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06 October 2011

Depresión: un problema oculto en los jóvenes

Acuden a su médico aquejados de dolores musculares, cansancio o malestar general, aunque la auténtica realidad pasa desapercibida. Porque muchos de los adolescentes que recurren a los centros de salud por sus síntomas físicos en verdad necesitan ayuda para su mente. Sufren depresión, pero salen por la puerta de la consulta sin diagnóstico.
Esta enfermedad mental, que es y será uno de los problemas de salud de mayor impacto en los países desarrollados, es bastante común entre los chicos y chicas de 14 a 19 años. Se estima que cada año entre el 1% y el 6% de los adolescentes del mundo la padecen, pero la mayoría de ellos no tiene un diagnóstico y, consecuentemente, no recibe tratamiento.
Tal y como ha puesto de manifiesto Elena Garralda Hualde, jefa de la Unidad Académica de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Imperial Colege, St. Mary´s Hospital de Londres, durante la VI Jornada Científica de la Fundación Alicia Koplowitz que se ha celebrado en La Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "pese a que es una patología frecuente, sólo uno de cada 10 adolescentes con depresión que acude a Atención Primaria obtiene un diagnóstico".
La necesidad de que los médicos de cabecera y los pediatras se involucren en la detección de esta enfermedad es algo por lo que trabaja esta especialista y defienden todos los expertos. Fundamentalmente, porque además de provocar un gran sufrimiento, tiene graves implicaciones adversas, como el impacto en el funcionamiento diario, las altas tasas de recurrencia y el aumento del riesgo de suicidio.

-Herramientas útiles
Por todo ello, la Guía de la Práctica Clínica de la Depresión en la infancia y en la Adolescencia del Ministerio de Sanidad establece: "los médicos de familia y pediatras de Atención Primaria deberían tener una adecuada formación que les permitiese evaluar aquellos niños y adolescentes con riesgo de depresión y registrar el perfil de riesgo en su historia clínica".
Varios son los motivos que dificultan al médico de cabera la identificación de la depresión en el adolescente. Uno de ellos es que los síntomas se camuflan entre los muchos aspectos que se combinan en los cambios propios de esta edad. "En el adolescente deprimido se debe buscar la agitación o la inquietud, la pérdida de interés por las actividades diarias, el cansancio continuo, el insomnio, los cambios en la ingesta y la tristeza continuada. Otros síntomas complementarios son: el fracaso escolar, la pérdida de concentración, las ideas suicidas y la pérdida de autoestima", destaca la doctora Garralda.
También es una barrera el hecho de que "los menores consulten con el médico por motivos físicos y no por su problema emocional. El médico se queja de que tiene poco tiempo (10 minutos) por consulta y en ese corto espacio es complicado abordar aspectos emocionales. Sin embargo, los esfuerzos para aumentar la confianza de los profesionales a la hora de hablar con los jóvenes acerca de cómo se sienten, el refuerzo de las habilidades en la identificación de un trastorno depresivo y el conocimiento de las técnicas terapéuticas para el manejo de la patología ayudarían claramente al médico de Atención Primaria", argumenta.
Elena Garralda defiende como una de las opciones para involucrar a Atención Primaria en la identificación de la depresión y su tratamiento, la que ella y su equipo han llevado a cabo en varios centros de salud de Reino Unido. "Se trata del programa Identificación Terapéutica de la Depresión en los Jóvenes (TIDY, sus siglas en inglés). Consiste en un paquete de herramientas desarrolladas para apoyar a los profesionales de Atención Primaria para que se involucren en las conversaciones con los jóvenes (que casi exclusivamente se presentan con molestias físicas) sobre su bienestar emocional. Se dan las pautas para facilitar la identificación de la depresión y un repertorio de estrategias de intervención para los casos más leves que se puedan realizar en consulta. Estas medidas permiten al médico de cabecera diferenciar qué adolescentes deprimidos requieren de la derivación a los especialistas".
Así, por ejemplo, es importante que charlen con sus pacientes "y les inviten a que hablen con alguien de confianza, que les motiven para que hagan cosas y retomen sus actividades diarias, que les feliciten confiar en su médico porque a partir de ese momento le pueden ayudar. Eso va suponer su mejoría: que les digan que tienen depresión, lo que es y que es un problema común y, por supuesto, que tiene solución", determina la doctora Garralda.

**Publicado en "EL MUNDO"

Un grupo de científicos modifica la técnica de la clonación terapéutica



Cuando ya habíamos entendido los últimos avances en medicina regenerativa, clonación terapéutica y reprogramación celular, un nuevo estudio viene a dar una vuelta de tuerca a este tipo de investigaciones. Se trata de una modificación de la transferencia nuclear o clonación terapéutica que consigue, según los autores, hacerla más efectiva en humanos. Con el nuevo sistema, desarrollado por científicos estadounidenses, se logra por primera vez obtener células madre embrionarias a partir de una célula de la piel de una persona al reprogramarla con un óvulo, aunque el resultado no es viable para su empleo en la clínica. Para algunos investigadores se trata de un paso más hacia un objetivo: encontrar una fuente de células pluripotentes.




Aunque existen varios antecedentes de embriones clonados a partir de una célula adulta humana, estos embriones no eran eficientes por lo que ningún grupo científico había conseguido dar el siguiente paso: la extracción de células madre embrionarias a partir de esos embriones clonados. El problema era que el embrión obtenido no progresaba y detenía la multiplicación de sus células en un momento determinado, dejaba de crecer, lo que impedía conseguir de su interior células para poder luego mantenerlas con vida en un cultivo. Esas líneas celulares son las que finalmente se podrían utilizar a modo de tratamiento, si prosperan las investigaciones, para desarrollar tejidos e implantarlos en una persona o para probar determinados fármacos con ellas.
Ahora un estudio, publicado por la revista 'Nature', ofrece una solución parcial a ese problema al modificar la técnica de la transferencia nuclear o clonación terapéutica. Para comprender el cambio hay que remitirse al proceso clásico. La transferencia nuclear consiste en utilizar el material genético de una célula adulta de una persona e insertarlo en un óvulo al que se le ha extraido su material genético. Al fusionar estas dos células, la técnica activaba el inicio de un embrión. Lo que han hecho en esta ocasión un grupo de investigadores, liderados por Dieter Egli, de la Fundación Laboratorio de Células Madre de Nueva York (EEUU) es que conservan la carga genética del óvulo.
Estos científicos emplearon células de la piel de varios volutarios, varones sanos y otros con diabetes, y las fusionaron con óvulos a los que no se les había quitado su material genético. "Si se añade el genoma de la célula somática [adulta] y el genoma del óvulo no se elimina, se produce el desarrollo a un estadio de blastocisto [de 70-100 células]. De estos blastocistos, fuimos capaces de derivar células madre pluripotentes triploides", explican los autores en su artículo. De los 13 blastocistos generados, obtuvieron dos líneas de células madre, una contenía ADN de un hombre con diabetes tipo 1 y otra, de un varón sano.



-Importantes limitaciones
Este logro contiene ventajas e inconvenientes sobre las técnicas ya existentes. La principal ventaja es que no necesitan de un embrión humano para conseguir células madre pluripotentes, algo que ya se consigue con las células iPS pero, frente a éstas, las obtenidas con este método no tienen las 'marcas' heredadas de la célula adulta original, en este caso una célula de la piel, y por tanto no presentan limitación a la hora de poder convertirse en cualquier otro tipo de célula. Sin embargo, el principal obstáculo de esta técnica es que las células pluripotentes conseguidas tienen una carga extra de material genético y su uso no es viable.
"Este estudio nos muestra que la contribución materna del ovocito es importante para la formación del embrión. Y nos ayuda a entender por qué la transferencia nuclear [clásica] no funciona. Se trata de un paso importante para comprender la reprogramación del embrión", explica Carlos Simón, director del Banco de Líneas Celulares del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia.
Una conclusión similar puede extraerse de un segundo estudio publicado en 'Nature'. El trabajo, liderado por Douglas Melton, muestra que incluso utilizando un cigoto (óvulo fecundado) para la transferencia nuclear, al fusionar una célula adulta con el cigoto, cuyo material genético se ha eliminado, la técnica funciona en ratones pero no en humanos.
El editorial de la revista 'Nature' concluye algo parecido. "El trabajo con células iPS está a la defensiva, y este estudio [en referencia al de Dieter Egli] ofrece una prueba concluyente de que las células somáticas adultas pueden ser reprogramadas. Ahora los investigadores tienen que probar que el trabajo es un paso hacia líneas celulares útiles en biomedicina".
George Q. Daley, investigador del Programa de Trasplantes de Células Madre del Hospital Pediátrico de Boston (Massachusetts, EEUU), señala, en un artículo publicado también en 'Nature', que la transferencia nuclear supone, en estos momentos, una alternativa a las técnicas que emplean iPS, pues las últimas investigaciones realizadas con ellas muestran varios problemas difíciles de solventar. "Aunque este trabajo fracasa en el último objetivo [obtener células pluripotentes viables], el estudio da un paso hacia el éxito, y lanza la provocadora pregunta de cómo las células madre obtenidas de la transferencia nuclear en humanos podrían funcionar como sus parientes las células iPS", concluye Daley.
De la misma opinión es Simón, que explica que lo observado en los últimos estudios es que "aunque las iPS son un modelo fantástico, no existe ninguna visualización de que puedan utilizarse en la clínica. El reto se mantiene. Se trata de encontrar una fábrica inagotable de células pluripotentes. Aunque creo que finalmente se conseguirá".


**Foto de NATURE


**Publicado en "EL MUNDO"

New study shows inflammatory food toxins found in high levels in infants

Researchers from Mount Sinai School of Medicine have found high levels of food toxins called Advanced Glycation End products (AGEs) in infants. Excessive food AGEs, through both maternal blood transmission and baby formula, could together significantly increase children's risk for diseases such as diabetes from a very young age. A second study of AGEs in adults found that cutting back on processed, grilled, and fried foods, which are high in AGEs, may improve insulin resistance in people with diabetes. AGEs -- toxic glucose byproducts previously tied to high blood sugar -- are found in most heated foods and, in great excess, in commercial infant formulas. The first report, published in Diabetes Care in December 2010, showed that AGEs can be elevated as early as at birth, indicating that infants are highly susceptible to the inflammation associated with insulin resistance and diabetes later in life. Helen Vlassara, MD, Professor and Director of the Division of Experimental Diabetes and Aging, working with Jaime Uribarri, MD, Professor of Medicine and colleagues at Mount Sinai School of Medicine, looked at 60 women and their infants to see if there was a passive transfer of AGEs from the blood of mothers to their babies. They found that newborn infants, expected to be practically AGE-free, had levels of AGEs in their blood as high as their adult mothers.
Within the first year of life, after switching from breast milk onto commercial formulas, the infants' AGEs had doubled to levels seen in people with diabetes, and many had elevated insulin levels. Formulas that are processed under high heat can contain 100 times more AGEs than human breast milk, delivering a huge AGE surplus to infants, which could be toxic.
"Modern food AGEs can overwhelm the body's defenses, a worrisome fact especially for young children," said Dr. Vlassara. "More research is certainly needed, but the findings confirm our studies in genetic animal models of diabetes. Given the rise in the incidence of diabetes in children, safe and low cost AGE-less approaches to children's diet should be considered by clinicians and families."
The work led to a second report in Diabetes Care, in July 2011, which demonstrates that a modest cut in foods high in AGEs may improve insulin resistance in adults with diabetes. AGEs were found to be elevated in most grilled, fried, or baked foods. Cutting back on the consumption of foods that are heat-processed, but without reducing fat or carbohydrate consumption, improved insulin levels and overall health in patients already treated for, but remaining, insulin resistant. The findings are a dramatic departure from standard clinical recommendations for the management of diabetes.
For four months, 18 overweight people with type 2 diabetes and 18 healthy adults were assigned to an AGE-restricted diet or a standard diet consisting of the same calories and nutrients they ingested before beginning the AGE-restricted diet. An AGE-restricted diet emphasizes poached or stewed foods, such as mashed potatoes instead of fries, stewed chicken instead of grilled chicken, and boiled eggs instead of fried eggs.
The results showed that the subjects with diabetes assigned to the AGE-restricted diet had a 35 percent decrease in blood insulin levels, well beyond that achieved by their previous therapeutic regimen. This was associated with improved markers of inflammation and a restoration of compromised native defenses. This is the first study to show in humans that AGEs promote insulin resistance and possibly diabetes. The study also shows for the first time that restricting the amount of AGEs consumed with food may quickly restore the body's defenses and reduce insulin resistance.
"This clinical study begins to expose the double role food AGEs play in obesity and in diabetes, a major concern for everyone today, particularly young children. It is especially exciting that a simple intervention such as AGE-restriction or future drugs that block AGE absorption could have a positive effect on these epidemics," said Dr. Vlassara. "The tenets of the diet could not be simpler; turn down the heat, add water, and eat more at home."

**Source: The Mount Sinai Hospital / Mount Sinai School of Medicine

Un fármaco antiaborto multiplicó el riesgo de cáncer en las hijas de las tratadas

La talidomida no fue el único capítulo oscuro de la ginecología. Además de aquel fármaco para eliminar las náuseas que provocó el nacimiento de niños sin extremidades, entre los años 40 y 70 otro tratamiento utilizado en la gestación causó estragos. Fue el dietilestilbestrol (DES), un fármaco hormonal que buscaba evitar los abortos espontáneos. Nunca demostró su eficacia pero sí sus efectos secundarios, entre otros un mayor riesgo de producir cáncer en las hijas de aquellas mujeres. En 1971 este estrógeno sintético fue catalogado como cancerígeno, pero hasta ese momento entre 5 y 10 millones de embarazadas y sus bebés estuvieron expuestos al fármaco.
Investigadores del Instituto del Cáncer de Estados Unidos han estudiado el efecto en aquellos niños y publican sus conclusiones en el «New England Journal of Medicine». Los resultados tras estudiar a 6.500 mujeres muestran un mayor riesgo de infertilidad, cáncer de vagina, de cuello de útero, de mama y otros carcinomas por su exposición en el útero. En el caso del cáncer vaginal, un tumor raro llamado adenocarcinoma de células claras, el peligro se multiplica por 40 y se duplican las posibilidades de tener un hijo prematuro.
Aunque este cáncer solo se desarrolla en un porcentaje muy pequeño, las niñas expuestas durante su gestación deberían ser vigiladas desde la infancia, porque solo si es detectado a tiempo se tienen posibilidades de curación.
Fue el primer producto hormonal catalogado como cancerígeno humanoEl DES ha formado parte de la composición química de varios fármacos utilizados en ginecología. Se comercializó bajo muchos nombres comerciales y en varias formas, en pastillas, cremas y óvulos vaginales. También se utilizó como sustancia de engorde artificial para el ganado por lo que existe preocupación por su efecto a través de la ingesta de carne.
La FDA, la agencia estadounidense del medicamento, fue la primera en vetar el uso del dietilestilbestrol. Fue el primer producto hormonal catalogado como cancerígeno humano. Lo hacía después de que varios estudios científicos advirtieran de los riesgos. El primero, en 1953, advertía que no solo no servía para evitar abortos involuntarios, sino que el tratamiento hormonal favorecía los partos prematuros. Tuvieron que pasar casi veinte años para que varios casos de cáncer de vagina y de cuello de útero en chicas y mujeres jóvenes llamaron la atención de las autoridades. En todos los casos sus madres habían recurrido al tratamiento hormonal.

-El peligro en los varones
Aquellas pacientes eran adolescentes o muy jóvenes cuando fueron diagnosticadas en los años 60, sin embargo este último estudio muestra que el riesgo continúa en la edad adulta, al menos hasta los 40 años.
La investigación no evalúa a los hijos varones que estuvieron expuestos en el útero, aunque también se han visto efectos secundarios en ellos. Otros trabajos previos apuntan a una menor fertilidad en estos chicos y más anormalidades en el aparato genital y urinario.

*Publicado en "ABC"

New Stanford regimen frees kidney-transplant patients from dependency on immunosuppresant drugs

Investigators at the Stanford University School of Medicine have developed a novel protocol that allows kidney-transplant recipients to jettison their indispensable immune-suppressing drugs. The protocol could also spell substantial savings to the health-care system. The researchers have reported their progress in a letter that will be published Oct. 6 in the New England Journal of Medicine. Eight of the 12 patients discussed in the small study have now been off of immunosuppressant drugs for at least one year, and in some cases for longer than three years, without any apparent damage to their new kidney -- unheard-of in patients undergoing standard transplantation procedures. None of the 12 patients has experienced kidney transplant failure or serious side effects. The withdrawal of drugs from the first enrolled patient was reported in the same journal in 2008, and the current report shows that the successful outcome has been reproduced.
In all 12 cases, recipients were supplied with immunologically matched donor kidneys from close relatives. But the trial, which has been actively enrolling new patients, is now expanding to include imperfectly matched donor-recipient pairs as well.
"Transplant recipients can ordinarily expect to be on a regimen of two or three immune-system-suppressing drugs for the rest of their lives," said immunologist Samuel Strober, MD, who is a professor of medicine and the new protocol's inventor.
"While they help ward off rejection of the new organ by the patient's own immune system, these drugs carry their own risk of side effects, such as high blood pressure, diabetes and cancer," Strober said. The drugs themselves are somewhat toxic to the kidneys, although that is far outweighed by their value in preventing immune rejection.
Moreover, immune-suppressing drugs don't always work. In those cases, the patient experiences a gradual deterioration of the donated organ until it eventually fails, necessitating another transplant operation or a lifetime on dialysis.
The new technique differs from the standard kidney-transplant procedure mainly by combining carefully targeted irradiation of a patient's lymph nodes, spleen and thymus -- thus temporarily weakening their own immune systems -- with the administration of stem cells drawn from the kidney donor's blood. These new donor cells eventually differentiate to join the components of a recipient immune system that is now much more "friendly" to the new organ than is observed in classical transplantation experience.
It took more than 30 years of mouse research, Strober said, before he finally came up with just the right mix of agents for "avoiding a civil war" among dueling immune systems. But the combination of targeted radiation and the organ donor's blood-forming stem cells -- along with antibodies that selectively deplete some of the recipient's immune cells -- suppresses immune activity that would otherwise destroy the donated kidney. Eventually the recipient's immune system returns to its pre-transplant state of readiness, "but it casts a blind eye on the foreign tissue of the graft," Strober said. As a result, after 18 months to five years of follow-up after their surgeries, recipients appear largely freed from rejecting their new organ.
More than 400,000 people in the United States are on dialysis (mechanical filtration of the blood) for kidney failure. Dialysis, while life-extending, is far from a perfect solution. Patients must spend several hours immobilized in special centers three times a week for the rest of their lives or, less commonly, receive more frequent dialysis in home rigs. Moreover, life expectancy for patients on dialysis is significantly lower than for those who successfully receive new kidneys. Dialysis is also expensive, costing close to $70,000 per patient per year.
Kidney transplantation holds out the prospect of returning to a normal lifestyle. In the United States, about 17,000 such procedures are performed each year, with many tens of thousands on the waiting list at any time. "On average, transplant recipients have twice the life expectancy of people on chronic dialysis," said co-author John Scandling, MD, professor of medicine and attending nephrologist for the patients in the study. "A transplanted kidney from a living, immunologically matched sibling can last 25 to 30 years on average with conventional treatment." (A kidney from a deceased donor will last only about half that long, at best.)

**Source: Stanford University Medical Center

Un sistema sostenible y transparente, retos del sistema nacional de salud señalados en las Jornadas e-Salud, del SIMO Network



Analizaron el debate sobre los Retos del Sistema Nacional de Salud, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín; José María Labeaga, ex Director del Instituto de Estudios Fiscales; Lola Ruiz-Iglesias, experta en gestión en organizaciones sanitarias y medicina preventiva; y Ricard Meneu, del Instituto de Investigación en Servicios de Salud, de Valencia.
El doctor José Manuel Freire, de la Escuela Nacional de Sanidad, moderó el debate, en el que se analizaron los retos que tiene el SNS para su sostenibilidad, un sistema que tiene un presupuesto que alcanza al 9,5% del PIB, lo que representa aproximadamente unos 100.000 millones de euros, de los cuales el 75% corresponde a la sanidad pública. Y son las comunidades autónomas las que, desde 2009, deciden qué presupuesto dedican a sanidad.
Para el presidente de la OMC, lo primero que hay que hacer es “decir la verdad para saber cuánto debe cada comunidad autónoma, cuánto cuesta mantener este sistema, qué sistema queremos y cómo lo queremos, y valorar los recursos”.
Rodríguez Sendín, consideró que “el modelo profesional y retributivo está más que agotado y es necesario comenzar a buscar las fórmulas para corregirlo, discriminando a los profesionales que lo hacen bien de los que no”.
Una de las dificultades para esta necesaria reforma son las “fronteras sanitarias para comunicarnos, para compartir el historial clínico, para realizar la receta electrónica, para el cambio de un profesional de una a otra comunidad. Son 17 gobiernos que no se ponen de acuerdo en políticas sanitarias, farmacológicas, tecnológicas, etc., a lo que hay que añadir la extraordinaria politización de la sanidad. Aquí todo vale para atizar una pedrada al sistema”.
Para Rodríguez Sendín, “el compromiso de la profesión para resolver los grandes dilemas éticos, en una realidad de múltiples culturas de médicos y pacientes, requiere un esfuerzo de los médicos” y añadió que “la mejor respuesta a nuestros pacientes, incluida la que le conviene y la que desea, necesariamente al mejor precio y con un normas, son los valores vivos de esta profesión: respeto, humanismo y derechos de los paciente, que es lo que hemos intentando reflejar en el nuevo Código de Deontología Médica. Guía de Ética Médica que hemos aprobado recientemente”.
“La regeneración ética de la profesión es –según el presidente de la OMC- una de las claves para la sostenibilidad del sistema, pero también es necesario una regeneración ética de la clase política para que el sistema no se utilice, por respeto a los enfermos, como arma de confrontación”.
La necesidad de una Ley de transparencia que garantice el acceso a los datos, un nuevo modelo de contratación que sea susceptible de evaluación, la introducción de incentivos para los profesionales para mejorar la eficacia, discernir cual es el núcleo de lo público que es irrenunciable para que el sistema sea sostenible partiendo de la base de no dar marcha atrás en coberturas y calidad de la sanidad pública, establecer mecanismos de coordinación, control y evaluación presupuestaria y establecer planes de saneamiento de la deuda sanitaria, fueron algunas de las propuestas realizadas por los ponentes expertos en sanidad en el debate moderado por el doctor José Manuel Freire.






**Publicado en "MEDICOS Y PACIENTES"

BOEHRINGER INGELHEIM OBTIENE LA INDICACIÓN PEDIÁTRICA PARA MUCOSAN



Boehringer Ingelheim ha obtenido la nueva indicación pediátrica para Mucosan 30mg/5ml, el jarabe con la mayor concentración de ambroxol del mercado, que desde ahora está indicado a partir de los dos años de edad. Sus características le otorgan una triple acción para tratar de forma de eficaz y segura las patologías, tanto agudas como crónicas, que requieren tratamiento de la mucosidad. La acción mucolítica de Mucosan 30mg/5ml actúa rompiendo y fluidificando la mucosidad y aumentando el batido ciliar. Todas estas propiedades lo posicionan como un tratamiento completo contra la mucosidad.

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