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26 September 2011

Médicos de Barcelona logran rehacer discos vertebrales con células madre



El uso de células madre adultas para regenerar hueso o tejido cartilaginoso desgastado que causa dolor se va confirmando como una eficaz alternativa de la cirugía ósea convencional, que con frecuencia precisa implantar metales o inmovilizar la zona molesta. Diez pacientes de mediada edad, la mayoría mujeres, han experimentado gracias al implante de células madre la regeneración natural de discos de las vértebras lumbares que les causaban dolor al haberse desgastado. El tratamiento, experimentado en la Unidad de Terapia Regenerativa Tisular del Centro Médico Teknon, de Barcelona, ha consistido en inyectar en el núcleo viscoso de los discos degenerados células madre obtenidas del hueso de la cadera de los propios pacientes. Esas células idénticas a sí mismas fueron previamente cultivadas en el Instituto de Biología Molecular de Valladolid, que copió los más de 20 millones de unidades celulares, puras e inalteradas, que fueron inyectadas en el núcleo de cada disco desgastado. Las intervenciones, autorizadas y supervisadas por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios y sin precedente en el mundo, han sido realizadas por los doctores Lluís Orozco y Robert Soler, de Teknon.



-SIN DOLOR



El proceso, cuyo resultado acaba de publicar la revista científica norteamericana Trasplantation, se inició en el 2007. Tres meses después de la inyección celular, nueve de los 10 pacientes habían dejado de sentir dolor, aseguró ayer el doctor Soler. «La regeneración celular del disco desgastado se inició, en un 50% de los pacientes, un año después de la inyección -añadió-. La desaparición del dolor, definitiva, es el dato más valorado por estos enfermos».
Posteriormente, y también bajo control de la citada agencia estatal, los traumatólogos de Teknon han tratado con células madre a otras 30 personas afectadas por lumbalgia en cuyo origen existía el desgaste del disco intervertebral. El resultado ha sido similar al ensayo inicial.
El equipo que coordinan Orozco y Soler se inició en el 2000 en la investigación con células madre adultas obtenidas de la médula ósea de los propios pacientes a tratar. En el 2003 resolvieron, también en ensayo clínico autorizado, una decena de lesiones derivadas de fracturas que la cirugía convencional no lograba soldar y consolidar como huesos compactos. También es esos casos el tratamiento consistió en cultivar células madre de la cadera de los enfermos que posteriormente fueron inyectadas en la zona fracturada. Lentamente, un 90% de ellos inició su regeneración fisiológica. Con el mismo método han recompuesto cartílago articular destruido por artrosis. En total, ya sea en forma de ensayos clínicos o por el procedimiento de uso compasivo -recurso previsto por el Ministerio de Sanidad para facilitar el uso de medicamentos aún no autorizados en España- esta unidad ha tratado a 130 pacientes afectados por degeneración ósea o articular. (Las células madre adultas están consideradas un fármaco).
Aunque la regeneración de tejido humano con células madre adultas permanecerá durante años sometida a estrictos controles de los organismos científicos estatales, su validez en el tratamiento del desgaste óseo es indudable, consideran Orozco y Soler. «Sin duda, estamos ante una solución para quien no encuentra alivio en la cirugía ni en ningún otro tratamiento», afirmó Soler. Los pacientes que han accedido en Teknon a la terapia ósea celular han costeado un porcentaje sustancial de estos costosos tratamientos que, al tratarse de ensayos experimentales, han contado con diversas subvenciones por parte de las instituciones estatales interesadas en su desarrollo.






*Publicado en "EL PERIODICO DE CATALUNYA"

Luz verde al primer ensayo europeo con células madre embrionarias

Trece años después de que científicos de la Universidad de Wisconsin descubrieran la forma de obtener células madre de los embriones humanos, la investigación en este campo comienza a salir de los laboratorios para llegar a la cama de los enfermos. De momento es de forma experimental, pero son los primeros pasos para que pueda ser algún día una realidad.

El Moorfields Eye Hospital de Londres acogerá el primer ensayo clínico europeo -hay tres en marcha ya en EE UU- en el que se empleará una terapia basada en el uso de células embrionarias. La empresa estadounidense Advanced Cell Technology (ACT) anunció la semana pasada que, una vez ultimada la tecnología y tras los resultados satisfactorios de las pruebas hechas con animales, ha obtenido todos los permisos de las autoridades sanitarias británicas para tratar a 12 pacientes que presentan una enfermedad ocular incurable, la distrofia macular de Stargardt. Esta enfermedad afecta a una de cada 10.000 personas.
De momento, como corresponde a los ensayos fase I, se analizará la seguridad y tolerancia de la terapia. Esta primera etapa está prevista que dure hasta 2013. Si todo va bien, a partir de entonces será el turno de probar la eficacia del tratamiento para este tipo de ceguera. "En el caso de que los resultados sean satisfactorios, el tratamiento no estará listo antes de seis o siete años", advierte Carlos Simón, responsable del grupo de medicina regenerativa del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia.
Las células madre embrionarias se obtienen de los óvulos fecundados congelados sobrantes de los ciclos de reproducción asistida y son aquellas capaces de generar cualquier tejido humano. Gracias a ello, se convirtieron hace algo más de una década en la gran esperanza de la medicina del futuro para tratar enfermedades hasta ahora incurables. La teoría decía que si se llegaba a descifrar las claves sobre cómo diferenciar estas células en los dos centenares de tipos celulares diferentes que componen los tejidos humanos, se podrían usar como fuente ilimitada de material de repuesto de órganos lesionados. Bastaría, por ejemplo, con transformar las células madre en neuronas dopaminérgicas para sustituir a las lesionadas por el párkinson o en cardiomiocitos para regenerar la función de un corazón infartado.
La terapia que se seguirá en el centro londinense bebe de esta filosofía. Los pacientes de distrofia macular de Stargardt tienen las células del epitelio pigmentario retiniano lesionadas, lo que les produce la pérdida de la visión central. La técnica desarrollada por ACT consiste en manipular células madre hasta convertirlas en este tipo de células de la retina. Una vez obtenido el cultivo, se inyectan entre 50.000 y 200.000 células nuevas y sanas en la parte posterior del ojo, a través de una delgada aguja por detrás de la retina, con la idea de que reemplacen a las lesionadas y mejore la visión del paciente.
Los investigadores confían en que un trasplante de este tipo no solo suponga un tratamiento efectivo para esta enfermedad, sino para otras en las que también existe una degeneración de la mácula (una parte de la retina). "Existe un potencial real de que personas con problemas de ceguera originados en la retina que se puedan beneficiar en el futuro del trasplante de células obtenidas de células madre", sostiene James Bainbridge, el cirujano del hospital Moorfields que dirigirá el ensayo en el hospital londinense.
ACT obtuvo en otoño pasado la autorización del Gobierno estadounidense para realizar un ensayo similar al que se desarrollará en Inglaterra y otro, bajo el mismo formato, pero dirigido a pacientes con otra patología: la degeneración macular asociada con la edad. La elección de estas enfermedades no tiene nada de casual. Los problemas degenerativos de retina están entre las principales causas de la ceguera. ACT calcula que unos 30 millones de personas en Estados Unidos y Europa padecen este tipo de lesiones, los que supone un mercado potencial mundial de entre 25.000 y 30.000 millones de dólares (entre 18.532 y 22.238 millones de euros).

-Unos meses antes, en verano de 2010, las autoridades sanitarias estadounidenses dieron permiso al que fue el primer ensayo clínico del mundo en usar células embrionarias humanas. En este caso, la autorización se concedió a la empresa Geron para tratar -con una sola inyección de unos dos millones de células nerviosas cultivadas- a 10 personas que sufrieran lesiones medulares graves como consecuencia de un accidente que les hubiera dejado sin actividad motora o sensorial por debajo del trauma.
Existen numerosos interrogantes de lo que puede deparar el ensayo recién aprobado a ACT. Por un lado está el riesgo de que aparezcan teratomas, un tumor benigno asociado a la proliferación de las células madre embrionarias. La posibilidad es baja, según la investigadora del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona Nuria Montserrat. "Hay que tener en cuenta que lo que se inyecta al paciente es un producto diferenciado, no las células madre", subraya. "En estos casos, los investigadores se aseguran que en los preparados que se administran no haya remanentes de células madre ni precursores celulares que puedan crear problemas", añade. "Existe un esfuerzo a nivel mundial de 20 años en los que se han elaborado diversos protocolos de diferenciación para evitar este tipo de problemas".
Por otro lado, está la incógnita del problema de rechazo que pueda surgir. Los tipos celulares (las células del epitelio pigmentario retiniano, en este caso) que se obtienen de las células madre conservan determinados rasgos de identidad (el haplotipo) que pueden despertar una reacción en el huésped al ser trasplantados. Lo normal es que, como indica Carlos Simón, se tenga que dar un tratamiento inmunosupresor convencional al paciente para que su cuerpo no perciba como extrañas las células y las combata. Aunque al tratarse de un órgano externo "quizás el rechazo no sea tan fuerte como pudiera surgir en un trasplante hepático", comenta Montserrat.

**Publicado en "EL PAIS"

Protein 'switches' could turn cancer cells into tiny chemotherapy factories

Johns Hopkins researchers have devised a protein "switch" that instructs cancer cells to produce their own anti-cancer medication. In lab tests, the researchers showed that these switches, working from inside the cells, can activate a powerful cell-killing drug when the device detects a marker linked to cancer. The goal, the scientists said, is to deploy a new type of weapon that causes cancer cells to self-destruct while sparing healthy tissue.
This new cancer-fighting strategy and promising early lab test results were reported this week in the online early edition of Proceedings of the National Academy of Sciences. Although the switches have not yet been tested on human patients, and much more testing must be done, the researchers say they have taken a positive first step toward adding a novel weapon to the difficult task of treating cancer.
One key problem in fighting cancer is that broadly applied chemotherapy usually also harms healthy cells. In the protein switch strategy, however, a doctor would instead administer a "prodrug," meaning an inactive form of a cancer-fighting drug. Only when a cancer marker is present would the cellular switch turn this harmless prodrug into a potent form of chemotherapy.
"The switch in effect turns the cancer cell into a factory for producing the anti-cancer drug inside the cancer cell," said Marc Ostermeier, a Johns Hopkins chemical and biomolecular engineering professor in the Whiting School of Engineering, who supervised development of the switch.
"The healthy cells will also receive the prodrug," he added, "and ideally it will remain in its non-toxic form. Our hope is that this strategy will kill more cancer cells while decreasing the unfortunate side effects on healthy cells."
To demonstrate that these switches can work, the research team successfully tested them on human colon cancer and breast cancer cells in Ostermeier's lab and in the laboratory of James R. Eshleman, a professor of pathology and oncology in the Johns Hopkins School of Medicine.
"This is a radically different tool to attack cancers," said Eshleman, a co-author of the PNAS journal article, "but many experiments need to be done before we will be able to use it in patients."
The next step is animal testing, expected to begin within a year, Ostermeier said.
Ostermeier's team made the cancer-fighting switch by fusing together two different proteins. One protein detects a marker that cancer cells produce. The other protein, from yeast, can turn an inactive prodrug into a cancer-cell killer. "When the first part of the switch detects cancer, it tells its partner to activate the chemotherapy drug, destroying the cell," Ostermeier said.
In order for this switch to work, it must first get inside the cancer cells. Ostermeier said this can be done through a technique in which the switch gene is delivered inside the cell. The switch gene serves as the blueprint from which the cell's own machinery constructs the protein switch. Another approach, he said, would be to develop methods to deliver the switch protein itself to cells.
Once the switches are in place, the patient would receive the inactive chemotherapy drug, which would turn into a cancer attacker inside the cells where the switch has been flipped on.
Although many researchers are developing methods to deliver anti-cancer drugs specifically to cancer cells, Ostermeier said the protein switch tactic skirts difficulties encountered in those methods.
"The protein switch concept changes the game by providing a mechanism to target production of the anti-cancer drugs inside cancer cells instead of targeting delivery of the anti-cancer drug to cancer cells," he said.

**Source: Johns Hopkins University

Targeting HIV's sugar coating



University of Utah researchers have discovered a new class of compounds that stick to the sugary coating of the AIDS virus and inhibit it from infecting cells -- an early step toward a new treatment to prevent sexual transmission of the virus. Development and laboratory testing of the potential new microbicide to prevent human immunodeficiency virus infection is outlined in a study set for online publication in the journal Molecular Pharmaceutics.
Despite years of research, there is only one effective microbicide to prevent sexual transmission of HIV, which causes AIDS, or acquired immune deficiency syndrome. Microbicide development has focused on gels and other treatments that would be applied vaginally by women, particularly in Africa and other developing regions.
To establish infection, HIV must first enter the cells of a host organism and then take control of the cells' replication machinery to make copies of itself. Those HIV copies in turn infect other cells. These two steps of the HIV life cycle, known as viral entry and viral replication, each provide a potential target for anti-AIDS medicines.
"Most of the anti-HIV drugs in clinical trials target the machinery involved in viral replication," says the study's senior author, Patrick F. Kiser, associate professor of bioengineering and adjunct associate professor of pharmaceutics and pharmaceutical chemistry at the University of Utah.
"There is a gap in the HIV treatment pipeline for cost-effective and mass-producible viral entry inhibitors that can inactivate the virus before it has a chance to interact with target cells," he says.
Kiser conducted the study with Alamelu Mahalingham, a University of Utah graduate student in pharmaceutics and pharmaceutical chemistry; Anthony Geonnotti of Duke University Medical Center in Durham, N.C.; and Jan Balzarini of Catholic University of Leuven in Belgium.
The research was funded by the National Institutes of Health, the Bill and Melinda Gates Foundation, the Catholic University of Leuven, Belgium, and the Fund for Scientific Research, also in Belgium.









¿Qué fue de la mercromina?



Durante décadas, fue la reina de las curas caseras. Con su característico color rojo, la mercromina tiñó la niñez de generaciones de españoles que lucían en sus codos y rodillas las 'huellas' que dejaban los juegos en la calle. Como la sopa de letras o la tarta helada, tuvo su época dorada en los hogares patrios, pero, con el paso del tiempo, acabó destronada por antisépticos más modernos.
La mercromina llegó a España en los años 30 de la mano del químico José Antonio Serrallach Juliá, que conoció las bondades del producto durante su estancia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EEUU). Pronto se convirtió en uno de los medicamentos estrella de la empresa Lainco -que aún hoy comercializa el fármaco en nuestro país-, y en pocos años, el nombre comercial con el que Serrallach había bautizado al producto (el principio activo se denomina merbromina) se utilizaba como genérico en todo el país.
"Hasta los 70 se usó muchísimo", comenta Jordi Ballesta, el actual director técnico de Lainco. A partir de esa fecha, señala, las ventas comenzaron a descender y, aunque hasta mediados de los 80 era fácil encontrarlo entre el arsenal casero de medicamentos, el declive ya fue imparable.
Según Ballesta, la introducción de la povidona yodada en los hospitales del país marcó el inicio del ocaso. "Hasta entonces los centros utilizaban sus propios preparados como antisépticos, pero con la llegada de este producto dejaron de hacerlo y pasaron a comprarlo directamente. La gente siempre pregunta cómo continuar con las curas en casa y empezaron a apostar por el mismo fármaco que habían visto en el hospital", señala.
Para Francisco Zaragozá, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares, "las estrategias comerciales y la disponibilidad de muchas formas de presentación de los productos yodados" sin duda contribuyeron a la expansión de estos antisépticos. Pero también ayudaron al cambio las propiedades de los nuevos fármacos.
"El espectro antibacteriano de la povidona yodada es mucho mayor", coincide Miguel Ángel Hernández, al frente del Grupo de Fármacos de la Sociedad Española de Familia y Comunitaria (SemFYC). "En general, combaten un mayor número de gérmenes, su acción es más prolongada y provocan menos reacciones en la piel, por lo que han ganado terreno", añade.
En el reinado de los nuevos antisépticos, apunta Pilar Gómez Pizarroso, enfermera del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, también la clorhexidina se ha ganado un importante hueco. "Además de ser más potentes, este producto y los derivados del yodo no enmascaran el color de los tejidos, por lo que se puede ver mejor su evolución", indica.
Tanto esta especialista como el doctor Hernández coinciden en señalar que el hecho de que mercromina contenga cierta cantidad de mercurio en su formulación también ha contribuido a su olvido. "El mercurio se ha ido retirando progresivamente de nuestras vidas. La mercromina es segura, no hay problema en usarla como antiséptico, pero eso ha ayudado a su sustitución", señala.






-Una historia repetida
En nuestro país, la merbromina sigue siendo un producto autorizado y, según el director técnico de Lainco, aún empleado en algunas áreas como "el tratamiento del pie diabético o de los estomas", pero, en otros países, como EEUU, ha sido retirada del mercado.
En 1998 la Agencia del Medicamento estadounidense (FDA en sus siglas en inglés) decidió poner punto y final a la historia del fármaco en el país sacándolo definitivamente de su lista de productos reconocidos como "seguros y efectivos". Sin embargo, según Juan José Ballesta, profesor de Farmacología de la Universidad Miguel Hernandez de Alicante, esta decisión se debió más a cuestiones administrativas que a un problema de seguridad del paciente.
"Como era un producto muy antiguo y no se había sometido a controles modernos, pidieron a los fabricantes que realizaran pruebas similares a las que se exigen a los fármacos nuevos para entrar en el mercado. En la época el producto ya no era rentable para las farmacéuticas, así que nadie hizo las pruebas y acabó retirándose", comenta este especialista, que asegura que la historia de la Farmacología está plagada de carreras fulgurantes que acaban en el olvido.
"Es un área muy cambiante. Los manuales se sustituyen constantemente porque no dejan de aparecer medicamentos mejorados que hunden a sus predecesores", señala.
La mercromina llevaba pues el destino marcado en su tintura. Y, aunque hubiera conseguido frenar a las opciones más modernas, quizás tampoco habría podido hacerse un hueco en un mundo donde, como comenta Jordi Ballesta, "los niños ya no llevan costras porque cada vez juegan menos en la calle".






**publicado en "EL MUNDO"

Study sheds light on the impact of COPD on working aged populations

New research has revealed the devastating personal and financial impact that chronic obstructive pulmonary disease (COPD) can have on the working population. The findings, presented at the European Respiratory Society's Annual Congress in Amsterdam, provides new perspectives on the personal and social impact the condition can have on the 45-65 year age group.
80% reported they were unable to maintain the same lifestyle as before; one in four described being unable to care for their children or family as they usually would; additionally, around 1 in 5 felt they were a burden to their family and friends.
Over half felt they went out and visited people less, with a similar number of respondents (52%) reporting that their cough (typically a persistent symptom of COPD) was embarrassing when they were in public.
41% reported being unable to plan for their future, with over a third of respondents (37%) reporting their total household income had decreased as a result of their condition.
The findings suggest that people with COPD are restricted by their disease in terms of achieving their life goals, socialising with others and caring for their family. This confirms the devastating psychosocial and financial impact of COPD, particularly on people who are within the working age group.
COPD affects around 210 million people worldwide, and an increasing number of people diagnosed with the disease are under 65. The study aimed to assess the effect on this population as the impact could vary between this group and the over-65 age group, which has generally received much more attention.
The researchers conducted a cross-sectional survey in six countries asking participants about the social and economic impact of the disease on individuals and their families. The questionnaire covered a number of topics, including effect on household income, ability to maintain lifestyles, planning for the future and the impact of the illness on family and friends.
Monica Fletcher, Chief Executive of Education for Health, Chair of the European Lung Foundation and lead author of the research said: "COPD is one of the leading causes of morbidity in Europe and death from the disease has doubled over the last three decades. It is clear from our findings that many people do not feel able to maintain their usual lifestyle whilst coping with the disease."
She continued: "In addition to having a severe impact on a person's quality-of-life, the loss of activity within this productive age group can have a serious economic impact at a societal level. Significant cost, societal and quality of life benefits could be achieved if greater steps were taken to: prevent the condition, such as greater access to smoking cessation programs, earlier diagnosis and appropriate management strategies to control the condition and arrest disease progression."

**Source: European Lung Foundation

Una nueva clase de antibiótico para vencer las diarreas graves

El que será el primer fármaco de una nueva clase de antibióticos acaba de recibir el visto bueno de los expertos y será previsiblemente aprobado por las autoridades europeas para combatir las infecciones de la bacteria 'Clostridium difficile'.
Estas infecciones suelen afectar a pacientes de avanzada edad después de haber recibido tratamiento con algún antibiótico. La 'C. difficile' es una bacteria oportunista que aprovecha la merma del resto de microbios para proliferar en el colon. Allí puede provocar inflamación y un tipo grave de diarrea que, en ocasiones, acarrea la muerte del paciente.
Esta infección, que se caracteriza por la aparición de una suerte de cortinas de mucosa blanquecina, ha proliferado en los últimos años y es cada vez más frecuente en los hospitales, si bien los médicos contaban con un reducido abanico de posibles tratamientos: la vancomicina -el más común- o el metronidazol.
El nuevo antibiótico, llamado fidaxomicina y cuyo nombre comercial será Dificlir, se ha demostrado al menos tan eficaz como la vancomicina y ya lleva algunos meses comercializándose en EEUU, donde ya se han prescrito alrededor de 1.380 tratamientos.

-Ayuda contra las resistencias
La fidaxomicina, que se administra en pastillas, pertenece a una nueva clase de antibióticos llamados macrocíclicos y combate a las bacterias actuando sobre su ARN. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confía en que la llegada de esta nueva opción farmacológica servirá para lidiar con "los crecientes niveles de resistencia a los antibióticos disponibles".
El nuevo medicamento ha superado dos estudios en fase 3 (con cientos de voluntarios cada uno) en los que se han obtenido similares resultados, tanto en la supresión de la infección como en cuanto a efectos secundarios, a los logrados con la vancomizina. Además, los participantes tratados con Doficlir presentaron un menor número de recaídas en estos ensayos.
Esta ventaja se debe probablemente a que el nuevo antibiótico es más específico en su ataque al agente infeccioso, por lo que altera en menor medida la flora intestinal sana. Las diarreas por 'C. difficile' se han multiplicado en los últimos 20 años, especialmente entre personas mayores. Además, se ha identificado una nueva y más virulenta cepa de la bacteria en al menos 17 países europeos.

**publicado en "EL MUNDO"

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