Estos días se ha celebrado en Tres Cantos la III Conferencia Anual "Avances en Malaria", un evento organizado por GlaxoSmithKline (GSK) y el Johns Hopkins Malaria Research Institute. más de 120 científicos de todo el mundo se han dado cita en este evento para abordar los temas más candentes en torno al desarrollo de medicamentos antimaláricos. "Es una oportunidad única para poder establecer entrevistas y discusiones cara a cara con los principales expertos mundiales en malaria", apunta el doctor Francisco Javier Gamo-Benito, jefe científico de la Malaria Discovery Performance Unit del Centro de investigación "Diseases of the Developing World" (DDW) que GSK tiene en Tres Cantos y coordinador de la reunión. La investigación de nuevas dianas antimaláricas, las resistencias a los fármacos actualmente disponibles o la importancia de la medicina traslacional son algunos de los temas a tratar.
En el momento actual, "hay muy pocos fármacos antimaláricos en el mercado", según el experto. A esto se añade el hecho de que "no se ha vuelto a tener en fase clínica ninguna nueva entidad química contra la malaria desde hace más de 15 años". Por último, "la aparición de resistencias viene comprometiendo la eficacia de los medicamentos actualmente disponibles". Todo esto pone de manifiesto la imperiosa necesidad mundial de desarrollar nuevos antimaláricos y el importante desafío que supone esta empresa. De hecho, "las investigaciones desarrolladas hasta el momento no están dando los frutos esperados", explica el Dr. Gamo. En este contexto, la colaboración público-privada puede contribuir enormemente a acelerar la investigación en ésta y otras enfermedades del Tercer Mundo. "GSK está estudiando nuevos antimaláricos bajo esta fórmula desde hace más de 8 años, siendo el balance muy satisfactorio".
La investigación antimalárica ha cambiado mucho. Así, "mientras que los estudios del pasado se han basado en la búsqueda e inhibición de dianas terapéuticas concretas, los del presente están tomando como referencia el cribado fenotípico", explica el doctor Gamo-Benito. "El procedimiento actual implica a la célula completa y no únicamente a una enzima, incrementándose de manera considerable la eficacia de estos estudios". Como consecuencia de este cambio de paradigma, sólo en los dos últimos años se han emitido más de 20.000 publicaciones internacionales sobre nuevas moléculas que "podrían contribuir al desarrollo de nuevos y más efectivos medicamentos antimaláricos", añade.
Según este científico, "ahora toca aprender a utilizar las moléculas disponibles para lograr llevar a buen puerto el desarrollo de nuevos fármacos antimaláricos". De este modo, "en algo más de 8 años podríamos contar con una nueva generación de estos medicamentos en el mercado", añade. En relación con las resistencias a los fármacos actuales, "si bien es cierto que únicamente combinaciones con artemisina tienen una cierta garantía de ser eficaces en la población general, se están empezando a dar casos de parásitos en los que no están resultando del todo efectivas". Esto da idea de la "acuciante necesidad de buscar alternativas terapéuticas para poder hacer frente a lo que se nos avecina", concluye.
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06 June 2011
La Fundación Abbott impulsa la formación médica en Nicaragua en su IV edición del Premio a la Cooperación Sanitaria en Iberoamérica
El proyecto “Prestación de servicios de Formación de la Clínica Docente Ciudad Sandino” presentado por la Fundación SEMG Solidaria de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en colaboración con el Centro de Estudios y Promoción Social (CEPS) de Nicaragua, ha resultado ganador del IV Premio a la Cooperación Sanitaria en Iberoamérica de la Fundación Abbott.
Este premio, dotado con 50.000 euros, pretende distinguir aquellos proyectos de cooperación entre instituciones españolas e iberoamericanas que tengan un impacto relevante en la población desde el punto de vista sanitario y que contribuyan al desarrollo de las zonas latinoamericanas más desfavorecidas.
El proyecto ganador, seleccionado entre 23 candidaturas, tiene como principal objetivo la prestación de servicios médicos de calidad mediante la formación y actualización del médico general. Se busca así contribuir a la mejora de la atención en salud de la población de Ciudad Sandino, un municipio en el área metropolitana de Managua, capital de Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica.
Entre los resultados obtenidos destacan el alto número de servicios de atención médica y educación sanitaria realizados, la capacitación de más de 800 médicos en prevención de diversas enfermedades y el desarrollo de una estructura docente (aulas para capacitaciones, auditorios, bibliotecas para estudiantes de medicina y enfermería, centro de ordenadores y residencias) con alto grado de eficacia.
-Proyecto finalista
El Jurado de esta IV edición ha distinguido como finalista al proyecto “Promoción de la Salud en la Zona Achuar y Valle del Upano” presentado por Fundación Salud y Sociedad – Enfermeras para el Mundo, en asociación con la Fundación Chankuap de Ecuador.
El objetivo de este proyecto es mejorar la cobertura de los programas de promoción y prevención del sistema de salud público en una provincia de Ecuador con altas tasas de mortalidad materno-infantil. Para ello se llevaron a cabo actividades como diagnósticos comunitarios, talleres de formación de promotores de la salud, elaboración de materiales didácticos y programas específicos de educación sanitaria para ser difundidos a través de la radio, único medio de comunicación en estas comunidades.
-Miembros del jurado
El órgano calificador de esta IV Edición del Premio Fundación Abbott a la Cooperación Sanitaria en Iberoamérica ha contado con la Presidencia de Honor de la Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín Iraola. El Rector Magnífico de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván Reula, ha actuado como presidente. Como vocales han participado: Esteban Plata González, Presidente de la Fundación Abbott; José Martínez Olmos, Secretario General del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; Soraya Rodríguez Ramos, Secretaria de Estado de Cooperación; Pilar Farjas Abadía, Consejera de Sanidad de la Xunta de Galicia; Fernando Lamata Cotanda, Consejero de Salud y Bienestar Social de la Junta de Castilla-La Mancha; Belén Prado Sanjurjo, Viceconsejera de Ordenación Sanitaria e Infraestructuras de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid; Ángeles Cabria García, Directora del Observatorio de Salud Pública de Cantabria; Francisco Cañizares de Baya, Presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud; Ana Vaca de Osma Zunzunegui, Directora de Comunicación y Relaciones Públicas de la Agencia EFE; y Francisco Zaragozá García, Catedrático de Farmacología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Alcalá y miembro del Patronato de la Fundación Abbott. Antonio Bañares Cañizares, Director General de la Fundación Abbott, ha sido el secretario, y Santiago Piedra Luis-Yagüe, experto en Cooperación Internacional, asesor técnico del jurado
Este premio, dotado con 50.000 euros, pretende distinguir aquellos proyectos de cooperación entre instituciones españolas e iberoamericanas que tengan un impacto relevante en la población desde el punto de vista sanitario y que contribuyan al desarrollo de las zonas latinoamericanas más desfavorecidas.
El proyecto ganador, seleccionado entre 23 candidaturas, tiene como principal objetivo la prestación de servicios médicos de calidad mediante la formación y actualización del médico general. Se busca así contribuir a la mejora de la atención en salud de la población de Ciudad Sandino, un municipio en el área metropolitana de Managua, capital de Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica.
Entre los resultados obtenidos destacan el alto número de servicios de atención médica y educación sanitaria realizados, la capacitación de más de 800 médicos en prevención de diversas enfermedades y el desarrollo de una estructura docente (aulas para capacitaciones, auditorios, bibliotecas para estudiantes de medicina y enfermería, centro de ordenadores y residencias) con alto grado de eficacia.
-Proyecto finalista
El Jurado de esta IV edición ha distinguido como finalista al proyecto “Promoción de la Salud en la Zona Achuar y Valle del Upano” presentado por Fundación Salud y Sociedad – Enfermeras para el Mundo, en asociación con la Fundación Chankuap de Ecuador.
El objetivo de este proyecto es mejorar la cobertura de los programas de promoción y prevención del sistema de salud público en una provincia de Ecuador con altas tasas de mortalidad materno-infantil. Para ello se llevaron a cabo actividades como diagnósticos comunitarios, talleres de formación de promotores de la salud, elaboración de materiales didácticos y programas específicos de educación sanitaria para ser difundidos a través de la radio, único medio de comunicación en estas comunidades.
-Miembros del jurado
El órgano calificador de esta IV Edición del Premio Fundación Abbott a la Cooperación Sanitaria en Iberoamérica ha contado con la Presidencia de Honor de la Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín Iraola. El Rector Magnífico de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván Reula, ha actuado como presidente. Como vocales han participado: Esteban Plata González, Presidente de la Fundación Abbott; José Martínez Olmos, Secretario General del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; Soraya Rodríguez Ramos, Secretaria de Estado de Cooperación; Pilar Farjas Abadía, Consejera de Sanidad de la Xunta de Galicia; Fernando Lamata Cotanda, Consejero de Salud y Bienestar Social de la Junta de Castilla-La Mancha; Belén Prado Sanjurjo, Viceconsejera de Ordenación Sanitaria e Infraestructuras de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid; Ángeles Cabria García, Directora del Observatorio de Salud Pública de Cantabria; Francisco Cañizares de Baya, Presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud; Ana Vaca de Osma Zunzunegui, Directora de Comunicación y Relaciones Públicas de la Agencia EFE; y Francisco Zaragozá García, Catedrático de Farmacología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Alcalá y miembro del Patronato de la Fundación Abbott. Antonio Bañares Cañizares, Director General de la Fundación Abbott, ha sido el secretario, y Santiago Piedra Luis-Yagüe, experto en Cooperación Internacional, asesor técnico del jurado
El equilibrio en las señales que emplean las neuronas consigue que el cerebro trabaje de forma correcta
Un equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto que el cerebro percibe de forma normal cuando existe un equilibro entre la excitación y la inhibición, dos tipos de señales que las neuronas emplean para "conversar".
Los resultados, publicados en 'Journal of Neurosciences', abren la vía a nuevos tratamientos contra enfermedades como la esquizofrenia, que provocan alteraciones en la realidad; además de que puede ayudar a conocer como el proceso de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson que comienzan con defectos en la percepción olfativa.
Los investigadores, que trabajan en el Instituto Cajal, un centro del CSIC, han modificado el número de contactos entre neuronas, denominados sinapsis, en el lóbulo olfativo de moscas 'Drosophila'. Todos los núcleos cerebrales contienen proporciones diversas de estos dos tipos de uniones, excitatorias e inhibitorias, entre neuronas, que se activan dependiendo de las sustancias neurotransmisoras que intervienen en cada momento.
Durante los experimentos, los científicos manipularon genéticamente grupos seleccionados de neuronas y comprobaron que la pérdida de sinapsis excitatorias convertía en atractiva la percepción de olores que normalmente son interpretados como repelentes. Sin embargo, la pérdida de sinapsis de tipo inhibitorio provocaba la reacción contraria.
"Lo que hicimos fue manipular el número de sinapsis excitatorias e inhibitorias y sorprendentemente comprobamos que la normalidad en cómo se percibe el olor no se basa en el número absoluto de estas conexiones, sino en que exista un equilibrio entre ambos tipos. La reducción simultánea de ambos tipos de sinapsis devuelve la normalidad a la percepción, algo que hasta ahora no se había demostrado", explica el investigador del CSIC y uno de los autores del trabajo, el doctor Alberto Ferrús.
Decidieron modificar el sistema olfativo de la 'Drosophila' porque los cambios en la percepción se observan muy claramente. "Modificamos el modo en que un sistema informa a la célula de cuánta sinapsis tiene que hacer. Una vez que vimos que esto era posible, observamos cómo cambiaba la percepción. En el sistema olfativo, es fácil cuantificar los cambios de percepción porque se pueden medir", aclara.
Los resultados, publicados en 'Journal of Neurosciences', abren la vía a nuevos tratamientos contra enfermedades como la esquizofrenia, que provocan alteraciones en la realidad; además de que puede ayudar a conocer como el proceso de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson que comienzan con defectos en la percepción olfativa.
Los investigadores, que trabajan en el Instituto Cajal, un centro del CSIC, han modificado el número de contactos entre neuronas, denominados sinapsis, en el lóbulo olfativo de moscas 'Drosophila'. Todos los núcleos cerebrales contienen proporciones diversas de estos dos tipos de uniones, excitatorias e inhibitorias, entre neuronas, que se activan dependiendo de las sustancias neurotransmisoras que intervienen en cada momento.
Durante los experimentos, los científicos manipularon genéticamente grupos seleccionados de neuronas y comprobaron que la pérdida de sinapsis excitatorias convertía en atractiva la percepción de olores que normalmente son interpretados como repelentes. Sin embargo, la pérdida de sinapsis de tipo inhibitorio provocaba la reacción contraria.
"Lo que hicimos fue manipular el número de sinapsis excitatorias e inhibitorias y sorprendentemente comprobamos que la normalidad en cómo se percibe el olor no se basa en el número absoluto de estas conexiones, sino en que exista un equilibrio entre ambos tipos. La reducción simultánea de ambos tipos de sinapsis devuelve la normalidad a la percepción, algo que hasta ahora no se había demostrado", explica el investigador del CSIC y uno de los autores del trabajo, el doctor Alberto Ferrús.
Decidieron modificar el sistema olfativo de la 'Drosophila' porque los cambios en la percepción se observan muy claramente. "Modificamos el modo en que un sistema informa a la célula de cuánta sinapsis tiene que hacer. Una vez que vimos que esto era posible, observamos cómo cambiaba la percepción. En el sistema olfativo, es fácil cuantificar los cambios de percepción porque se pueden medir", aclara.
Bariatric surgery linked to increased fracture risk
People who have had gastric bypass surgery or other bariatric weight-loss surgery have an even higher increased risk of breaking bones than previously found. These study findings will be presented Tuesday at The Endocrine Society's 93rd Annual Meeting in Boston. "A negative effect on bone health that may increase the risk of fractures is an important consideration for people considering bariatric surgery and those who have undergone bariatric surgery," said lead author Kelly Nakamura, a medical student at Mayo Clinic College of Medicine in Rochester, Minn.
Nakamura reported the final analysis of research presented two years ago in a small subset of the 258 patients included in this study. This full analysis showed that patients who had bariatric surgery have 2.3 times the chance of fractures compared with the general population, as opposed to the 1.8-fold increased risk found initially.
Patients who had bariatric surgery had an increased risk of a fracture at nearly all skeletal sites studied, according to the authors. The chance of breaking a foot or hand was especially high—about three times what would be expected, Nakamura said.
For comparison, the investigators studied the patients' actual fracture rates reported in their medical records versus the expected fracture rates among people of the same age and sex living in the same county in Minnesota. Patients underwent bariatric surgery at Mayo Clinic Rochester between 1985 and 2004, with 94 percent of patients having a gastric bypass.
A total of 79 patients had 132 fractures during an average follow-up of nine years, the authors reported. On average, they experienced their first fracture about six years after surgery. This is a time when their primary health care provider, rather than their surgeon, usually is responsible for their care, said the study's principal investigator, Kurt Kennel, MD, an assistant professor of medicine in the endocrinology division at Mayo Clinic.
After evaluating various fracture risk factors, the researchers found that patients who were more physically active before surgery had a lower fracture risk than those who were less active. Some of these obese patients may have been too debilitated to exercise, Kennel suggested.
"Clinicians may need to consider measures to optimize bone health and reduce fracture risk after bariatric surgery, such as fall prevention and optimizing calcium and vitamin D nutrition," he said.
Kennel stressed, however, that the patients who had fractures did not necessarily develop osteoporosis. He said, "There are no data on whether bisphosphonates [osteoporosis medications] are safe or appropriate for this patient population. Further research is needed to understand why bariatric surgery negatively affects bone health and how best to prevent these fractures."
*Source: The Endocrine Society
Nakamura reported the final analysis of research presented two years ago in a small subset of the 258 patients included in this study. This full analysis showed that patients who had bariatric surgery have 2.3 times the chance of fractures compared with the general population, as opposed to the 1.8-fold increased risk found initially.
Patients who had bariatric surgery had an increased risk of a fracture at nearly all skeletal sites studied, according to the authors. The chance of breaking a foot or hand was especially high—about three times what would be expected, Nakamura said.
For comparison, the investigators studied the patients' actual fracture rates reported in their medical records versus the expected fracture rates among people of the same age and sex living in the same county in Minnesota. Patients underwent bariatric surgery at Mayo Clinic Rochester between 1985 and 2004, with 94 percent of patients having a gastric bypass.
A total of 79 patients had 132 fractures during an average follow-up of nine years, the authors reported. On average, they experienced their first fracture about six years after surgery. This is a time when their primary health care provider, rather than their surgeon, usually is responsible for their care, said the study's principal investigator, Kurt Kennel, MD, an assistant professor of medicine in the endocrinology division at Mayo Clinic.
After evaluating various fracture risk factors, the researchers found that patients who were more physically active before surgery had a lower fracture risk than those who were less active. Some of these obese patients may have been too debilitated to exercise, Kennel suggested.
"Clinicians may need to consider measures to optimize bone health and reduce fracture risk after bariatric surgery, such as fall prevention and optimizing calcium and vitamin D nutrition," he said.
Kennel stressed, however, that the patients who had fractures did not necessarily develop osteoporosis. He said, "There are no data on whether bisphosphonates [osteoporosis medications] are safe or appropriate for this patient population. Further research is needed to understand why bariatric surgery negatively affects bone health and how best to prevent these fractures."
*Source: The Endocrine Society
Stem cell treatment may offer option for broken bones that don't heal
Researchers at the University of North Carolina at Chapel Hill School of Medicine have shown in an animal study that transplantation of adult stem cells enriched with a bone-regenerating hormone can help mend bone fractures that are not healing properly. The UNC study team led by Anna Spagnoli, MD, associate professor of pediatrics and biomedical engineering, demonstrated that stem cells manufactured with the regenerative hormone insulin-like growth factor (IGF-I) become bone cells and also help the cells within broken bones repair the fracture, thereby speeding the healing. The new findings are presented Sunday, June 5, 2011 at The Endocrine Society's 93rd Annual Meeting in Boston, Massachusetts.
A deficiency of fracture healing is a common problem affecting an estimated 600,000 people annually in North America. "This problem is even more serious in children with osteogenesis imperfecta, or brittle bone disease, and in elderly adults with osteoporosis, because their fragile bones can easily and repeatedly break, and bone graft surgical treatment is often not successful or feasible," Spagnoli said.
Approximately 7.9 million bone fractures occur every year in the United States alone, with an estimated cost of $70 billion. Of these, 10 to 20 percent fail to heal.
Fractures that do not mend within the normal timeframe are called non-union fractures. Using an animal model of a non-union fracture, a "knockout" mouse that lacks the ability to heal broken bones, Spagnoli and her colleagues studied the effects of transplanting adult stem cells enriched with IGF-I. They took mesenchymal stem cells (adult stem cells from bone marrow) of mice and engineered the cells to express IGF-I. Then they transplanted the treated cells into knockout mice with a fracture of the tibia, the long bone of the leg.
Using computed tomography (CT) scanning, the researchers showed that the treated mice had better fracture healing than did mice either left untreated or treated only with stem cells. Compared with controls left to heal on their own or recipients of stem cells only, treated mice had more bone bridging the fracture gap, and the new bone was three to four times stronger, according to Spagnoli.
"More excitingly, we found that stem cells empowered with IGF-I restored the formation of new bone in a mouse lacking the ability to repair broken bones. This is the first evidence that stem cell therapy can address a deficiency of fracture repair," she said.
This success in an animal model of fracture non-union, Spagnoli said, "is a crucial step toward developing a stem cell-based treatment for patients with fracture non-unions."
"We envision a clinical use of combined mesenchymal stem cells and IGF-1 similar to the approach employed in bone marrow transplant, in which stem cell therapy is combined with growth factors to restore blood cells," she said. "I think this treatment will be feasible to start testing in patients in a few years." IGF-I is currently approved for treatment of children with a deficiency of this hormone, causing growth failure.
*Source: University of North Carolina School of Medicine
A deficiency of fracture healing is a common problem affecting an estimated 600,000 people annually in North America. "This problem is even more serious in children with osteogenesis imperfecta, or brittle bone disease, and in elderly adults with osteoporosis, because their fragile bones can easily and repeatedly break, and bone graft surgical treatment is often not successful or feasible," Spagnoli said.
Approximately 7.9 million bone fractures occur every year in the United States alone, with an estimated cost of $70 billion. Of these, 10 to 20 percent fail to heal.
Fractures that do not mend within the normal timeframe are called non-union fractures. Using an animal model of a non-union fracture, a "knockout" mouse that lacks the ability to heal broken bones, Spagnoli and her colleagues studied the effects of transplanting adult stem cells enriched with IGF-I. They took mesenchymal stem cells (adult stem cells from bone marrow) of mice and engineered the cells to express IGF-I. Then they transplanted the treated cells into knockout mice with a fracture of the tibia, the long bone of the leg.
Using computed tomography (CT) scanning, the researchers showed that the treated mice had better fracture healing than did mice either left untreated or treated only with stem cells. Compared with controls left to heal on their own or recipients of stem cells only, treated mice had more bone bridging the fracture gap, and the new bone was three to four times stronger, according to Spagnoli.
"More excitingly, we found that stem cells empowered with IGF-I restored the formation of new bone in a mouse lacking the ability to repair broken bones. This is the first evidence that stem cell therapy can address a deficiency of fracture repair," she said.
This success in an animal model of fracture non-union, Spagnoli said, "is a crucial step toward developing a stem cell-based treatment for patients with fracture non-unions."
"We envision a clinical use of combined mesenchymal stem cells and IGF-1 similar to the approach employed in bone marrow transplant, in which stem cell therapy is combined with growth factors to restore blood cells," she said. "I think this treatment will be feasible to start testing in patients in a few years." IGF-I is currently approved for treatment of children with a deficiency of this hormone, causing growth failure.
*Source: University of North Carolina School of Medicine
Indiana University neuroscientists map a new target to wipe pain away

Researchers at the Indiana University School of Medicine have discovered a peptide that short circuits a pathway for chronic pain. Unlike current treatments this peptide does not exhibit deleterious side effects such as reduced motor coordination, memory loss, or depression, according to an article in Nature Medicine posted online June 5, 2011. The peptide, CBD3, has been shown in mice to interfere with signals that navigate calcium channels to produce pain. Unlike other substances that block pain signals, CBD3 does not directly inhibit the influx of calcium. This is important as influx of calcium regulates heart rhythm and vital functions in other organs.
Rajesh Khanna, Ph.D., assistant professor of pharmacology and toxicology at the Indiana University School of Medicine, said the peptide discovered by him and his colleagues is potentially safer to use than addictive opioids or cone snail toxin Prialt®–a recognized analgesic that is injected into the spinal column, both of which can cause respiratory distress, cardiac irregularities and other problems.
"After opioids–the gold standard for pain control -- the next target is calcium channels," said Dr. Khanna. "Along the pain pathway in the spinal cord, there are pain-sensing neurons called nociceptors that have an abundance of calcium channels."
Earlier international research has shown that the calcium channel is a key player within the pathway for pain signals. Based on work from Dr. Khanna's laboratory, it is also accepted that an axonal protein, CRMP-2, binds to the calcium channel "acting like a remote control" to modulate transmission of excitability and pain signals, Dr. Khanna explained.
He and his colleagues discovered the CBD3 peptide, a portion of the CRMP-2 protein, realizing that its smaller size would be beneficial in producing a synthetic version for drug development.
CBD3 can be given systemically and blocks pain in a variety of acute as well as chronic pain models, he said. The novel peptide binds to the calcium channel and reduces the number of excitability signals without disrupting the beneficial global calcium flow. Upon reaching the brain, these signals are interpreted as the sensation of pain.
"Since our approach does not directly inhibit calcium entry through voltage-gated channels, we expect that this molecule will be more specific and have fewer side effects than currently available analgesics," said Dr. Khanna. "We anticipate that this peptide will serve as a novel pharmacological therapeutic for the relief of chronic pain."
Rajesh Khanna, Ph.D., assistant professor of pharmacology and toxicology at the Indiana University School of Medicine, said the peptide discovered by him and his colleagues is potentially safer to use than addictive opioids or cone snail toxin Prialt®–a recognized analgesic that is injected into the spinal column, both of which can cause respiratory distress, cardiac irregularities and other problems.
"After opioids–the gold standard for pain control -- the next target is calcium channels," said Dr. Khanna. "Along the pain pathway in the spinal cord, there are pain-sensing neurons called nociceptors that have an abundance of calcium channels."
Earlier international research has shown that the calcium channel is a key player within the pathway for pain signals. Based on work from Dr. Khanna's laboratory, it is also accepted that an axonal protein, CRMP-2, binds to the calcium channel "acting like a remote control" to modulate transmission of excitability and pain signals, Dr. Khanna explained.
He and his colleagues discovered the CBD3 peptide, a portion of the CRMP-2 protein, realizing that its smaller size would be beneficial in producing a synthetic version for drug development.
CBD3 can be given systemically and blocks pain in a variety of acute as well as chronic pain models, he said. The novel peptide binds to the calcium channel and reduces the number of excitability signals without disrupting the beneficial global calcium flow. Upon reaching the brain, these signals are interpreted as the sensation of pain.
"Since our approach does not directly inhibit calcium entry through voltage-gated channels, we expect that this molecule will be more specific and have fewer side effects than currently available analgesics," said Dr. Khanna. "We anticipate that this peptide will serve as a novel pharmacological therapeutic for the relief of chronic pain."
**Source: Indiana University School of Medicine
En un año se quintuplican los casos de sarampìón en España
Europa ha retrocedido una década en la lucha contra enfermedades como el sarampión y la rubéola, casi erradicadas en el cambio de siglo y que hoy vuelven a causar grandes brotes comunitarios. España, que solo sufrió dos casos de sarampión en 2004, acumula más de 1.300 en lo que va de año, cinco veces más que en todo 2010. El rebrote ha puesto en guardia a las autoridades de gran parte del continente: en Francia, por ejemplo, han muerto seis personas y más de 300 han sufrido neumonías graves entre los más de 5.000 afectados.
El descenso de la cobertura vacunal, espoleado por los grupos antivacunas y abonado por la pervivencia de grupos de población con riesgo de exclusión social, está en el origen del aumento de la incidencia de las viejas enfermedades infecciosas, alerta el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, agencia de la Unión Europea con sede en Estocolmo (Suecia).
Así, quienes se niegan a vacunar a sus hijos no son solo población marginada; también familias bien formadas que secundan estilos de vida pretendidamente naturalistas, que rechazan los productos de la industria farmacéutica como gesto de militancia.
La triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis) se aplica en dos dosis, una a los 15 meses y otra a los tres años de vida. Los expertos estiman que para frenar su transmisión es necesaria una cobertura vacunal infantil de más del 95%. En España, la cobertura de la primera dosis es elevada, pero baja en la segunda: 87% en Andalucía, 83% en Madrid o 92% en Cataluña. Esto facilita la circulación del virus hasta las bolsas de población no protegidas, formadas por dos grandes grupos. El primero lo forman los hijos de familias que no les vacunan, por ideología o dejadez. El segundo, la población adulta de 25 a 40 años, que creció cuando no existía la vacunación universal y no enfermaron de pequeños.
Andalucía ha sido la región más castigada, con 541 casos de sarampión. "El brote comenzó en Sevilla, en una comunidad marginal con muchos niños sin vacunar", explica José María Mayoral, jefe del Servicio de epidemiología. "Luego se extendió a los barrios de la capital", sigue.
Ante la virulencia del brote, que ha causado unas 100 hospitalizaciones, las autoridades incorporaron una dosis de vacuna a los seis meses allí donde ha habido casos y adelantaron la primera dosis a los 12 meses para todos los niños, algo que también han hecho Canarias y Cataluña.
En un colegio del Albaicín de Granada, la enfermedad se ensañó en 2010 con 35 niños cuyos padres se negaban a vacunarlos. Al final, un juez les obligó a hacerlo en defensa de la salud pública.
En Cataluña, segunda en casos, los afectados se concentran en la ciudad y provincia de Barcelona. "El brote surgió en la zona del Vallès y pasó desapercibido", explica Pere Godoy, jefe de epidemiología de la Generalitat. El retraso en la alerta facilitó que los casos llegaran a Barcelona. Algo similar ocurrió en Tenerife en marzo, cuando un niño de 14 meses que no estaba vacunado enfermó en un viaje a Madrid y de vuelta contagió a personal del hospital Nuestra Señora de la Candelaria y a pacientes de urgencias. Los médicos tardaron en darse cuenta de que sufría sarampión. "La poca familiarización de los médicos jóvenes con la enfermedad dificulta su detección", dice Domingo Núñez, director del Servicio de Epidemiología canario.
Alarmada por el aumento de enfermedades como el sarampión o la tos ferina, la Generalitat de Cataluña hará firmar un documento a los padres que no vacunan donde conste que conocen los riesgos a los que someten a su prole. Aunque en España son una minoría, en países como Reino Unido estos padres han tenido un gran impacto en la salud pública.
La publicación en 1998 de un artículo científico que vinculaba la triple vírica con el autismo provocó un descenso de la tasa de cobertura de la vacuna por debajo del 80% en 2004. Aunque la propia revista The Lancet, una de las más reputadas en el mundo científico, retiró el artículo porque el autor había falseado datos, los activistas lo siguen citando para alertar contra las vacunas. Para Lua Català, pediatra, homeópata y simpatizante de la Liga para la Libertad de Vacunación, la retirada del artículo de Andrew Wakefiled no es más que una prueba de "los intereses oscuros" que defienden las empresas farmacéuticas.
A pesar de que los grandes brotes acaban siempre con hospitalizaciones (y fallecimientos en algunos casos), Català defiende que las enfermedades infantiles prevenibles son "benignas". Añade que "las vacunas hacen enfermar y causan síntomas más graves que las enfermedades que se intentan prevenir".
David Moreno, de la Asociación Española de Pediatría, refuta esta idea: "En solo un 5% de los casos, la vacuna del sarampión produce fiebre moderada que dura uno o dos días. La enfermedad dura una semana, con 39 o 40 grados de fiebre. En el 5% de los casos produce neumonía, y en el 10% otitis. En países pobres, la mortalidad está entre el 5% y el 10%.
Marcel Bartomeus y su pareja, Gemma Solanas, han decidido no vacunar a su bebé, de siete meses. Mientras da al niño la papilla (ecológica), Bertomeus opina que las enfermedades infantiles transmisibles "refuerzan el sistema inmunitario", y por tanto no hay razón para intentar prevenirlas. "Yo corro un riesgo al no vacunar, pero los que vacunan también, y nadie les explica esto", afirma este catalán de 35 años.
Para José María Bayas, presidente de la Sociedad Española de Vacunología, la gente como Marcel está provocando "un retraso importante en la eliminación de enfermedades como el sarampión".
**Publicado en "EL PAIS"
El descenso de la cobertura vacunal, espoleado por los grupos antivacunas y abonado por la pervivencia de grupos de población con riesgo de exclusión social, está en el origen del aumento de la incidencia de las viejas enfermedades infecciosas, alerta el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, agencia de la Unión Europea con sede en Estocolmo (Suecia).
Así, quienes se niegan a vacunar a sus hijos no son solo población marginada; también familias bien formadas que secundan estilos de vida pretendidamente naturalistas, que rechazan los productos de la industria farmacéutica como gesto de militancia.
La triple vírica (sarampión, rubéola, parotiditis) se aplica en dos dosis, una a los 15 meses y otra a los tres años de vida. Los expertos estiman que para frenar su transmisión es necesaria una cobertura vacunal infantil de más del 95%. En España, la cobertura de la primera dosis es elevada, pero baja en la segunda: 87% en Andalucía, 83% en Madrid o 92% en Cataluña. Esto facilita la circulación del virus hasta las bolsas de población no protegidas, formadas por dos grandes grupos. El primero lo forman los hijos de familias que no les vacunan, por ideología o dejadez. El segundo, la población adulta de 25 a 40 años, que creció cuando no existía la vacunación universal y no enfermaron de pequeños.
Andalucía ha sido la región más castigada, con 541 casos de sarampión. "El brote comenzó en Sevilla, en una comunidad marginal con muchos niños sin vacunar", explica José María Mayoral, jefe del Servicio de epidemiología. "Luego se extendió a los barrios de la capital", sigue.
Ante la virulencia del brote, que ha causado unas 100 hospitalizaciones, las autoridades incorporaron una dosis de vacuna a los seis meses allí donde ha habido casos y adelantaron la primera dosis a los 12 meses para todos los niños, algo que también han hecho Canarias y Cataluña.
En un colegio del Albaicín de Granada, la enfermedad se ensañó en 2010 con 35 niños cuyos padres se negaban a vacunarlos. Al final, un juez les obligó a hacerlo en defensa de la salud pública.
En Cataluña, segunda en casos, los afectados se concentran en la ciudad y provincia de Barcelona. "El brote surgió en la zona del Vallès y pasó desapercibido", explica Pere Godoy, jefe de epidemiología de la Generalitat. El retraso en la alerta facilitó que los casos llegaran a Barcelona. Algo similar ocurrió en Tenerife en marzo, cuando un niño de 14 meses que no estaba vacunado enfermó en un viaje a Madrid y de vuelta contagió a personal del hospital Nuestra Señora de la Candelaria y a pacientes de urgencias. Los médicos tardaron en darse cuenta de que sufría sarampión. "La poca familiarización de los médicos jóvenes con la enfermedad dificulta su detección", dice Domingo Núñez, director del Servicio de Epidemiología canario.
Alarmada por el aumento de enfermedades como el sarampión o la tos ferina, la Generalitat de Cataluña hará firmar un documento a los padres que no vacunan donde conste que conocen los riesgos a los que someten a su prole. Aunque en España son una minoría, en países como Reino Unido estos padres han tenido un gran impacto en la salud pública.
La publicación en 1998 de un artículo científico que vinculaba la triple vírica con el autismo provocó un descenso de la tasa de cobertura de la vacuna por debajo del 80% en 2004. Aunque la propia revista The Lancet, una de las más reputadas en el mundo científico, retiró el artículo porque el autor había falseado datos, los activistas lo siguen citando para alertar contra las vacunas. Para Lua Català, pediatra, homeópata y simpatizante de la Liga para la Libertad de Vacunación, la retirada del artículo de Andrew Wakefiled no es más que una prueba de "los intereses oscuros" que defienden las empresas farmacéuticas.
A pesar de que los grandes brotes acaban siempre con hospitalizaciones (y fallecimientos en algunos casos), Català defiende que las enfermedades infantiles prevenibles son "benignas". Añade que "las vacunas hacen enfermar y causan síntomas más graves que las enfermedades que se intentan prevenir".
David Moreno, de la Asociación Española de Pediatría, refuta esta idea: "En solo un 5% de los casos, la vacuna del sarampión produce fiebre moderada que dura uno o dos días. La enfermedad dura una semana, con 39 o 40 grados de fiebre. En el 5% de los casos produce neumonía, y en el 10% otitis. En países pobres, la mortalidad está entre el 5% y el 10%.
Marcel Bartomeus y su pareja, Gemma Solanas, han decidido no vacunar a su bebé, de siete meses. Mientras da al niño la papilla (ecológica), Bertomeus opina que las enfermedades infantiles transmisibles "refuerzan el sistema inmunitario", y por tanto no hay razón para intentar prevenirlas. "Yo corro un riesgo al no vacunar, pero los que vacunan también, y nadie les explica esto", afirma este catalán de 35 años.
Para José María Bayas, presidente de la Sociedad Española de Vacunología, la gente como Marcel está provocando "un retraso importante en la eliminación de enfermedades como el sarampión".
**Publicado en "EL PAIS"
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