la autoestima, alivia el insomnio, potencia la creatividad y, en el caso de los autistas, les ayuda a tomar contacto con los que les rodean", asegura José Elias. "En cuanto al los beneficios físicos, la risa refuerza el sistema inmunológico, fortalece el corazón y mejora la respiración", asegura este psicólogo. Unos beneficios con los que concuerdan desde la Organización Mundial de la Risa, fundada en España. Ramón Mora Ripoll, doctor en Medicina por la Universidad de Barcelona y miembro de este organismo, asegura en 'Revista Clínica' que "al reír, gran cantidad de músculos trabajan, por lo que ayuda físicamente, mientras que los aspectos positivos mentales y emocionales son también notables, puesto que estimula los sentidos, ayuda a establecer, mantener y fortalecer relaciones y, en definitiva, facilita respuestas fisiológicas, psicológicas y espirituales". Como tratamiento complementario, los expertos indican que también la risa afecta a uno de los campos en que más incide la medicina: la prevención. "Mientras que en los últimos años las intervenciones preventivas han ido en aumento en la mayoría de los ámbitos de la medicina, todavía hay algunas áreas donde la función curativa prevalece. La salud mental es un buen ejemplo de ello", explica Ripoll, que prosigue: "La medicina de la risa pretende cubrir estos vacíos y ampliar los focos de interés". -El alivio de la risa Mientras que el tratamiento de la risa sigue evolucionando hasta conseguir un hueco en la medicina, la técnica que demuestra sus efectos positivos ya está dando resultados. Muchas son las organizaciones que utilizan este método para aliviar a los pacientes de sus problemas por unos minutos, sobre todo, niños y adolescentes. La Fundación Theodora es una de ellas, una organización que tras 20 años dedicados a visitar a menores en los hospitales decidió realizar un estudio en Reino Unido sobre el efecto de sus Doctores Sonrisa en la salud de los pacientes. "A través de textos y dibujos los niños describen su estado de ánimo antes y después de animarles a través de la risa y los resultados son excelentes. Al principio, como a todos, les deprimía y les daba miedo estar hospitalizados, pero después de ir a visitarles en el 90% de los casos los críos aparecen más animados", explican desde esta fundación. Llegados a este punto, sólo cabe preguntarse cuánta dosis de risa se recomienda al día: "Un proverbio chino dice que para estar sano hay que reírse al menos 30 veces al día", recuerda Elias. "Pero con que ríamos aunque sea tres veces al día, durante un minuto cada una estaría bien, ya que un minuto de risa equivale a 45 de relajación", asegura este psicólogo que termina dándonos un dato sorprendente: "Tendríamos que volver un poco a ser niños. A los seis años reímos unas 300 veces al día de media y de adulto, de 15 a 20... Así nos va". **Publicado en "EL MUNDO"

Las especias y el sexo


Desea aderezar su vida sexual? Olvídese del chocolate. Si realmente quiere aumentar su excitación y su satisfacción durante el sexo, pruebe con el azafrán y al ginseng. La recomendación llega desde el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Guelph (Canadá), de la mano de John Melnyk y Massimo Marcone, tras llevar a cabo la revisión más extensa hasta la fecha sobre sustancias naturales con efectos afrodisiacos. En declaraciones a ELMUNDO.es, el doctor Melnyk constata que "los estudios demuestran que el azafrán o extractos del mismo, como la crocina (principal responsable de su color) o el safranal, tienen efectos biológicos en los varones. Una dosis de aproximadamente 200 mg al día mejora los atributos físicos y su libido. Asimismo, dosis de 3.000 mg diarios de ginseng en cápsulas tienen efectos positivos sobre la libido masculina y femenina. Pero se necesitan más trabajos para confirmar estos resultados. Sobre todo, no sabemos qué efectos tiene el ginseng natural". "Los afrodisiacos se han usado durante milenios. En China, la India, Egipto, en Grecia o en Roma se empleaban sustancias naturales con el fin de mejorar la experiencia sexual. Sin embargo, existe poca base científica sobre ellas, pese a lo que pronto se popularizó su uso en estas culturas", comentan los autores en su trabajo, publicado en el último 'Food Research International'. Los estimulantes naturales se pueden clasificar según sus efectos. "Tienen efectos psicológicos, lo que aumenta el deseo sexual y el placer a través de propiedades alucinógenas; pero también pueden poseer efectos fisiológicos, mejorando la erección, los cambios hormonales, el aumento del flujo sanguíneo o relajando el músculo liso cavernoso", agregan los científicos.



-Fármacos sintéticos

De hecho, en la actualidad, la "sociedad depende de productos sintéticos, como sildenafilo (más conocido como Viagra) o taladafilo (Cialis), para tratar la disfunción eréctil. Sin embargo, estas sustancias pueden producir efectos secundarios negativos, como dolores de cabeza o musculares, visión borrosa... Y pueden tener interacciones peligrosas con otros medicamentos. Estos productos no aumentan la libido, pero su capacidad para combatir la impotencia ha provocado un aumento de la búsqueda de sustancias naturales que mejoren la actividad sexual sin efectos adversos", aclaran. Así, los investigadores canadienses han llevado a cabo una revisión de estudios sobre las sustancias más comúnmente usadas como afrodisiacos: ambrein (sustancia perfumada, componente principal del ámbar gris), la piel del sapo Bufo, la mosca española ('Lytta vesicatoria'), yohimbina (un alcaloide obtenido de un árbol africano), el chocolate, el azafrán, la planta brasileña 'Muira puama' y la de los Andes, 'Maca'. El ensayo también recaló en el extracto de 'epimedium', muy usado en la medicina tradicional china, en la planta 'Tribulus terrestris', en el ginseng y en la nuez moscada. Los datos revelan que el ginseng, el azafrán y la yohimbina son los mejores afrodisiacos naturales. "Los estudios llevados a cabo con animales constatan también que ambrein, la planta 'Muria puama' y el ginseng son capaces de relajar el músculo liso cavernoso, contribuyendo a la erección. Además 'Tribulus terrestris' mejora la calidad de la misma", reza el ensayo. En cambio, el chocolate aumenta el deseo sexual, pero no la excitación y el placer, algo que sí consiguen "el ginseng, el azafrán y la yohombina", añaden. "El cacao se asocia con el romance y por ello se piensa en él como un afrodisiaco. Sin embargo, afecta a los niveles de serotonina y a las endorfinas en el cerebro, que mejoran el estado de ánimo. La feniletilamina también tiene efectos cerebrales, además de elevar la presión arterial, el ritmo cardiaco y aumentar las sensaciones con efectos similares a la dopamina y a la adrenalina. Todo esto puede reforzar el deseo de las personas de practicar sexo", aclara el científico canadiense. Asimismo, en estudios llevados a cabo con animales también se encontró que otros ingredientes, como el ajo, el clavo y el jengibre lograron estimular el impulso sexual. Las principales conclusiones del trabajo indican que "los estudios anteriores han demostrado definitivamente el potencial de ciertos alimentos como afrodisiacos; sin embargo, la investigación está lejos de entender exactamente cómo afecta cada alimento a las personas. Se necesitan más estudios antes de que pueden ser utilizados como sustitutos de los principales tratamientos sintéticos, como Viagra y Cialis. En la actualidad, no hay pruebas suficientes para apoyar el uso generalizado de estas sustancias como afrodisíacos eficaces, aunque sí mejoran la experiencia sexual y la disfunción eréctil", destaca John Melnyk.



**Publicado en "EL MUNDO"

Se cumplen 30 años del caso del aceite de colza en España


En la primavera de 1981, España no pasaba por su mejor momento. Con una importante crisis económica como trasfondo y un panorama político más que convulso –el Golpe de Estado de Tejero todavía reverberaba en el Congreso–, para gran parte de la población llegar a fin de mes suponía toda una hazaña. Eran años de paro e incertidumbre. Por eso, cuando en mercadillos, puestos ambulantes y otros puntos de venta empezó a ofertarse un aceite más barato de lo habitual, muchos decidieron "ahorrar unas pesetas" y comprarlo. No sabían que estaban hipotecando sus vidas en el mayor caso de intoxicación alimentaria ocurrido en nuestro país. En total, más de 20.000 personas resultaron afectadas por la ingesta de aceite desnaturalizado de colza, un producto de origen industrial que había sido vendido de forma fraudulenta como apto para el consumo humano. "Teníamos varias garrafas de cinco litros. Estaban etiquetadas, tenían un aspecto completamente normal y las habíamos comprado en una panadería cercana, así que nunca pensamos que no tenían todos los controles", recuerdan Ángel Lorenzo y Carmen Zapata, hoy con 60 y 59 años, y entonces una joven pareja que vivía en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Su familia no llegó a acabar los litros que habían adquirido, pero el aceite que tomaron fue suficiente para marcarles de por vida. "El primero en ponerse malo fue nuestro hijo pequeño, luego le tocó al padre de Ángel, a los dos días tuvimos que ingresar a la niña, que sólo tenía cinco años. Y enseguida nos llegó a nosotros. En total fuimos nueve parientes afectados... Y pasamos mucho miedo, porque nadie sabía qué nos ocurría ni cómo curarnos", relatan. Los primeros casos, como el de la familia Lorenzo Zapata, dieron la cara en el mes de mayo en poblaciones cercanas a Madrid. Los pacientes llegaban a los hospitales con problemas respiratorios graves y algunos fallecían a las pocas horas con síntomas de neumonía atípica, lo que, en un principio, hizo que los especialistas pensaran en una epidemia infecciosa.


-Crisis alimentaria Pero, lo que hizo dar con la clave fue la distribución geográfica de los casos. "Usando un mapa, se empezó a ver que la aparición de nuevos afectados iba rodeando Madrid y coincidía con los mercadillos ambulantes", explica Marino Zaforas, que formó parte de las primeras unidades médicas de seguimiento que se crearon con el objetivo de dar una respuesta coordinada al problema. "A partir de ahí, empezamos a preguntar a los enfermos por sus hábitos de comida y vimos que el consumo de aceite a granel era una constante. Se analizaron varias muestras y ya se descubrió que era de tipo industrial, que no era apto para el consumo humano", subraya este entonces recién licenciado en Medicina, que tuvo que enfrentarse a una tragedia de enormes dimensiones en su primer trabajo remunerado. "Fue muy duro. Teníamos colas larguísimas de gente en la puerta de la unidad que llegaba con todo tipo de patologías", rememora Zaforas. Tal y como explica Manuel Posada, director del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras y quien ha dirigido los principales estudios llevados a cabo sobre la enfermedad –denominada oficialmente síndrome del aceite tóxico–, las consecuencias de la intoxicación fueron múltiples y aparecieron progresivamente. Mientras que la fase inicial se caracterizó por problemas graves de insuficiencia respiratoria, con posterioridad fueron emergiendo daños en el aparto digestivo, el sistema cardiovascular, la piel o el sistema nervioso periférico, entre otros trastornos. Según sus palabras, en muchos casos, los problemas iniciales se convirtieron en enfermedades crónicas que afectaron –y siguen afectando seriamente– a la calidad de vida de quienes las padecen.


-Secuelas Es el caso de los Lorenzo Zapata, que han desarrollado hipertensión pulmonar, un trastorno clasificado como enfermedad rara que se produce cuando la presión arterial en el interior de los pulmones se eleva drásticamente. Ambos necesitan un aporte de oxígeno extra durante prácticamente las 24 horas y toman más de 20 pastillas al día, además de sufrir una fatiga extrema que les impide realizar cualquier actividad que exija un mínimo esfuerzo. "Lo único que me viene a la cabeza es la palabra impotencia", señala Carmen, hospitalizada estos días a causa de una complicación relacionada con la patología que padece. Pese a los años que han pasado, su memoria guarda imborrable la imagen de una garrafa de aceite que se volvió negro con el paso del tiempo. "Mi suegra la había guardado por si hacían falta más análisis en el futuro, pero en unos años parecía alquitrán... Y eso fue lo que tomó toda la familia", recuerda con amargura. Rosa García era pequeña –apenas 14 años– cuando el aceite tóxico llegó a su vida. Desde el principio, notó que no era la misma, que se cansaba más rápido que antes, que se ahogaba... pero durante los primeros años, nadie le dio mayor importancia a sus molestias. Los síntomas fueron aumentando progresivamente hasta que, ya en 2003, también le diagnosticaron una hipertensión pulmonar que ha mermado considerablemente su calidad de vida. "He tenido que dejar de trabajar porque me ahogo muy rápido. Aparecen más problemas, pero nosotros tenemos cada vez menos apoyos", afirma esta madrileña que vivía en Torrejón de Ardoz cuando sufrió la intoxicación. "Nos sentimos abandonados", subraya Rosa, que lamenta que la atención sanitaria de los afectados por el síndrome del aceite tóxico cuente cada día con menos recursos. "Las secuelas han seguido apareciendo con los años y muchos médicos de familia no tienen tiempo ni manera de diagnosticar y atender de forma correcta a estos pacientes", señala María Antonia Nogales, especialista en síndrome tóxico del Hospital 12 de Octubre de Madrid, el único centro en toda España que conserva un servicio especializado de atención a estos pacientes. Hace algo más de un año, intentó cerrarse el cupo de nuevas admisiones y que se restringieran los recursos destinados a la unidad, pero una movilización de los enfermos, que se plantaron en la puerta del hospital, lo impidió. (Casi todos los afectados se han agrupado en torno a asociaciones, como la Asociación Nacional de Hipertensión Pulmonar). "Querían desmantelarla, pero no podíamos consentirlo porque fuera de aquí los médicos están perdidísimos; muchos ni siquiera han oído hablar del síndrome", señala Rosa, que lamenta que tampoco la investigación sobre el tema esté avanzando. "Se han paralizado todos los estudios con excepción de la valoración de las tasas y las causas de mortalidad de la cohorte de pacientes", aclara Posada, cuyo equipo conserva un biobanco con información clave para comprender la enfermedad. Su intención es poder "utilizar la tecnología actual para profundizar más en los mecanismos del síndrome" en un futuro, aunque, de momento, no cuentan con planes de inversión a corto plazo. "No sabemos qué nos puede pasar en el futuro, cómo va a evolucionar esto", apunta Ángel. "Por eso no queremos que nos den de lado", subraya. Carmen tiene claro que hay que seguir luchando. Si en estos 30 años, en vez de rencor, sólo han acumulado fuerza, podrán seguir combatiendo en el futuro, asegura. "A nosotros ya nos destrozaron la vida, pero no vamos a permitir que ocurra lo mismo más adelante. Lo que pasó con la colza no va a caer en el olvido", sostiene.



**Publicado en "EL MUNDO"

Células de la médula ósea que 'se convierten' en piel


Puede que algún día las células de la médula ósea formen parte del tratamiento de úlceras y quemaduras. Una nueva investigación corrobora que contribuyen significativamente a la regeneración de la piel dañada y así lo refleja un artículo publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)'. Con el objetivo de identificar cuáles son las células responsables de este proceso, un grupo de científicos de la Universidad de Osaka (Japón) y del King's College London (Reino Unido) han desarrollado un curioso estudio con ratones. Primero, irradiaron al animal de forma letal, haciéndose necesario un trasplante de médula ósea para mantenerlo vivo. Mientras tanto, habían manipulado genéticamente a otros ratones para que todas sus células se expresaran con un color verde fluorescente, a través de proteínas verdes fluorescente (GFP, por sus siglas en inglés-), una de las principales herramientas de trabajo de la biociencia moderna. De estos extrajeron la médula ósea y la trasplantaron a los animales radiados. Una vez finalizada la intervención, les provocaron una herida y observaron su evolución. Los resultados fueron muy positivos. Como subrayan los propios investigadores, "un significativo número de células 'verdes' acudía a la zona dañada y conseguía reconstruir más rápidamente piel nueva". De alguna forma, dichas células tienen directrices para cicatrizar la piel. Hay una serie de proteínas (como la HMGB1), tal y como muestra el estudio, que "movilizan a estas células desde la médula hasta la zona donde sean necesarias".


-El camino es largo Según Damián García Olmo, director de la Unidad de Terapia Celular del Hospital La Paz (de Madrid), "esta investigación confirma una vez más que las células de la médula ósea mejoran algunos tipos de cicatrización. Además, los autores intentaron caracterizar las células responsables de este proceso, aunque, finalmente, no concluyen nada definitivo". Lo que sí se ve es que "son bastante compatibles con las células mesenquimales, que son las que más se están utilizando en las investigaciones sobre reparación de tejidos", agrega. En la actualidad, este especialista español está inmerso en varios trabajos relacionados con el papel de las células madre en la cicatrización de la piel, tanto las procedentes de la médula ósea como de la grasa. "Al principio se pensaba que sólo se localizaban en la médula, pero también se encuentran en otros tejidos, como el músculo y la zona periodontal", señala el doctor García Olmo. Se extraen mediante punción (médula ósea) o liposucción (en el caso de la grasa). "Se seleccionan las células mesenquimales para inyectarlas directamente sobre la herida o en alguna arteria para que llegue al foco que se necesita reparar". Desgraciadamente, aún nadie ha demostrado de forma fehaciente que esta terapia avanzada sea tan útil como para trasladarla a la práctica clínica. De hecho, "en nuestros estudios, aunque obtenemos buenos resultados, no son tan brillantes como esperábamos".



**Publicado en "EL MUNDO"

La leptina podría evitar problemas de infertilidad en deportistas y bailarinas

Son jóvenes, deportistas, delgadas... y, aparentemente, sanas; pero muchas atletas y bailarinas sufren los problemas de la delgadez en forma de infertilidad, amenorrea precoz o pérdida de masa ósea. Una inyección a base de una hormona, la leptina, podría convertirse en el futuro en el tratamiento para estas pacientes si se confirman las investigaciones que esta semana publica la revista 'Proceeding of the National Academy of Sciences'. Los primeros pasos de esta línea de investigación se dieron a conocer en el año 2004 en 'The New England Journal of Medicine' y las nuevas conclusiones siguen ratificando el papel que puede tener la leptina (una hormona que refleja el nivel de grasa acumulada por las células del organismo) en el tratamiento de la amenorrea hipotalámica. Este trastorno es habitual en mujeres de muy bajo peso (deportistas de elite, pacientes con anorexia nerviosa, bailarinas...), que sufren una interrupción prematura de la menstruación, problemas de infertilidad y fracturas (a consecuencia de la desmineralización de los huesos). Se trata de la causa del 30% de los casos de amenorrea (pérdida de la regla) en mujeres en edad fértil. Desde hace años, el equipo de Christos Mantzoros, de la Universidad de Harvard (EEUU), estudia el papel que juega la hormona leptina en la regulación de las hormonas reproductivas y la respuesta del organismo ante la carencia de nutrientes. Cuando las células grasas almacenan suficientes reservas de nutrientes, liberan leptina al torrente sanguíneo para indicar al organismo que está saciado (un mecanismo, de hecho, alterado en personas con trastonos del apetito). En el caso de estas pacientes, sospechaba Mantzoros, "como ya observamos inicialmente en animales, los reducidos niveles de leptina a consecuencia de la desnutrición, juegan también un papel crítico en la regulación hormonal". Es decir, añade, "el organismo responde a la falta de nutrientes, dirigiendo las reservas energéticas de las células hacia la supervivencia en perjuicio de la reproducción". Su ensayo se ha llevado de momento únicamente en 20 mujeres que habían perdido la regla hacía cuatro o cinco años, pero los resultados indican que van por el buen camino. Durante nueve meses, la mitad de ellas (entre los 18 y los 35 años) recibió una inyección diaria de una forma sintética de leptina (metreleptina), frente a las otras que sólo recibieron una sustancia inactiva a modo de placebo (ni médicos ni pacientes conocían qué estaban tomando en cada caso). "Siete de las 10 mujeres tratadas recuperaron su menstruación", destaca Mantzoros, "y cuatro de éstas volvieron a ovular normalmente", se felicita el investigador. Una de ellas incluso llegó a quedarse embarazada a pesar del uso de anticonceptivos de barrera. Los investigadores admiten que en dos de los casos, la recuperación del periodo se produjo bastante avanzado el tratamiento, por lo que es difícil discernir si se debe a una respuesta a la leptina o al curso natural de este tipo de amenorreas. Hoy por hoy, explican, el tratamiento para este tipo de amenorrea se basa en los estrógenos, combinados con un aumento de la dieta y un descenso del ejercicio. Por ello, la terapia con leptina parece una opción de futura segura y eficaz. **Publicado en "EL MUNDO"

Los colegiados de La Rioja ya disponen del Programa de Atención al Médico Enfermo


La presidenta del Colegio de Médicos de La Rioja, Inmaculada Martínez, y el consejero de Salud, José Ignacio Nieto, han firmado un convenio de colaboración para desarrollar el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), que proporciona una atención específica al médico que sufre trastornos de la conducta, problemas de salud mental o adicciones. La Consejería financiará el programa en un 70 por ciento (hasta un máximo de 12.000€) y el Colegio se hará cargo del 30 por ciento restante, que corresponde a los médicos que no ejercen en el SERIS. Este tipo de problemáticas especiales aconsejan la adopción de un mecanismo de protección de la salud diferenciado. Por ello, el convenio suscrito establece una vía de acceso confidencial a un dispositivo asistencial especializado y específico, para facilitar que ellos mismos, o bien las personas de su entorno familiar o laboral pidan ayuda. La solicitud de asistencia puede llegar al Colegio a través de tres vías: a través de una denuncia formal; a través de información confidencial trasmitida al Colegio por una autoridad civil, un compañero o un familiar en primer grado; o mediante una demanda voluntaria del propio médico. El Colegio pondrá inmediatamente en marcha el plan de ayuda al médico y se establecerá un comisión de asistencia formada por el secretario del COMLR, dos médicos y dos psiquiatras que garantizarán en todo momento la confidencialidad, la no penalización y el anonimato del médico paciente. A partir de este momento, el proceso de tratamiento será el siguiente: se realizará una entrevista entre el paciente y el psiquiatra que va a tratarle. El psiquiatra emitirá un diagnóstico sobre el paciente; se llevará a cabo un doble peritaje, en caso de denuncia formal; y se procederá a la propuesta de un tratamiento.



**Publicado en "MEDICOS Y PACIENTES"

El primer LipDub de una farmacéutica en España

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