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09 March 2012

Campaña solidaria "Una manzana por la vida"



Este viernes y sábado se ha lanzado la campaña solidaria “Una manzana por la vida” cuyos beneficios se destinan a la Fundació Esclerosi Múltiple y que se celebra en la red de Condis Supermercados.
Esta iniciativa llega a su sexta edición y por vez primera se difunde este año de manera on line.
Durante los días 9 y 10 de marzo, en cada supermercado Condis habrá un estand con voluntarios donde comprar tu manzana solidaria por 1,5 euros. Toda la recaudación irá destinada a los hospitales de día de la FEM ( Fundació Esclerosi Mútliple).

Las mujeres tienen el doble de probabilidades de padecer insomnio que los hombres

Los cambios físicos y hormonales, la mayor prevalencia de ansiedad y depresión o una mayor tendencia a la ferropenia (falta de hierro) hacen de la mujer un blanco especialmente fácil para los trastornos de sueño. En el marco de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, que se celebra estos días en Burgos, los más de 300 expertos que participan en este congreso han analizado los últimos hallazgos en materia de trastornos de sueño y mujer, con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia del cuidado del sueño para prevenir el deterioro de la calidad de vida, el aumento de accidentes y el incremento del riesgo cardiovascular.

“En general, la mujer tiene más propensión que el hombre a desarrollar trastornos del sueño”, afirma el Dr. Francisco Campos, miembro de la Sociedad Española de Sueño (SES), “de hecho, aunque el insomnio es el problema de sueño más frecuente entre la población general, las mujeres tienen el doble de prevalencia que los hombres”. Estas diferencias parecen acentuarse con la edad, de manera que las mayores de 65 años presentan tasas de insomnio más elevadas. Así, mientras su prevalencia en mujeres premenopáusicas está en torno al 33-36%, aumenta hasta el 41-61% en mujeres posmenopáusicas, debido principalmente a una mayor frecuencia de problemas como la ansiedad, la depresión o trastornos primarios del sueño como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño, una patología consistente en un colapso repetido de la vía aérea superior que ocurre durante el sueño y que provoca una disminución de los niveles de oxígeno en sangre.

El embarazo es uno de los periodos de la vida de la mujer en el que los trastornos de sueño se acentúan notablemente, causados por cambios hormonales y fisiológicos como la distensión abdominal, los movimientos fetales, la lumbalgia, el aumento de la frecuencia miccional o los vómitos, que aumentan los despertares nocturnos y reducen la eficacia del sueño. De hecho, hasta el 70% de las mujeres embarazadas tiene algún trastorno o dificultad en el sueño, fundamentalmente insomnio o somnolencia excesiva.

En el tercer trimestre de gestación, estos cambios físicos y hormonales son mayores, por lo que los trastornos del sueño también se agudizan. Los despertares son más frecuentes y el sueño es más superficial, al tiempo que el aumento de estrógenos reduce la duración del sueño REM. Algunos de estos cambios hormonales, asociados al aumento del volumen abdominal favorecen el ronquido, que puede ocurrir entre el 14-27% de mujeres durante el tercer trimestre del embarazo, en comparación con el 4% que presentan mujeres no embarazadas de similar edad. El síndrome de piernas inquietas es otro de los trastornos asociados al embarazo, especialmente en el último tramo de gestación, ya que se relaciona con la reducción de los niveles de folatos o hierro.

Sin embargo, estos cambios fisiológicos son transitorios y están ligados a las variaciones hormonales propias del proceso gestacional: “si bien parece que la calidad del sueño se mantiene alterada en el postparto inmediato, probablemente por los cambios hormonales y la preocupación por el recién nacido, la calidad del sueño se restaura durante el año posterior al parto”, tranquiliza el miembro de la SES.

La menopausia es otro de los momentos claves en la mujer, donde también se producen cambios hormonales significativos que se traducen en alteraciones físicas, fisiológicas y psicológicas que favorecen la aparición de trastornos o dificultades en el sueño. Además del aumento del insomnio en este tramo de vida, los cambios hormonales justifican que la prevalencia de apnea del sueño en mujeres postmenopáusicas aumente hasta prácticamente igualarse a la de los hombres: “la apnea del sueño es más frecuente en hombres que en mujeres en edades medias de la vida (4-6% de hombres frente al 2-3% de mujeres). Sin embargo, los cambios hormonales que se producen durante la menopausia conllevan modificaciones en la distribución de la grasa corporal, en la colapsabilidad de la vía aérea y en el control ventilatorio que justifican este notable aumento en la frecuencia de apnea del sueño en las mujeres postmenopáusicas" , indica el Dr. Campos.

Las dificultades a la hora del diagnóstico ha sido otro de los temas comentados durante la jornada: “hombres y mujeres perciben de forma distinta las características de su sueño, así como los síntomas asociados a ciertos trastornos. El caso más llamativo se produce en la apnea del sueño. Mientras que los hombres con esta patología suelen consultar por ronquidos, pausas respiratorias observadas por la pareja y excesiva somnolencia diurna, las mujeres con apnea del sueño suelen acudir al médico por síntomas menos típicos como sensación de cansancio, fatiga, insomnio o depresión y menos por excesiva somnolencia diurna.

Además, por motivos sociales, las mujeres podrían ser reacias a informar o consultar algunos síntomas típicos, como el ronquido”, explica el Dr. Campos, quien continúa: “otra característica de la mujer es que acude sola al médico con más frecuencia que los hombres, lo que dificulta la obtención de información sobre la presencia de síntomas clave como el ronquido o las pausas respiratorias durante el sueño. Por este motivo, es aconsejable que las mujeres que consulten al médico por algún trastorno del sueño, sean acompañadas por sus parejas. Todos estos factores influyen en que el médico no sospeche apnea del sueño como primera opción, lo que dificulta y retrasa tanto el diagnóstico como el tratamiento de esta enfermedad”.

-Aumento del riesgo cardiovascular
En esta primera jornada de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, los asistentes también han repasado los últimos descubrimientos en materia de riesgo cardiovascular en mujeres con apnea del sueño, ya que algunos estudios revelan una asociación incuestionable entre este trastorno y el aumento de riesgo cardio y cerebrovascular. En concreto, un estudio realizado por el equipo del Dr. Campos a 1.116 mujeres con sospecha de apnea del sueño concluye, en palabras del especialista de la SES, que “las pacientes con apnea obstructiva del sueño de carácter grave no tratadas tienen 3,5 veces más riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares que las mujeres sin esta patología”.

En lado positivo de la balanza, este mismo estudio demostró que el tratamiento de la apnea del sueño con presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) permite reducir este riesgo de muerte hasta índices similares a los de las mujeres sin esta enfermedad. De esta forma, la adherencia a la CPAP, medida en horas de uso diarias, se asoció de forma inversa al riesgo de muerte cardiovascular, por lo que la mortalidad fue menor en las mujeres con mejor cumplimiento terapéutico.

Las mujeres tienen el doble de probabilidades de padecer insomnio que los hombres

Los cambios físicos y hormonales, la mayor prevalencia de ansiedad y depresión o una mayor tendencia a la ferropenia (falta de hierro) hacen de la mujer un blanco especialmente fácil para los trastornos de sueño. En el marco de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, que se celebra estos días en Burgos, los más de 300 expertos que participan en este congreso han analizado los últimos hallazgos en materia de trastornos de sueño y mujer, con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia del cuidado del sueño para prevenir el deterioro de la calidad de vida, el aumento de accidentes y el incremento del riesgo cardiovascular.

“En general, la mujer tiene más propensión que el hombre a desarrollar trastornos del sueño”, afirma el Dr. Francisco Campos, miembro de la Sociedad Española de Sueño (SES), “de hecho, aunque el insomnio es el problema de sueño más frecuente entre la población general, las mujeres tienen el doble de prevalencia que los hombres”. Estas diferencias parecen acentuarse con la edad, de manera que las mayores de 65 años presentan tasas de insomnio más elevadas. Así, mientras su prevalencia en mujeres premenopáusicas está en torno al 33-36%, aumenta hasta el 41-61% en mujeres posmenopáusicas, debido principalmente a una mayor frecuencia de problemas como la ansiedad, la depresión o trastornos primarios del sueño como el síndrome de piernas inquietas o la apnea del sueño, una patología consistente en un colapso repetido de la vía aérea superior que ocurre durante el sueño y que provoca una disminución de los niveles de oxígeno en sangre.

El embarazo es uno de los periodos de la vida de la mujer en el que los trastornos de sueño se acentúan notablemente, causados por cambios hormonales y fisiológicos como la distensión abdominal, los movimientos fetales, la lumbalgia, el aumento de la frecuencia miccional o los vómitos, que aumentan los despertares nocturnos y reducen la eficacia del sueño. De hecho, hasta el 70% de las mujeres embarazadas tiene algún trastorno o dificultad en el sueño, fundamentalmente insomnio o somnolencia excesiva.

En el tercer trimestre de gestación, estos cambios físicos y hormonales son mayores, por lo que los trastornos del sueño también se agudizan. Los despertares son más frecuentes y el sueño es más superficial, al tiempo que el aumento de estrógenos reduce la duración del sueño REM. Algunos de estos cambios hormonales, asociados al aumento del volumen abdominal favorecen el ronquido, que puede ocurrir entre el 14-27% de mujeres durante el tercer trimestre del embarazo, en comparación con el 4% que presentan mujeres no embarazadas de similar edad. El síndrome de piernas inquietas es otro de los trastornos asociados al embarazo, especialmente en el último tramo de gestación, ya que se relaciona con la reducción de los niveles de folatos o hierro.

Sin embargo, estos cambios fisiológicos son transitorios y están ligados a las variaciones hormonales propias del proceso gestacional: “si bien parece que la calidad del sueño se mantiene alterada en el postparto inmediato, probablemente por los cambios hormonales y la preocupación por el recién nacido, la calidad del sueño se restaura durante el año posterior al parto”, tranquiliza el miembro de la SES.

La menopausia es otro de los momentos claves en la mujer, donde también se producen cambios hormonales significativos que se traducen en alteraciones físicas, fisiológicas y psicológicas que favorecen la aparición de trastornos o dificultades en el sueño. Además del aumento del insomnio en este tramo de vida, los cambios hormonales justifican que la prevalencia de apnea del sueño en mujeres postmenopáusicas aumente hasta prácticamente igualarse a la de los hombres: “la apnea del sueño es más frecuente en hombres que en mujeres en edades medias de la vida (4-6% de hombres frente al 2-3% de mujeres). Sin embargo, los cambios hormonales que se producen durante la menopausia conllevan modificaciones en la distribución de la grasa corporal, en la colapsabilidad de la vía aérea y en el control ventilatorio que justifican este notable aumento en la frecuencia de apnea del sueño en las mujeres postmenopáusicas" , indica el Dr. Campos.

Las dificultades a la hora del diagnóstico ha sido otro de los temas comentados durante la jornada: “hombres y mujeres perciben de forma distinta las características de su sueño, así como los síntomas asociados a ciertos trastornos. El caso más llamativo se produce en la apnea del sueño. Mientras que los hombres con esta patología suelen consultar por ronquidos, pausas respiratorias observadas por la pareja y excesiva somnolencia diurna, las mujeres con apnea del sueño suelen acudir al médico por síntomas menos típicos como sensación de cansancio, fatiga, insomnio o depresión y menos por excesiva somnolencia diurna.

Además, por motivos sociales, las mujeres podrían ser reacias a informar o consultar algunos síntomas típicos, como el ronquido”, explica el Dr. Campos, quien continúa: “otra característica de la mujer es que acude sola al médico con más frecuencia que los hombres, lo que dificulta la obtención de información sobre la presencia de síntomas clave como el ronquido o las pausas respiratorias durante el sueño. Por este motivo, es aconsejable que las mujeres que consulten al médico por algún trastorno del sueño, sean acompañadas por sus parejas. Todos estos factores influyen en que el médico no sospeche apnea del sueño como primera opción, lo que dificulta y retrasa tanto el diagnóstico como el tratamiento de esta enfermedad”.

-Aumento del riesgo cardiovascular
En esta primera jornada de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, los asistentes también han repasado los últimos descubrimientos en materia de riesgo cardiovascular en mujeres con apnea del sueño, ya que algunos estudios revelan una asociación incuestionable entre este trastorno y el aumento de riesgo cardio y cerebrovascular. En concreto, un estudio realizado por el equipo del Dr. Campos a 1.116 mujeres con sospecha de apnea del sueño concluye, en palabras del especialista de la SES, que “las pacientes con apnea obstructiva del sueño de carácter grave no tratadas tienen 3,5 veces más riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares que las mujeres sin esta patología”.

En lado positivo de la balanza, este mismo estudio demostró que el tratamiento de la apnea del sueño con presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) permite reducir este riesgo de muerte hasta índices similares a los de las mujeres sin esta enfermedad. De esta forma, la adherencia a la CPAP, medida en horas de uso diarias, se asoció de forma inversa al riesgo de muerte cardiovascular, por lo que la mortalidad fue menor en las mujeres con mejor cumplimiento terapéutico.

Bilbao acoge una jornada sobre el tratamiento multidisciplinar de pie diabético

Las Unidades Multidisciplinares disminuyen entre un 50 y un 70% el número de amputaciones mayores en diabéticos. La jornada ha sido organizada por la Unidad de Pie Diabético del Hospital de Cruces de Bilbao con la colaboración de Pfizer. Un paciente con esta patología que no recibe el tratamiento adecuado supone una ocupación media del 60% del área de cardiovascular.

Numerosos profesionales sanitarios se dan cita en Bilbao para debatir sobre el tratamiento multidisciplinar del pie diabético en una jornada organizada por la Unidad de Pie Diabético del Hospital universitario de Cruces con la colaboración de Pfizer. El objetivo de este encuentro es reivindicar y poner de manifiesto la necesidad de crear Unidades Multidisciplinares de pie diabético, ya que tal y como afirma la doctora Pilar Vela, responsable de la Unidad de Pie Diabético del Hospital de Cruces de Bilbao, “estas unidades disminuyen entre un 50 y un 70% el número de amputaciones mayores en diabéticos, reducen los ingresos a través de urgencias y mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes”.

La estancia media de un paciente con esta patología que no recibe el tratamiento adecuado suele ser de unos 16 días y con una ocupación del 60% de los servicios de cardiovascular. Por ello, la finalidad de esta jornada es difundir el modelo de Unidad Multidisciplinar para la atención del Pie Diabético Agudo, del mismo modo que se lleva a cabo en el Hospital Universitario de Cruces, con el fin de contribuir a un mejor abordaje de una de las principales complicaciones a las que se enfrenta gran parte de la población diabética.

Estas unidades presentan numerosos beneficios en el abordaje del pie diabético tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios implicados en su tratamiento. “Las Unidades Multidisciplinares presentan una vía de optimización de recursos con alto rendimiento de los equipos y a través de ellas se salvan extremidades y, sobre todo, se salvan vidas” declara la doctora Vela. Asimismo, los pacientes que son tratados en estas unidades reciben educación e información sobre su enfermedad y su situación en particular.

-Pie diabético
El pie diabético se define por la aparición de lesiones tisulares o ulceraciones resultado de la interacción de la neuropatía, la isquemia y la infección, debido a pequeños traumatismos que pueden llegar a amputaciones.

La curación de las heridas en los pies de los pacientes diabéticos se altera por hiperglucemia, isquemia, malnutrición, neuropatía, infección y una supresión de la respuesta inmune por lo que es importante la exploración periódica de los pies.

Las lesiones se pueden prevenir a través del excelente control de la diabetes, la evaluación periódica del pie por el propio paciente y el especialista, el uso de medidas correctoras en caso de neuropatía o artropatía y la utilización de vasoactivos si el paciente presenta arteriopatía.

El 80% de los pacientes ingresados en la mayoría de las unidades de cirugía vascular que presentan patologías de falta de riego en las piernas son diabéticos. El mayor índice de amputaciones se da también en diabéticos. Además, hasta el 15% de los diabéticos tendrán a lo largo de su vida úlceras. En el caso de haber amputación, la úlcera se ha producido en el 80% de los casos.

-Unidad Multidisciplinar para el tratamiento del pie diabético
El Hospital de Cruces puso en marcha la Unidad Multidisciplinar del pie diabético hace aproximadamente un año gracias a la cual recibió el premio a la innovación en gestión que organiza Osakidetza. Desde su creación, esta unidad ha atendido a más de un centenar de pacientes.

El núcleo de esta unidad está formado por los servicios de endocrinología, rehabilitación, cirugía vascular y hospitalización a domicilio. Asimismo, para dar continuidad y fluidez al trabajo cuentan con la colaboración de los médicos de Atención Primaria y de los servicios de Urgencias e Infecciosas.

La somnolencia al volante causa el 30% de los accidentes de tráfico

La excesiva somnolencia diurna afecta a un 5% de la población, ya que existe una relación directa entre las horas dormidas y la aparición de un exceso de sueño durante el día. Mientras que aproximadamente un 35% de los conductores están somnolientos, hasta un 30% de los accidentes de tráfico guardan relación directa con el sueño al volante. Así lo han puesto de manifiesto los más de 300 asistentes a la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, que se celebra del 7 al 10 de marzo en Burgos, con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia del descanso y el buen dormir para prevenir tanto los accidentes en carretera como en el ámbito laboral.
En el simposio ‘Somnolencia como factor de siniestralidad’, que ha tenido lugar esta mañana, los especialistas en sueño han trabajado sobre la identificación de grupos con más riegos de accidente -entre los que destacan fundamentalmente los jóvenes y los trabajadores a turnos-; el problema de los conductores y el empleo de medicamentos, drogas o alcohol; y la necesidad de crear un plan nacional para la prevención de los trastornos del sueño o enfermedades asociadas al sueño. Finalmente, de manera específica, se ha analizado la situación y los inconvenientes habituales a los que se enfrentan los conductores profesionales y de largo recorrido.
La somnolencia es un estado subjetivo y objetivo de disminución de la vigilia y propensión al adormecimiento que implica torpeza y pesadez de los sentidos y una incapacidad de mantener un nivel adecuado de vigilancia. "Hace más lentos los tiempos de reacción, reduce el nivel de atención sostenida y altera la capacidad de realizar correctamente una tarea compleja como la de conducir un vehículo, por lo que la mayoría de los accidentes relacionados con la somnolencia son los que causan más mortalidad", explica el Dr. Terán presidente de la XXI Reunión Anual de la SES.
En la carretera, los accidentes por sueño también son los que más repercuten en cuanto a costes económicos. De hecho, el gasto estimado en toda Europa en relación con los accidentes de tráfico y apneas de sueño se estima en 16 millones de euros. "La sociedad no es consciente de que el correcto tratamiento de los pacientes con apneas evitaría más de 500 accidentes al año, lo que equivale a un ahorro neto de 7,9 millones de euros", indica el Dr. Terán.
El problema reside en que, frente a la clara consciencia de la población de que conducir bajo los efectos del alcohol representa un riesgo de accidente muy alto, no existe el mismo grado de alerta con respecto a la somnolencia. Por esta razón, los especialistas insisten en la importancia de que dormir las horas adecuadas y dedicar los recursos necesarios al diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño disminuyen en gran medida el riesgo de accidentes.
Estudios recientes han demostrado que después de cuatro horas al volante, se tarda el doble de tiempo en reaccionar ante una situación imprevista. Por eso, a la hora de prevenir los accidentes, es importante conocer las señales que indican la aparición de sueño. Llegado el caso, puede ser necesario salir de la calzada y realizar un descanso breve de unos 10 o 15 minutos, o bien ser sustituido por otra persona: "en condiciones normales, se recomienda hacer paradas cada 150-200 km para evitar la fatiga o bien cada dos horas, de al menos 15 minutos, para pasear y desentumecer el cuerpo", advierte el somnólogo.
Dentro del grupo de los trastornos de sueño que producen somnolencia diurna y pueden afectar a la conducción, la apnea de sueño es la más estudiada por los especialistas, ya que en pacientes no tratados multiplica por tres el riesgo de accidente de tráfico. La apnea de sueño consiste en la repetición de episodios de obstrucción o colapso en la vía aérea superior durante el sueño, lo que provoca un colapso del flujo de aire hacia los pulmones que, en ocasiones, desencadena la disminución de los niveles de oxígeno. En el marco de la reunión, el Dr. Daniel Rodenstein ha descrito la situación actual de la Directiva europea en materia de conducción de vehículos y apnea del sueño. En el caso de los conductores profesionales con apneas, "los pacientes se sienten desprotegidos porque la legislación europea no es uniforme. Por ejemplo, en nuestro país las personas ya tratadas sufren un grado de discriminación derivado del trato que el reglamento de conductores les da a todos los pacientes, estén o no tratados. Sin embargo, las personas que reciben tratamiento vuelven a tener un riesgo similar al de los demás conductores", comenta el Dr. Terán. Y ante estos hechos, suelen tender a ocultar la enfermedad por miedo a las repercusiones laborales.
En materia de siniestralidad laboral, los asistentes han hecho un repaso sobre las demandas más importantes para mejorar los trastornos de sueño en el ámbito de las empresas con trabajadores por turnos. De esta forma, los especialistas han hecho hincapié en la necesidad de incorporar la valoración de los trastornos del sueño en los planes de seguridad de las empresas. "Este sistema de trabajo es una necesidad de organización socioeconómica pero, en general, el ser humano no está diseñado para trabajar por turnos. Los responsables de las empresas deben ser conscientes de la necesidad de reducir el estrés y la fatiga laboral evitando las sobrecargas horarias y la turnicidad y, en particular, los horarios nocturnos, así como los factores de riesgo psicosocial implicados, además de incrementar las pausas y descansos en función de las necesidades de cada puesto", profundiza el miembro de la SES. La legislación laboral española no contempla los problemas relacionados con el sueño y tampoco existe una adecuada red de vigilancia que permite un control de la siniestralidad por trastornos de sueño, denuncian los especialistas.

Los niños que duermen menos de 8 horas al día tienen más riesgo de obesidad

"Desde hace años, existen estudios experimentales y epidemiológicos que demuestran que la privación crónica de sueño se relaciona con obesidad y problemas secundarios al síndrome metabólico. En concreto, se ha demostrado que los niños que duermen menos de ocho horas al día tienen mayor riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad", explica la Dra. Milagros Merino, neurofisióloga clínica y miembro de la Sociedad Española de Sueño. Un dato especialmente importante si se tiene en cuenta que algunos autores también reconocen que una correcta higiene del sueño podría llegar a frenar el desarrollo de obesidad en la infancia.
En la actualidad, cerca de un tercio de los niños y adolescentes españoles tienen algún trastorno de sueño, lo que favorece la aparición de complicaciones en el sistema cardiovascular y metabólico, además de desencadenar un crecimiento más lento o trastornos de conducta. Por esta razón, durante la jornada de hoy de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES), que se celebra estos días en Burgos, los más de 300 especialistas han debatido sobre los principales trastornos de sueño que se manifiestan en la edad pediátrica y todas las complicaciones relacionadas.
El Síndrome de Apneas-hipopneas durante el Sueño (SAHS) en los niños es un trastorno respiratorio del sueño, caracterizado por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior y/o una obstrucción intermitente completa (apnea obstructiva) que interrumpe la ventilación normal durante el sueño y los patrones de sueño normal. Aunque este síndrome puede aparecer a cualquier edad pediátrica, el pico de máxima incidencia se sitúa entre los 2 y 6 años, ya que afecta a entre un 2% y un 4% de los niños en esta edad. "Factores como la hipertrofia amigdalar y adenoidea (vegetaciones), las malformaciones craneofaciales, las enfermedades neuromusculares o la obesidad incrementan notablemente la aparición de SAHS.", explica la Dra. María Luz Alonso, miembro de la SES.
En el SAHS infantil el tratamiento es fundamental, ya que las consecuencias son un aumento del trabajo respiratorio, hipoxemia (disminución del oxígeno en la sangre) intermitente, fragmentación del sueño e hipoventilación alveolar. "Sin el diagnostico y el tratamiento adecuado el SAHS en la infancia puede tener graves consecuencias en la esfera neurocognitiva y cardiovascular, alteraciones metabólicas durante el desarrollo y bajo rendimiento escolar", apuntan las especialistas.
Aunque tradicionalmente el SAHS infantil se asocia a niños con bajo desarrollo pondoestatural y retraso en el crecimiento, el incremento de la obesidad infantil ha cambiado el fenotipo de este trastorno. "La obesidad en los niños se asocia a alteraciones respiratorias, y en este sentido aunque los estudios muestran en ocasiones datos discordantes, parece que la obesidad se asocia a un aumento de los trastornos respiratorios durante el sueño en los niños", indica la Dra. Alonso.
A la hora de avanzar sobre el diagnóstico del SAHS, la Dra. Merino lo tiene claro: "la piedra angular es el pediatra de atención primaria, quien puede y debe identificar los síntomas sugestivos de este trastorno y derivar al pequeño a una unidad de sueño para hacer las pruebas necesarias y plantear un tratamiento individualizado". Sin embargo, a día de hoy muchos trastornos de sueño pasan desapercibidos durante la infancia "porque, muy a menudo, los propios profesionales sanitarios minimizan el problema con un ‘ya se le pasará’", completa la neurofisióloga.
En este sentido, los especialistas refuerzan la necesidad de formar a todo el personal sanitario implicado en el abordaje de los trastornos respiratorios del sueño, además de contar con información dirigida a los propios padres. "En los niños con SAHS los síntomas clínicos diurnos ayudan muy poco al establecimiento de una sospecha diagnóstica, por lo que es fundamental controlar los síntomas nocturnos, para lo que es necesario valorar cómo duerme el niño por la noche o su respiración durante el sueño. Y para ese trabajo debemos contar con el respaldo de los padres", advierte la Dra. Alonso.
En este contexto, la falta de recursos para el diagnóstico del SAHS en la infancia es una de las principales demandas de los expertos, quienes denuncian una falta importante de accesibilidad, a pesar de que el diagnostico y tratamiento adecuado de esta enfermedad supone un ahorro del gasto sanitario. "Los niños con SAHS mal controlado son mayores consumidores de servicios de salud, generalmente debido a problemas respiratorios, con 40% más de visitas al hospital, un 20% más de segundas visitas y un mayor consumo de antibióticos. Sin embargo, en los niños tratados el coste sanitario anual se reduce un tercio, con disminuciones del 60% de ingresos, del 39% de visitas a urgencias, del 47% de consultas y del 22% de prescripciones de fármacos", detalla la Dra. Alonso.
Primer Consenso Nacional sobre Apnea-hipopnea en el Sueño Pediátrico
En el marco de la XXI Reunión Anual de la SES también se ha presentado el Consenso Nacional sobre Apnea-hipopnea en el Sueño Pediátrico, el primero a nivel europeo que está avalado por cinco sociedades científicas, que ha sido elaborado por especialistas procedentes de diferentes ámbitos de la medicina en nuestro país (neumólogos, neurólogos, neurofisiólogos clínicos, pediatras y otorrinolaringólogos), y que aborda el diagnóstico y tratamiento del Síndrome de Apnea-hipopnea (SAHS) en los niños.
La publicación pretende ser una guía de pautas para el diagnóstico tanto para profesionales de atención primaria como especialistas en sueño. Además, el consenso incorpora los actuales protocolos de tratamiento en función no solo de valores polisomnográficos, como se hacía hasta ahora, sino también teniendo en cuenta variables clínicas y de comorbilidad asociada a los trastornos respiratorios del sueño en los niños.
A través de esta obra se establece cómo el primer acercamiento se debe realizar desde pediatría y se marca el algoritmo de cribado con las pautas que deben seguirse para la derivación de pacientes al especialista, con criterios clínicos asociados como problemas de aprendizaje, somnolencia diurna, hipertensión arterial, enuresis (falta de control sobre las ganas de orinar) resistente al tratamiento, obesidad, hipertrofia adenoamigdalar… "De esta forma, se marca un algoritmo no solo para el diagnóstico, sino también para determinar el trabajo conjunto que debe realizarse entre los profesionales sanitarios durante los procesos de tratamiento y seguimiento del niño", puntualiza la Dra. Alonso.

La privación parcial de sueño provoca alteraciones hormonales y en el metabolismo de la glucosa, según la Sociedad Española de Sueño

"La privación parcial de sueño, o déficit de sueño, es un factor de incremento del empeoramiento de muchas enfermedades, que cada vez se tiene más en cuenta entre los profesionales sanitarios, ya que aumenta en gran medida el riesgo de mortalidad de muchos pacientes", explica el Dr. Diego García-Borreguero, presidente de la Sociedad Española de Sueño (SES). "Sin embargo, este hecho contrasta con la poca concienciación que en la actualidad persiste en España, ya que hoy es más notable que la falta de horas de sueño es un importante problema en nuestro país", comenta la Dra. Teresa Sagalés, miembro de la SES, en el marco de la XXI Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, que se celebra estos días en Burgos.
De hecho, un estudio llevado a cabo en los últimos años en adultos jóvenes sometidos a un periodo de privación de sueño (cuatro horas al día) demostró, al cabo de pocas semanas, un aumento de las alteraciones hormonales en cortisol, catecolaminas (neurotransmisores) y en el metabolismo de la glucosa. "A lo largo de los últimos años, estos hallazgos no han hecho más que afianzarse, mostrando una sólida relación entre privación de sueño, tolerancia a la glucosa, incidencia de diabetes y obesidad, además de alteración de dos hormonas encargadas de regular el apetito: las leptinas y la ghrelina", concreta el Dr. García-Borreguero.
Por esta razón, aunque la mayor parte de las investigaciones sobre privación de sueño ha estado centrada a lo largo de los años en los efectos a corto plazo sobre la calidad de vida de las personas, desde hace un tiempo se ha desarrollado una línea de investigación que revela efectos más graves sobre la salud más a largo plazo. "Lo que sabíamos hasta ahora es que cuando el sueño es de duración insuficiente o de baja calidad se produce un déficit que a menudo se traduce clínicamente en somnolencia diurna, a veces irresistible. Otras manifestaciones más sutiles de este déficit son la dificultad de concentración, el aumento de los tiempos de reacción o los cambios de humor", adelanta la Dra. Sagalés.
Sin embargo, los expertos también aseguran que dormir menos horas de las que el organismo necesita incrementa la actividad nocturna del sistema nervioso simpático, con lo que hay una mayor proclividad a la hipertensión y a las enfermedades cardiovasculares. "No se trata de ‘obligar’ a una persona a dormir un determinado número de horas, porque cada uno tiene sus propias necesidades y su organismo determina qué es lo que debe dormir", advierte el doctor, que continúa: "pero lo que cada vez tenemos más claro es que la privación parcial de sueño está siendo un factor endémico que motiva el incremento de peso en las poblaciones occidentales, como parte del estilo de vida moderno donde se duerme menos, se hace menos ejercicio y las comidas tienen cada vez más aporte calórico".
En el caso de la diabetes, no es que la falta de sueño determine directamente la aparición de la enfermedad, pero la acentúa en combinación con los otros factores desencadenantes (dieta, ejercicio, predisposición genética…): "las personas que se autosometen a un régimen de privación parcial de sueño tienen un mayor riesgo de diabetes si ya presentan alguno de los otros factores de predisposición", indica el Dr. García-Borreguero.
A lo largo del simposio sobre "Déficit de sueño como factor de riesgo en otras patologías del sueño. ¿Cuál es la evidencia?", los más de 300 especialistas reunidos en la XXI Reunión Anual de la SES han discutido las últimas informaciones acerca de la influencia de la privación parcial de sueño sobre otras patologías del sueño. "Los últimos estudios reconocen que dormir poco puede ser un agravante para este tipo de patologías. Por ejemplo, las personas con apnea del sueño ven acentuada la severidad de las apneas, puesto que el déficit de sueño no solamente añade somnolencia durante el día, sino que agrava las propias complicaciones de la apnea", advierte el presidente de la Sociedad Española de Sueño. En el caso de la narcolepsia, la privación parcial de sueño es uno de los factores que empeora el pronóstico, mientras que en el Síndrome de Piernas Inquietas, el hecho de dormir insuficientemente aumenta claramente la severidad de los trastornos sensitivos de la enfermedad.
A la hora de analizar la repercusión del déficit de sueño en las enfermedades neurológicas, los expertos han reconocido que, en los cuadros de epilepsia, también supone una complicación para el pronóstico. Por otro lado, la privación parcial de sueño tiene importantes efectos sobre los procesos de memoria y en el agravamiento de los trastornos cognitivos leves relacionados con la edad.
Con el objetivo de mejorar la higiene del sueño de los españoles y promover un descanso saludable, la Dra. Sagalés recomienda "dedicar las horas necesarias al sueño nocturno, dejar un tiempo entre la cena y el acostarse, mantener unos horarios relativamente fijos, limitar el consumo de alcohol en las horas previas al sueño y evitar ruidos y otras incomodidades durante la noche".

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