Un 23% de los menores en España tiene problemas de sobrepeso y tres factores contribuyen decisivamente a ello: la predisposición genética, el alto nivel de sedentarismo de los niños y el incumplimiento con los horarios de las comidas.
Estas son algunas de las conclusiones más importantes extraídas del Estudio OBICE (Obesidad Infantil en Redes Centinela), realizado con datos obtenidos de 106 consultas de pediatría de las Comunidades Autónomas de Valencia, Castilla-León, Asturias, Extremadura y La Rioja, y con niños situados entre los 2 y los 14 años de edad.
“Los principales resultados del Estudio OBICE mostraron la importancia del entorno familiar en numerosas partes de España como un factor de riesgo para la obesidad”, explicaron los autores. Con “entorno familiar” se referían tanto a los antecedentes genéticos de los niños como a las malas costumbres adquiridas en casa.
-Sedentarismo y malas costumbres
Asimismo, los autores del trabajo quisieron reflejar el “alto nivel de sedentarismo” que tienen los niños españoles. En este sentido, y según un reciente estudio de la Asociación Española de Pediatría, los adolescentes españoles están a la cabeza europea en sedentarismo, ya que uno de cada cuatro chicos no realiza ninguna actividad física, y apenas el 10% cumple las recomendaciones de practicar al menos una hora de ejercicio al día.
“A esto, hay que añadirle la costumbre que tienen muchos de ellos de ver la televisión consumiendo “snacks” y otros alimentos poco recomendables para una dieta sana. Este picoteo, según el Dr. Quiles, Jefe de la Unidad de Educación para la Salud del Servicio de Promoción de Salud de la Dirección General de Salud Pública de la Conselleria de Sanitat Valenciana, puede llegar a suponer entre un 20-25% de la energía diaria”.
Además añade: “Contrariamente a lo que muchas personas creen, parece existir una asociación entre el número de horas de sueño a los 7 años y la obesidad, aquellos que duermen más de 10 horas son menos obesos en comparación a los que suelen dormir menos horas”.
-Hábitos alimenticios
Igualmente, el Estudio OBICE refleja los malos hábitos de los adolescentes referentes a los horarios de las comidas. Así, los autores reflejan la importancia que tiene el desayuno y la realización de cinco comidas al día, algo infrecuente entre los niños españoles. “Para luchar contra la obesidad infantil es preciso promover el desayuno como una de las principales comidas del día”, refleja.
Los hábitos alimenticios, que influyen en las preferencias de alimentos, el consumo de energía y la ingesta de nutrientes, se desarrollan normalmente durante la infancia, y en particular durante la adolescencia. Según el Dr. Quiles, “el entorno familiar y escolar tiene una gran importancia a la hora de determinar la actitud del niño hacia determinados alimentos y el consumo de los mismos”.
En este sentido, un estudio de 2010 realizado en Buenos Aires (Archives of Medical Research) evidenció un aumento del índice de obesidad en los niños que además de pasar dos horas delante del televisor consumían tres vasos de leche. Es decir, la combinación de sedentarismo y un exceso de grasas lácteas es fatal para la dieta.
Del mismo modo, un estudio de este año, publicado en el International Journal of Obesity, expuso que el consumo de grasas saturadas “trans” (presente en bollería, principalmente) está relacionado con el aumento de peso “a corto plazo”.
“La dieta debe contener un gran variedad de alimentos para conseguir satisfacer los requerimientos nutricionales. Es importante distribuir la cantidad total de energía necesaria entre 4 o 5 comidas. El desayuno es una comida importante que debe reforzarse en nuestra cultura hasta que sea capaz de aportar el 25% de la energía total necesaria, debiendo contener lácteos, cereales y fruta. Los adolescentes suelen saltarse comidas y desarrollar hábitos alimenticios irregulares. Una de las comidas que se saltan más frecuentemente es el desayuno. El desayuno tiene una importancia vital para proporcionar la energía y los nutrientes necesarios después del ayuno nocturno, y que contribuye a una mayor concentración y rendimiento en el colegio”, explica el Dr. Joan Quiles.
Y añade: “si deseamos enriquecer en la merienda la dieta de los niños, las frutas nos aportarán una buena cantidad de vitaminas y agua sin incrementar excesivamente la carga energética”.
La obesidad es un problema complejo y multifactorial en cuya génesis interactúan factores genéticos y ambientales. En general, el ambiente que favorece la obesidad (ambiente obesogénico) incita la ingesta energética excesiva y desanima a realizar una actividad física adecuada, con un balance energético positivo, cuyo exceso se acumula en forma de grasa.
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24 May 2011
Tecan's new Infinite® M1000 – the future of microplate detection has just arrived
Tecan has recently updated its Infinite M1000 high-end multimode microplate reader with new features designed to offer the same top class performance for an even wider range of applications. First launched in 2008, the Infinite M1000 uses Tecan’s premium Quad4 Monochromators™ technology to offer exceptional speed, sensitivity and flexibility for academic, biotechnology and pharmaceutical research applications.
Already highly acclaimed for its scanning capabilities, the Infinite M1000 now offers luminescence scanning to complement its existing 3D and ultra fast absorbance and fluorescence scanning capabilities. Luciferase reporter mechanisms have become commonplace across a broad range of disciplines, making development of recombinant luciferases and novel substrates an important area of research. This new feature allows the emission spectra of stable luminescent signals to be recorded at 1 nm resolution using the instrument’s emission monochromators, making the Infinite M1000 an ideal platform for luminescence-based assay development.
The format flexibility of the Infinite M1000 has also been expanded, allowing Tecan’s patent pending NanoQuant Plate™ for very low volume absorbance measurements to be used alongside virtually all 6- to 1,536-well plate formats. Other new features include double orbital shaking for more efficient reagent mixing, an Optimal Read (OR) function for reliable cell-based measurements, and a completely new injector module offering precisely controlled pipetting for triggering fast kinetic reactions and bulk dispensing. The modular, upgradeable nature of Infinite series readers means that current Infinite M1000 customers can also benefit from these latest developments, as well as the soon to be launched AlphaScreen® option, making the Infinite M1000 a truly flexible solution to meet your changing laboratory needs.
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Mushroom compound suppresses prostate tumors
A mushroom used in Asia for its medicinal benefits has been found to be 100 per cent effective in suppressing prostate tumour development in mice during early trials, new Queensland University of Technology (QUT) research shows. The compound, polysaccharopeptide (PSP), which is extracted from the 'turkey tail' mushroom, was found to target prostate cancer stem cells and suppress tumour formation in mice, an article written by senior research fellow Dr Patrick Ling in the international scientific journal PLoS ONE said.
Dr Ling, from the Australian Prostate Cancer Research Centre-Queensland and Institute for Biomedical Health & Innovation (IHBI) at QUT, said the results could be an important step towards fighting a disease that kills 3000 Australian men a year.
"The findings are quite significant," Dr Ling said.
"What we wanted to demonstrate was whether that compound could stop the development of prostate tumours in the first place.
"In the past, other inhibitors tested in research trials have been shown to be up to 70 per cent effective, but we're seeing 100 per cent of this tumour prevented from developing with PSP.
"Importantly, we did not see any side effects from the treatment."
Dr Ling said conventional therapies were only effective in targeting certain cancer cells, not cancer stem cells, which initiated cancer and caused the disease to progress.
During the research trial, which was done in collaboration with The University of Hong Kong and Provital Pty Ltd, transgenic mice that developed prostate tumours were fed PSP for 20 weeks.
Dr Ling said no tumours were found in any of the mice fed PSP, whereas mice not given the treatment developed prostate tumours. He said the research suggested that PSP treatment could completely inhibit prostate tumour formation.
"Our findings support that PSP may be a potent preventative agent against prostate cancer, possibly through targeting of the prostate cancer stem cell population," he said.
He said PSP had been previously shown to possess anti-cancer properties, and 'turkey tail' mushrooms (known as Coriolus versicolor or Yun-zhi) had been widely used in Asia for medicinal benefits.
However, Dr Ling said it was the first time it had been demonstrated that PSP had anti-cancer stem cell effects.
Although 'turkey tail' mushrooms had valuable health properties, Dr Ling said it would not be possible to get the same benefit his research showed from simply eating them.
**Source: Queensland University of Technology
Dr Ling, from the Australian Prostate Cancer Research Centre-Queensland and Institute for Biomedical Health & Innovation (IHBI) at QUT, said the results could be an important step towards fighting a disease that kills 3000 Australian men a year.
"The findings are quite significant," Dr Ling said.
"What we wanted to demonstrate was whether that compound could stop the development of prostate tumours in the first place.
"In the past, other inhibitors tested in research trials have been shown to be up to 70 per cent effective, but we're seeing 100 per cent of this tumour prevented from developing with PSP.
"Importantly, we did not see any side effects from the treatment."
Dr Ling said conventional therapies were only effective in targeting certain cancer cells, not cancer stem cells, which initiated cancer and caused the disease to progress.
During the research trial, which was done in collaboration with The University of Hong Kong and Provital Pty Ltd, transgenic mice that developed prostate tumours were fed PSP for 20 weeks.
Dr Ling said no tumours were found in any of the mice fed PSP, whereas mice not given the treatment developed prostate tumours. He said the research suggested that PSP treatment could completely inhibit prostate tumour formation.
"Our findings support that PSP may be a potent preventative agent against prostate cancer, possibly through targeting of the prostate cancer stem cell population," he said.
He said PSP had been previously shown to possess anti-cancer properties, and 'turkey tail' mushrooms (known as Coriolus versicolor or Yun-zhi) had been widely used in Asia for medicinal benefits.
However, Dr Ling said it was the first time it had been demonstrated that PSP had anti-cancer stem cell effects.
Although 'turkey tail' mushrooms had valuable health properties, Dr Ling said it would not be possible to get the same benefit his research showed from simply eating them.
**Source: Queensland University of Technology
Information overload in drug side effect labeling


The lists of potential side effects that accompany prescription drugs have ballooned in size, averaging 70 reactions per drug, a number that can overwhelm physicians trying to select suitable treatments for their patients, according to a new study of drug labels. Long lists of drug side effects—whether found in magazine advertisements or in package inserts—are a familiar sight to patients and doctors. Now researchers from the Regenstrief Institute and the Indiana University School of Medicine have quantified just how complex drug labels have become.
In the study, appearing in the May 23, 2011 issue of the Archives of Internal Medicine, the researchers found that the average label contains 70 different side effects, with more commonly prescribed drugs averaging around 100 side effects. The upper range was remarkably high, with a single label containing as many as 525 reactions. The study involved analysis of more than 5,600 drug labels and more than half a million labeled effects.
"Having a high number of side effects on a drug's label should not suggest that the drug is unsafe. In fact, much of this labeling has less to do with true toxicity than with protecting manufacturers from potential lawsuits," said lead author Jon Duke, M.D., Regenstrief Institute investigator and assistant professor of medicine at the IU School of Medicine.
"But having all these labeled side effects can overwhelm doctors who must weigh the risks and benefits when prescribing a medication. The Food and Drug Administration has taken steps to discourage such 'overwarning,' but at present information overload is the rule rather than the exception," Dr. Duke said.
The authors looked at different classes of medications to determine if certain types of drugs were more likely to have a high number of labeled effects. The greatest number of side effects was found in antidepressants, antiviral medications, and newer treatments for Restless Legs Syndrome and Parkinson's disease. In general, medications typically used by psychiatrists and neurologists had the most complex labels, while drugs used by dermatologists and ophthalmologists had the least.
To conduct this research, the investigators developed computer software capable of identifying side effects in drug labels with 95 percent accuracy. This software, known as SPLICER, can be used to monitor labeling patterns on an ongoing basis and detect changing trends.
"It would take many months of work to read through the 5,600 drug labels and identify all of the side effects. SPLICER can read and process this many labels in about a day on a supercomputer and with nearly the same accuracy as a human. This is especially important since new labels are constantly being created and old ones revised," said co-author Regenstrief Investigator Jeff Friedlin, D.O., assistant professor of family medicine at the IU School of Medicine.
Despite the overwhelming amount of information found in current drug labeling, Dr. Duke remains optimistic.
"With current technology, drug labels could be transformed from lengthy static documents to dynamic resources, capable of delivering personalized patient information. Such labels could take into account the individual patient's medical conditions and highlight those side effects that could be especially dangerous.
"We can't stop the growing wave of drug information," said Dr. Duke, "but we can do a better job of presenting it efficiently to health care providers."
In the study, appearing in the May 23, 2011 issue of the Archives of Internal Medicine, the researchers found that the average label contains 70 different side effects, with more commonly prescribed drugs averaging around 100 side effects. The upper range was remarkably high, with a single label containing as many as 525 reactions. The study involved analysis of more than 5,600 drug labels and more than half a million labeled effects.
"Having a high number of side effects on a drug's label should not suggest that the drug is unsafe. In fact, much of this labeling has less to do with true toxicity than with protecting manufacturers from potential lawsuits," said lead author Jon Duke, M.D., Regenstrief Institute investigator and assistant professor of medicine at the IU School of Medicine.
"But having all these labeled side effects can overwhelm doctors who must weigh the risks and benefits when prescribing a medication. The Food and Drug Administration has taken steps to discourage such 'overwarning,' but at present information overload is the rule rather than the exception," Dr. Duke said.
The authors looked at different classes of medications to determine if certain types of drugs were more likely to have a high number of labeled effects. The greatest number of side effects was found in antidepressants, antiviral medications, and newer treatments for Restless Legs Syndrome and Parkinson's disease. In general, medications typically used by psychiatrists and neurologists had the most complex labels, while drugs used by dermatologists and ophthalmologists had the least.
To conduct this research, the investigators developed computer software capable of identifying side effects in drug labels with 95 percent accuracy. This software, known as SPLICER, can be used to monitor labeling patterns on an ongoing basis and detect changing trends.
"It would take many months of work to read through the 5,600 drug labels and identify all of the side effects. SPLICER can read and process this many labels in about a day on a supercomputer and with nearly the same accuracy as a human. This is especially important since new labels are constantly being created and old ones revised," said co-author Regenstrief Investigator Jeff Friedlin, D.O., assistant professor of family medicine at the IU School of Medicine.
Despite the overwhelming amount of information found in current drug labeling, Dr. Duke remains optimistic.
"With current technology, drug labels could be transformed from lengthy static documents to dynamic resources, capable of delivering personalized patient information. Such labels could take into account the individual patient's medical conditions and highlight those side effects that could be especially dangerous.
"We can't stop the growing wave of drug information," said Dr. Duke, "but we can do a better job of presenting it efficiently to health care providers."
**Source: Indiana University School of Medicine
Study links acetaminophen to lower prostate cancer risk
A new study from American Cancer Society researchers finds use of 30 tablets a month or more of acetaminophen for five or more years was associated with an estimated 38% lower risk of prostate cancer. The study appears in Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention and is one of only two studies of prostate cancer to date that have examined the association with acetaminophen use that was both long-term and regular. Use of aspirin and other nonsteroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs), particularly long-term use, has been associated with modestly reduced risk of prostate cancer in some previous epidemiologic studies. Acetaminophen, a commonly used pain-reliever, is not traditionally considered an NSAID but can have anti-inflammatory effects.
For the current study, researchers led by Eric Jacobs, Ph.D., American Cancer Society epidemiologist, examined the association between acetaminophen use and prostate cancer incidence among 78,485 men in the Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort. Information on acetaminophen use was obtained from a questionnaire completed at study enrollment in 1992 and updated using follow-up questionnaires in 1997 and every two years thereafter.
During follow-up from 1992 through 2007, there were 8,092 incident prostate cancer cases identified. Current regular use of acetaminophen (> 30 pills per month) for 5 years or more was associated with lower risk of overall prostate cancer (RR = 0.62, 95% CI 0.44-0.87) as well as lower risk of aggressive prostate cancer (RR = 0.49, 95% CI 0.27-0.88). Current regular use of < 5 years duration was not associated with prostate cancer risk.
"While the results of this observational study suggest that long-term regular acetaminophen use may be associated with lower prostate cancer risk, our findings require replication by other studies, and do not justify use of acetaminophen to prevent prostate cancer. Acetaminophen is considered relatively safe when used at recommended doses but unintentional acetaminophen overdose is an important cause of acute liver failure." said Dr. Jacobs. "Still, results of this study could lead to further research on acetaminophen that might provide biological insights about the process of prostate cancer development and how this process could be slowed."
**Source: American Cancer Society
For the current study, researchers led by Eric Jacobs, Ph.D., American Cancer Society epidemiologist, examined the association between acetaminophen use and prostate cancer incidence among 78,485 men in the Cancer Prevention Study II Nutrition Cohort. Information on acetaminophen use was obtained from a questionnaire completed at study enrollment in 1992 and updated using follow-up questionnaires in 1997 and every two years thereafter.
During follow-up from 1992 through 2007, there were 8,092 incident prostate cancer cases identified. Current regular use of acetaminophen (> 30 pills per month) for 5 years or more was associated with lower risk of overall prostate cancer (RR = 0.62, 95% CI 0.44-0.87) as well as lower risk of aggressive prostate cancer (RR = 0.49, 95% CI 0.27-0.88). Current regular use of < 5 years duration was not associated with prostate cancer risk.
"While the results of this observational study suggest that long-term regular acetaminophen use may be associated with lower prostate cancer risk, our findings require replication by other studies, and do not justify use of acetaminophen to prevent prostate cancer. Acetaminophen is considered relatively safe when used at recommended doses but unintentional acetaminophen overdose is an important cause of acute liver failure." said Dr. Jacobs. "Still, results of this study could lead to further research on acetaminophen that might provide biological insights about the process of prostate cancer development and how this process could be slowed."
**Source: American Cancer Society
Para los enfermos renales, cada día de diálisis es un día perdido

Unas 20.000 personas acuden tres veces por semana a un hospital a recibir tratamiento de hemodiálisis -proceso mediante el cual se extraen las toxinas que el riñón no puede eliminar-. Con una edad media de 74 años, muchos de ellos requieren de una ambulancia o de un taxi para llegar. "Normalmente, cuando la persona comienza con la hemodiálisis su riñón funciona a menos del 5%. La duración media de este tratamiento son cuatro horas", explica el nefrólogo Alberto Martínez Castelao. Pero esas cuatro horas pueden ser el doble, una jornada completa, por lo que tardan en ir y venir (o, mejor dicho, en que les lleven y les traigan). "El desplazamiento no funciona bien", critica Alfonso San José, presidente de la Fundación Española de Enfermos Renales Alcer en Valladolid.
Luis Alberto Llorente, de Peñafiel (Valladolid) lleva 22 años en diálisis. Él ha conseguido que el transporte de su pueblo a la capital sea casi directo. "Pero todavía hay gente que viaja conmigo que cuando yo me monto en la ambulancia lleva ya unos 60 kilómetros recorridos. La mayoría superan los 70 años, aunque lo peor es el estado de las ambulancias". Relata que hay asientos desgarrados o mal sujetos al suelo del vehículo, conductores que tienen que pisar el freno hasta el fondo o tuercas sueltas "bailando por el suelo a su antojo". José Soto, presidente de Alcer en Sevilla, reitera como principal problema el "mal estado de los vehículos". Soto asegura que no es un problema aislado sino que ocurre en "más provincias" en España.
San José añade que "en muchas provincias, además, los recorridos son verdaderas rutas turísticas, con tiempos de espera que superan la hora y media. Este hecho termina afectando notoriamente a la calidad de vida de los pacientes". Sin olvidar que las ambulancias carecen de asistencia, argumenta Llorente: "Entiendo que la función de los conductores es conducir. Su trabajo no pasa por resolver cualquier contrariedad que pudiera surgir en el trayecto".
"Da igual donde vivan los enfermos. No es cuestión de una ciudad", se lamenta San José. En Segovia, más de 70 personas se someten a diálisis, afirma Aurelio Quintanilla, presidente de Alcer en esta provincia: "El tiempo total del trayecto son dos horas, más las cuatro del tratamiento. Estamos hablando de seis a ocho horas cada día de tratamiento".
Carreteras con baches o tiempos de espera interminables son las razones principales que crispan los nervios de los usuarios gallegos en la provicia de Ourense. "Estar a disgusto o enfadado todos los días de hemodiálisis son muchos días al año", afirma Tamara, trabajadora de la sede en la ciudad gallega.
Iluminada Martín recibe diálisis desde hace 20 años y, además, es la encargada de transportes de Alcer en Madrid. "Aquí, el uso de taxis ha mejorado la situación", asegura. Pero "sigue habiendo tiempos de espera muy largos", asegura María José González, paciente madrileña. Cuando González termina su tratamiento, pedir un taxi se convierte en una "odisea": "Una enfermera avisa a Alcer, de ahí al SUMMA, a continuación a la central de taxis y por último al conductor. De media tardan unos 45 minutos. Me encantaría poder avisar directamente al transporte", explica.
"Si la situación sigue mal en muchas provincias es porque no hay dinero", sostiene Martínez Castelao. Narra con desazón que estos pacientes, tras la sesión de diálisis, sufren bajadas de tensión que derivan en malestar generalizado y, en algunos casos, en vómitos: "Al eliminar todo el líquido sobrante la persona se queda sin fuerzas". Muchas de las personas que viajan en estas condiciones no se quejan por "miedo a que les arrebaten el servicio". "Se aprovechan de que necesitan la máquina para sobrevivir", asegura San José.
Soto propone una ayuda a los familiares con la gasolina para mejorar el servicio y así fomentar más el uso del transporte privado. Llorente sugiere el uso de microbús: "Serían más baratos para la seguridad social. No soy fan, pero mejoraría el servicio".
Al final del día y tras ocho horas, el paciente recorre su camino de vuelta a casa. "La gente que está en diálisis asume que el día de tratamiento es un día perdido, y no puede seguir siendo así", concluye resignado San José.
Luis Alberto Llorente, de Peñafiel (Valladolid) lleva 22 años en diálisis. Él ha conseguido que el transporte de su pueblo a la capital sea casi directo. "Pero todavía hay gente que viaja conmigo que cuando yo me monto en la ambulancia lleva ya unos 60 kilómetros recorridos. La mayoría superan los 70 años, aunque lo peor es el estado de las ambulancias". Relata que hay asientos desgarrados o mal sujetos al suelo del vehículo, conductores que tienen que pisar el freno hasta el fondo o tuercas sueltas "bailando por el suelo a su antojo". José Soto, presidente de Alcer en Sevilla, reitera como principal problema el "mal estado de los vehículos". Soto asegura que no es un problema aislado sino que ocurre en "más provincias" en España.
San José añade que "en muchas provincias, además, los recorridos son verdaderas rutas turísticas, con tiempos de espera que superan la hora y media. Este hecho termina afectando notoriamente a la calidad de vida de los pacientes". Sin olvidar que las ambulancias carecen de asistencia, argumenta Llorente: "Entiendo que la función de los conductores es conducir. Su trabajo no pasa por resolver cualquier contrariedad que pudiera surgir en el trayecto".
"Da igual donde vivan los enfermos. No es cuestión de una ciudad", se lamenta San José. En Segovia, más de 70 personas se someten a diálisis, afirma Aurelio Quintanilla, presidente de Alcer en esta provincia: "El tiempo total del trayecto son dos horas, más las cuatro del tratamiento. Estamos hablando de seis a ocho horas cada día de tratamiento".
Carreteras con baches o tiempos de espera interminables son las razones principales que crispan los nervios de los usuarios gallegos en la provicia de Ourense. "Estar a disgusto o enfadado todos los días de hemodiálisis son muchos días al año", afirma Tamara, trabajadora de la sede en la ciudad gallega.
Iluminada Martín recibe diálisis desde hace 20 años y, además, es la encargada de transportes de Alcer en Madrid. "Aquí, el uso de taxis ha mejorado la situación", asegura. Pero "sigue habiendo tiempos de espera muy largos", asegura María José González, paciente madrileña. Cuando González termina su tratamiento, pedir un taxi se convierte en una "odisea": "Una enfermera avisa a Alcer, de ahí al SUMMA, a continuación a la central de taxis y por último al conductor. De media tardan unos 45 minutos. Me encantaría poder avisar directamente al transporte", explica.
"Si la situación sigue mal en muchas provincias es porque no hay dinero", sostiene Martínez Castelao. Narra con desazón que estos pacientes, tras la sesión de diálisis, sufren bajadas de tensión que derivan en malestar generalizado y, en algunos casos, en vómitos: "Al eliminar todo el líquido sobrante la persona se queda sin fuerzas". Muchas de las personas que viajan en estas condiciones no se quejan por "miedo a que les arrebaten el servicio". "Se aprovechan de que necesitan la máquina para sobrevivir", asegura San José.
Soto propone una ayuda a los familiares con la gasolina para mejorar el servicio y así fomentar más el uso del transporte privado. Llorente sugiere el uso de microbús: "Serían más baratos para la seguridad social. No soy fan, pero mejoraría el servicio".
Al final del día y tras ocho horas, el paciente recorre su camino de vuelta a casa. "La gente que está en diálisis asume que el día de tratamiento es un día perdido, y no puede seguir siendo así", concluye resignado San José.
**Publicado en "EL PAIS"
Investigaciones demuestran que el Alzheimer no comienza por la pérdida de memoria
El primer síntoma por el que se acostumbra a detectar la enfermedad de alzhéimer es la falta de memoria. Pero puede no ser el primero, al menos en los casos de aparición precoz (antes de los 60 años). Un equipo de investigadores del hospital Clínic de Barcelona ha detectado la aparición de algunos desórdenes asociados al inicio temprano de esta demencia. Aunque no haya pérdida en la memoria, se pueden observar trastornos en el lenguaje, en la visión o en la conducta. Los resultados los ha publicado la revista Neurology.
Los investigadores han llegado a esta conclusión tras revisar muestras de tejido cerebral de 40 donantes del Banco de Tejidos Neurológicos del Clínic-Universidad de Barcelona CCiT-IDIBAPS, a quienes se les diagnosticó la enfermedad antes de los 60 años. En la mitad de los casos, los síntomas eran distintos a la pérdida de memoria. El inicio temprano de la enfermedad está relacionado con la mutación de un gen.
Por tratarse de síntomas atípicos, "dificulta el diagnóstico, especialmente en fases iniciales", afirma Albert Lladó, uno de los autores del estudio, que también indica que el 53% de las personas con otros síntomas fueron inicialmente mal diagnosticadas. Como promedio, habían estado viviendo con la enfermedad durante 11 años, con un retraso de tres años en el diagnóstico.
En el cristalino
Otro intento de afinar los métodos de detección es el que ha presentado Celia Sánchez Ramos, de la universidad Complutense de Madrid. El sistema consiste en medir unos péptidos (trozos de proteínas) en los restos de cristalino que se extraen cuando se opera a una persona de cataratas, informa Emilio de Benito. Tiene la ventaja de que se usa el material de desecho de una operación muy frecuente (se hacen más de 260.000 al año).
Por su parte, el CSIC ha publicado un estudio en el Journal of Alzheimer Disease, según el cual el ejercicio físico voluntario tiene un efecto protector y terapéutico contra el alzhéimer. Mejora la sinapsis entre las neuronas, el aprendizaje, la memoria y la ansiedad. Se trata de un experimento realizado con ratones transgénicos en una fase moderada de la enfermedad.
Los ratones que practicaron ejercicio constante estuvieron viviendo en un espacio con una rueda giratoria desde que tenían un mes. El estudio concluye que el ejercicio tiene un efecto neuroprotector.
**Publicado en "EL PAIS"
Los investigadores han llegado a esta conclusión tras revisar muestras de tejido cerebral de 40 donantes del Banco de Tejidos Neurológicos del Clínic-Universidad de Barcelona CCiT-IDIBAPS, a quienes se les diagnosticó la enfermedad antes de los 60 años. En la mitad de los casos, los síntomas eran distintos a la pérdida de memoria. El inicio temprano de la enfermedad está relacionado con la mutación de un gen.
Por tratarse de síntomas atípicos, "dificulta el diagnóstico, especialmente en fases iniciales", afirma Albert Lladó, uno de los autores del estudio, que también indica que el 53% de las personas con otros síntomas fueron inicialmente mal diagnosticadas. Como promedio, habían estado viviendo con la enfermedad durante 11 años, con un retraso de tres años en el diagnóstico.
En el cristalino
Otro intento de afinar los métodos de detección es el que ha presentado Celia Sánchez Ramos, de la universidad Complutense de Madrid. El sistema consiste en medir unos péptidos (trozos de proteínas) en los restos de cristalino que se extraen cuando se opera a una persona de cataratas, informa Emilio de Benito. Tiene la ventaja de que se usa el material de desecho de una operación muy frecuente (se hacen más de 260.000 al año).
Por su parte, el CSIC ha publicado un estudio en el Journal of Alzheimer Disease, según el cual el ejercicio físico voluntario tiene un efecto protector y terapéutico contra el alzhéimer. Mejora la sinapsis entre las neuronas, el aprendizaje, la memoria y la ansiedad. Se trata de un experimento realizado con ratones transgénicos en una fase moderada de la enfermedad.
Los ratones que practicaron ejercicio constante estuvieron viviendo en un espacio con una rueda giratoria desde que tenían un mes. El estudio concluye que el ejercicio tiene un efecto neuroprotector.
**Publicado en "EL PAIS"
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