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27 January 2011

Un gel de plaquetas repone mama perdida por un cáncer sin crear rechazo


Tiene textura de flan, aspecto de melocotón en almíbar y está hecho de plaquetas. Sirve para ocupar el vacío que deja el tumor que acaban de sacar de la mama de una paciente con cáncer. Es una opción, entre las otras que se usan cada día, que van desde la propia grasa abdominal al traslado de un músculo dorsal.
La diferencia es que esta es una nueva opción (en todo el mundo), que se elabora a medida en el mismo quirófano, que se transforma con el tiempo en tejido de granulación (como una cicatriz interna) y que se les ocurrió a los cirujanos de Can Ruti, el hospital Germans Trias i Pujol. Por eso el uso de este gel de concentrado de plaquetas para restituir volúmenes en el cuerpo es una patente en la que participan el hospital de Badalona, la Universitat Autònoma de Barcelona y el Banc de Sang i Teixits. El uso del concentrado de plaquetas (PRP) -ese componente de la sangre que tiene tanta importancia para la coagulación y la regeneración de tejidos-ya se conocía en otro ámbitos, por ejemplo, para acelerar o mejorar las cicatrizaciones difíciles de una llaga, en roturas musculares de deportistas, o en el dentista, que inyecta un poco del concentrado cuando saca una pieza para acelerar el cierre de la herida y sus secuelas. "Ahí se me ocurrió", reconoce el cirujano Joan Francesc Julián, "en el dentista". De la idea pasó a la propuesta a sus colegas, especialmente a los expertos en plaquetas, el equipo del banco de sangre. Fondos europeos Feder lo financiaron y ahora presentan los primeros resultados "aunque aún no hemos terminado nuestro trabajo de investigación; lo completaremos a los cinco años", advierte el doctor Julián.
De momento lo han probado en algo más de 50 pacientes a lo largo de dos años. En el 80% de los casos (40) han tenido éxito: las mamas quedaron igualadas en la misma operación, el gel de plaquetas ocupó el hueco que dejó el tumor; la mama ha permanecido llena en todos esos casos, aunque ahora lo que ocupa aquel espacio es tejido de granulación, con mucho colágeno (entre las que fallaron, cinco perdieron el gel).
Tampoco ha habido ningún problema con la radioterapia posterior, al contrario, es probable que facilite la precisión de la radiación; en las mamografías no se aprecia ningún tejido que pueda confundirse con algún tumor, como a veces puede ocurrir con otros métodos, y no se ha producido por ahora ninguna recidiva. "Esa era una de las preocupaciones, porque las plaquetas contienen 170 factores entre ellos varios de crecimiento pero no todos muy bien conocidos, por lo que podíamos pensar en un riesgo teórico de que alguno de esos factores pudiera estimular el crecimiento de un nuevo tumor, pero no se ha dado ningún caso, a pesar de que estadísticamente podríamos tener tres o cuatro", explica el doctor Julián. "Podría ser que, como podemos restituir el volumen de la mama a demanda, podemos también ser más exigentes con la cantidad de tejido que quitamos". Pasan fotos y fotos de mujeres de diversas edades y volumen mamario con los buenos resultados. "Están siendo aún mejores de lo esperado", reconocen. Por eso piensan en la extensión de la investigación a tumores mayores de tres centímetros, en los que, si no se intenta reducir con quimioterapia previa, se suele quitar toda la mama. "Creemos que se podrá utilizar en grandes tumores, lo que ahorraría muchas mastectomías". Tras estos primeros dos años de investigación, el equipo ha demostrado además que este método puede reducir la operación al mínimo tiempo posible y que su coste no supera los 500 o 600 euros. Los pasos siguientes: terminar la investigación y que se pueda implementar la técnica de una manera generalizada. "No podemos ofrecerlo a las pacientes aún". En este hospital se operan cada año unas doscientas mujeres con cáncer de mama. Al 70% de ellas le practican una tumeroctomía. Es el cáncer más importante en la población femenina, pero la supervivencia supera el 81%, por encima de la media europea.


**Publicado en "La Vanguardia"

Algunas películas sobre el tema de la salud


- El discurso del rey. Narra la relación de Jorge VI de Inglaterra (interpretado por Colin Firth) con el terapeuta que trata su tartamudez.


- Yo, también
(2009), filme protagonizado por Pablo Pineda, el primer Down con título universitario.


- Philadelphia. Sobre el sida, con Tom Hanks y Antonio Banderas. 1993.


- María y yo
(2010), Rain Man (1988, con Dustin Hoffman) y Alguien sabe demasiado (1998) protagonizadas por autistas.


- Mi vida sin mí (2003, de Isabel Coixet), Cuarta Planta (2003, de Antonio Mercero, con Juan José Ballesta), Love Story (1970) o
Quédate a mi lado (1998, con Susan Sarandon y Julia Roberts) abordan el cáncer.


- El hijo de la novia (2001), con Norma Leandro como enferma de alzhéimer.


- El aceite de la vida (1992, con Nick Nolte y Sarandon) es la historia de Lorenzo Odone, enfermo de adrenoleucodistrofia.


- Medidas extraordinarias (2010), con Harrison Ford, sobre el síndrome de Pompe.


- Mejor imposible (1997). Jack Nicholson interpreta a un escritor con trastorno obsesivo compulsivo.


- Una mente maravillosa (2001). Sobre la esquizofrenia.

El cine es bueno para la salud


Para el príncipe Alberto contarles un cuento a sus hijas, la hoy reina Isabel II de Inglaterra y su hermana, Margarita, era un sufrimiento. Pero nada comparado con el terrorífico suplicio de ponerse ante el micrófono y dirigirse por radio a sus súbditos. La tartamudez del coronado como Jorge VI es protagonista estelar de El discurso del Rey, con 12 candidaturas, la favorita para los Oscar. En infinidad de películas aparecen enfermedades, dolencias y trastornos. Pero ¿cuán fieles son las versiones cinematográficas a la realidad? ¿Qué opinan médicos, investigadores y pacientes?
Alicia Fernández-Zúñiga, psicóloga clínica experta en tartamudez confiesa que iba al cine escéptica "porque los temas médicos no se suelen tratar [en el cine] con rigor, se hacen muchas concesiones. No es el caso de esta". Sostiene que la película es una oportunidad para divulgar. Recuerda que "nadie empieza a hablar tartamudeando" y recomienda: "Si su hijo sigue tartamudeando tres meses después de la primera vez, consulte a un experto porque existe un tratamiento preventivo eficaz".
Seguro que son muchos los que conocieron por primera vez a un autista, un leproso, un enfermo del sida, un esquizofrénico o un parapléjico en una película. Para entonces, sin duda ya habían oído hablar de esas enfermedades. Pero no de la adrenoleucodistrofia (ADL), conocida por los legos como "la enfermedad de El aceite de la vida", una enfermedad genética, una dolencia neurodegenerativa poco frecuente cuya prevalencia es de una en cada 20.000 personas. El uno en la película existió, se llamaba Lorenzo Odone, murió en 2008. Pero los protagonistas son sus padres, Augusto (encarnado por Nick Nolte) y Michaela (Susan Sarandon), que con un esfuerzo titánico inventaron un aceite que mantuvo vivo a Lorenzo, y a muchos otros, durante años. "Me pareció absolutamente fiel a la realidad, la parte clínica es muy fidedigna y el retrato psicológico, también", afirma Aurora Pujol. Una voz de lo más autorizada en esta enfermedad rara, pues esta investigadora del ICREA (el CSIC catalán), y su equipo son referentes mundiales en esta enfermedad. Solo unos 10 grupos estudian esta patología. Cuenta Pujol que el aceite con el que dieron aquellos padres tras horas y horas en bibliotecas -recuerden, Internet no existía entonces-, resultó "parcialmente eficaz, durante 15 años se ha estado tratando pacientes con él".
Esta investigadora, que colabora con el Ciberer (el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras), enumera los motivos por los que la película es ejemplar: muestra fielmente el trauma de los padres, esa incomprensión social y profunda soledad cuando los médicos no dan con el diagnóstico, no digamos ya con el tratamiento, o enseña cómo crear asociaciones; es útil también para los médicos, porque los primeros síntomas se pueden confundir con otras patologías y el diagnóstico se suele retrasar (y es al inicio cuando los tratamientos son eficaces). "El aceite de la vida se pasa en las facultades de medicina y de biología. Y nosotros se la ponemos a los alumnos de tesis, que trabajan con ratones transgénicos, para que vean adónde van sus investigaciones".
La película despertó el interés del público hacia una enfermedad rara, y eso, recalca Pujol, en países como EE UU con tradición de hacer donaciones privadas para la investigación, fue importante para recaudar fondos en busca de una cura. Dinero convertido hoy en tratamientos para enfermos de ADL: el trasplante de médula ósea y la terapia génica son eficaces en los peques (la segunda ha salvado a tres españoles), asegura Pujol, embarcada ahora en el primer ensayo clínico internacional con un cóctel de antioxidantes para enfermos adultos, que ha sido un éxito en ratones.
Y Pujol recuerda otro caso real, español, "con un final bastante feliz", el de José Carlos Galera Lázaro, publicado también en este diario . Su familia logró que Zaragoza y Aragón se volcaran para salvar a Carlos. Gracias a miles de donativos recaudaron 800.000 euros en un mes, lo necesario para que el crío recibiera un trasplante en Minessota "que fue un éxito".
Asegura Antonio Bañón, presidente de la asociación de glucogenosis, que "en el caso de las enfermedades minoritarias, la importancia del cine es dar a conocer la enfermedad". Es lo que ha hecho Medidas extraordinarias por la enfermedad de Pompe. "Ha servido para visibilizar la enfermedad" que en España padecen unas 60 personas. A los pacientes, dice, "les genera una identidad colectiva", algo esencial en las denominadas enfermedades raras (las que sufren menos de cinco por 10.000 personas). Sostiene que algunas cuestiones aparecen edulcoradas en el filme. "Todo no es tan sencillo a la hora de desarrollar un medicamento, el día a día de la enfermedad es muy duro". El chico y la chica que encarnan a los hermanos enfermos en la versión de Hollywood tienen, pese a la traqueotomía y la silla de ruedas, un aspecto bastante mejor que el de Megan y Patrick, los protagonistas reales, cuyo padre creó una empresa biomédica para buscar una cura. Dice Bañón, que participa en un proyecto de la Universidad de Almería sobre el análisis comunicativo de las enfermedades raras, que "la complejidad de la enfermedad no aparece, quizá no puede ser de otra manera, pero sí logra transmitir emociones y eso es muy importante".
José Elías García Sánchez es microbiólogo, fundador de la revista científica Medicina y Cine y profesor en la Universidad de Salamanca. "El cine en general no refleja fielmente la enfermedad, es imposible hacerlo en 90 o 120 minutos", asegura este médico, que creó la revista con el ánimo de atraer a otros colegas a estudiar lo que podríamos denominar el cine sanitario, un género no catalogado pero que, según él, sí que existe. Opina que Rain Man es un buen ejemplo: "Es bastante fiel a lo que es el autismo. Tuvo una buena asesoría médica. Eso es lo que tienen que hacer los directores, asesorarse bien". A veces también aparecen en pantalla enfermedades, digamos, incompletas: "En Memorias de África, la protagonista [Meryl Streep] tiene sífilis pero los síntomas no aparecen, el tratamiento sí".
Cuenta García Sánchez que en varias universidades, incluida la de Salamanca, usan el cine en la enseñanza; él, desde hace 14 años. Philadelphia es un clásico en sus clases sobre el herpes o el sida. Está convencido de que cualquier estudiante que ve a Andrew (Tom Hanks) desabrocharse la camisa no olvidará jamás el sarcoma de Kaposi. "Vemos la película, discutimos la clínica...". La revista Medicina y Cine, cuatro números al año, bilingüe castellano-inglés, nació hace seis años.
Otras enfermedades no necesitan, como quien dice, presentación. Es el caso del cáncer. La española Cuarta planta es, explica Vanesa Jorge, psicooncóloga de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), uno de los títulos de una filmografía sobre la enfermedad que han elaborado para que los psicólogos puedan echar mano de ella cuando quieren escenificar una fase de la enfermedad. Las usan, por ejemplo, para recomendar a voluntarios. "A los enfermos no se les ponen, ni a sus familias, ellos ya lo están viviendo. El cine no es un instrumento terapéutico", afirma Jorge.
Álvaro Pastor, codirector de Yo, también, con Lola Dueñas y Pablo Pineda, precisa, de entrada, que, como insisten las asociaciones, el síndrome de Down "no es una enfermedad, es una alteración genética". Dicho esto, cuenta que "sin ser rosas o faltar a la verdad" él y el codirector, Antonio Naharro (que tiene una hermana Down), quisieron "ofrecer un punto de vista optimista porque el asunto lo merece". "Nos documentamos hasta el infinito" sobre esta alteración, insiste. Recalca que lograr financiación fue una odisea: "La discapacidad no le parecía interesante a nadie, decían que no era comercial". Resulta que la película hizo casi tres millones de dólares en taquilla en el extranjero, unos 400.000 en España. Pastor habla con envidia de cómo trata la discapacidad Hollywood: "Mira Forrest Gump, colocan a un discapacitado de protagonista y lo convierten en una historia de superación. Tengo la firme creencia de que el tema da igual, lo que importa es cómo lo cuentas".
Y si reflejar una enfermedad en pantalla es complicado, es complicadísimo cuando se trata de trastornos mentales. Eso opina Luis Muiño, colaborador del grupo Psicología y Cine. "Los psicólogos somos de los últimos reductos de la intimidad, y eso es más difícil de trasladar", afirma. "Si quiero hacer una película de bomberos, con hablar con ellos más o menos me entero de qué va. En cambio, un director necesitaría asistir a un año de psicoterapia para documentarse", opina. "Y eso no se va a dar". Muiño afirma, por eso, que nunca ha visto "nada parecido a una sesión real de psicoterapia ni en el cine ni en la tele". El inconveniente que ve, aunque entiende que es lógico, es que "la visión tiende a ser melodramática, el guión lo que busca es provocar sentimientos".
Lo que el psicólogo no discute es el impacto de las ficciones sobre la vida de los pacientes. O de los supuestos pacientes. "En Estados Unidos, donde se hicieron estudios, después del éxito de Mejor imposible [donde Jack Nicholson interpreta a un escritor con trastorno obsesivo compulsivo, TOC] los casos de supuesto TOC se multiplicaron por mil", afirma. "Yo también lo noté". "El problema es que con los trastornos mentales todo es cuestión de grado. Que alguien esté preocupado por dejar todas las luces apagadas no quiere decir que tenga un trastorno".
Entre lo negativo, Muiño destaca que los papeles de enfermos mentales no evolucionan. "Está bien que salga alguien con depresión, que es la primera causa de baja laboral en España, pero lo que no sale es que eso es un proceso que evoluciona, que al año se puede haber pasado". Pero no todo son pegas: "Lo más positivo es que contribuyen a la normalización. Está bien que determinados testimonios aparezcan en el cine, porque forman parte de la vida cotidiana".
Miguel Gallardo lo ha vivido en primera persona. Reconocido autor de novelas gráficas, la que dedicó a su hija María, una chica con autismo que ahora tiene 16 años, acabó convertida en la película María y yo (hay un corto que se puede ver por Internet). Gallardo está muy satisfecho con el resultado. "Hemos recibido muchas reacciones. Lo llevamos por toda España y algunos países más. Ha sido una especie de ventana", declara.
El autismo se ha asomado periódicamente a la pantalla. Gallardo cree que el personaje que interpreta Dustin Hoffman en Rain Man estaba demasiado estereotipado, entre otras cosas porque se habían tomado rasgos de tres enfermos; sobre Alguien sabe demasiado, ironiza: "Los niños con autismo son muy buenos testigos, porque se fijan mucho y hablan poco...".
Pese a estas críticas, Gallardo cree que estos filmes tienen un efecto positivo. "Lo más difícil con el autismo es lograr la empatía del espectador, y con María eso se consigue desde el principio", señala. Existen otros beneficios, reconoce, pero, sobre todo, "que un trastorno o una enfermedad se pongan de moda hace que la gente le preste más atención". No es afán de protagonismo. "Para las enfermedades minoritarias, salir en una película o en un artículo de un periódico no cura, pero puede representar más fondos para investigación".


**Publicado en "El Pais"

Según una encuesta en España los parados son los que más se drogan

Tener trabajo o estar buscándolo es un factor de ?ligero? riesgo para el consumo de drogas. Y dentro del grupo que se considera población activa, los que peor lo llevan son los que están en el paro. Son dos de las conclusiones de la Encuesta 2007-2008 sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España que ofreció ayer Nuria Espí, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.
Espí fue precisamente una de las autoras de este estudio, en el que se preguntó a 15.071 personas de 16 a 64 años, que se ha hecho solo ese año y que no se ha repetido. Por eso lo más interesante es comparar con la Encuesta Domiciliaria del Consumo de Drogas (Edades) del mismo periodo, que entrevistó a 23.715 personas de 15 a 64 años. Y la primera conclusión es que aunque la incidencia de consumos es muy similar, en prácticamente todas las sustancias consume más la población laboral que el resto, que incluye además a amas de casa, estudiantes y otras personas que no trabajan ni lo intentan.
Hay una excepción: los tranquilizantes. Los consume el 6,7% de la población laboral y el 6,9% de la general, lo que puede deberse a que este último grupo incluye a más mujeres o personas con discapacidad que ya ni intentan trabajar.

-Otras conclusiones se resumen a continuación.
» Drogas y sexo. En general, los hombres consumen más de todas las sustancias, con una excepción: los hipnosedantes, que son la tercera sustancia más consumida (no se puede clasificar claramente si legal o ilegal porque aunque los fármacos estén autorizados no hay garantía de que se consuman con receta).
» Sustancias. En este apartado no hay sorpresas. El alcohol es la más consumida, seguida del tabaco y los hipnosedantes. Luego llegan las ilegales (cannabis, cocaína).
» Alcohol. Es la única sustancia en la que hay una división entre consumidores y consumidores de riesgo. Se consideran dentro de esta categoría a los hombres que toman más de cinco copas al día, o a las mujeres que beben tres. Entonces, los porcentajes bajan mucho: son bebedores de riesgo poco más del 5% de los hombres y algo menos del 2,5% de las mujeres en situación de trabajar. Estas tasas harían que el alcohol de riesgo fuera no la primera, sino la cuarta sustancia más consumida, por detrás del tabaco, los hipnosedantes y el cannabis.
» Sectores productivos. En general, los trabajadores de la hostelería y la construcción son los que más sustancias consumen. El estudio refleja que son precisamente los empleados en bares y restaurantes los más expuestos al humo del tabaco, "hecho que podrá verse modificado con la entrada en vigor" de la ley antitabaco de 2010, según indica el informe. No hay diferencia entre sustancias legales e ilegales. Tras hostelería y construcción, "también son considerables los consumos en los sectores de transporte y comercio", dice el informe.
» Edad y estado civil. El consumo de drogas ilegales se concentra en el grupo de los más jóvenes (16 a 34 años).
Los separados, divorciados y viudos toman más sustancias legales, y los solteros son mayoritarios entre las otras.
» Satisfacción con el trabajo. Curiosamente, no parece que, en general, la gente beba para olvidar las condiciones de su trabajo. Al menos eso es lo que dice el informe: "El nivel de satisfacción obtenido con el trabajo desempeñado no muestra relación clara con el consumo de alcohol y tabaco, ni en hombres ni en mujeres. Únicamente, se registran mayores prevalencias de consumo reciente de cannabis entre hombres y mujeres que declaran estar insatisfechos con su trabajo que entre los que se muestran satisfechos".
» Peligro. En toda encuesta hay siempre una pregunta cuyos resultados no cuadran, en la que hay una colisión entre las ganas de quedar bien y la realidad. En esta, podría ser la que pregunta sobre si se conoce a alguien con problema de drogas: aunque el 80% de los entrevistados afirman que no conoce a ningún compañero de trabajo que los tenga, el 86% cree que estas sustancias son un problema muy o bastante importante en el trabajo, sobre todo por su relación con los accidentes (lo menciona el 58%). Pero no debe ser algo tan raro cuando un 30% lo relaciona con sanciones o despidos.
Precisamente estos dos aspectos, la relación con el tipo de trabajo (repetitividad, satisfacción) y los riesgos laborales (accidentes) son los dos aspectos que más le llaman la atención al director de la Fundación Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón. "La encuesta refleja que los trabajadores no se diferencian del resto de la población en cuanto al consumo de drogas", insiste. Dicho esto, para Calderón "estaría bien que los sindicatos asuman este tema". "No es lo mismo que apoyaran la ley antitabaco para proteger a los trabajadores de la hostelería que con otras sustancias, como el alcohol", matiza. "Porque los sindicatos siempre han tenido cuidado para que los empresarios no investiguen el consumo o no lo utilicen contra los trabajadores".

**Publicado en "El Pais"

EEUU investiga la relación entre los implantes de mama y un tipo muy raro de cáncer

La agencia estadounidense del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha alertado de una posible y limitada relación entre los implantes de pecho (salinos y de gel de silicona) y un tipo muy raro de cáncer, el linfoma anaplásico de células grandes o ALCL.
"Las pacientes con implantes mamarios podrían tener un riesgo muy pequeño, aunque significativo, de desarrolla ALCL", explica la FDA en un comunicado.
Hasta ahora, se han anotado unos 60 casos de ALCL en mujeres, de todo el mundo. "Es un número difícil de verificar porque no todos los casos se han publicado en la literatura científica y algunos podrían estar duplicados".
"La mayor parte se diagnosticaron cuando los pacientes acudieron a la consulta con síntomas relacionados con el implante, como dolor, bultos, hinchazón o asimetría", explica el informe emitido por la FDA.

-Se necesitan más datos
Tras revisar una serie de datos, la autoridad sanitaria pretende, más que alarmar, que los especialistas den cuenta de otros posibles episodios. "Necesitamos más datos y pedimos a los profesionales sanitarios que nos informen de cualquier caso confirmado que identifiquen", señala William Maisel, jefe científico del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA.
Este mismo especialista añade que "se está trabajando con la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos y con otros expertos en la materia para establecer un registro de pacientes [...] Algo que ayudará a entender mejor el desarrollo de este tipo de cáncer en las mujeres con implantes de pecho".
"No hay necesidad de que las mujeres con implantes de pecho modifiquen su rutina médica y sus seguimientos. El ALCL es muy raro y sólo representa un pequeño número de los millones de mujeres (entre cinco y 10 en todo el mundo) que tienen una prótesis de mama"

**Agencias

Científicos españoles analizan el rol de las grasas en la depresión


Mejor frutos secos que pasteles. No sólo por cuestiones cardiovasculares, sino por salud mental. El consumo de grasas saturadas y trans, presentes en la carne, la margarina, los productos industrializados y la comida rápida, incrementa el riesgo de sufrir depresión. "En comparación con las personas que no las ingieren, sus probabilidades se incrementan en un 42%", revela un estudio publicado en la revista científica 'PloS One'.
"Nuestro objetivo era analizar el rol de las distintas grasas en el desarrollo de la depresión. Apenas hay literatura científica al respecto", expone a ELMUNDO.es Miguel Ángel Martínez-González, director de la investigación, realizada por las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria. Al contrario que las trans, añade, "descubrimos que el aceite de oliva y las grasas poliinsaturadas (abundantes en el pescado) protegen contra las enfermedades mentales y están asociadas con un menor riesgo de depresión".
Estos resultados podrían explicar por qué hay mayor incidencia de depresión en el norte que en el sur de Europa. Según el Martínez-González, también catedrático de Salud de Medicina Preventiva en la Universidad de Navarra, "en países como España y Grecia, consumimos más legumbres y, lo que es más decisivo, usamos mucho el aceite de oliva. En Holanda, Noruega, Dinamarca, etc., se consumen más lácteos (grasas saturadas), mucho pan untado con margarina (con trans) y bollería industrial".
En los últimos años se ha incrementado este problema de salud mental y, de forma paralela, parece que también empezamos a sustituir las verduras y el pescado por productos industriales como bollería y comida rápida. "Nuestro patrón de dieta es cada vez más americano. Incorporamos más grasas trans", remarca el especialista.
Los resultados confirman esta asociación. Después de examinar la dieta diaria y el estilo de vida de 12.059 personas durante una media de seis años, y teniendo en cuenta la posible influencia de otros factores, "observamos que un 30% las depresiones serían atribuibles a un alto consumo de grasa perjudicial", concluyen los científicos españoles.
Actualmente, la depresión afecta a unos 150 millones de personas en el mundo. Como recuerda Miguel Ángel Martínez-González, "se trata de la primera causa de pérdida de años de vida sana en los países desarrollados (por años de incapacitación e incluso suicidios), por lo que las acciones preventivas son fundamentales". Y dadas las conclusiones del artículo, la dieta podría ser una gran apuesta para el abordaje de este problema de salud pública.


-Dieta y pérdida de memoria
De la misma manera que el tipo de alimentación influye en las probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, también lo hace en el desarrollo de depresiones y en el deterioro cognitivo. En este sentido, otro estudio, publicado esta semana en la revista 'Neurology' y realizado en el Instituto Francés de Investigación para la Salud (INSERM), confirma la asociación entre el síndrome metabólico y la pérdida de memoria en las personas a partir de los 65 años. Es decir, aquellos que tienen hipertensión, obesidad y diabetes tienen un 20% más de riesgo de presentar deterioro en dicha función mental.
Al final, somos lo que comemos y está demostrado, tal y como indica Miguel Ángel Martínez-González, que "la dieta mediterránea reduce las probabilidades padecer diabetes, hipertensión y obesidad", y por lo tanto, del deterioro cognitivo que pudieran producir estas afecciones.
Lo ideal sería, concluye el investigador español, "que los fabricantes de alimentos quitasen las grasas perjudiciales o al menos informasen de este contenido en el etiquetado. Tendría que estar legislado".


**Publicado en "El Mundo"

Orangutanes y humanos comparten el 97% de sus genes según un estudio


Los orangutanes comparten con el ser humano un 97% de sus genes, lo que les sitúa como unos parientes más lejanos de nuestra especie que los chimpancés (cuya similitud genética alcanza hasta el 99%). Así lo ha revelado el genoma del 'hombre de los bosques' ('Pongo'), como lo llaman en las islas que habita, realizado por un consorcio de internacional, en el que han participado más de 30 laboratorios de siete países, entre ellos varios españoles.
Este nuevo genoma se suma al ya conocido del macaco reshus, el chimpancé, los neandertales y el ser humano moderno y, según los expertos, es un nuevo hito científico que ayudará a conocer mejor nuestra evolución, aporta nuevos conocimientos sobre la investigación de enfermedades genéticas y, además, permite conocer mejor a unos grandes simios que están en grave peligro de extinción, lo que ayudará a su conservación.
Una de las novedades que revela el nuevo genoma, realizado al completo en una hembra llamada 'Susie', es que los cambios genéticos han sido mucho más lentos en los orangutanes que en los chimpancés o los 'Homo', algo que ha sido un sorpresa para los genetistas.
"Hemos comprobado que hay repeticiones de secuencias que se han activado y desactivado en nuestro genoma y que en el suyo no se han movido", apunta el jefe del grupo de Genómica de Primates del Instituto de Biología Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra (UPF-CSIC), Tomàs Marquès, uno de los españoles firmantes del artículo de 'Nature'.
El artículo no entra en la interpretación de este hecho, que podría estar relacionado con los pocos cambios en el entorno selvático en el que han vivido en Sumatra y Borneo, situación que está cambiando con la deforestación brutal en ambos lugares. En todo caso, el genoma abre la puerta a futuros trabajos que revelen por qué los homínidos tuvieron, en un momento dado, una evolución distinta.
El genoma, en el que se han catalogado 13 millones de variaciones genéticas propias de los 'Pongo', revela también la diversidad entre los orangutanes de Borneo y los de Sumatra.


-Dos especies en peligro
En concreto, desvela que ambos se separaron de un ancestro común hace 400.000 años y que en la actualidad hay más diversidad genética entre los de Sumatra (donde sólo quedan unos 7.500) que en los de Borneo (cuya población asciende a 45.000), un dato que podría servir para planificar nuevas estrategias conservacionistas.
Nuestra especie se habría separado hace 14 millones de años de la del orangután, una divergencia que con los chimpancés ocurrió hace seis millones de años, y con los que compartimos un 99% del genoma.
El equipo de Arcadi Navarro, de la Universidad Pompeu Fabra, se ha centrado comparar cambios en los cromosomas relacionados con graves enfermedades, como la 'cromosoma Filadelfia', mientras que el de Carlos López-Otín, de la Universidad de Oviedo, se ha centrado en genes relacionados con el cáncer.
Según este investigador, se ha comprobado que la presión evolutiva ha presionado sobre el sistema inmune y el reproductivo. De hecho, han comprobado que los orangutanes están protegidos genéticamente contra algunos cánceres que afectan a nuestra especie.
Investigadores de la Universidad de Viena, por su parte, han descubierto los genes implicados en la selección natural por la percepción visual y el metabolismo de los glicolípidos, que están relacionado con la evolución neurológica de los primates.


**Publicado en "El Mundo"

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