Amsterdam Molecular Therapeutics (Euronext: AMT), a leader in the field of human gene therapy, today announced that it has entered into an exclusive license agreement with the US National Institutes of Health (NIH) for use of adeno-associated virus serotype 5 (AAV5)-based gene therapy vectors for liver and brain indications. This agreement expands on an original non-exclusive license for AAV5 from the NIH. Financial details of the agreement have not been disclosed.
Concurrent with the signing of this exclusive license, AMT has received a notice of allowance from the United States Patent and Trademark Office (USPTO) for its patent application entitled “AAV vectors produced in insect cells”, which covers a core asset of the Company’s proprietary manufacturing technology. This patent comprises a novel and significantly improved method of delivery of therapeutic genes to targets using adeno-associated viral (AAV) derived vectors produced in insect cells. The technology has already been successfully applied to Glybera®, a gene therapy for lipoprotein lipase deficiency (LPLD). AMT believes this intellectual property together with the NIH exclusive license places the Company in a unique position for a number of AAV serotype 5-based programs, including hemophilia, acute intermittent prophyria, GDNF-related diseases and Sanfilippo B.
“This expansion of our existing AAV5 license with NIH is an important addition to our intellectual property position as it supports several of our pipeline products that follow Glybera. The granting of an exclusive license by the NIH is very unusual and we believe acknowledges AMT’s status in the gene therapy sector,” stated Jörn Aldag, CEO of AMT. “As well as continuing to work diligently towards the re-examination of Glybera registration dossier, we also appreciate the significant value and need to patients of the other gene therapy programs.”
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06 September 2011
Un proyecto para el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer atrae a 500 voluntarios en su primera fase
La enfermedad del alzhéimer es uno de los grandes retos de la sociedad. Hoy por hoy no existen curas y poco se sabe del origen de una de las enfermedades neurodegenerativas más devastadoras. Pero la realidad es que existen 600.000 personas afectadas en España y serán 1.200.000 en 2025, según la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias (Ceafa).
La muestra incluye a personas sanas del tramo de edad entre 50 y 65 años
El 60% se someterá a una punción lumbar, además de varias resonancias
Andrés, de 59 años, no se lo pensó dos veces cuando se ofreció como voluntario para participar en un proyecto cuyo objetivo es el diagnóstico precoz de una enfermedad que se detecta tarde. La clave para la aplicación de tratamientos eficaces se encuentra justo diez años antes de los primeros síntomas, cuando el cerebro empieza a registrar pequeños cambios que vaticinan la futura aparición del alzhéimer.
El Centro de Investigación y Terapias Avanzadas (CITA-Alzhéimer), ubicado en San Sebastián, analiza el cerebro a través de las imágenes. El proyecto Gipuzkoa Alzhéimer pretende identificar marcadores genéticos a través de uno de los más avanzados sistemas en neuroimagen; un escáner de casi 12 toneladas y 3 teslas (lo habitual es 1,5 en los utilizados en los hospitales). El estudio, uno de los más exhaustivos que se está llevando a cabo, ha conseguido en menos de tres meses movilizar a 500 voluntarios. "La medicina del futuro tiende a ser personalizada, predictiva y participativa", apunta Gurutz Linazasoro, neurólogo y director científico de CITA-Alzhéimer, fundación creada en 2007.
Andrés acaba de salir de la prueba de la punción lumbar. La extracción de una muestra de líquido céfalo-raquídeo es una de las partes fundamentales del estudio -en su primera fase- porque en este líquido se analiza el depósito de la proteína amiloide-b en el cerebro, uno de los signos más específicos de la patología del alzhéimer.
En una sala donde se recupera de la punción, Andrés, uno de los 63 voluntarios que ha pasado algunas de las pruebas, cuenta relajado su experiencia: "La verdad es que venía un poco nervioso pero casi no me he enterado. ¿Por qué me he animado? Es una forma de aprender, más allá de hablar de fútbol o tomar copas con los amigos".
Ernesto Sanz Arigita, director de neuroimagen, subraya el triunfo de lograr centenares de voluntarios sanos: "La respuesta ha sido espectacular. En un proyecto similar en Holanda me costó un año encontrar a 20".
Junto con la punción lumbar, a la que un 60% de los voluntarios han accedido, se suman análisis de sangre y dos sesiones de neuroimagen; una estructural y otra funcional. Con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años, los voluntarios están divididos casi al 50% entre personas con riesgo (antecedentes familiares, problemas de memoria, etcétera) e individuos sanos. Cada paciente podrá saber el resultado de las pruebas.
El estudio permitirá la recogida de datos clínicos, neurológicos, estadísticos, psicológicos y nutricionales. Este último apartado aportará además información valiosa sobre los hábitos alimenticios que, en opinión de los investigadores, pueden influir en la enfermedad y que apenas se recoge en otros estudios similares. El proyecto, que arrancó con la aportación económica de una familia donostiarra y se mantiene en tiempos de crisis gracias a la colaboración de las Administraciones central, autonómica y provincial, además de la Kutxa Obra Social, realizará el seguimiento de los voluntarios durante los próximos años para comprobar el estado de su rendimiento cognitivo, el volumen cerebral y los cambios que vayan experimentando.
Tras los primeros datos de la primera fase de la investigación, CITA-Alzhéimer iniciará la segunda fase, que contará ya con 2.000 o 3.000 personas. Será en ese momento cuando se pondrán a prueba esos posibles marcadores específicos para sacar conclusiones más determinantes y validarlas como herramientas de detección efectivas.
"Resulta frustrante que los tratamientos nuevos dirigidos a combatir los mecanismos de la enfermedad no funcionen. Las pruebas para el diagnóstico como el PET son caras y difíciles de hacer y los médicos en general no están por la labor de hacer punciones lumbares a una persona aparentemente sana que solo tiene fallos de memoria. Y, menos aún, si no está demenciada. Es el mismo debate que está abierto en la sociedad científica", explica el neurólogo Pablo Martínez Lage.
El objetivo final es saber cuándo se producen los síntomas, cuándo empiezan esas primeras neuronas a morirse, los primeros cambios en el cerebro hacia una degeneración neuronal. En este sentido, el estudio va acompañado de un proyecto paralelo que se llama Redes en riesgo que consiste en encontrar los mecanismos que utiliza el cerebro para enmascarar los fallos.
Los investigadores de CITA-Alzhéimer trabajan con el deseo de que algún día se pueda plantear una verdadera prevención específica del alzhéimer. Para ello, la única manera es definiendo a las poblaciones de riesgo. "Nadie está libre del alzhéimer, es una de las enfermedades más democráticas. Pero un cerebro entrenado responde mejor", apunta Martínez Lage.
**Publicado en "EL PAIS"
La muestra incluye a personas sanas del tramo de edad entre 50 y 65 años
El 60% se someterá a una punción lumbar, además de varias resonancias
Andrés, de 59 años, no se lo pensó dos veces cuando se ofreció como voluntario para participar en un proyecto cuyo objetivo es el diagnóstico precoz de una enfermedad que se detecta tarde. La clave para la aplicación de tratamientos eficaces se encuentra justo diez años antes de los primeros síntomas, cuando el cerebro empieza a registrar pequeños cambios que vaticinan la futura aparición del alzhéimer.
El Centro de Investigación y Terapias Avanzadas (CITA-Alzhéimer), ubicado en San Sebastián, analiza el cerebro a través de las imágenes. El proyecto Gipuzkoa Alzhéimer pretende identificar marcadores genéticos a través de uno de los más avanzados sistemas en neuroimagen; un escáner de casi 12 toneladas y 3 teslas (lo habitual es 1,5 en los utilizados en los hospitales). El estudio, uno de los más exhaustivos que se está llevando a cabo, ha conseguido en menos de tres meses movilizar a 500 voluntarios. "La medicina del futuro tiende a ser personalizada, predictiva y participativa", apunta Gurutz Linazasoro, neurólogo y director científico de CITA-Alzhéimer, fundación creada en 2007.
Andrés acaba de salir de la prueba de la punción lumbar. La extracción de una muestra de líquido céfalo-raquídeo es una de las partes fundamentales del estudio -en su primera fase- porque en este líquido se analiza el depósito de la proteína amiloide-b en el cerebro, uno de los signos más específicos de la patología del alzhéimer.
En una sala donde se recupera de la punción, Andrés, uno de los 63 voluntarios que ha pasado algunas de las pruebas, cuenta relajado su experiencia: "La verdad es que venía un poco nervioso pero casi no me he enterado. ¿Por qué me he animado? Es una forma de aprender, más allá de hablar de fútbol o tomar copas con los amigos".
Ernesto Sanz Arigita, director de neuroimagen, subraya el triunfo de lograr centenares de voluntarios sanos: "La respuesta ha sido espectacular. En un proyecto similar en Holanda me costó un año encontrar a 20".
Junto con la punción lumbar, a la que un 60% de los voluntarios han accedido, se suman análisis de sangre y dos sesiones de neuroimagen; una estructural y otra funcional. Con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años, los voluntarios están divididos casi al 50% entre personas con riesgo (antecedentes familiares, problemas de memoria, etcétera) e individuos sanos. Cada paciente podrá saber el resultado de las pruebas.
El estudio permitirá la recogida de datos clínicos, neurológicos, estadísticos, psicológicos y nutricionales. Este último apartado aportará además información valiosa sobre los hábitos alimenticios que, en opinión de los investigadores, pueden influir en la enfermedad y que apenas se recoge en otros estudios similares. El proyecto, que arrancó con la aportación económica de una familia donostiarra y se mantiene en tiempos de crisis gracias a la colaboración de las Administraciones central, autonómica y provincial, además de la Kutxa Obra Social, realizará el seguimiento de los voluntarios durante los próximos años para comprobar el estado de su rendimiento cognitivo, el volumen cerebral y los cambios que vayan experimentando.
Tras los primeros datos de la primera fase de la investigación, CITA-Alzhéimer iniciará la segunda fase, que contará ya con 2.000 o 3.000 personas. Será en ese momento cuando se pondrán a prueba esos posibles marcadores específicos para sacar conclusiones más determinantes y validarlas como herramientas de detección efectivas.
"Resulta frustrante que los tratamientos nuevos dirigidos a combatir los mecanismos de la enfermedad no funcionen. Las pruebas para el diagnóstico como el PET son caras y difíciles de hacer y los médicos en general no están por la labor de hacer punciones lumbares a una persona aparentemente sana que solo tiene fallos de memoria. Y, menos aún, si no está demenciada. Es el mismo debate que está abierto en la sociedad científica", explica el neurólogo Pablo Martínez Lage.
El objetivo final es saber cuándo se producen los síntomas, cuándo empiezan esas primeras neuronas a morirse, los primeros cambios en el cerebro hacia una degeneración neuronal. En este sentido, el estudio va acompañado de un proyecto paralelo que se llama Redes en riesgo que consiste en encontrar los mecanismos que utiliza el cerebro para enmascarar los fallos.
Los investigadores de CITA-Alzhéimer trabajan con el deseo de que algún día se pueda plantear una verdadera prevención específica del alzhéimer. Para ello, la única manera es definiendo a las poblaciones de riesgo. "Nadie está libre del alzhéimer, es una de las enfermedades más democráticas. Pero un cerebro entrenado responde mejor", apunta Martínez Lage.
**Publicado en "EL PAIS"
Why cancer cells change their appearance?
Like snakes, tumour cells shed their skin. Cancer is not a static disease but during its development the disease accumulates changes to evade natural defences adapting to new environmental circumstances, protecting against chemotherapy and radiotherapy and invading neighbouring organs, eventually causing metastasis. Until now little was known about the mechanisms involved in these changing processes in a tumour. There is a particularly intriguing way in which a tumour that initially presents a solid state, attached to nearby cells (epithelial), afterwards becomes a semiliquid mass, detached from tissues and more flexible (mesenchymal).
The team led by Manel Esteller, director of the Cancer Epigenetics and Biology Program at the Bellvitge Biomedical Research Institute (IDIBELL), professor of Genetics at the University of Barcelona and ICREA researcher, has identified a mechanism that explains this change. Tumours "shed their skin" because some molecular switches called microRNAs -responsible for maintaining epithelial appearance of cells- turn off. The finding has been published this week in the online version of the international scientific journal Oncogene, Nature group.
"We have discovered that some microRNAs, a group called microRNA-200S, undergoes a chemical inactivation and inhibit their expression. When these cellular appearance drivers are not present, tumour cells change, stretch, stop their inhibition and thus the tumour progresses," explains Dr. Esteller, adding that "the results from research show that this is a very dynamic process."
Change involves from the appearance of the tumour to the onset of metastasis, but if we change the environmental circumstances that influence these cells, the process reverses. Dr Esteller compares the process "with a small planet in Darwinian evolution but in an expedited manner."
The study was conducted mainly in breast and colon tumours. Besides serving to better understand the disease, the results are important because they predict that external intervention is possible in the process. In this sense, drug treatments can reverse the process and move from a highly evolved tumour form to a more primitive form, which would be associated with a slower progression of the disease.
*Source: IDIBELL-Bellvitge Biomedical Research Institute
The team led by Manel Esteller, director of the Cancer Epigenetics and Biology Program at the Bellvitge Biomedical Research Institute (IDIBELL), professor of Genetics at the University of Barcelona and ICREA researcher, has identified a mechanism that explains this change. Tumours "shed their skin" because some molecular switches called microRNAs -responsible for maintaining epithelial appearance of cells- turn off. The finding has been published this week in the online version of the international scientific journal Oncogene, Nature group.
"We have discovered that some microRNAs, a group called microRNA-200S, undergoes a chemical inactivation and inhibit their expression. When these cellular appearance drivers are not present, tumour cells change, stretch, stop their inhibition and thus the tumour progresses," explains Dr. Esteller, adding that "the results from research show that this is a very dynamic process."
Change involves from the appearance of the tumour to the onset of metastasis, but if we change the environmental circumstances that influence these cells, the process reverses. Dr Esteller compares the process "with a small planet in Darwinian evolution but in an expedited manner."
The study was conducted mainly in breast and colon tumours. Besides serving to better understand the disease, the results are important because they predict that external intervention is possible in the process. In this sense, drug treatments can reverse the process and move from a highly evolved tumour form to a more primitive form, which would be associated with a slower progression of the disease.
*Source: IDIBELL-Bellvitge Biomedical Research Institute
Navarra y Valencia, la mejor y la peor sanidad según el informe de las Asociaciones en Defensa del Sistema Público
La sanidad en España goza de buena salud. Pero en algunas comunidades autónomas tiene achaques considerables, según concluye el séptimo informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). A la cabeza de la calidad asistencial está Navarra, seguida por Asturias, Castilla y León y Aragón. El grupo de cola lo engrosan Galicia, Madrid y Canarias. La Comunidad Valenciana ocupa el último puesto, igual que ha sucedido en todos los informes anuales excepto en el de 2006, cuando fue penúltima.
El listado se obtiene tras aplicar una veintena de parámetros que miden el gasto per cápita en sanidad, el número de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, las tarjetas sanitarias individuales que tiene que atender cada médico generalista y el gasto farmacéutico, entre otros. También hay algunos subjetivos, como la satisfacción de los ciudadanos expresada en los barómetros sanitarios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Con una puntuación máxima posible de 74 puntos y una mínima de 18, la media obtenida por las comunidades autónomas ha sido de 55,52.
La FADSP, en consonancia con su ideología, penaliza en su baremo a los sistemas sanitarios autonómicos que tienen privatizados algunos servicios. Cataluña, La Rioja, Castilla y León, Baleares, Galicia, Madrid y Valencia tienen las puntuaciones lastradas por el uso de empresas para prestar asistencia sanitaria. Muchas de ellas ocupan los puestos de cola, aunque según Marciano Sánchez, portavoz de la FADSP, el peso de este parámetro se limita al 5% de la nota final, por lo que la clasificación se mantendría muy similar si no fueran penalizadas. "Lo que ocurre es que donde hay servicios privatizados, la calidad de la sanidad suele ser peor", argumentó ayer Sánchez durante la presentación del informe.
Lo que constata el estudio es la heterogeneidad entre las 17 comunidades autónomas. Aunque los requerimientos asistenciales de cada territorio varían en función de la dispersión de su población o de su edad, hay parámetros "demasiado" desiguales, en opinión de la FADSP. El gasto per cápita en Navarra o el País Vasco, que están en el grupo de cabeza, supera en alrededor de un 50% al de Baleares o la Comunidad Valenciana, ambas a la cola; el número de camas hospitalarias por 1.000 habitantes en Cataluña es un 73% superior al de Andalucía; un médico general de Castilla-La Mancha es responsable de 692 tarjetas sanitarias menos (un 41%) que uno de Baleares; la tasa de mortalidad infantil de Navarra es menos de la mitad que la de Asturias. También es abrumadora la diferencia entre el uso de medicamentos genéricos según el territorio: mientras en Andalucía se situaba en 2010 (cuando están tomados los datos del estudio) en el 14,81%, en otras como Canarias, Comunidad Valenciana, Galicia y Madrid no llegaba al 6%. Es muy previsible, sin embargo, que este dato se homogeneice al alza cuando entre en vigor la prescripción de medicamentos por principio activo en noviembre.
La medición tiene parámetros discutidos por algunos expertos además del sesgo ideológico de las privatizaciones, como contar el número de camas o el gasto sanitario en lugar de su eficiencia. Sin embargo, es de los pocos informes que permiten comparar de forma homogénea el sistema en las 17 comunidades autónomas. Sus autores defienden que la calidad sanitaria reflejada en el documento no está determinada por el color de cada autonomía: "Hay algunas con Gobiernos conservadores que ocupan los primeros puestos y otros los últimos".
**Publicado en "EL PAIS"
El listado se obtiene tras aplicar una veintena de parámetros que miden el gasto per cápita en sanidad, el número de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, las tarjetas sanitarias individuales que tiene que atender cada médico generalista y el gasto farmacéutico, entre otros. También hay algunos subjetivos, como la satisfacción de los ciudadanos expresada en los barómetros sanitarios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Con una puntuación máxima posible de 74 puntos y una mínima de 18, la media obtenida por las comunidades autónomas ha sido de 55,52.
La FADSP, en consonancia con su ideología, penaliza en su baremo a los sistemas sanitarios autonómicos que tienen privatizados algunos servicios. Cataluña, La Rioja, Castilla y León, Baleares, Galicia, Madrid y Valencia tienen las puntuaciones lastradas por el uso de empresas para prestar asistencia sanitaria. Muchas de ellas ocupan los puestos de cola, aunque según Marciano Sánchez, portavoz de la FADSP, el peso de este parámetro se limita al 5% de la nota final, por lo que la clasificación se mantendría muy similar si no fueran penalizadas. "Lo que ocurre es que donde hay servicios privatizados, la calidad de la sanidad suele ser peor", argumentó ayer Sánchez durante la presentación del informe.
Lo que constata el estudio es la heterogeneidad entre las 17 comunidades autónomas. Aunque los requerimientos asistenciales de cada territorio varían en función de la dispersión de su población o de su edad, hay parámetros "demasiado" desiguales, en opinión de la FADSP. El gasto per cápita en Navarra o el País Vasco, que están en el grupo de cabeza, supera en alrededor de un 50% al de Baleares o la Comunidad Valenciana, ambas a la cola; el número de camas hospitalarias por 1.000 habitantes en Cataluña es un 73% superior al de Andalucía; un médico general de Castilla-La Mancha es responsable de 692 tarjetas sanitarias menos (un 41%) que uno de Baleares; la tasa de mortalidad infantil de Navarra es menos de la mitad que la de Asturias. También es abrumadora la diferencia entre el uso de medicamentos genéricos según el territorio: mientras en Andalucía se situaba en 2010 (cuando están tomados los datos del estudio) en el 14,81%, en otras como Canarias, Comunidad Valenciana, Galicia y Madrid no llegaba al 6%. Es muy previsible, sin embargo, que este dato se homogeneice al alza cuando entre en vigor la prescripción de medicamentos por principio activo en noviembre.
La medición tiene parámetros discutidos por algunos expertos además del sesgo ideológico de las privatizaciones, como contar el número de camas o el gasto sanitario en lugar de su eficiencia. Sin embargo, es de los pocos informes que permiten comparar de forma homogénea el sistema en las 17 comunidades autónomas. Sus autores defienden que la calidad sanitaria reflejada en el documento no está determinada por el color de cada autonomía: "Hay algunas con Gobiernos conservadores que ocupan los primeros puestos y otros los últimos".
**Publicado en "EL PAIS"
Harmless soil-dwelling bacteria successfully kill cancer

A bacterial strain that specifically targets tumours could soon be used as a vehicle to deliver drugs in frontline cancer therapy. The strain is expected to be tested in cancer patients in 2013 says a scientist at the Society for General Microbiology's Autumn Conference at the University of York. The therapy uses Clostridium sporogenes -- a bacterium that is widespread in the soil. Spores of the bacterium are injected into patients and only grow in solid tumours, where a specific bacterial enzyme is produced. An anti-cancer drug is injected separately into the patient in an inactive 'pro-drug' form. When the pro-drug reaches the site of the tumour, the bacterial enzyme activates the drug, allowing it to destroy only the cells in its vicinity -- the tumour cells.
Researchers at the University of Nottingham and the University of Maastricht have now overcome the hurdles that have so far prevented this therapy from entering clinical trials. They have introduced a gene for a much-improved version of the enzyme into the C. sporogenes DNA. The improved enzyme can now be produced in far greater quantities in the tumour than previous versions, and is more efficient at converting the pro-drug into its active form.
A fundamental requirement for any new cancer therapy is the ability to target cancer cells while excluding healthy cells. Professor Nigel Minton, who is leading the research, explains how this therapy naturally fulfils this need. "Clostridia are an ancient group of bacteria that evolved on the planet before it had an oxygen-rich atmosphere and so they thrive in low oxygen conditions. When Clostridia spores are injected into a cancer patient, they will only grow in oxygen-depleted environments, i.e. the centre of solid tumours. This is a totally natural phenomenon, which requires no fundamental alterations and is exquisitely specific. We can exploit this specificity to kill tumour cells but leave healthy tissue unscathed," he said.
The research may ultimately lead to a simple and safe procedure for curing a wide range of solid tumours. "This therapy will kill all types of tumour cell. The treatment is superior to a surgical procedure, especially for patients at high risk or with difficult tumour locations," explained Professor Minton. "We anticipate that the strain we have developed will be used in a clinical trial in 2013 led by Jan Theys and Philippe Lambin at the University of Maastricht in The Netherlands. A successful outcome could lead to its adoption as a frontline therapy for treating solid tumours. If the approach is successfully combined with more traditional approaches this could increase our chance of winning the battle against cancerous tumours."
Researchers at the University of Nottingham and the University of Maastricht have now overcome the hurdles that have so far prevented this therapy from entering clinical trials. They have introduced a gene for a much-improved version of the enzyme into the C. sporogenes DNA. The improved enzyme can now be produced in far greater quantities in the tumour than previous versions, and is more efficient at converting the pro-drug into its active form.
A fundamental requirement for any new cancer therapy is the ability to target cancer cells while excluding healthy cells. Professor Nigel Minton, who is leading the research, explains how this therapy naturally fulfils this need. "Clostridia are an ancient group of bacteria that evolved on the planet before it had an oxygen-rich atmosphere and so they thrive in low oxygen conditions. When Clostridia spores are injected into a cancer patient, they will only grow in oxygen-depleted environments, i.e. the centre of solid tumours. This is a totally natural phenomenon, which requires no fundamental alterations and is exquisitely specific. We can exploit this specificity to kill tumour cells but leave healthy tissue unscathed," he said.
The research may ultimately lead to a simple and safe procedure for curing a wide range of solid tumours. "This therapy will kill all types of tumour cell. The treatment is superior to a surgical procedure, especially for patients at high risk or with difficult tumour locations," explained Professor Minton. "We anticipate that the strain we have developed will be used in a clinical trial in 2013 led by Jan Theys and Philippe Lambin at the University of Maastricht in The Netherlands. A successful outcome could lead to its adoption as a frontline therapy for treating solid tumours. If the approach is successfully combined with more traditional approaches this could increase our chance of winning the battle against cancerous tumours."
*Source: Society for General Microbiology
Los cambios en el cuerpo durante el embarazo

Llega el embarazo y comienza una gran revolución de hormonas. En el transcurso de nueve meses, la futura mamá experimenta importantes cambios en su cuerpo y muchos de ellos remiten tras el parto. La piel es un fiel testigo. Por ella pasan las estrías, las varices y a veces aparecen nuevos lunares. Aunque no hay muchos estudios al respecto, todos coinciden en sus conclusiones. Por ejemplo, que el 90% de las gestantes experimenta cambios de pigmentación que consisten en el oscurecimiento de la piel.
"Empieza a notarse en el primer trimestre del embarazo y afecta sobre todo a los alrededores del ombligo, los genitales, las areolas del pecho, las axilas y la cara interna de los muslos", explica Elia Roo, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "No hay que preocuparse. Disminuyen tras el parto".
En el embarazo, argumenta, "aumentan los estrógenos, la progesterona y también la hormona estimulante de los melanocitos y los glucocorticoides. Todo esto induce la alteración de la pigmentación de la piel". Por este mismo motivo, se pueden oscurecer las cicatrices de los últimos meses, algunos lunares y pecas.
A partir del tercer mes de gestación, alrededor de un 50% de las mujeres descubre lo que es el melasma/cloasma, también conocido como 'la máscara del embarazo'. "Se presenta una especie de mancha marrón difusa en la cara, especialmente en las mejillas, el labio superior o la frente", señala la especialista. Se trata de un trastorno que empeora con la exposición solar, por lo que "es muy importante protegerse con filtros contra los rayos UVB y UVA". Generalmente desaparece por sí solo después del parto, pero si no fuera así "se puede tratar con cremas despigmentantes recetadas por el dermatólogo".
En el 13% de las embarazadas pueden aparecer nuevos lunares y en el 15% modificarán su tamaño o color. "Son cambios normales y normalmente sin importancia, aunque conviene consultar con un especialista", apunta la doctora Roo.
"Empieza a notarse en el primer trimestre del embarazo y afecta sobre todo a los alrededores del ombligo, los genitales, las areolas del pecho, las axilas y la cara interna de los muslos", explica Elia Roo, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "No hay que preocuparse. Disminuyen tras el parto".
En el embarazo, argumenta, "aumentan los estrógenos, la progesterona y también la hormona estimulante de los melanocitos y los glucocorticoides. Todo esto induce la alteración de la pigmentación de la piel". Por este mismo motivo, se pueden oscurecer las cicatrices de los últimos meses, algunos lunares y pecas.
A partir del tercer mes de gestación, alrededor de un 50% de las mujeres descubre lo que es el melasma/cloasma, también conocido como 'la máscara del embarazo'. "Se presenta una especie de mancha marrón difusa en la cara, especialmente en las mejillas, el labio superior o la frente", señala la especialista. Se trata de un trastorno que empeora con la exposición solar, por lo que "es muy importante protegerse con filtros contra los rayos UVB y UVA". Generalmente desaparece por sí solo después del parto, pero si no fuera así "se puede tratar con cremas despigmentantes recetadas por el dermatólogo".
En el 13% de las embarazadas pueden aparecer nuevos lunares y en el 15% modificarán su tamaño o color. "Son cambios normales y normalmente sin importancia, aunque conviene consultar con un especialista", apunta la doctora Roo.
-Estrías y varices
Entre un 50% y un 90% de las gestantes tiene estrías en torno a la semana 25 (es más habitual en mujeres de piel oscura). Se localizan en el ombligo, en el pecho, las caderas y los muslos. Como señala la dermatóloga, "además de la predisposición genética, influyen los cambios hormonales, el rápido aumento de peso y el consiguiente estiramiento de la piel". Para ayudar a prevenirlas, agrega, "son muy útiles las cremas antiestrías (que tienen colágeno y elastina). Mantener bien hidratada la piel (con cualquier crema hidratante) hace que ésta sea más elástica".
Según la 'Revista Argentina de Dermatología', durante el embarazo, el 60% de las mujeres experimenta cambios vasculares, entre ellos, las varices en las piernas y las hemorroides. "Debido a la compresión que ejerce el útero crecido, el volumen y el riego sanguíneo aumenta y las venas se dilatan", señala Roo. Hay otros factores que también influyen, como permanecer mucho tiempo de pie o sentada, el uso de ropa apretada y una dieta inadecuada.
A veces aparecen pequeños vasos sanguíneos dilatados en la cara, el pecho, brazos y hombros. Al igual que las varices, suelen remitir tras el parto y si no es así, lo mejor es consultar con un especialista.
Entre un 50% y un 90% de las gestantes tiene estrías en torno a la semana 25 (es más habitual en mujeres de piel oscura). Se localizan en el ombligo, en el pecho, las caderas y los muslos. Como señala la dermatóloga, "además de la predisposición genética, influyen los cambios hormonales, el rápido aumento de peso y el consiguiente estiramiento de la piel". Para ayudar a prevenirlas, agrega, "son muy útiles las cremas antiestrías (que tienen colágeno y elastina). Mantener bien hidratada la piel (con cualquier crema hidratante) hace que ésta sea más elástica".
Según la 'Revista Argentina de Dermatología', durante el embarazo, el 60% de las mujeres experimenta cambios vasculares, entre ellos, las varices en las piernas y las hemorroides. "Debido a la compresión que ejerce el útero crecido, el volumen y el riego sanguíneo aumenta y las venas se dilatan", señala Roo. Hay otros factores que también influyen, como permanecer mucho tiempo de pie o sentada, el uso de ropa apretada y una dieta inadecuada.
A veces aparecen pequeños vasos sanguíneos dilatados en la cara, el pecho, brazos y hombros. Al igual que las varices, suelen remitir tras el parto y si no es así, lo mejor es consultar con un especialista.
-El pelo se cae menos
A diferencia de los anteriores, la mujer embarazada nota otros cambios más agradables. Generalmente, el aspecto del pelo mejora, salvo que haya una anemia importante. Por motivos hormonales, según la dermatóloga, "se prolonga la fase de crecimiento del pelo y se cae menos. Después del parto, el ciclo del cabello se normaliza y a muchas mujeres se les cae el pelo de forma temporal. Si no hay antecedentes, entre tres y 12 meses la zona se repuebla de nuevo sin necesidad de tratamiento", relata la doctora.
Los cambios hormonales son los responsables de que, a partir de la semana 20, algunas mujeres se noten más vello en la cara, las piernas, la espalda y la zona del ombligo, pero también es temporal.
El 80% de las gestantes, tal y como define el estudio de la 'Revista Argentina de Dermatología', sufre alteraciones en las encías, que se inflaman y sangran. "Es importante mantener un buen hábito de higiene bucodental para ayudar a prevenir la gingivitis", señala Elia Roo.
En muchos casos, aparece una especie de pequeñas verrugas en los pliegues del cuello y las axilas, aumenta la sudoración y se producen brotes de acné, pero todas estas alteraciones suelen desaparecer tras el parto sin necesidad de tratamiento. Y lo más importante: ni entrañan riesgo para el feto ni para la madre.
A diferencia de los anteriores, la mujer embarazada nota otros cambios más agradables. Generalmente, el aspecto del pelo mejora, salvo que haya una anemia importante. Por motivos hormonales, según la dermatóloga, "se prolonga la fase de crecimiento del pelo y se cae menos. Después del parto, el ciclo del cabello se normaliza y a muchas mujeres se les cae el pelo de forma temporal. Si no hay antecedentes, entre tres y 12 meses la zona se repuebla de nuevo sin necesidad de tratamiento", relata la doctora.
Los cambios hormonales son los responsables de que, a partir de la semana 20, algunas mujeres se noten más vello en la cara, las piernas, la espalda y la zona del ombligo, pero también es temporal.
El 80% de las gestantes, tal y como define el estudio de la 'Revista Argentina de Dermatología', sufre alteraciones en las encías, que se inflaman y sangran. "Es importante mantener un buen hábito de higiene bucodental para ayudar a prevenir la gingivitis", señala Elia Roo.
En muchos casos, aparece una especie de pequeñas verrugas en los pliegues del cuello y las axilas, aumenta la sudoración y se producen brotes de acné, pero todas estas alteraciones suelen desaparecer tras el parto sin necesidad de tratamiento. Y lo más importante: ni entrañan riesgo para el feto ni para la madre.
**Publicado en "EL MUNDO"
Male-female ring finger proportions tied to sex hormones in embryo; may offer health insights
Biologists at the University of Florida have found a reason why men's ring fingers are generally longer than their index fingers -- and why the reverse usually holds true for women. The finding could help medical professionals understand the origin of behavior and disease, which may be useful for customizing treatments or assessing risks in context with specific medical conditions.
Writing in the Proceedings of the National Academy of Sciences, developmental biologists Martin Cohn, Ph.D., and Zhengui Zheng, Ph.D., of the Howard Hughes Medical Institute and the department of molecular genetics and microbiology at the UF College of Medicine, show that male and female digit proportions are determined by the balance of sex hormones during early embryonic development. Differences in how these hormones activate receptors in males and females affect the growth of specific digits.
The discovery provides a genetic explanation for a raft of studies that link finger proportions with traits ranging from sperm counts, aggression, musical ability, sexual orientation and sports prowess, to health problems such as autism, depression, heart attack and breast cancer.
It has long been suspected that the digit ratio is influenced by sex hormones, but until now direct experimental evidence was lacking.
"The discovery that growth of the developing digits is controlled directly by androgen and estrogen receptor activity confirms that finger proportions are a lifelong signature of our early hormonal milieu," Cohn said. "In addition to understanding the basis of one of the more bizarre differences between the sexes, it's exciting to think that our fingers can tell us something about the signals that we were exposed to during a short period of our time in the womb. There is growing evidence that a number of adult diseases have fetal origins. With the new data, we've shown that that the digit ratio reflects one's prenatal androgen and estrogen activity, and that could have some explanatory power."
Cohn and Zheng, also members of the UF Genetics Institute, found that the developing digits of male and female mouse embryos are packed with receptors for sex hormones. By following the prenatal development of the limb buds of mice, which have a digit length ratio similar to humans, the scientists controlled the gene signaling effects of androgen -- also known as testosterone -- and estrogen.
Essentially, more androgen equated to a proportionally longer fourth digit. More estrogen resulted in a feminized appearance. The study uncovered how these hormonal signals govern the rate at which skeletal precursor cells divide, and showed that different finger bones have different levels of sensitivity to androgen and estrogen.
Since Roman times, people have associated the hand's fourth digit with the wearing of rings. In many cultures, a proportionally longer ring finger in men has been taken as a sign of fertility.
"I've been struggling to understand this trait since 1998," said John T. Manning, Ph.D., a professor at Swansea University in the United Kingdom, who was not involved in the current research. "When I read this study, I thought, thank goodness, we've attracted the attention of a developmental biologist with all the sophisticated techniques of molecular genetics and biology."
In dozens of papers and two books, including the seminal "Digit Ratio" in 2002, Manning has studied the meaning of the relative lengths of second and fourth digits in humans, known to scientists as the 2D:4D ratio.
"When Zheng and Cohn blocked testosterone receptors, they got a female digit ratio," Manning said. "When they added testosterone they got super male ratios, and when they added estrogen, super female ratios. And they've provided us with a list of 19 genes that are sensitive to prenatal testosterone and prenatal estrogen.
"I find this completely convincing and very useful," Manning said. "We can now be more focused in our examination of the links between digit ratio and sex-dependent behaviors, diseases of the immune system, cardiovascular disorders and a number of cancers."
Cohn, whose uses the tools of genetics, genomics and molecular biology to study limb development, said his lab began studying the digit ratios after Zheng became determined to find an explanation.
"He suggested that the 2D:4D ratio would be an interesting question, and I have to admit to being skeptical," Cohn said. "When he came back with the initial results, I was blown away. We looked at each others hands, then got busy planning the next experiment."
The National Institute of Environmental Health Sciences and the Howard Hughes Medical Institute supported this research.
**Source: University of Florida
Writing in the Proceedings of the National Academy of Sciences, developmental biologists Martin Cohn, Ph.D., and Zhengui Zheng, Ph.D., of the Howard Hughes Medical Institute and the department of molecular genetics and microbiology at the UF College of Medicine, show that male and female digit proportions are determined by the balance of sex hormones during early embryonic development. Differences in how these hormones activate receptors in males and females affect the growth of specific digits.
The discovery provides a genetic explanation for a raft of studies that link finger proportions with traits ranging from sperm counts, aggression, musical ability, sexual orientation and sports prowess, to health problems such as autism, depression, heart attack and breast cancer.
It has long been suspected that the digit ratio is influenced by sex hormones, but until now direct experimental evidence was lacking.
"The discovery that growth of the developing digits is controlled directly by androgen and estrogen receptor activity confirms that finger proportions are a lifelong signature of our early hormonal milieu," Cohn said. "In addition to understanding the basis of one of the more bizarre differences between the sexes, it's exciting to think that our fingers can tell us something about the signals that we were exposed to during a short period of our time in the womb. There is growing evidence that a number of adult diseases have fetal origins. With the new data, we've shown that that the digit ratio reflects one's prenatal androgen and estrogen activity, and that could have some explanatory power."
Cohn and Zheng, also members of the UF Genetics Institute, found that the developing digits of male and female mouse embryos are packed with receptors for sex hormones. By following the prenatal development of the limb buds of mice, which have a digit length ratio similar to humans, the scientists controlled the gene signaling effects of androgen -- also known as testosterone -- and estrogen.
Essentially, more androgen equated to a proportionally longer fourth digit. More estrogen resulted in a feminized appearance. The study uncovered how these hormonal signals govern the rate at which skeletal precursor cells divide, and showed that different finger bones have different levels of sensitivity to androgen and estrogen.
Since Roman times, people have associated the hand's fourth digit with the wearing of rings. In many cultures, a proportionally longer ring finger in men has been taken as a sign of fertility.
"I've been struggling to understand this trait since 1998," said John T. Manning, Ph.D., a professor at Swansea University in the United Kingdom, who was not involved in the current research. "When I read this study, I thought, thank goodness, we've attracted the attention of a developmental biologist with all the sophisticated techniques of molecular genetics and biology."
In dozens of papers and two books, including the seminal "Digit Ratio" in 2002, Manning has studied the meaning of the relative lengths of second and fourth digits in humans, known to scientists as the 2D:4D ratio.
"When Zheng and Cohn blocked testosterone receptors, they got a female digit ratio," Manning said. "When they added testosterone they got super male ratios, and when they added estrogen, super female ratios. And they've provided us with a list of 19 genes that are sensitive to prenatal testosterone and prenatal estrogen.
"I find this completely convincing and very useful," Manning said. "We can now be more focused in our examination of the links between digit ratio and sex-dependent behaviors, diseases of the immune system, cardiovascular disorders and a number of cancers."
Cohn, whose uses the tools of genetics, genomics and molecular biology to study limb development, said his lab began studying the digit ratios after Zheng became determined to find an explanation.
"He suggested that the 2D:4D ratio would be an interesting question, and I have to admit to being skeptical," Cohn said. "When he came back with the initial results, I was blown away. We looked at each others hands, then got busy planning the next experiment."
The National Institute of Environmental Health Sciences and the Howard Hughes Medical Institute supported this research.
**Source: University of Florida
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