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11 June 2013

EL CONSUMO DE BENZODIACEPINAS SE ASOCIA CON UN MAYOR RIESGO DE FRACTURA DE CADERA O PELVIS EN PERSONAS MAYORES

En las personas mayores el consumo de benzodiacepinas está asociado a un mayor riesgo de fractura de cadera y/o pelvis. Esta es la principal conclusión de un estudio1 presentado en el 33º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que durante estos días se celebra en Granada. “El consumo de estos fármacos de forma prolongada se asocia a una disminución del estado de alerta, es decir, aumento de somnolencia y mayor torpeza de movimientos. Factores que están asociados por sí mismos a un aumento del riesgo de caídas y como consecuencia a un aumento de fracturas en una población que ya de por sí es más frágil, dado que la edad comporta pérdida en la coordinación y estabilidad motoras”, comenta la doctora Sonia Baró, uno de los autores del estudio.

Por tanto, si bien los ancianos son el grupo de población que de por sí más medicamentos consume, también son los más susceptibles a reacciones adversas e interacciones. De hecho, en dicho estudio, en el que participaron 468 personas mayores que habían sufrido fractura de cadera y/o pelvis con una edad de media de 85 años, se observó que en casi en la mitad de los casos de fractura había consumo de benzodiacepinas. Además, si bien estos fármacos son los que se prescriben habitualmente para el tratamiento de la depresión o la ansiedad, “son también cada vez más las personas mayores que acuden a nuestras consultas solicitándolos para dormir mejor o estar más tranquilos”, comenta la doctora.

En palabras de este experto estamos ante una sociedad excesivamente medicalizada y, en concreto, “en las personas mayores creemos que hay un exceso de consumo de benzodiacepinas”, afirma este experto. Circunstancia ante la que, como concluye este estudio, sería recomendable optimizar el consumo de estos fármacos. “Además, existen otras opciones. Lo primero sería plantearnos si hay alguna alternativa terapéutica a lo que estamos dando y dejar las benzodiacepinas como una segunda o tercera opción de tratamiento. Por ejemplo en el caso de la ansiedad se podrían plantear técnicas de relajación”, subraya este experto.

Cuestión de género
Tanto en la prevalencia de fracturas como en el consumo de benzodiacepinas el estudio ha desvelado que fue mayor en las mujeres. De los 468 casos analizados el 81% (380) eran del sexo femenino. Asimismo, de los 200 casos (42%) en los que había tanto fractura como consumo de benzodiacepinas, 174 (87%) se correspondía con féminas. “Resultados que se deben a que en general la esperanza de vida en la mujeres es mayor, tienen una masa ósea menor y la pierden de forma más rápida que los hombres, por lo que sus huesos son más frágiles”, explica la doctora Baró.De manera que en las mujeres de entre 75 y 90 años y con un tratamiento crónico de benzodiacepinas, es donde encontramos un mayor número de fracturas”, añade.

Factores de riesgo de fracturas
En cuanto al rango de edad con más fracturas de cadera y/o pelvis es entre los 75-90 años. Por otro lado, el 90% de las personas que consumen estos fármacos tienen edades comprendidas entre los 75-95 años. Las benzodiacepinas más consumidas fueron las de vida media corta-intermedia (81%). “Aunque todas las benzodiacepinas se deberían prescribir con cautela, las de vida corta son las más recomendables para las personas mayores, ya que los efectos desaparecen más rápido y, por tanto, el riesgo de caídas es menor”, aclara.

No obstante, junto al consumo de benzodiacepinas y la edad existen otros factores que favorecen las fracturas de cadera, “antecedentes de fractura en la familia o personales, bajo peso corporal, ingesta prolongada de cortisona, dificultades de movilidad, deterioro cognitivo, alteraciones visuales... y en menor medida, poca ingesta de calcio, consumo de alcohol y tabaco, o tener diabetes”, matiza la doctora Sonia Baró.

Los pacientes con osteoporosis tienen un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares

Diferentes estudios epidemiológicos evidencian la asociación entre osteoporosis y enfermedad cardiovascular concluyendo que “por un lado, los pacientes con osteoporosis tienen un mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares y, por su parte, los pacientes con enfermedades cardiovasculares graves tienen con mayor frecuencia osteoporosis y fracturas”, según ha explicado el Dr. Jordi Fiter Aresté, reumatólogo del Hospital Son Espases de Palma de Mallorca, en el marco del Congreso Anual Europeo de Reumatología (EULAR), que arranca mañana hasta el 15 de junio en Madrid.
En ambos casos, estas enfermedades son procesos relacionados con la edad, sin embargo, el experto ha subrayado que “esta asociación no parece que se deba totalmente a un problema de envejecimiento”.
En concreto, se ha demostrado que aquellas personas con problemas cardiovasculares graves como insuficiencia cardiaca, ictus o cardiopatía isquémica crónica tienen un mayor riesgo de sufrir fracturas tanto vertebrales como de cadera. “Esto puede ser debido a que, además de tener una menor densidad mineral ósea, estos pacientes tienen también un mayor riesgo de sufrir caídas por hipotensión, arritmias, bajo gasto cardiaco, inactividad física y menor masa muscular”, ha aclarado el especialista quien también ha destacado que “a la inversa, muchos de los mecanismos implicados en el desarrollo de la osteoporosis como el hipoestrogenismo o niveles bajos de vitamina D, aumentan el riesgo de tener problemas cardiovasculares”.

Factores de riesgo en común
La osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares comparten factores de riesgo clásicos como el sedentarismo, los hábitos de vida tóxicos como el tabaquismo o el excesivo consumo de alcohol, la diabetes o la ingesta de algunos fármacos como los glucocorticoides.

Asimismo, “recientemente se ha destacado que las calcificaciones arteriales que son un marcador de riesgo cardiovascular, se asocian con una mayor pérdida de masa ósea y con un mayor riesgo de padecer fracturas”, ha señalado el Dr. Fiter, que también forma parte de la Junta Directiva de la SER. Otros factores comunes serían el déficit de vitamina D o la inflamación subclínica crónica. Además, para el reumatólogo “no pueden descartarse tampoco factores de tipo genético”.

En cuanto al tratamiento, el especialista ha asegurado que en general los diferentes fármacos que se utilizan de forma habitual para tratar la osteoporosis son seguros y no conllevan un aumento de problemas cardiovasculares. “Existen estudios con resultados contradictorios pero, por ejemplo, tomar suplementos diarios de calcio en dosis moderadas no parece aumentar el riesgo de cardiopatía isquémica o ictus”, ha afirmado el Dr. Fiter. Sin embargo, también ha recordado que recientemente se ha publicado una alerta de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre ranelato de estroncio en la que se señala un mayor riesgo de infarto de miocardio por lo que “por este motivo se recomienda no utilizar este fármaco en pacientes con cardiopatía isquémica”.

La osteoporosis es una enfermedad esquelética que produce una resistencia ósea que predispone a un aumento de riesgo de fracturas. En España se estima que afecta  aproximadamente a 2 millones de mujeres, con una prevalencia en la población postmenopáusica del 25% (1 de cada 4). Asimismo, se calcula que esta patología es la causante de unas 25.000 fracturas cada año y que 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica en su vida restante.


Uno de cada cinco encuestados nunca se protege del sol en sus vacaciones de verano

El sol tiene dos caras. Por un lado, proporciona color, calor y para muchos es motivo de alegría. Es esencial en la producción de vitamina D y su exposición, siempre con moderación y vigilancia médica, forma parte del tratamiento de enfermedades dermatológicas como la psoriasis o el eccema... Pero el astro rey tiene su lado oscuro: provoca quemaduras solares que aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel en la edad adulta.
Cada año, se diagnostican en el mundo más de 160.000 casos de melanoma. La disminución de la capa de ozono y la moda del bronceado son los dos factores que más influyen en ello, por lo que el sol debe tomarse con todas las precauciones. Para conocer los hábitos de exposición al sol de la población, EROSKI CONSUMER ha realizado durante el mes de abril una encuesta a 1.000 personas de 9 comunidades autónomas: Andalucía, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco. Además, se investigó cuál era su percepción de riesgo al sol y sus costumbres a la hora de adquirir crema solar. El 52% de los encuestados eran mujeres y tenían una media de edad de 46 años.
Nadie es igual frente a los rayos solares. La pigmentación de la piel, el color de los ojos, el cabello y la capacidad para broncearse de cada uno determinan a qué fototipo se pertenece, es decir, qué capacidad tiene su piel de absorber la radiación solar.
Entre los encuestados, uno de cada cinco entrevistados se ubica en el primero (pieles, ojos y cabellos muy claros que siempre se queman y cuyo bronceado es imperceptible), un 46% en el segundo (también con piel, ojos y cabello claros, pero que consiguen un bronceado moderado, aunque a menudo se queman), otro 21% en el tercero (tienen una piel más oscura, así como el pelo y los ojos, se quema en ocasiones y consigue un bronceado medio) y el 12% en el cuarto (tiene la piel, los ojos y el cabello morenos, raramente se quema y siempre se broncea).

Poca protección, demasiada confianza
Las vacaciones y días festivos del verano son los momentos en los que los entrevistados más se exponen al sol. Sin embargo, un 19% nunca se protege de las radiaciones solares y un 21% solo a veces (en mayor medida los hombres). Además, fuera de la época estival se protegen aún menos: solo uno de cada cuatro lo hace habitualmente. Eso sí, quienes lo hacen utilizan generalmente cremas solares y gafas de sol.
Además, uno de cada dos encuestados tiene un nivel medio en la percepción de riesgo del sol. Y es que probablemente en algunos aspectos aún somos demasiado confiados: dos de cada cinco piensa que en la primera exposición solar se puede utilizar un factor de protección solar menor de 15, uno de cada cinco no sabe que cada tipo de piel absorba la radiación solar de forma diferente y que ello influya en la forma de protegerse y un 12% de los encuestados no compra habitualmente cremas solares.
Pero lo más importante es saber si utilizan algún tipo de protección cuando se exponen al sol. El 11% de los gallegos encuestados confiesa no protegerse nunca durante las vacaciones y días festivos, una proporción que aumenta hasta el 24% el resto del tiempo. Aun así, son las proporciones más bajas del estudio en comparación con valencianos y vascos, que se protegen mucho menos. Con todo, los gallegos, fuera de la época estival, tienen menos cuidado: en vacaciones y días festivos un 44% nunca se protege y el resto del tiempo tampoco un 55%.

Protección, asignatura pendiente

En verano, un 19% confiesa no protegerse nunca durante las vacaciones y días festivos, una proporción que aumenta hasta dos de cada cinco el resto del tiempo. Fuera de la época estival se protegen aún menos: en vacaciones y días festivos nunca lo hace tres de cada cinco y el resto del tiempo, tampoco casi siete de cada diez.
Por sexos, son mayoría los hombres quienes no se protegen, especialmente en verano, época en la que doblan la proporción de mujeres que confiesa no protegerse nunca. Por su parte, los entrevistados de 16 a 24 años tampoco lo hacen en mayor medida, tanto en verano como el resto del año.
Por el contrario, quienes sí toman precauciones utilizan varios sistemas para hacerlo. Los más generalizados son la crema protectora solar (nueve de cada diez) y las gafas de sol (siete de cada diez en verano y uno de cada dos el resto del año). En verano, la mitad asegura utilizar habitualmente un factor muy alto de crema solar (entre el 30 y el 50), y dos de cada cinco el resto del año. Sin embargo, en esta época, aumenta la proporción de aquellos que utilizan uno menor de 15: un 14% en vacaciones y un 24% el resto del tiempo. Los más propensos a utilizar este factor son los hombres y los jóvenes de entre 16 y 24 años.
Por tipo de piel, quienes en mayor proporción se protegen con un factor menor de 15 son los que pertenecen al fototipo tercero y cuarto. Sin embargo, aunque su piel sea más oscura y no se quemen con tanta frecuencia no es recomendable utilizar un FSP menor de 15.

Cremas solares

Insolaciones, quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, alteraciones del sistema inmunitario, afecciones oculares y cáncer de piel. Estos son solo algunos de los efectos adversos que puede provocar exponerse de manera inadecuada al sol. Para prevenirlos, la industria cosmética cuenta desde hace décadas con protectores solares o fotoprotectores.
Según la 'Guía de Protección Solar', elaborada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos y la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), los fotoprotectores deben incluir unas indicaciones obligatorias y también en su etiquetado deben contener menciones específicas que reflejan su eficacia: los índices de protección solar. Estas indicaciones, junto con frases sobre el modo de empleo y las advertencias en su uso, suponen una importante información al consumidor que debe tenerse en cuenta tanto al elegir el producto más adecuado como al utilizarlo correctamente.
Pero ¿los encuestados leen y entienden la información que se indica en las etiquetas de este tipo de productos? En primer lugar, un 12% de los encuestados aseguraron no comprar habitualmente cremas solares. Destaca que sean hombres en mayor medida (un 19% frente al 6% de mujeres), con una edad superior a los 65 años (un 29% de este colectivo) y pertenecientes al cuarto fototipo (un 25% de ellos).
Otro 60% de los encuestados lee la información que se indica en el etiquetado de los productos solares que adquieren, pero un 28% no lo hace nunca. Por sexos, son más los hombres que confiesan no leer nunca los datos de la etiqueta (un 32% frente al 24% de ellas) y jóvenes de entre 16 y 24 años (un 54% de ellos). 

ALREDEDOR DEL 5% DE LOS NIÑOS ESPAÑOLES SUFRE ALGUNA ALERGIA ALIMENTARIA

En la última década el número de españoles afectados por una reacción alérgica a alimentos ha aumentado de forma considerable y, en el caso de la población pediátrica, las cifras de prevalencia de niños alérgicos a alimentos oscilan entre el 2 y el 5%, según varios estudios. “Este porcentaje crece con el paso del tiempo debido, entre otras cosas, a la excesiva higiene ambiental, a las menores tasas de lactancia materna o a los aditivos alimentarios”, según explica el doctor Antonio Nieto, vicepresidente segundo de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que estos días ha participado en el 62º Congreso Nacional que la sociedad ha celebrado en Sevilla.

Según los datos que maneja este experto, el huevo, la leche, el pescado, las legumbres, algunas frutas como el melocotón, frutos secos y marisco son, por este orden, los alimentos que con mayor frecuencia están implicados en los casos de alergia alimentaria. No obstante, según comenta el doctor Nieto, “los alimentos responsables varían con la edad y con los hábitos dietéticos. Es más, debe tenerse en cuenta que los pacientes suelen hacerse alérgicos a los alimentos a los que se ven expuestos. Así, en los niños de 1 año, la alergia más frecuente es la alergia a la leche de vaca porque éste es el alimento base de su dieta. Ésta, sin embargo, disminuye con la edad, lo que refleja el desarrollo de tolerancia a estos alimentos”. Otras alergias suelen aparecer de forma más tardía, por ejemplo, la alergia al pescado, que es más persistente y por tanto tiende a permanecer en niños mayores y en los adultos. La alergia a frutas y frutos secos es más común en niños más mayores y adolescentes, y representan los alimentos que más reacciones alérgicas provocan en la edad adulta.

De igual forma, la alergia alimentaria varía en función del país. Según el estudio Alergológica 2005 al que se refiere el doctor Nieto, “por ejemplos, en los países anglosajones son muy frecuentes las alergias al cacahuete y a los frutos secos, ya que están incorporados a productos –como es el caso de la mantequilla de cacahuete- muy consumidos incluso por niños pequeños”.

Tratamiento antialérgico
Hasta hace algunos años, el único tratamiento disponible para la alergia a alimentos era la dieta de exclusión o evitación total del alimento. El problema radica en que el paciente puede exponerse de forma accidental al mismo y sufrir una reacción grave. “Una dieta exenta de algunos alimentos no es fácil (por ejemplo, a la leche o al huevo) y conlleva problemas sociales, económicos y para la propia salud, como la disminución de la calidad de vida”, reconoce el vicepresidente segundo de la AEP. No obstante, desde la última década se están implantando nuevas terapias activas como la desensibilización o la inmunoterapia oral.

En el caso de la inmunoterapia oral, la técnica consiste en administrar cantidades progresivamente crecientes del alimento responsable con el fin de modular la respuesta inmunitaria para inducir la tolerancia a dichos productos. Su utilización depende, según aclara el doctor Nieto, del grado de severidad de la alergia, la edad del paciente y de su evolución. “Dado que existe una proporción significativa de pacientes en los que la alergia remite espontáneamente, habría casos en los que sería recomendable esperar a que se produzca la resolución directa del problema. Sin embargo, en los casos más graves, en los que no es esperable que la alergia desaparezca sola, estaría indicada la desensibilización oral lo antes posible, ya que en estos casos una reacción alérgica puede entrañar un grave riesgo para la salud e incluso para la vida”:

Más formación del profesional
A juicio del doctor Nieto, en general existe entre los pediatras de Atención Primaria una concienciación bastante extendida de este problema, de forma que la mayoría de los niños con una sospecha fundamentada de alergia alimentaria suelen ser remitidos para estudio a una Unidad de Alergia Infantil. Aun así, existe todavía margen de mejora a través de cursos y herramientas formativas como la Plataforma Continuum que la AEP ha creado recientemente.

Además de la formación, para este experto otro de los retos en este ámbito es “el estudio del diagnóstico molecular, una herramienta que ya ha permitido dar un gran salto cualitativo en la precisión del diagnóstico en este problema”. Asimismo, también es importante mejorar la educación del personal a cargo de los niños en el ámbito escolar, ya que en ocasiones existe una insuficiente formación al respecto. En este sentido, añade, “son necesarias propuestas legislativas que garanticen la seguridad de los niños en las escuelas, así como la de personal a su cargo”.


La mayor parte de diagnósticos del reflujo gastroesofágico se realiza en Atención Primaria

La mayoría de pacientes diagnosticados de reflujo gastroesofágico recurren a su médico de familia ante las primeras molestias y síntomas causados por el trastorno digestivo. Teniendo en cuenta que afecta a un 15% de la población, la consulta por ERGE es algo ya habitual en atención primaria, llegando a representar el 5% de las visitas. Estos datos han sido destacados por el Dr. Juan Manuel Mendive, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Equipo de Atención Primaria de la Mina (Barcelona), durante el taller “Actualización en ERGE: el bolsillo ácido y alternativas terapéuticas”, realizado en el marco del XXXII Congreso semFYC y patrocinado por el laboratorio Reckitt Benckiser Healthcare.
Resulta una patología con sintomatología bastante específica que hace que el médico de familia esté habituado a su diagnóstico, aunque en ocasiones su forma de presentación (dolor torácico, tos, laringitis o asma) puede hacer más difícil el diagnóstico”, señala el Dr. Mendive y añade que “debe derivarlo [al especialista] cuando se precisa ayuda diagnóstica” y, sobre todo, “si hay persistencia de síntomas a pesar de haber recibido tratamiento”. La valoración del gastroenterólogo en ERGE también es necesaria para determinar la eventual necesidad de tratamiento quirúrgico y en el caso de seguimiento de pacientes con una potencialidad maligna en las lesiones producidas por el reflujo, como es el caso del esófago de Barret.
El taller, que supone una actualización de utilidad para la práctica asistencial diaria, ha contado con la presentación de casos clínicos con alginato de sodio, tratamiento que según el mismo Dr. Mendive  “mejora notablemente los síntomas de la ERGE” al crear una barrera  que evita el desplazamiento del bolsillo ácido hacia el esófago.  Aunque “la mayoría de médicos  de atención primaria nunca ha oído hablar de ello”, subraya el Dr. Mendive, “el bolsillo ácido o acid pocket es una zona de pH ácido que queda en la cúpula gástrica [en la parte superior del estómago, justo por debajo de la unión entre el estómago y el esófago] cuando comemos”. Los alginatos se muestran especialmente eficaces en el tratamiento del acid pocket y, en consecuencia, en la prevención del reflujo.

La enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE)
La ERGE es una enfermedad de carácter crónico que se define como las molestias causadas por paso del contenido ácido del estómago hacia el esófago. Normalmente presenta síntomas episódicos de intensidad variable y periodos intermitentes de remisión. En España la prevalencia de la ERGE es del 15% en la población general1 y durante las dos últimas décadas, ha ido en aumento.
Uno de los principales causantes de la ERGE son los hábitos alimenticios, concretamente las dietas ricas en condimentos y grasas, además de irritantes como el alcohol y el tabaco. Además existen otros factores que pueden favorecer el reflujo, tales como: acostarse rápidamente después de una comida, llevar ropa muy prieta, hacer movimientos que incrementan la presión abdominal como agacharse, levantar peso y el estrés.

Recomendaciones para prevenir la ERGE
Algunas de las recomendaciones que se presentan para prevenir y tratar la ERGE son:
1. Bajar de peso cuando existe sobrepeso u obesidad.
2. Dejar de fumar.
3. Evitar comidas y bebidas que contribuyan a la acidez estomacal: chocolate, café, menta, alimentos grasos y picantes, productos a base de tomate y bebidas gasificadas.
4. Dejar de consumir alcohol
5. Comer en menores cantidades.
6. No comer 2 ó 3 horas antes de acostarse.
7. Dormir del lado izquierdo y evitar el lado derecho.
8. Uso de tratamientos para evitar el reflujo, previa consulta al médico.



COFAS y Pfizer luchan contra el tabaquismo de la mano del farmacéutico

En torno a 20 profesionales sanitarios han acudido a la celebración del curso de formación ‘Abordaje del tabaquismo desde la oficina de farmacia’, organizado por la Cooperativa Farmacéutica Asturiana (COFAS) en colaboración con la compañía biomédica Pfizer. Esta formación ha tenido como objetivo principal poner de manifiesto la importancia que tiene el farmacéutico en la prevención y en el tratamiento del tabaquismo.  
Según los últimos datos publicados en la Encuesta Nacional de Salud, actualmente el 24% de la población afirma que fuma a diario.[i] Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el tabaquismo no como un hábito, sino como una enfermedad y una de las principales formas de drogadicción y causa de mortalidad, invalidez y muerte prematura evitable.[ii] Por este motivo, “el farmacéutico, como agente de salud, es fundamental a la hora de ayudar al fumador a abandonar el cigarrillo de manera definitiva. Ya que no solo es dar un tratamiento farmacológico, también es importante la supervisión del mismo por parte del farmacéutico aprovechando su relación más cercana y estrecha con el paciente”, apunta Ana Mª Quintas, farmacéutica especialista en el abordaje del tabaquismo y miembro fundador de la Sociedad Española de Expertos en Tabaquismo (SEDET).
Los profesionales asistentes han puesto en común sus conocimientos y las diferentes herramientas existentes en el campo de la cesación tabáquica, y de qué forma el farmacéutico puede ayudar a aquella persona que quiere abandonar el cigarrillo de manera definitiva. Su papel activo en la prevención del tabaquismo ha sido un aspecto destacado especialmente durante la jornada.
El fumador debe ser consciente de que el tabaquismo es una enfermedad y, como tal, requiere la intervención de profesionales sanitarios.[iii] En este sentido, la motivación, la ayuda y el consejo del farmacéutico constituyen tres pilares fundamentales para ayudar al paciente en el proceso de cesación tabáquica.
“Para dejar de fumar cualquier momento es bueno, por ello queremos animar a la población fumadora a que se acerque a la oficina de farmacia a pedir ayuda a su farmacéutico, quien podrá ayudarle en el duro camino del proceso de cesación tabáquica”, concluye Ana Mª Quintas.

Según un estudio en el NEJM, la descolonización universal de los pacientes en las UCIs reduce las bacteriemias en un 44%

El más grande análisis en prevención de infecciones de su clase, el Estudio Randomizado de Descolonización Puntual versus Descolonización Universal para Eliminar SARM (Randomized Evaluation of Decolonization Versus Universal Clearance to Eliminate MRSA - REDUCE MRSA) ha descubierto que el uso de la descolonización universal redujo los cultivos clínicos con MRSA en un 37% y redujo las infecciones en el torrente sanguíneo debido a cualquier tipo de patógeno en un 44%.
El estudio implicó a cerca de 75.000 pacientes y más de 280.000 días-paciente en 74 UCIs situadas en 16 estados norteamericanos. Los resultados del estudio demuestran la eficacia de las Toallitas Antisépticas para Limpieza Corporal (Sage® Antiseptic Body Cleansing Washcloths) para reducir las bacterias causantes de infecciones hospitalarias.
El estudio lo llevaron a cabo investigadores de Harvard, de las agencias del U.S. Department of Health and Human Services, la Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ) y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
"A menudo se trata de infecciones que se pueden prevenir y que causan graves complicaciones para los pacientes. Estos resultados son vitales para establecer un mínimo de eficacia requerida cuando se evalúan otras medidas posibles, ya sean dirigidas o universales, ya que seria difícil que puedan tener un impacto mayor. La descolonización universal fue claramente superior", afirmó el doctor Robert Weinstein, coautor del estudio, profesor de medicina de la Rush University y presidente del Department of Medicine del John H. Stroger, Jr. Hospital, Chicago, Illinois, Estados Unidos.
"La publicación de este estudio multi-céntrico, aleatorio, con grupo de control y que es difundido en una publicación de prestigio proporciona una prueba cabal acerca de la importancia de implementar un protocolo de prevención que incluya la descolonización universal de la piel de los pacientes en UCI. Los resultados de este ensayo con coautores y fondos de la CDC validan nuestros esfuerzos para proveer productos de la calidad más elevada para los hospitales europeos. Estamos comprometidos a proporcionar intervenciones sencillas que consigan un resultado extraordinario", explicó Matthew Ross, vicepresidente de mercados internacionales de Sage Products LLC.
La prevención de las infecciones es una parte esencial de la salud en la actualidad. Entre el 1% y 2% de las personas llevan un MRSA en su piel o nariz. Cuando estos pacientes reciben hospitalización, el MRSA puede entrar en su torrente sanguíneo durante los procedimientos invasivos o propagarse a otros pacientes a través de las manos de los trabajadores de la salud. Es importante recordar que la descolonización universal reduce todas las infecciones del flujo sanguíneo, no solo de SARM.

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