El Parlamento vasco constituirá próximamente en su seno una ponencia que analizará la regulación de los clubes de consumidores de cannabis, después de que todos los grupos de la Cámara hayan firmado una proposición no de ley en ese sentido.
La propuesta llega apenas nueve días después de que el Gobierno autónomo anunciase que prevé aprobar el próximo año un proyecto de ley de adicciones que recogerá una regulación del “cultivo, la venta y el consumo” de cannabis, un primer paso para llenar el vacío legal en el que se mueven los consumidores. La portavoz del Ejecutivo autónomo, Idoia Mendia, tuvo que aclarar al día siguiente ante la polémica creada que no se estaba “hablando de legalizar el cannabis”, algo para lo que Euskadi carece de competencias. Y reconoció que solo podrían llegar a regular el consumo propio, punto al que ahora se suma la iniciativa parlamentaria.
También el consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, insistió en que la futura ley buscará “regular” la venta, consumo y cultivo de la marihuana en las asociaciones de usuarios y poner así “más difícil” que lo hagan los menores. Unos 5.000 jóvenes vascos consumen a diario cannabis, el 5% de la población de entre 14 y 24 años. En el conjunto de España existen entre 100 y 120 asociaciones procannábicas.
La proposición no de ley plantea que la ponencia se cree en el primer periodo de sesiones de 2012. Ese grupo de trabajo acogerá a representantes de las instituciones públicas implicadas, así como a expertos en la materia con la pretensión de definir un marco jurídico para dichos clubes.
Los grupos firmantes consideran necesaria una regulación legislativa del cultivo de cannabis para consumo propio que tenga en cuenta el respeto a la autonomía personal y el derecho de los no fumadores y que al tiempo garantice una información completa sobre las consecuencias en la salud de esta sustancias.
Los grupos recuerdan que, dado que la legislación no sanciona el consumo de cannabis, sino su venta y cultivo para destinarlo al tráfico, en los últimos años se han constituido en Euskadi varias asociaciones de usuarios, pero la ausencia de una regulación de su actividad hace que se muevan en la alegalidad y carezcan de seguridad jurídica.
**Publicado en "EL PAIS"
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22 December 2011
La nueva ministra de Sanidad, Ana Mato, según EL PAIS

Pocas personas en el PP conocen tan al detalle la estructura interna del partido, cada una de las sedes, cada uno de los trabajadores y cada uno de los detalles necesarios para poner en marcha un acto público, un congreso o una convención.
Ana Mato (Madrid, 1959), ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, es, junto a Juan Carlos Vera o Juan Antonio Bermúdez, el aparato del partido, en el que lleva desde 1983, casi sin interrupción. Solo estuvo al margen el periodo que trabajó en la Junta de Castilla y León como miembro del gabinete del entonces presidente, José María Aznar (de 1987 a 1990), y la legislatura que fue eurodiputada (2004 a 2008).
Siempre se le ha identificado con Aznar, porque formó parte de su círculo de confianza. Entre 1996 y 2004 estuvo en todas las quinielas de ministrables, pero el entonces líder del PP prefirió tener a Mato en el partido, cuidando de la sede. Con la derrota de 2004, ella misma renunció a seguir en Madrid, por entender que el aznarismo debía retirarse de la primera línea, y, tras dudar si retirarse a la empresa privada, sopesando varias ofertas, fue eurodiputada. Pero Mariano Rajoy, aconsejado por Javier Arenas, la rescató en abril de 2004 como vicesecretaria de Organización, en busca de la eficacia y la garantía de discreción. Tanto se ganó su confianza que ha sido la responsable de la campaña electoral del líder del PP, la que ha terminado con la mayoría absoluta.
Rajoy ha encontrado en ella eficacia, fidelidad, discreción y dosis justas de ambición como para no pelear con otros dirigentes del partido por cuotas de poder interno. Tampoco ha tenido el más mínimo interés por tener cuota de pantalla y protagonismo público. Su trabajo es más interno que ante los medios.
Su actividad no ha estado exenta de polémica por la implicación de su ex marido, Jesús Sepúlveda, en el caso Gurtel y por declaraciones como las que ponían en cuestión el modelo educativo andaluz.
Es licenciada en Ciencias Políticas y en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció como profesora tutora en la Universidad a Distancia (UNED). Está divorciada y tiene tres hijos.
Ana Mato (Madrid, 1959), ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, es, junto a Juan Carlos Vera o Juan Antonio Bermúdez, el aparato del partido, en el que lleva desde 1983, casi sin interrupción. Solo estuvo al margen el periodo que trabajó en la Junta de Castilla y León como miembro del gabinete del entonces presidente, José María Aznar (de 1987 a 1990), y la legislatura que fue eurodiputada (2004 a 2008).
Siempre se le ha identificado con Aznar, porque formó parte de su círculo de confianza. Entre 1996 y 2004 estuvo en todas las quinielas de ministrables, pero el entonces líder del PP prefirió tener a Mato en el partido, cuidando de la sede. Con la derrota de 2004, ella misma renunció a seguir en Madrid, por entender que el aznarismo debía retirarse de la primera línea, y, tras dudar si retirarse a la empresa privada, sopesando varias ofertas, fue eurodiputada. Pero Mariano Rajoy, aconsejado por Javier Arenas, la rescató en abril de 2004 como vicesecretaria de Organización, en busca de la eficacia y la garantía de discreción. Tanto se ganó su confianza que ha sido la responsable de la campaña electoral del líder del PP, la que ha terminado con la mayoría absoluta.
Rajoy ha encontrado en ella eficacia, fidelidad, discreción y dosis justas de ambición como para no pelear con otros dirigentes del partido por cuotas de poder interno. Tampoco ha tenido el más mínimo interés por tener cuota de pantalla y protagonismo público. Su trabajo es más interno que ante los medios.
Su actividad no ha estado exenta de polémica por la implicación de su ex marido, Jesús Sepúlveda, en el caso Gurtel y por declaraciones como las que ponían en cuestión el modelo educativo andaluz.
Es licenciada en Ciencias Políticas y en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció como profesora tutora en la Universidad a Distancia (UNED). Está divorciada y tiene tres hijos.
**Publicado en "EL PAIS"
La nueva ministra de Sanidad, Ana Mato, según EL MUNDO

Ana Mato Adrover (Madrid, 1959) es una de las dirigentes del PP que ha conseguido mantenerse en primera línea del partido desde la época de José María Aznar hasta la actualidad. Formó parte del que fue llamado 'clan de Valladolid', equipo de confianza que formó Aznar en los años 80 y que le acompañó durante toda su carrera política, pero también ha conseguido perpetuarse en el entorno de Rajoy.
Hasta ahora, Ana Mato era una de esas políticas que se quedó con el cartel de "eterna ministrable". Pese a que durante los ocho años del Gobierno de José María Aznar siempre contó con la confianza del actual presidente de honor del PP, éste nunca la recompensó con ninguna cartera. Desde que en 1987 Aznar la convirtió en jefa de su gabinete al ser nombrado presidente de Castilla y León, su lealtad a su mentor fue absoluta. Una sintonía que siguió en Madrid durante el mandato nacional del dirigente 'popular'.
Con fama de tenaz y trabajadora, siempre ha permanecido fiel a la disciplina del partido. Una lealtad que también ha demostrado con Mariano Rajoy, incluso en los momentos difíciles tras la derrota electoral de 2008. El nuevo presidente del Gobierno ha confiado en ella desde el primer momento y ahora, a sus 52 años, le ha encargado las riendas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Un salto cualitativo en su carrera, en la que hasta ahora sólo figuraban los cargos de diputada y eurodiputada.
En el Congreso de Valencia de 2008, punto de partida del renovado proyecto 'popular' que ha llevado al partido de nuevo a La Moncloa, Ana Mato fue nombrada vicesecretaria de Organización y Electoral del PP. De esta forma, entró a formar parte del equipo de alta dirección del partido, junto con Esteban González Pons y Javier Arenas, los otros dos vicesecretarios generales que completaban el organigrama de una cúpula encabezada por María Dolores de Cospedal.
Para las pasadas elecciones generales del 20-N, Ana Mato fue la responsable de la campaña de Mariano Rajoy y fue incluida en la lista por Madrid en el privilegiado 'número tres', sólo por detrás del líder del partido y su absoluta mano derecha, Soraya Sáenz de Santamaría, y un puesto por delante de otro de los pesos pesados del nuevo Gobierno, Alberto Ruiz-Gallardón (Ministro de Justicia).
En los últimos años, Mato ha protagonizado sonoras polémicas por sus declaraciones. En 2008 provocó un grave desencuentro al afirmar que "los niños andaluces son prácticamente analfabetos". Y hace escasos meses volvió a causar un embrollo al decir que "los niños andaluces impartían las clases en el suelo". Las críticas le llovieron con dureza y el PSOE respondió ahondando en el estereotipo que muchos le atribuyen por su aspecto algo remilgado y su tez de moreno perenne. "Ana Mato es una pija que viaja en un Jaguar modelo Gürtel y desprecia a la gente normal", afirmó el entonces el portavoz parlamentario del PSOE-A, Mario Jiménez.
Aquella referencia a un Jaguar y al 'caso Gürtel' apuntaban al momento político más tenso que Ana Mato ha vivido hasta el momento. Aunque ella no está imputada por ningún delito, se vio envuelta en la trama de corrupción que ha salpicado a muchos cargos del PP por las pruebas halladas contra su ex marido, Jesús Sepúlveda. Cuando EL MUNDO reveló que éste recibió un coche Jaguar como regalo del presunto cabecilla de la trama cuando todavía estaban casados, ella se limitó a responder: "No me consta nada".
Hasta ahora, Ana Mato era una de esas políticas que se quedó con el cartel de "eterna ministrable". Pese a que durante los ocho años del Gobierno de José María Aznar siempre contó con la confianza del actual presidente de honor del PP, éste nunca la recompensó con ninguna cartera. Desde que en 1987 Aznar la convirtió en jefa de su gabinete al ser nombrado presidente de Castilla y León, su lealtad a su mentor fue absoluta. Una sintonía que siguió en Madrid durante el mandato nacional del dirigente 'popular'.
Con fama de tenaz y trabajadora, siempre ha permanecido fiel a la disciplina del partido. Una lealtad que también ha demostrado con Mariano Rajoy, incluso en los momentos difíciles tras la derrota electoral de 2008. El nuevo presidente del Gobierno ha confiado en ella desde el primer momento y ahora, a sus 52 años, le ha encargado las riendas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Un salto cualitativo en su carrera, en la que hasta ahora sólo figuraban los cargos de diputada y eurodiputada.
En el Congreso de Valencia de 2008, punto de partida del renovado proyecto 'popular' que ha llevado al partido de nuevo a La Moncloa, Ana Mato fue nombrada vicesecretaria de Organización y Electoral del PP. De esta forma, entró a formar parte del equipo de alta dirección del partido, junto con Esteban González Pons y Javier Arenas, los otros dos vicesecretarios generales que completaban el organigrama de una cúpula encabezada por María Dolores de Cospedal.
Para las pasadas elecciones generales del 20-N, Ana Mato fue la responsable de la campaña de Mariano Rajoy y fue incluida en la lista por Madrid en el privilegiado 'número tres', sólo por detrás del líder del partido y su absoluta mano derecha, Soraya Sáenz de Santamaría, y un puesto por delante de otro de los pesos pesados del nuevo Gobierno, Alberto Ruiz-Gallardón (Ministro de Justicia).
En los últimos años, Mato ha protagonizado sonoras polémicas por sus declaraciones. En 2008 provocó un grave desencuentro al afirmar que "los niños andaluces son prácticamente analfabetos". Y hace escasos meses volvió a causar un embrollo al decir que "los niños andaluces impartían las clases en el suelo". Las críticas le llovieron con dureza y el PSOE respondió ahondando en el estereotipo que muchos le atribuyen por su aspecto algo remilgado y su tez de moreno perenne. "Ana Mato es una pija que viaja en un Jaguar modelo Gürtel y desprecia a la gente normal", afirmó el entonces el portavoz parlamentario del PSOE-A, Mario Jiménez.
Aquella referencia a un Jaguar y al 'caso Gürtel' apuntaban al momento político más tenso que Ana Mato ha vivido hasta el momento. Aunque ella no está imputada por ningún delito, se vio envuelta en la trama de corrupción que ha salpicado a muchos cargos del PP por las pruebas halladas contra su ex marido, Jesús Sepúlveda. Cuando EL MUNDO reveló que éste recibió un coche Jaguar como regalo del presunto cabecilla de la trama cuando todavía estaban casados, ella se limitó a responder: "No me consta nada".
Ficha Nombre:Ana Mato
Fecha de Nacimiento: 24 de septiembre de 1959, Madrid
Cargo: Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
Fecha de Nacimiento: 24 de septiembre de 1959, Madrid
Cargo: Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
*Publicado en "EL MUNDO"
La sordera de Beethoven influyó en su estilo musical según un estudio

Poco después de presentar su Primera Sinfonía, cuando empezaba a despuntar su carrera como compositor, Ludwig van Beethoven comenzó a notar los primeros síntomas de su sordera. Lejos de apartarle de uno de sus grandes amores, la música, esta afección tuvo un fuerte impacto en el estilo de sus composiciones. Según un grupo de investigadores holandeses, a medida que avanzaba la pérdida de audición evolucionaban sus partituras.
"Las frecuencias que oía peor las iba utilizando menos", señalan los responsables del artículo, publicado en el último número del 'British Medical Journal' (BMJ), que cada año dedica un especial navideño a informes sobre temas curiosos. Después de analizar varias de sus obras y observar los registros, el tipo de notas, la instrumentación, etc., los investigadores concluyeron que, efectivamente, su patología sí parecía haber influido en su arte. "Al principio, la pérdida de audición empezó con las notas más agudas [...] A medida que la sordera avanzaba, Beethoven tendía a usar más las bajas y medias".
Él era consciente de lo que le estaba pasando y así lo reflejaba en una carta que le envió en 1801 a su amigo y médico Wegeler, en la que confesaba su preocupación por esta situación. Intentaba compensar esta deficiencia. "En 1814 se sirvió de una trompeta para poder oir sus composiciones y en 1817, con el mismo objetivo, hizo construir un piano con cuerdas más tensas".
Una sordera de origen desconocido
La sordera de este gran compositor no estaba provocada por la música, sino por una enfermedad. Según Jaume Rosset, director médico del Instituto de Fisiología y Medicina del Arte de Terrasa (Barcelona), "existen varias hipótesis al respecto. Como en el siglo XVIII y XIX aún no había ni herramientas para diagnosticar ni los conocimientos que hoy en día tenemos, no se sabe con claridad el origen. Algunos estudios apuntan a la inflamación de los intestinos y otros hablan de sífilis". Por ese desconocimiento, evolucionó con tanta rapidez. "En cuestión de 10 años, de 1814 a 1826, se quedó totalmente sordo", apostilla el especialista español.
Si hubiera sido una sordera causada por la música, la progresión habría sido más lenta. Como recuerda el doctor Rosset, "más del 40% de los músicos acaba teniendo alteraciones de audición más o menos graves debido a su actividad musical". Por ejemplo, "los violinistas se vuelven más sordos del oído izquierdo" (el instrumento está más cerca de este lado) y si en la orquesta están situados delante de las trompetas, mayor es la pérdida de audición. Sin embargo, "el proceso va muy despacio y raramente llegan a quedarse sordos". Aunque no les influye de forma tan marcada como a Beethoven, con el tiempo, asegura el doctor Rosset, "los intérpretes empiezan a tocar un poco más fuerte y los compositores tienden a componer con las frecuencias que pueden identificar".
El problema es que proteger frente a este traumatismo acústico no es tan fácil. "Si le reduces la audición a un músico, le modificas su capacidad para trabajar, pierde los agudos, las tonalidades, la definición, etc.", según Rosset. Hasta la fecha era imposible, pero ahora "existen unos tapones expresamente diseñados para los músicos, que reducen la intensidad pero no la calidad". Aunque aún no está muy extendido, los expertos recomiendan este protector a todos los músicos y compositores, trabajen en bandas, orquestas o como solistas.
Otro de los inconvenientes en este sentido es que, muchas veces, "al ser una sordera de progresión lenta, los músicos no se dan cuenta hasta que está muy avanzada y ya la audición perdida no se puede recuperar. Por eso recomendamos que los músicos expuestos al menos cuatro horas al día deberían hacerse revisiones anuales". Una vez que se detecta, se pueden establecer medidas de prevención, como "intentar que las paredes absorban más el impacto acústico, los tapones especiales, aumentar la separación con otros instrumentos de la orquesta...".
Sin diagnóstico y sin tratamiento, lo cierto es que la sordera de Beethoven no le impidió seguir dedicándose a la música, puede que incluso forme parte de su genialidad y, sin ella, quizás sus obras no serían como las que hoy conocemos, las que le han otorgado el 'título' ser uno de los compositores más importante de la historia.
"Las frecuencias que oía peor las iba utilizando menos", señalan los responsables del artículo, publicado en el último número del 'British Medical Journal' (BMJ), que cada año dedica un especial navideño a informes sobre temas curiosos. Después de analizar varias de sus obras y observar los registros, el tipo de notas, la instrumentación, etc., los investigadores concluyeron que, efectivamente, su patología sí parecía haber influido en su arte. "Al principio, la pérdida de audición empezó con las notas más agudas [...] A medida que la sordera avanzaba, Beethoven tendía a usar más las bajas y medias".
Él era consciente de lo que le estaba pasando y así lo reflejaba en una carta que le envió en 1801 a su amigo y médico Wegeler, en la que confesaba su preocupación por esta situación. Intentaba compensar esta deficiencia. "En 1814 se sirvió de una trompeta para poder oir sus composiciones y en 1817, con el mismo objetivo, hizo construir un piano con cuerdas más tensas".
Una sordera de origen desconocido
La sordera de este gran compositor no estaba provocada por la música, sino por una enfermedad. Según Jaume Rosset, director médico del Instituto de Fisiología y Medicina del Arte de Terrasa (Barcelona), "existen varias hipótesis al respecto. Como en el siglo XVIII y XIX aún no había ni herramientas para diagnosticar ni los conocimientos que hoy en día tenemos, no se sabe con claridad el origen. Algunos estudios apuntan a la inflamación de los intestinos y otros hablan de sífilis". Por ese desconocimiento, evolucionó con tanta rapidez. "En cuestión de 10 años, de 1814 a 1826, se quedó totalmente sordo", apostilla el especialista español.
Si hubiera sido una sordera causada por la música, la progresión habría sido más lenta. Como recuerda el doctor Rosset, "más del 40% de los músicos acaba teniendo alteraciones de audición más o menos graves debido a su actividad musical". Por ejemplo, "los violinistas se vuelven más sordos del oído izquierdo" (el instrumento está más cerca de este lado) y si en la orquesta están situados delante de las trompetas, mayor es la pérdida de audición. Sin embargo, "el proceso va muy despacio y raramente llegan a quedarse sordos". Aunque no les influye de forma tan marcada como a Beethoven, con el tiempo, asegura el doctor Rosset, "los intérpretes empiezan a tocar un poco más fuerte y los compositores tienden a componer con las frecuencias que pueden identificar".
El problema es que proteger frente a este traumatismo acústico no es tan fácil. "Si le reduces la audición a un músico, le modificas su capacidad para trabajar, pierde los agudos, las tonalidades, la definición, etc.", según Rosset. Hasta la fecha era imposible, pero ahora "existen unos tapones expresamente diseñados para los músicos, que reducen la intensidad pero no la calidad". Aunque aún no está muy extendido, los expertos recomiendan este protector a todos los músicos y compositores, trabajen en bandas, orquestas o como solistas.
Otro de los inconvenientes en este sentido es que, muchas veces, "al ser una sordera de progresión lenta, los músicos no se dan cuenta hasta que está muy avanzada y ya la audición perdida no se puede recuperar. Por eso recomendamos que los músicos expuestos al menos cuatro horas al día deberían hacerse revisiones anuales". Una vez que se detecta, se pueden establecer medidas de prevención, como "intentar que las paredes absorban más el impacto acústico, los tapones especiales, aumentar la separación con otros instrumentos de la orquesta...".
Sin diagnóstico y sin tratamiento, lo cierto es que la sordera de Beethoven no le impidió seguir dedicándose a la música, puede que incluso forme parte de su genialidad y, sin ella, quizás sus obras no serían como las que hoy conocemos, las que le han otorgado el 'título' ser uno de los compositores más importante de la historia.
**Publicado en "EL MUNDO"
Breakthrough in treatment to prevent blindness

A UCSF study shows a popular treatment for a potentially blinding eye infection is just as effective if given every six months versus annually. This randomized study on trachoma, the leading cause of infection-caused blindness in the world, could potentially treat twice the number of patients using the same amount of medication. "The idea is we can do more with less," said Bruce Gaynor, MD, assistant professor of ophthalmology at the Francis I. Proctor Foundation for Research in Ophthalmology. "We are trying to get as much out of the medicine as we can because of the cost and the repercussions of mass treatments."
In a paper published this month in The Lancet, researchers conducted a cluster-randomized trial, using an antibiotic called azithromycin to treat trachoma in Ethiopia, which has among the highest prevalence in the world. They picked 24 communities and randomized the two treatment options: 12 villages were given azithromycin every six months and the other 12 were treated every 12 months.
"What we found was the prevalence of trachoma is very high at baseline. Forty to 50 percent of the children in these communities have this condition," Gaynor said. "They are the most susceptible and it can quickly spread from person to person by direct or even indirect contact."
Researchers tracked both groups and found the prevalence of infection decreased dramatically.
"We found that from as high as 40 percent, the prevalence of trachoma went way down, even eliminated in some villages regardless of whether it was treated in an annual way or a biannual way," Gaynor said. "You can genuinely get same with less."
Their finding is significant because of how easily the disease spreads. Trachoma can be transmitted through touching one's eyes or nose after being in close contact with someone who is infected. It can also be spread through a towel or an article of clothing from a person who has trachoma. Even flies can transmit the disease.
Approximately 41 million people are infected with trachoma globally, and 8 million go blind because of lack of access to treatment. More than 150 million doses of azithromycin have been given out worldwide to treat this disease. Unlike other antibiotics, resistance to azithromycin has not been found in Chlamydia trachomatis, the bacteria that causes trachoma.
This and the paper's major finding give hope to Africa, Asia, the Middle East, and parts of Latin America and Australia, where trachoma is still a major problem.
"We will now be able to reach more people and make the treatment go twice as far as before," Gaynor said. "This will make a huge impact in slowing down trachoma-related blindness globally."
The study was supported by funds from the National Institutes of Health (NIH).
In a paper published this month in The Lancet, researchers conducted a cluster-randomized trial, using an antibiotic called azithromycin to treat trachoma in Ethiopia, which has among the highest prevalence in the world. They picked 24 communities and randomized the two treatment options: 12 villages were given azithromycin every six months and the other 12 were treated every 12 months.
"What we found was the prevalence of trachoma is very high at baseline. Forty to 50 percent of the children in these communities have this condition," Gaynor said. "They are the most susceptible and it can quickly spread from person to person by direct or even indirect contact."
Researchers tracked both groups and found the prevalence of infection decreased dramatically.
"We found that from as high as 40 percent, the prevalence of trachoma went way down, even eliminated in some villages regardless of whether it was treated in an annual way or a biannual way," Gaynor said. "You can genuinely get same with less."
Their finding is significant because of how easily the disease spreads. Trachoma can be transmitted through touching one's eyes or nose after being in close contact with someone who is infected. It can also be spread through a towel or an article of clothing from a person who has trachoma. Even flies can transmit the disease.
Approximately 41 million people are infected with trachoma globally, and 8 million go blind because of lack of access to treatment. More than 150 million doses of azithromycin have been given out worldwide to treat this disease. Unlike other antibiotics, resistance to azithromycin has not been found in Chlamydia trachomatis, the bacteria that causes trachoma.
This and the paper's major finding give hope to Africa, Asia, the Middle East, and parts of Latin America and Australia, where trachoma is still a major problem.
"We will now be able to reach more people and make the treatment go twice as far as before," Gaynor said. "This will make a huge impact in slowing down trachoma-related blindness globally."
The study was supported by funds from the National Institutes of Health (NIH).
**Source: University of California - San Francisco
Do you hear what I hear? Noise exposure surrounds us
Nine out of 10 city dwellers may have enough harmful noise exposure to risk hearing loss, and most of that exposure comes from leisure activities. Historically, loud workplaces were blamed for harmful noise levels. But researchers at the University of Michigan found that noise from MP3 players and stereo use has eclipsed loud work environments, said Rick Neitzel, assistant professor in the U-M School of Public Health and the Risk Science Center. Robyn Gershon, a professor with the Philip R. Lee Institute for Health Policy Studies, University of California, San Francisco is the principal investigator on the study.
This proved true even though MP3 player and stereo listening were just a small fraction of each person's total annual noise exposure.
Neitzel said he was surprised by the findings. As an occupational hygienist, he expected regular users of trains and buses along with work-related activities to be the chief culprits in excessive noise exposure.
They found that one in 10 transit users had noise exposures exceeding the recommended limits from transit use alone. But when they estimated the total annual exposure from all sources, 90 percent of transit users and 87 percent of nonusers exceeded the recommended limits, primarily due to MP3 and stereo usage.
"That two out of three people get the majority of noise exposure from music is pretty striking," Neitzel said. "I've always viewed the workplace as a primary risk for noise exposure. But this would suggest that just focusing our efforts on the workplace isn't enough, since there's lots of noise exposure happening elsewhere."
The implications are startling, said Neitzel.
"I do think it's a serious problem, there aren't really any other experiences where we would tolerate having nine out of 10 people exposed at a level we know is hazardous. We certainly wouldn't tolerate this with another agent, such as something that caused cancer or chronic disease. Yet for some reason we do for noise."
Researchers initially set out to examine the contribution of common noise sources to total annual noise exposures among urban residents for mass transit usage; occupational and non-occupational activities, MP3 player and stereo use; and time at home doing other miscellaneous activities. They looked at what caused the majority of potentially harmful exposures in 4,500 residents in New York City who used public transportation.
With any environmental exposure, until scientists know the length of exposure, the exposure level means nothing. The average New York transit user spends about 380 or so hours either waiting for or riding transit, which has average noise levels of 72-81 decibels. For comparison, the average speaking level is 60 decibels, a busy street corner is 80, a circular saw is 90, a baby crying 115. The threshold for pain is about 125, and even a brief, one-time exposure above that level can cause permanent hearing loss.
"Lots of people appear to be exposed at hazardous levels," he said. "A growing number of studies show noise causes stress, sleep disturbance, and heart disease. It may be the noise which we haven't historically paid much attention to is actually contributing to some of the top health problems in developed countries today. This begs for a public health education program."
**Source: University of Michigan
This proved true even though MP3 player and stereo listening were just a small fraction of each person's total annual noise exposure.
Neitzel said he was surprised by the findings. As an occupational hygienist, he expected regular users of trains and buses along with work-related activities to be the chief culprits in excessive noise exposure.
They found that one in 10 transit users had noise exposures exceeding the recommended limits from transit use alone. But when they estimated the total annual exposure from all sources, 90 percent of transit users and 87 percent of nonusers exceeded the recommended limits, primarily due to MP3 and stereo usage.
"That two out of three people get the majority of noise exposure from music is pretty striking," Neitzel said. "I've always viewed the workplace as a primary risk for noise exposure. But this would suggest that just focusing our efforts on the workplace isn't enough, since there's lots of noise exposure happening elsewhere."
The implications are startling, said Neitzel.
"I do think it's a serious problem, there aren't really any other experiences where we would tolerate having nine out of 10 people exposed at a level we know is hazardous. We certainly wouldn't tolerate this with another agent, such as something that caused cancer or chronic disease. Yet for some reason we do for noise."
Researchers initially set out to examine the contribution of common noise sources to total annual noise exposures among urban residents for mass transit usage; occupational and non-occupational activities, MP3 player and stereo use; and time at home doing other miscellaneous activities. They looked at what caused the majority of potentially harmful exposures in 4,500 residents in New York City who used public transportation.
With any environmental exposure, until scientists know the length of exposure, the exposure level means nothing. The average New York transit user spends about 380 or so hours either waiting for or riding transit, which has average noise levels of 72-81 decibels. For comparison, the average speaking level is 60 decibels, a busy street corner is 80, a circular saw is 90, a baby crying 115. The threshold for pain is about 125, and even a brief, one-time exposure above that level can cause permanent hearing loss.
"Lots of people appear to be exposed at hazardous levels," he said. "A growing number of studies show noise causes stress, sleep disturbance, and heart disease. It may be the noise which we haven't historically paid much attention to is actually contributing to some of the top health problems in developed countries today. This begs for a public health education program."
**Source: University of Michigan
Identifican una superbacteria de la Leishmania
¿Una superbacteria inteligente? Parece ser que ya existen, a tenor de los resultados de un equipo de científicos del Instituto de Medicina Tropical de Amberes (Holanda), que aseguran haber descubierto un parásito que no sólo ha desarrollado resistencia frente a un medicamento común, sino que al mismo tiempo ha perfeccionado la forma de evadirse de la respuesta del sistema inmune del hombre. Siendo un poco exagerados se podría decir que la propia medicina ha ayudado a crear una superbacteria. Parece que al atacar a la bacteria se refuerza su capacidad para hacer frente a las defensas naturales del hombre. «Hasta donde sabemos, es la primera vez que un organismo con estas capacidades aparece en la naturaleza», dice Manu Vanaerschot, autor del trabajo.
El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países - incluidos los europeos - y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.
En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.
Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.
¿Superbacteria?Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.
Los microorganismos resistentes son un verdadero problema para la salud pública. Cada vez hay más agentes patógenos que se vuelven resistentes a medicamentos y antibióticos. El arsenal terapéutico, para algunos patógenos, ha disminuido tanto que hoy día podemos morirnos de una neumonía.
Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.
La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.
**publicado en "ABC SALUD"
El equipo de Vanaerschot se ha centrado en el parásito Leishmania, un organismo unicelular que ya ha sorprendido a los científicos antes, ya que es un experto en la adaptación a diferentes ambientes. Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria, que afecta a unos dos millones de personas en 88 países - incluidos los europeos - y cada año mata a cincuenta mil de ellos. El parásito se transmite por la picadura de una mosca.
En la India, donde se producen la mayoría de los casos, la enfermedad ha sido tratada durante décadas con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se ha adaptado a la presión constante de los medicamentos. En 2006, el tratamiento se cambió, ya que dos de cada tres pacientes no respondían. Los fármacos de antimonio actúan íntimamente con el sistema inmune humano, lo que probablemente ha facilitado que Leishmania donovani genera un mecanismo de defensa contra ambos. No sólo se ha hecho resistente contra los fármacos, sino también más resistente a la respuesta inmune del huésped.
Aunque no se puede demostrar totalmente -entre otras cosas, porque, obviamente, no se puede experimentar con seres humanos-, todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los seres humanos -tienen un mayor fitness- sino que también poseen una mayor capacidad para promover la enfermedad -una mayor virulencia- que las cepas no resistentes.
¿Superbacteria?Es la primera vez que los científicos encuentran un organismo que se beneficia de su capacidad de resistencia. Normalmente la resistencia sólo es útil cuando un agente patógeno es atacado por los medicamentos, mientras que el resto del tiempo es perjudicial para el organismo.
Los microorganismos resistentes son un verdadero problema para la salud pública. Cada vez hay más agentes patógenos que se vuelven resistentes a medicamentos y antibióticos. El arsenal terapéutico, para algunos patógenos, ha disminuido tanto que hoy día podemos morirnos de una neumonía.
Por suerte, la resistencia ayuda a los patógenos sólo en un ambiente lleno de fármacos, por lo que su capacidad de diseminación es muy limitada. Pero esta regla, también la quebranta esta cepa de Leishmania: incluso en ausencia de medicamentos, el parásito resistente sobrevive mejor, en vez de empeorar, y es más virulento que el parásito no resistente.
La cuestión es si nuestros medicamentos han creado una superbacteria. Una pregunta legítima, pero este único caso no implica que tengamos que dejar de desarrollar nuevos medicamentos. Al contrario, dicen los autores del trabajo, debemos crear fármacos más nuevos para dar nuevas respuestas a las estrategias de adaptación de los agentes patógenos y, además, debemos proteger a los fármacos, por ejemplo, al usarlos en terapias de combinación. Debemos utilizar con sabiduría nuestros fármacos para reducir al mínimo las posibilidades de los agentes patógenos de que generen la resistencia.
**publicado en "ABC SALUD"
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