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01 November 2011

Psychological traumas experienced over lifetime linked to adult irritable bowel syndrome

The psychological and emotional traumas experienced over a lifetime--such as the death of a loved one, divorce, natural disaster, house fire or car accident, physical or mental abuse -- may contribute to adult irritable bowel syndrome (IBS), according to the results of a study unveiled at the American College of Gastroenterology's (ACG) 76th Annual Scientific meeting in Washington, DC. In, "A Case-Control Study of Childhood and Adult Trauma in the Development of Irritable Bowel Syndrome (IBS)," researchers from the Mayo Clinic in Rochester, MN, found that childhood and adult traumas are more common among adults with IBS, but to a lesser degree among affected and unaffected case relatives. In addition, general life traumas were more commonly reported than physical, emotional or sexual abuse. Of the 2623 study participants, patients reported more traumas over a lifetime than controls with traumas common before age 18 as well as after age 18.
"While stress has been linked to IBS, and childhood abuse has been reported to be present in up to 50 percent of patients with IBS, at a prevalence twice that of patients without IBS, most studies of abuse have focused on sexual abuse with sparse detail and also have not looked at other forms of psychological trauma," said Yuri Saito-Loftus, MD, who presented the findings. "This is the first study that looks at multiple forms of trauma, the timing of those traumas, and traumas in a family setting."
IBS is a chronic functional gastrointestinal disorder which for many sufferers is marked by abdominal discomfort, bloating, constipation and/or diarrhea and can be categorized based on these symptoms: IBS-D is accompanied by diarrhea, IBS-C is accompanied by constipation and IBS-M includes both diarrhea and constipation.
Research suggests that IBS is caused by changes in the nerves and muscles that control sensation and motility of the bowel. IBS is 1.5 times more common in women than in men and is most commonly diagnosed in people under the age of 50.
Trauma may sensitize the brain and the gut, according to Dr. Saito-Loftus, who said that the results of this study indicate that patients with IBS experience or report traumas at a level higher than patients without IBS.
In the United States, it is estimated that 10-15 percent of the adult population suffers from IBS symptoms, yet only 5 to 7 percent of adults have been diagnosed with the disease. IBS is the most common disease diagnosed by gastroenterologists and one of the most common disorders seen by primary care physicians. According to studies, IBS patients make more visits to their physicians, undergo more diagnostic tests, are prescribed more medications, miss more workdays, have lower work productivity, are hospitalized more frequently, and account for greater overall direct healthcare costs than patients without IBS. The burden of illness for IBS is significant: research suggests that IBS can have such a severe impact on Health-Related Quality of Life that it has been linked to an increase in suicidal behavior.
"Patients and their families frequently wonder, 'why me?', 'why did this [IBS] happen?,'" said Dr. Saito Loftus. She said it's important for patients' and their healthcare providers' to understand the potential link between prior stressful experiences and IBS. "This will help them understand why IBS happened to them, why stress continues to play a role in their IBS symptoms."
She also urged patients and their healthcare providers not to "underplay" the role of stress in their symptoms. "Someone who thinks they have coped with their traumatic experiences adequately on their own and continues to have IBS symptoms should be encouraged to explore professional evaluation and treatment for traumatic life experiences. "

**Source: American College of Gastroenterology

Un agujero de 0,5 milímetros para intervenir el túnel carpiano

Hay avances que se miden en milímetros. En este caso, los 0,5 de la incisión que José Manuel Rojo acaba de practicar en la muñeca de María Pilar Exojo en un quirófano de la unidad de cirugía ambulatoria del hospital Gregorio Marañón de Madrid. "Los libros dicen que para operar el túnel carpiano hay que hacer una incisión de cuatro centímetros, pero mira esta", dice el médico con orgullo.

También se puede medir en minutos. De los 15 minutos de operación propiamente dicha (desde que el paciente está anestesiado y el médico listo) de la técnica tradicional a los menos de cinco del método desarrollado por Rojo, que en esta demostración para EL PAÍS se ha recreado en las explicaciones y ha utilizado casi 10. "Y eso es dinero; en las operaciones donde se ahorran, al menos, 2.000 euros", añade.
O en días. De los menos de tres que calcula que va a tardar Pilar Exojo en recuperarse, a las seis semanas de media que lleva el posoperatorio tradicional (y eso si no se complica, como le pasó a Exojo hace tres años, que estuvo dos meses y luce una cicatriz de cuatro centímetros en la otra muñeca).
La operación de túnel carpiano es la más frecuente de las de mano. Solo en Madrid se practican unas 4.000 al año (lo que, extrapolado, da más de 26.000 en España). Consiste en liberar los nervios de la presión de una polea que los fijan en el paso más estrecho que va desde el brazo a la mano, a la altura de la muñeca -una especie de desfiladero lleno de vasos sanguíneos, tendones y nervios que hacen que funcione la herramienta más precisa del ser humano, la mano-. Parece una tontería, pero no lo es. Cuando esta brida aprieta, el paciente pierde fuerza, siente dolor y queda imposibilitado para llevar una vida normal.
Rojo tuvo la idea de simplificar el proceso viendo a los fabricantes de maquetas que construyen barcos dentro de botellas. "Solo que la muñeca no es transparente como el vidrio", dice el médico. Pero el efecto lo ha conseguido con un ecógrafo portátil, con el que el cirujano se orienta para abrir un pequeño túnel desde el antebrazo, dos dedos antes de la muñeca, por el que introducirá la aguja provista de una cuchilla que le permitirá cortar la polea que oprime a los nervios. Lo hace con una pequeña aguja con la que va abriendo un camino aprovechando uno natural entre el techo del tendón y la parte más externa de la mano.
La intervención parece rápida y sencilla. "Podría hacer más de 20 en una mañana", presume el médico. Ha bastado con introducir una especie de aguja (parecida a las de ganchillo) con una cuchillita en la punta. Con ella se ha cortado la polea. Dos gotas de sangre marcan el lugar por donde se ha hecho la incisión. Pilar Exojo sale encantada. Aunque pidió que la sedaran bien porque la vez anterior le molestó mucho, esta vez admite que todo ha sido "mucho mejor".
Rojo y su equipo, que ya han publicado resultados de sus técnicas en varias revistas (Ultrasound Medicine y Bone Joint Surgery, entre otras) y la han presentado en congresos, están a la espera de que la técnica, aún en pruebas, reciba el visto bueno del hospital para un uso masivo. Aunque, en el fondo, más que el permiso lo que quiere es el aval. "La técnica se puede aplicar a 26 tipos de intervenciones de mano de las que solo en Madrid se hacen 13.500 al año [unas 90.000 en España], aunque la de túnel carpiano sea la más frecuente (aproximadamente un 30% del total)", insiste el médico. Los resultados están siendo tan buenos que esperan la visita de cirujanos de la prestigiosa Clínica Mayo de EE UU para exponerles la técnica.
Además, cuando el sistema acabe los ensayos, se podrá hacer "en ambulatorios". De hecho, parte del proyecto es la elaboración en un centro de salud de Vallecas, el barrio de Madrid cuya atención corresponde al Gregorio Marañón. Esto significaría acercar aún más la técnica al paciente, y abaratarla -"bastarían un médico, una enfermera y una auxiliar"-.
Pilar Exojo hace ya un rato que ha dejado el quirófano. Cuando se le pase el efecto de la sedación, se irá a casa. "A ver si me va mejor que la otra vez", comenta. Antes de la intervención ha contado que hace tres años la herida se cerró en falso (primero por fuera que por dentro), y que eso retrasó su rehabilitación. Ha aprovechado para operarse ahora que está en paro -es educadora infantil-, pero no podrá descansar demasiado. "Tengo dos niñas, y ellas no me han dado la baja", dice.
Las revisiones, eso sí, no le quitarán mucho tiempo. "Ahora, como estamos de pruebas, les hacemos venir más, pero la idea es que con una vez a la semana o a los 15 días sea suficiente. Y luego que hagan vida normal", dice.

**Publicado en "EL PAIS"

Enzymes act like a switch, turning antibiotic resistance on and off in enterococci

Antibiotic-resistant enterococci are a serious problem for patients in the hospital, but little is known about how these bacteria are able to escape antibiotics. New discoveries about the ways in which enterococci turn their resistance to cephalosporin antibiotics on and off are described in a study that will be published Nov. 1 in the online journal mBio®. The new details about resistance could lead to new therapies for preventing and treating enterococcal infections. Enterococcus faecalis isn't always a deadly pathogen. Normally a friendly resident of the gastrointestinal tract, in individuals who are immune compromised E. faecalis can turn ugly. Infecting the bloodstream, urinary tract, and surgical sites. Patients who are given cephalosporin antibiotics for other problems are also prone to opportunistic E. faecalis infection, since the bacterium is naturally resistant to these antibiotics and flourishes when sensitive bacteria are killed off. Cephalosporins are like a last resort for treating infections that are resistant to other, less powerful drugs, so a patient treated with cephalosporins who acquires an E. faecalis infection essentially goes from the frying pan (their original infection) and into the fire (E. faecalis infection).
But how do enterococci overcome cephalosporin antibiotics? Despite the importance of this pathogen in hospitals, scientists still know relatively little about how enterococci skirt cephalosporin attacks. Chris Kristich and his colleagues at the Medical College of Wisconsin have uncovered new details about the bacterium's ability to turn resistance on and off, a development that could lead to new therapies for enterococcal infections.
According to Kristich, the enzyme IreK is involved in resistance to cephalosporins, since enterococci that lack it are much more sensitive to the drugs. IreK is a kinase -- an enzyme that carries phosphate groups. The study coming out in mBio details new findings about another aspect of resistance control: an enzyme called IreP, which takes phosphates off of IreK, thus controlling how active IreK is in the bacterium.
"Phosphorylating IreK changes the activity of the kinase -- it's a way to turn it on and off," says Kristich. "The result of that actually is to regulate the level of the kinase output -- it is reflected by the level of cephalosporin resistance."
Kristich says the bacterium probably needs a way to turn resistance on and off because maintaining the cellular machinery for resistance costs the cell important resources. "We don't know exactly how [enterococci become resistant to cephalosporins]. Whatever the mechanism, it may be costly when there's no cephalosporin around," says Kristich.
The problem with enterococcal infections is not going to get better until new therapies and preventive strategies can be developed, says Kristich. Knowing more about how the bacterium can go back and forth from sensitive to resistant and back can help lead researchers to ways of controlling infections. "There's an opportunity to develop a new strategy by understanding the basis for cephalosporin resistance," says Kristich. "If we could figure out a way to make enterococci susceptible to cephalosporins, they could be used to treat or prevent these infections."

**Source: American Society for Microbiology

Una herramienta para mejorar la comunicación del oncólogo

"La mejor herramienta del médico es la silla...", decía el ilustre médico Gregorio Marañón. "Para escuchar al paciente". Sin embargo, no parece suficiente. Sólo en el 25% de los casos, los oncólogos muestran empatía ante la angustia del afectado. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Duke, de Pittsburgh y de Texas (EEUU) presenta un programa digital con el que estos especialistas pueden aprender a manejar los miedos y las preocupaciones de quienes están afrontando un tumor avanzado.
"Este tipo de pacientes siente una enorme angustia y ansiedad y, además de sufrir considerables síntomas físicos, a menudo se encuentran deprimidos", explican los científicos en su artículo, publicado en 'Annals of Internal Medicine'. En palabras de Carmen Yélamos, psicooncóloga y directora de la Fundación del Instituto Madrileño de Oncología, "cuando son conscientes de su enfermedad y tienen la información completa, les invade la incertidumbre por cómo va a ser su futuro, se preguntan si habrá un nuevo avance terapéutico para ellos, sienten miedo a que la situación sea incontrolable y que la enfermedad no remita ni responda a ningún tratamiento, tienen miedo a la muerte".
Según estudios anteriores, asegura James Tulsky, principal autor de la investigación, sólo en el 25% de los casos, los oncólogos son capaces de ponerse en el lugar del afectado, escucharle y preguntarle. La mayor parte de la veces, "cuando el paciente expone sus preocupaciones, el especialista cambia de tema o se centra en el tratamiento médico", dejando de lado el aspecto emocional.
Suelen evitar estas conversaciones por miedo a sobreimplicarse emocionalmente y también por sobrecarga de trabajo y falta de tiempo. "Es cierto que este tipo de pacientes le pone al médico en una situación difícil. Está formado para curar y, sin embargo, le faltan recursos para lograrlo", explica la psicooncóloga. "Temen hacer preguntas por miedo a sufrir, a abrir la caja de pandora y no saber cómo manejarla".
"Los oncólogos son los médicos más vocacionales y están muy comprometidos con sus pacientes. Desafortunamente, no siempre saben mostrar su empatía y necesitan ayuda para desarrollar determinadas habilidades de comunicación". Los cursos disponibles, al menos en EEUU, pueden alcanzar los 2.000 euros y sólo incluyen lecturas y situaciones simuladas. "En España son más baratos y normalmente los organizan sociedades científicas como la SEOM, existen guías y documentos sobre la comunicación y empatía con el paciente", matiza Yélamos.


-Un programa menos costoso
La novedad que aporta el equipo de Tulsky es haber "desarrollado un programa interactivo y menos costoso (unos 100 dólares)", subraya Tulsky. Para evaluar su efectividad, lo probaron 48 oncólogos, de Duke y de Pittsburg. Todos recibieron una clase teórica de técnicas de comunicación, pero sólo la mitad accedió al CD ROOM que contenía ocho casos reales de consultas oncológicas. Como se trata de un programa interactivo, el médico puede intervenir en las conversaciones planteadas, ante las emociones negativas del paciente, de forma que obtiene feedback y así comprueba si puede seguir mejorando.
Como asegura Carmen Yélamos, "lo primero que hay que hacer es saber escuchar sus síntomas, preocupaciones, miedos... Saber entender y ponerse en su lugar. A veces, no pretenden una respuesta, sólo ser comprendidos y atendidos. Para eso, es conveniente que el oncólogo le haga preguntas y le transmita también interés a través de la comunicación verbal. Para un paciente, darle la mano y preguntarle 'cómo estás' tiene un valor incalculable. Es importante saber qué espera de nosotros y en qué podemos ayudarle".
Después de la experiencia del equipo estadounidense, se analizaron las consultas de los 48 galenos. "Aquellos que no recibieron el CD no mejoraron su respuesta ante los temores y preocupaciones de los pacientes. Sin embargo, los que sí fueron entrenados consiguieron ser más empáticos, haciendo preguntas y usando tácticas para promover la conversación", según refleja el estudio. Y así lo demuestran los pacientes, a quienes también se les preguntó. "Confiaban mucho más en sus médicos y se mostraban más satisfechos con la atención recibida, lo que se traduce en mejor calidad de vida y adherencia al tratamiento", reza el artículo.
Según la psicooncóloga española, "un paciente que se siente escuchado y mantienen conversaciones abiertas con su médico, seguirá todas sus recomendaciones y se sentirá satisfecho y tranquilo con la atención recibida. Además, esto también repercute en beneficio del médico, que se sentirá también más complacido con su trabajo". Al fin y al cabo, "deben caminar juntos".


**Publicado en "EL MUNDO"

Drugs used to tackle hospital-acquired infections can increase post-op complications

The introduction of new antibiotic regimes to tackle hospital-acquired infections, such as C. difficile, must take into account the possibility of increased infections following specific surgical procedures. That is the key finding of a study published in the November issue of the urology journal BJUI. UK researchers from Addenbrooke's Hospital, Cambridge discovered that patients undergoing a standard surgical procedure to diagnose prostate cancer developed more than five times as many infective complications when a new standard antibiotic regime was introduced.
These included a number of cases of sepsis and one case of septic shock, which they describe as a highly significant finding.
"The change, based on national guidance, reflected concerns that C. difficile rates were being driven by the widespread use of broad-spectrum antibiotics such as ciprofloxacin" explains departmental lead and senior author Professor David Neal. "The new regime was introduced on the proviso that both the hospital-acquired infection rates and post-operative infection rates would be closely monitored.
"Given that there were no cases of C. difficile recorded in our study, but post-operative infection rates increased significantly, the decision was taken to revert back to the original regime."
Records for 709 consecutive patients who received transrectal ultrasound-guided prostate biopsy surgery (TRUSP Bx) over a period of 20 months were studied. These showed that:
Only 2.4 per cent of the 454 patients treated with the original regime of prophylaxis with ciprofloxacin developed an infective complication within four weeks of surgery and four (0.9 per cent) were admitted for complications.
12.9 per cent of the patients treated with the new regime of prophylaxis with co-amoxiclav and gentamicin developed an infective complication within four weeks of surgery. Twelve patients (4.7 per cent) were admitted for complications.
Seven of the 12 patients readmitted after being treated with the new regime were admitted with sepsis -- in which the bloodstream is overwhelmed by bacteria -- and a further patient had septic shock, which required inotropic support for 24 hours. None of the patients on the original regime had these very serious complications.
None of the patients developed C. difficile within one month of receiving antibiotics.
Reintroducing the original regime led to a fall in infective complications.
"Even though TRUSP Bx is a common urological procedure there are currently no national guidelines regarding antibiotic prophylaxis and local protocols vary widely across the UK" says Professor Neal. "However, the importance of using prophylaxis for a biopsy, to reduce the occurrence of infective complications following surgery, has been well documented.
"This is the first study to compare the use of co-amoxiclav and gentamicin with the use of ciprofloxacin for TRUSP Bx. Patients given the original ciprofloxacin regime experienced significantly fewer infective complications than those on the new regime and this audit study supports the use of locally determined prophylactic regimes for this procedure."
The authors stress that antibiotic prophylaxis needs to reflect the local situation, both in terms of tissue penetration, the organisms encountered and their susceptibilities and the local C. difficile rates. They add that any changes also need to be subject to frequent review.
"Any alteration to existing departmental antibiotic policies should be linked to strong clinical evidence, because such changes may potentially result in significant ill health and potential harm, as well as the financial burden of treating new complications" concludes Professor Neal.

**Source: Wiley-Blackwell

Physicians who play Mozart while performing colonoscopy may improve adenoma detection rate

Physicians who listen to Mozart while performing colonoscopy may increase their detection rates of precancerous polyps, according to the results of a new study unveiled at the American College of Gastroenterology's (ACG) 76th Annual Scientific meeting in Washington, DC. The study, "The 'Mozart Effect' and Adenoma Detection," by Catherine Noelle O'Shea, DO and David Wolf, MD, of the University of Texas Health Science Center at Houston, found adenoma detection rate -- the proportion of patients undergoing screening colonoscopy in whom an adenomatous polyp is found and an important measure of a high quality endoscopic exam --increased from baseline values with music compared to without for two endoscopists whose baseline adenoma detection rates were calculated over a one-year period prior to the start of the study. The "Mozart Effect" refers to a set of research results that found listening to Mozart's music may result in significant short-term improvement in spatial temporal reasoning. Researchers used this previous theory to determine whether or not listening to Mozart while performing a colonoscopy had any impact on an endoscopist's adenoma detection rate.
In this randomized controlled trial, two endoscopists each with experience completing at least 1000 colonoscopies performed screening colonoscopies randomly assigned to music--where Mozart was played-- or no music. Each endoscopist was unblinded to music exposure. Adenoma detection rates from this study were than calculated and compared to the baseline rates.
"Both endoscopists had higher adenoma detection rates listening to music when compared with their baseline rates," said lead researcher Dr. O'Shea.
Endoscopist #1, who was blinded to outcome, had an adenoma detection rate of 66.7 percent listening to Mozart and 30.4 percent without the music. Endoscopist #2, who was unblinded to the outcome, had an adenoma detection rate of 36.7 percent with Mozart and 40.5 percent without the music. Baseline detection rates were 21.25 percent (Endoscopist #1) and 27.16 percent (Endoscopist #2).
Adenomas are a type of colon polyp that is considered a precursor for invasive colorectal cancer (CRC), which is the third most common cancer diagnosed in men and women in the United States and the second leading cause of cancer death when both sexes are combined. According to the American Cancer Society, 102,900 new cases of colon cancer (49,470 in men and 53,430 in women) were diagnosed in the United States in 2010.
"Adenoma detection rate is linked to a reduction in colorectal cancer incidence so it is an important quality indicator for colonoscopy," said Dr. O'Shea. "Anything we can do get those rates up has the potential to save lives. While this is a small study, the results highlight how thinking outside the box--in this case using Mozart--to improve adenoma detection rates can potentially prove valuable to physicians and patients."
A study published last May in The New England Journal of Medicine found that adenoma detection rate is an independent predictor of the risk of interval colorectal cancer after screening colonoscopy -- data from the study showed that when endoscopists frequently find polyps during their exams, there are fewer interval cancers diagnosed between tests. When that rate falls below 20 percent, the risk of colorectal cancer being diagnosed within the next five years goes up significantly. When the rate was below 11 percent, the risk of an interval cancer was more than 10 times higher than when adenomas were found more than 20 percent of the time.
When detected early, polyps can be removed during a colonoscopy exam, preventing the development of colorectal cancer. This ability to prevent colorectal cancer through polyp removal is the cornerstone of the American College of Gastroenterology's 2009 screening guideline which recommends colonoscopy as a "preferred" colorectal cancer prevention strategy.
A tremendous body of evidence shows that clearing the colon of polyps, including small polyps, significantly reduces colorectal cancer mortality. When detected in its earliest and most treatable stage, the survival rates for colorectal cancer exceed 90 percent.

**Source: American College of Gastroenterology

La Royal Society cuelga en Internet los secretos de la revolución científica



La Royal Society, la institución científica más antigua del mundo, abre desde esta semana a consulta de los internautas su archivo histórico, miles de investigaciones que, como las de Newton o Darwin, cambiaron el curso de la historia.
De forma gratuita, cualquier interesado puede consultar más de 60.000 documentos que cubren tres siglos de grandes descubrimientos y pequeños avances que han ido forjando el actual conocimiento científico, recogidos en el archivo de la sociedad, galardonada este año con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado del galardón apreció el impulso a la «investigación y difusión del conocimiento generado por la humanidad» de la Royal Society, una institución que comenzó su andadura en el año 1660.
Navegar por el vasto archivo de la sociedad británica permite rescatar pedazos de la historia de la ciencia como los pavorosos relatos sobre las primeras transfusiones de sangre. O saber de jóvenes estudiantes alcanzados por rayos cuando trataban de aclarar la naturaleza de la electricidad, además de las trascendentes investigaciones de científicos como Faraday, Maxwell o Boyle.
«La apertura del archivo abre una ventana fascinante a la historia del progreso científico durante los últimos siglos e interesará a todos aquellos que quieran comprender la evolución de la ciencia», destacó hoy la psicóloga Uta Frith, miembro del comité de bibliotecas de la sociedad.
«Si se destruyesen todos los libros del mundo y sólo quedara la revista de la Royal Society 'Philosophical Transactions', no es aventurado decir que los fundamentos de la ciencia y el progreso intelectual de los últimos dos siglos se salvarían», escribió en 1870 el biólogo Thomas Huxley.




-Publicaron Isaac Newton y Benjamin Franklin
La sociedad británica fue la primera institución del mundo en publicar, en 1665, una revista que cumplía con los estándares de control y rigor que hoy en día se imponen a sí mismas las publicaciones científicas más prestigiosas.
Entre quienes pasaron esos controles estuvo Isaac Newton, quien publicó, en 1672, el que está considerado su primer escrito científico, la «Nueva teoría sobre la luz y los colores».
También escribió en la revista «Philosophical Transactions» Benjamin Franklin, que utilizó una cometa para demostrar, en 1752, que la electricidad de los rayos viaja desde las nubes hacia la Tierra y que se puede recoger de forma artificial.
Las publicaciones de la Royal Society recogen curiosidades como los escritos del astrónomo francés Adrien Auzout, que en el siglo XVII publicó su particular «Visión de la Tierra desde la Luna», en la que describía el aspecto que debería presentar el planeta para unos «supuestos habitantes» del satélite terrestre. «Para la gente de la Luna, la Tierra debe mostrar diferentes caras según la época del año. En invierno no debe haber nada verde en la mayor parte del planeta mientras, en verano, todos los campos deben verse amarillos», relataba en 1665 el astrónomo, que llegó a proyectar un telescopio de más de 300 metros para observar la Luna.



-75 de sus miembros tienen un premio Nobel
La Royal Society se inspiró en las ideas del científico y filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626) para crear una institución dirigida a extender las fronteras del conocimiento a partir del desarrollo de la ciencia, las matemáticas, la ingeniería y la medicina.
Los miembros de la Royal Society son elegidos de por vida entre los científicos más destacados en sus respectivos campos y entre sus integrantes han figurado Isaac Newton, Charles Darwin, Albert Einstein, James Watson o Stephen Hawking.
Hoy en día, la institución cuenta con cerca de 1.500 miembros, entre ellos 75 premios Nobel y nueve Príncipe de Asturias, además de cinco representantes de la Familia Real inglesa, entre ellos la reina Isabel II.



*AGENCIAS

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