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14 September 2011

En estudio una nueva herramienta para facilitar la individualización del tratamiento en los pacientes con hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad muy prevalente que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de ello, el Dr. Ricard Solà, jefe de la Sección de Hepatología del Hospital del Mar de Barcelona, subraya que, "a diferencia de otros virus, la hepatitis C se puede curar"."Es más, -añade el Dr. Manuel Romero, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital de Valme de Sevilla- es una afección a la que le hemos ido ganando terreno poco a poco gracias a la terapia estándar, interferón pegilado + ribavirina y los nuevos antivirales".
Vivimos en un escenario donde las tasas de curación de los enfermos han aumentado del 12% al 70% en tan solo unos años, "y en donde nuevos factores pronóstico nos ayudan a prever las posibilidades de curación de los pacientes antes de iniciar el tratamiento", indica el Dr. Romero.
Se conocen muchos parámetros que ayudan a los especialistas a concretar tratamientos, "como, por ejemplo, según la cinética del virus durante el tratamiento, teniendo en cuenta el primer momento en que el virus se hace negativo", explica el Dr. Solá. "Algunos de estos factores dependen del virus (como la carga viral y el genotipo) y otros del paciente (el grado de enfermedad en el hígado: fibrosis y trastornos metabólicos). Si se analizan, se pueden determinar las posibilidades de curación de los pacientes que varían desde un 0-10% hasta un 90-100%", argumenta el Dr. Romero.
Hace poco, se ha descubierto un polimorfismo propio de cada persona que predice con bastante exactitud las probabilidades de curarse de cada individuo. "El IL28B nos ayuda a descubrir aquellos pacientes que con doble terapia se pueden curar en casi un 90% de posibilidades", comenta el Dr. Solá. "Por lo tanto, -añade- se suma al resto de indicadores que son de vital importancia ya que nos ayudan a explicarle al paciente las posibilidades que tiene de curarse y, también, a planificar el tratamiento".
En este contexto, surge la necesidad de desarrollar una herramienta para predecir el impacto de estos factores pronósticos e identificar a aquellos pacientes con mayor probabilidad de respuesta. Con estos objetivos nace el Estudio OPTIM, ya en marcha, y con la mitad de los pacientes reclutados y más de 80 hospitales de todas España ya implicados. "Nuestro objetivo es alcanzar la muestra para poder optimizar las terapias y, por tanto, los recursos", afirma el Dr. Romero.
Hoy se celebra en Barcelona la Reunión de Investigadores para analizar la situación del estudio, los propósitos y objetivos cumplidos o por cumplir. "Creemos que con el Estudio OPTIM podremos responder cuál es el verdadero impacto de la IL28B en el tratamiento de la hepatitis C con terapia estándar; qué subgrupo de pacientes presenta la tasa de curación superior al 80% y, por tanto, difícilmente mejorable con tratamientos basados en triple terapia; y contar con una herramienta para tomar decisiones cuando los nuevos fármacos estén disponibles en el mercado", indica el Dr. Romero. "Es más, -añade el Dr. Solá- el OPTIM podrá revelar, también, quiénes son los pacientes que tienen el mejor genotipo y las mejores posibilidades de curación y no se curan; y quiénes son los que teniendo un peor genotipo, aún así se curan. Con ello, determinaremos el mejor tratamiento individualizado, basado en la doble o triple terapia, y el tiempo de cada uno".
"Una de las principales sospechas que tenemos es que en los pacientes que tienen el genotipo favorable, los pacientes que son fáciles de curar, se curan igual con el tratamiento estándar habitual, interferón pegilado + ribavirina, que los pacientes que reciban triple terapia, suponiendo, además, un importante incremento del coste del tratamiento y con más efectos adversos. Este es uno de los aspectos que queremos demostrar en este estudio, que la tasa de curación en pacientes con genotipo favorable es tan alta que resulta muy difícil que la pueda superar una nueva combinación", concluye el Dr. Romero.

Does race dictate quality of care?

Racial minorities have reduced access to high-quality joint replacement care, according to Dr. Xueya Cai and colleagues from the University of Iowa in the US. Their work, published online in Springer's journal Clinical Orthopaedics and Related Research, shows that African American patients are more likely than Caucasians to receive total knee arthroplasty (or replacement surgery) in low-quality hospitals. Total joint arthroplasty is widely performed in patients of all races with severe osteoarthritis to relieve pain and improve joint function and mobility. Although several studies have suggested that racial minority patients are less likely to undergo joint replacement surgery, little is known about the quality of arthroplasty care that African Americans receive as compared to Caucasians.
Using data from the Medicare Provider Analysis and Review (MedPAR) files between 2002 and 2005, which contain information regarding hospitalization for Medicare beneficiaries, Cai and colleagues profiled US hospitals' quality of care. Quality was based on the rate of complications including sepsis, hemorrhage, pulmonary embolism, deep vein thrombosis and severe wound infection, as well as the number of deaths, experienced in the 90 days after total knee replacement surgery.
To test for a racial difference in access to high-, intermediate- and low-quality hospitals, the authors then looked at 91,599 elderly patient admissions for total knee replacement between July and December 2005 in 2,842 hospitals.
Their analyses, which focused on Caucasian and African American patients only, showed that African American patients undergoing total knee arthroplasty were less likely to be admitted to high-volume hospitals. Instead, compared to Caucasian patients, they were more likely to be admitted to hospitals that perform fewer knee replacements, which have been correlated to lower-quality knee arthoplasty surgery. The fact that African American race was a predictor for admissions to low-quality hospitals, provides direct evidence of racial disparities in access to high-quality arthroplasty care.
Dr. Xueya Cai concludes: "This racial disparity in access to high-quality arthroplasty care is a major issue, especially as arthroplasties continue to be more widely performed in both Caucasian and non-Caucasian patients with severe osteoarthritis. More work is needed to explore African American neighborhoods, as well as social and physician-referring factors to better understand and address the issues of unequal access and quality of arthroplasties."

*Source: Springer

Nuevas claves de formación del sistema nervioso

Unos investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) y el CSIC han descubierto nuevas claves del mecanismo de formación del sistema nervioso. En el trabajo, dirigido por Ángela Nieto y publicado en la revista Developmental Cell, colaboran expertos del Instituto Nacional de Investigación Médica de Londres.
Nieto señala que en las etapas más tempranas del desarrollo, el embrión de los vertebrados está formado por una sola capa de células denominada ectodermo. Estas células deben migrar en el embrión para dar lugar a las capas intermedia e interna que posteriormente formarán la mayor parte de tejidos y órganos. Algunas células deben permanecer en la superficie para originar el sistema nervioso y la capa superficial de la piel. El estudio, iniciado hace años, pretende determinar el mecanismo responsable de la migración de las células para la formación de los órganos y desvelar lo que mantiene a otras células en la superficie, porque de estas depende la formación del sistema nervioso.

-Dos genes
"Hemos encontrado que la decisión de migrar o no hacia el interior del embrión depende de dos genes, Snail y Sox3", dice Nieto, y explica que en esas etapas tempranas las células del embrión expresan uno de estos dos genes. Las que muestran el Snail se transforman en células móviles y entran dentro del embrión, y las células que expresan Sox3 no lo hacen. Estas últimas son las que darán lugar al sistema nervioso. Estudios anteriores han mostrado que la reactivación de Snail en los tumores contribuye a las primeras etapas de la progresión hacia la metástasis. Las células que expresan Snail pueden desprenderse del tumor primario e iniciar el camino para formar metástasis en otros órganos.
"Es importante encontrar las causas de esta reactivación de Snail en el cáncer, pero también lo es identificar posibles inhibidores", explica Hervé Acloque, primer firmante del trabajo. El Snail y el Sox3 se anulan mutuamente, y esta relación antagónica, que inicialmente se vio en el embrión de pollo está conservada en el embrión del ratón y en las células tumorales humanas. "Esto puede tener implicaciones importantes ya que de este estudio se desprende que el Sox3 se comporta como un inhibidor natural de Snail", concluye Nieto.

**Publicado en "EL PAIS"

Substitution of brand name with generic drug proves safe for transplant recipients

A new study published in the American Journal of Transplantation reveals that substitution of a brand name immunosuppressive drug with a generic (manufactured by Sandoz) for preventing rejection of transplanted organs appears to be safe for transplant recipients. Tacrolimus is an immunosuppressive drug that is used to prevent rejection of transplanted organs following organ transplantation. In August 2009, another pharmaceutical company received approval from the FDA for a generic tacrolimus product.
In the first formal study of its kind, Raman Venkataramanan, PhD, of the University of Pittsburgh, School of Pharmacy and School of Medicine, and researchers analyzed database information regarding tacrolimus concentrations and indices of liver and kidney function before and after generic substitution in 48 liver and 55 kidney transplant recipients.
Substitution of brand name tacrolimus product with the generic formulation resulted in an average reduction of 15.9% and 11.9% in concentration/dose ratio in clinically stable liver and kidney transplant patients, respectively. The substitution was safe, as no changes occurred in liver or kidney function and no acute rejection episodes occurred during the follow-up time period.
An accompanying editorial by G.B. Klintmalm of Baylor University Medical Center, while offering a different viewpoint, also calls upon the FDA to change the requirements for approval of these drugs in order for the transplant community to trust and rely on generic immunosuppressive drugs for the treatment of transplant recipients.
Klintmalm notes that "in order to safely save healthcare dollars, it is urgent that the FDA step up to the plate to implement changes in its approval process for generics of critical-dose drugs."
"Our findings suggest that transplant patients currently taking the brand name tacrolimus formulation may be safely switched to the generic product," Venkataramanan concludes. "However, on an individual basis, since some patients had significant changes in tacrolimus blood levels, increased monitoring of tacrolimus blood levels is necessary following the substitution to assure adequate drug concentrations. Long-term use of generic product will lead to cost savings."

**Source: Wiley-Blackwell

El hospital de Manises, de gestión privada, recurre al 'telemarketing' y las visitas guiadas para evitar que sus pacientes vayan a otros centros

Hay a quien le interrumpen la siesta con una oferta para cambiar de banco, de compañía de teléfono o de ADSL. Y hay a quien desde el otro lado del auricular de lo que le tratan de convencer es de que cambie de hospital.
Esto es lo que lleva sucediendo en las últimas semanas a vecinos de Buñol y otras localidades del Departamento de Salud de Manises (público de gestión privada controlado por Sanitas y Ribera Salud). A Jorge, por ejemplo, no solo le invitaron a dejar el hospital Peset, donde tenía una cita en breve, para acudir al mismo servicio pero a Manises -"lo que indica que tuvieron acceso a mi historial médico", reflexiona este paciente-. Al no encontrarle demasiado receptivo, incluso le invitaron, para su sorpresa, a que acudiera al hospital de L'Horta para recorrerlo en una visita guiada "en una jornada individualizada de puertas abiertas".
El hospital de Manises abrió en mayo de 2009. Atiende a 192.000 personas de 14 municipios: Manises, Buñol, Alborache, Macastre, Yátova, Cheste, Chiva, Quart de Poblet, Godelleta, Turís, Loriguilla, Riba-roja, Aldaia y Mislata. Por hacerse cargo de la atención sanitaria integral (primaria y hospitalaria) de todos estos pacientes cobra una cuota de 600 euros anuales por cada uno de ellos a la Generalitat.
Antes de su puesta en funcionamiento, la mayoría de estas personas se desplazaba al hospital La Fe de Valencia y, en menor medida, al hospital General de Valencia y otros centros públicos de la ciudad. De ahí que muchos de ellos sigan acudiendo a los médicos que siempre les han atendido, lo que representa un problema económico para el hospital de Manises. Por cada paciente suyo que acude a otro departamento de salud para recibir tratamiento ha de pagar una compensación al hospital de destino. Y existe un decreto que reconoce la libre elección de médico, por lo que cualquier persona está en su derecho a acudir al centro que desee, aunque esté fuera de su departamento de salud.
De ahí el empeño de Manises. "Es una cuestión de dinero, de fidelizar a estas personas para que no vayan a otros centros y no pagar por ellos", apuntan desde la sección sindical de UGT de Manises.
Fuentes oficiales del hospital comentan que las llamadas "se hacen habitualmente". "Nuestro deber es ofrecer [a los pacientes del departamento de Manises] un servicio sanitario cercano. Al ser un centro relativamente joven, de esta forma tratamos de fidelizar a nuestros pacientes", añaden. También admite que no solo se les solicita que acudan al hospital de Manises, sino que se ofrecen visitas: "La idea es mostrar nuestras instalaciones a esta gente que no las conoce, así como las ventajas que tenemos".

**Publicado en "EL PAIS"

Web tool aims to improve the workplace for breast cancer survivors

In a paper to be presented at the upcoming HFES 55th Annual Meeting in Las Vegas, Nevada, human factors/ergonomics researchers will describe WISE, a Web-based tool for breast cancer survivors designed to reduce work disabilities and improve employment outcomes. Those who have beaten breast cancer comprise the largest population of cancer survivors in the United States. Many return to the workplace after treatment, but symptoms and long-term side effects can impact their ability to do their work. However, the good news is that very simple strategies can address these issues.
In the presentation "Improving Employment Outcomes of Breast Cancer Survivors: Development of a Web-Based Educational and Decision Support Tool," authors Mary Sesto and colleagues explain how the WISE (Work ability Improvement through Symptom management and Ergonomic education) system can help survivors manage their symptoms, identify ergonomic workplace problems and risks, and implement workplace changes.
WISE users answer general screening questions about work-related activities and complete a checklist of specific work tasks, problems, and current symptoms (e.g., fatigue, pain). WISE provides users with tailored information on ergonomic changes they can make to increase their comfort in the workplace, along with tips for alleviating their symptoms.
"No effective intervention exists to improve employment outcomes following any cancer diagnosis, including breast cancer," says Sesto. "There was a need to develop an interdisciplinary resource that provides customized information and decision support tools on how to effectively manage some of the problems that people may encounter in the workplace during and following cancer treatment. In our preliminary testing, both employers and survivors found the information in WISE to be helpful."
Sesto hopes that WISE will help not only survivors who have returned to the workplace but also the roughly 30% of previously employed cancer survivors who have not returned to work. If WISE proves to be a successful and viable tool, Sesto and her team will develop additional tools that can be used by survivors of other types of cancer.

*Source: Human Factors and Ergonomics Society

Crean un 'detector del dolor' basado en la resonancia magnética funcional.

Hay muchas cosas que actualmente sólo se pueden medir indirectamente. Una de ellas es el dolor, que constituye una experiencia subjetiva. El gran reto es conseguir un método para calibrarlo de forma directa y objetiva. El 'dolorímetro' perfecto aún no existe, pero se están produciendo avances importantes. El último de ellos es un sistema que identifica las zonas del cerebro que se activan ante el dolor.
"¿Dónde le duele? ¿Con qué intensidad?". Estas y otras preguntas mucho más específicas son las que ayudan a los médicos a valorar lo que sufren sus pacientes. Existen escalas y cuestionarios científicamente validados que evalúan el relato del propio paciente. En la mayoría de los casos, esta aproximación proporciona información suficiente para decidir cuál es el mejor tratamiento. Pero, por multitud de razones, no es infalible. La percepción del 'tormento' varía en función de la persona y de la cultura. Además, a veces resulta muy complicado distinguir claramente el dolor de estados emocionales como la ansiedad o la depresión. Finalmente, hay personas que no pueden expresar de ninguna forma su padecimiento. Tal es el caso de los niños menores de seis años y los ancianos con demencia.
El detector de dolor ingeniado por el equipo de investigadores capitaneado por Sean Mackey, jefe de la División de Manejo del Dolor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), se basa en la técnica de imagen conocida como resonancia magnética funcional. Con esta tecnología se 'fotografió' la actividad cerebral de 24 individuos mientras eran sometidos a estímulos dolorosos y neutros aplicándoles calor en el antebrazo. Se introdujeron los datos obtenidos en un ordenador que, con un programa especial, elaboró un modelo capaz de identificar a aquellos sujetos que experimentaron dolor. Y lo hizo con un porcentaje de aciertos del 81%. El programa localizó cinco áreas de la corteza cerebral cuya actividad se incrementaba con el dolor.
Los investigadores consideran que sus resultados, publicados en 'PLoS ONE', son muy prometedores, pero advierten de que su sistema aún está muy lejos de la práctica clínica. Un experto español en dolor, Francisco Reinoso, jefe de sección de Anestesia Pediátrica del Hospital La Paz de Madrid, coincide con esta apreciación. Reconoce que, en estos momentos, "la herramienta más fiable que tenemos para medir la subjetividad es la resonancia magnética funcional". Sin embargo, llevarla a la práctica diaria requeriría realizar más estudios para confirmar su utilidad y, de todos modos, resultaría demasiado caro y laborioso.
El doctor Reinoso señala que el uso del método desarrollado en Stanford no valdría para todos los pacientes. Es más, no serviría en muchos de los casos en los que los cuestionarios están descartados: los bebés y los ancianos con problemas cognitivos. "La demencia produce atrofia de la corteza cerebral y en los niños muy pequeños hay una inmadurez de esta zona". Por lo tanto, en estos dos grupos se observaría una activación cerebral que no responde al patrón habitual.

-Otras opciones
Pero para los benjamines y los mayores existen otras alternativas. Fundamentalmente, se valoran los cambios fisiológicos, vegetativos y conductuales. Por ejemplo, se mide la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la frecuencia respiratoria, la dilatación pupilar, la sudoración... Todos ellos se alteran cuando se sufre dolor. "El problema es que son parámetros muy sensibles, pero poco específicos", recalca el experto. Así, un recién nacido también puede tener la frecuencia cardiaca y la tensión elevadas porque tiene hambre. Por eso, los médicos se fijan, asimismo, en otros aspectos. Si un bebé recién operado ya ha comido y se encuentra al abrigo de sus progenitores, lo más probable es que la modificación de sus constantes se deba al dolor. Con los ancianos se actúa de forma similar.
En el resto de los casos, lo más habitual es pedir al paciente que describa su dolor utilizando una escala del cero al 10. "Es la más útil, pero muchos experimentos muestran que un mismo estímulo doloroso puede ser calificado de forma muy diferente por distintas personas. Y no es que estén mintiendo o exagerando", puntualiza Reinoso.
El especialista apunta que influyen aspectos como el contexto en el que se produzca la lesión. "No es lo mismo que alguien se dé un golpe salvando a otra persona de un peligro que el hecho de que una mujer reciba ese mismo golpe como consecuencia de un acto de violencia de género", cita a modo de ejemplo. El componente emocional hace que, en el primer caso, el dolor llegue a desaparecer, mientras que en el segundo se percibirá con mucha más intensidad.
La medición objetiva es un reto difícil, pero no inalcanzable. En opinión del médico español, se logrará cuando se pueda determinar "la actividad que se produce en los núcleos laterales del tálamo". Dicha región cerebral es la que "recoge específicamente la información pura y dura relacionada con un estímulo doloroso, sin componente subjetivo". Este 'santo grial' aún está fuera del alcance de los investigadores; los motivos son tecnológicos y éticos. En animales de experimentación se ha conseguido estudiar esta zona gracias a métodos agresivos: introduciendo electrodos en sus cerebros.

**publicado en "EL MUNDO"

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