Todos los ordenadores del centro de salud de Huerta de la Reina, en Córdoba, ya tienen instalado un botón antipánico, un sistema informático diseñado para que los profesionales puedan alertar a los compañeros de su centro en caso de que sufran alguna situación de riesgo. La alarma se activa tecleando una combinación de dos letras que envía un mensaje instantáneo de alerta al resto de equipos informáticos.
Antes de su extensión a todo el sistema sanitario público andaluz, la nueva herramienta se está probando en centros de Málaga y Córdoba desde aproximadamente un año. Durante este tiempo, se ha instalado el botón antipánico en 164 terminales de centros de atención primaria, aunque hasta la fecha no ha sido necesario su uso en ninguno de ellos. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) va a empezar a instalarlo ya en todos sus centros y la previsión es que antes de final de año se haya generalizado esta herramienta.
Cuando el profesional activa la alerta, aparece un mensaje en el resto de equipos del centro en el que se identifica el ordenador desde el que ha sido emitido el aviso. Esta alarma podrá además recibirse mediante correo electrónico en un buzón para que quede constancia. En el ordenador emisor no aparece ningún mensaje en pantalla para no alertar al posible agresor.
Este sistema está recogido en el Plan de Prevención y Atención contra las Agresiones, impulsado en 2005 por la Consejería de Salud, que establece un protocolo de actuación en el que se recomienda a los profesionales qué hacer ante una agresión. La primera medida que se aconseja es solicitar ayuda a una tercera persona (personal de seguridad o un compañero) para manejar la situación y, al mismo tiempo, para que pueda ser testigo de los hechos. Si la situación persiste, se recomienda avisar a los cuerpos de seguridad
**Publicado en "EL PAIS"
Diario digital con noticias de actualidad relacionadas con el mundo de la salud. Novedades, encuestas, estudios, informes, entrevistas. Con un sencillo lenguaje dirigido a todo el mundo. Y algunos consejos turísticos para pasarlo bien
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28 October 2011
Un estudio apunta la relación entre la velocidad en el juego y la rotura del bíceps femoral que explicaría las siete bajas del Barça
"Las lesiones en los músculos isquiotibiales reflejan, en el fondo, la velocidad del juego del equipo. Así, se podría decir aún a riesgo de caer en la exageración que cuantas más lesiones de ese grupo muscular sufre una plantilla concreta, más rápido juega ese equipo".
Así se expresa Jan Ekstrand, médico sueco de la Universidad de Linköping, así lanza al aire un argumento que más que poner en duda la preparación del Barcelona, por ejemplo, un equipo cuyos jugadores han sufrido en lo que va de temporada siete lesiones de bíceps femoral, el más sensible de los isquiotibiales, ensalza el juego que practican los futbolistas de Guardiola.
"Y esto es así", dice Ekstrand, "porque al igual que las lesiones de cuádriceps se asocian con el chut, las de isquiotibiales son las lesiones que se sufren cuando se esprinta". Ekstrand presentó el jueves en Madrid, en unas jornadas organizadas por Sanitas, las conclusiones de un estudio epidemiológico sobre las lesiones musculares basado en los datos proporcionados por los mejores clubes europeos durante la última década. Según sus números, un jugador sufrió de media una lesión muscular 0,6 veces por temporada (es decir, un equipo con una plantilla de 25 jugadores soportó 15 lesiones musculares por temporada).
Las lesiones musculares supusieron el 31% de todas las lesiones padecidas y por grupos musculares la mayoría afectó a los isquiotibiales (37%), seguidos de los adductores (23%), cuádriceps (19%) y gemelos (13%). "Y mientras el 64% de las lesiones de los isquiotibiales se producen durante los partidos de fútbol, cuando, en una carrera al 'sprint' la pierna está alargada y la cadera contraída, la mayoría de las lesiones de cuádriceps se producen chutando en los entrenamientos y, sobre todo, al comienzo de la temporada", dice Ekstrand. "De todas maneras, la mayoría de las lesiones musculares no son patológicas, sino que se manifiestan en edema y dolor, son funcionales, muy pocas son de roturas de fibras". "El músculo que más se lesiona es el bíceps femoral", añade Jurdan Mendigutxia, consultor internacional que asesora externamente en clubes sobre la mejor manera de prevenir las lesiones. "Es precisamente el músculo que más se alarga en el sprint. El semitendinoso alcanza más velocidad de contracción y el semimembranoso, que es el que controla, más potencia". Mendigutxia, que participó también en las jornadas de Sanitas, añade que el haber sufrido una lesión previa es un factor de riesgo importante, aparte de alargar el tiempo de recuperación, que puede ir de dos semanas a dos meses. Según sus conocimientos, el riesgo también aumenta al final de los partidos, cuando disminuye la fuerza. Como cree que se utiliza un modelo reduccionista a la hora de analizar los factores que intervienen en las lesiones, propone un modelo multidireccional, que tenga en cuenta la relación entre las diferentes variables que intervienen.
"El porcentaje de lesiones isquiotibiales se mantiene estable en los últimos 30 años, y no solo en fútbol", dice Mendigutxia, que recuerda que cuando trabajó en el Benfica con Quique Flores, el equipo lisboeta fue el europeo que menos lesiones musculares sufrió. "Algo habrá que hacer para bajar el porcentaje". En eso está el Barcelona, dispuesto a paliar el daño que su estilo de juego causa al bíceps femoral.
**Publicado en "EL PAIS"
Así se expresa Jan Ekstrand, médico sueco de la Universidad de Linköping, así lanza al aire un argumento que más que poner en duda la preparación del Barcelona, por ejemplo, un equipo cuyos jugadores han sufrido en lo que va de temporada siete lesiones de bíceps femoral, el más sensible de los isquiotibiales, ensalza el juego que practican los futbolistas de Guardiola.
"Y esto es así", dice Ekstrand, "porque al igual que las lesiones de cuádriceps se asocian con el chut, las de isquiotibiales son las lesiones que se sufren cuando se esprinta". Ekstrand presentó el jueves en Madrid, en unas jornadas organizadas por Sanitas, las conclusiones de un estudio epidemiológico sobre las lesiones musculares basado en los datos proporcionados por los mejores clubes europeos durante la última década. Según sus números, un jugador sufrió de media una lesión muscular 0,6 veces por temporada (es decir, un equipo con una plantilla de 25 jugadores soportó 15 lesiones musculares por temporada).
Las lesiones musculares supusieron el 31% de todas las lesiones padecidas y por grupos musculares la mayoría afectó a los isquiotibiales (37%), seguidos de los adductores (23%), cuádriceps (19%) y gemelos (13%). "Y mientras el 64% de las lesiones de los isquiotibiales se producen durante los partidos de fútbol, cuando, en una carrera al 'sprint' la pierna está alargada y la cadera contraída, la mayoría de las lesiones de cuádriceps se producen chutando en los entrenamientos y, sobre todo, al comienzo de la temporada", dice Ekstrand. "De todas maneras, la mayoría de las lesiones musculares no son patológicas, sino que se manifiestan en edema y dolor, son funcionales, muy pocas son de roturas de fibras". "El músculo que más se lesiona es el bíceps femoral", añade Jurdan Mendigutxia, consultor internacional que asesora externamente en clubes sobre la mejor manera de prevenir las lesiones. "Es precisamente el músculo que más se alarga en el sprint. El semitendinoso alcanza más velocidad de contracción y el semimembranoso, que es el que controla, más potencia". Mendigutxia, que participó también en las jornadas de Sanitas, añade que el haber sufrido una lesión previa es un factor de riesgo importante, aparte de alargar el tiempo de recuperación, que puede ir de dos semanas a dos meses. Según sus conocimientos, el riesgo también aumenta al final de los partidos, cuando disminuye la fuerza. Como cree que se utiliza un modelo reduccionista a la hora de analizar los factores que intervienen en las lesiones, propone un modelo multidireccional, que tenga en cuenta la relación entre las diferentes variables que intervienen.
"El porcentaje de lesiones isquiotibiales se mantiene estable en los últimos 30 años, y no solo en fútbol", dice Mendigutxia, que recuerda que cuando trabajó en el Benfica con Quique Flores, el equipo lisboeta fue el europeo que menos lesiones musculares sufrió. "Algo habrá que hacer para bajar el porcentaje". En eso está el Barcelona, dispuesto a paliar el daño que su estilo de juego causa al bíceps femoral.
**Publicado en "EL PAIS"
Lung stem cells offer therapeutic clues
Guided by insights into how mice recover after H1N1 flu, researchers at Harvard Medical School and Brigham and Women's Hospital, together with researchers at A*STAR of Singapore, have cloned three distinct stem cells from the human airways and demonstrated that one of these cells can form into the lung's alveoli air sac tissue. What's more, the researchers showed that these same lung stem cells are rapidly deployed in a dynamic process of lung regeneration to combat damage from infection or chronic disease. "These findings suggest new cell- and factor-based strategies for enhancing lung regeneration following acute damage from infection, and even in chronic conditions such as pulmonary fibrosis," said Frank McKeon, professor of cell biology at Harvard Medical School. Other senior authors on the paper include Wa Xian of the Institute of Medical Biology in Singapore and Brigham and Women's Hospital, and Christopher Crum, Director of Women's and Perinatal Pathology at Brigham and Women's Hospital. The researchers worked as part of an international consortium involving scientists from Singapore and France.
The findings will be reported in the Oct. 28 issue of Cell.
For many years, clinicians have observed that patients who survive acute respiratory distress syndrome (ARDS), a form of airway damage involving wholesale destruction of large regions of lung tissue, often recover considerable pulmonary function within six to 12 months. But researchers did not know whether that recovery was due to lung regeneration or to some other kind of adaptive remodeling.
"This study helps clear up the uncertainty," said McKeon. "We have found that the lungs do in fact have a robust potential for regeneration, and we've identified the specific stem cells responsible."
To probe the potential for lung regeneration, Xian, McKeon and colleagues infected mice with a sublethal dosage of a virulent strain of H1N1 influenza A virus. After two weeks of infection, these mice showed a loss of nearly 60 percent of tissue in the lung air sacs after two weeks of infection, but -- remarkably -- by three months, the lungs appeared completely normal by all histological criteria.
These findings demonstrated true lung regeneration, but raised the question of the nature of the stem cells underlying this regenerative process.
Adapting the methods for cloning epidermal skin stem cells pioneered by Howard Green, the George Higginson Professor of Cell Biology at HMS and the 2010 Warren Alpert Foundation Prize recipient, the researchers cloned stem cells from the lung airway in a dish and watched as they differentiated to unusual structures with gene profiles similar to alveoli, the cells in the lung's air sacs.
"This was startling to us," Xian said, "and even more so as we observed the same stem cell populations involved in alveoli formation during the peak of H1N1 infections in mice." The researchers genetically traced the formation of new alveoli to a discrete population of stem cells in the fine endings of the conducting airways that rapidly divide in response to infection and migrate to sites of lung damage.
The scientists were intrigued when molecular dissection of these incipient alveoli revealed the presence of an array of signaling molecules known to control cell behavior, suggesting the possibility that these molecules coordinate the regeneration process itself.
Currently the team is testing the possibility that the secreted factors they observed might promote regeneration, suggesting a therapeutic approach for conditions such as chronic obstructive pulmonary disease and even asthma. They also foresee the possibility that these distal airway stem cells could contribute to repairing lungs scarred by irreversible fibrosis, conditions resistant to present therapies.
This work was supported by the National Heart, Lung, and Blood Institute, the Institute of General Medical Sciences, the National Cancer Institute, and the Defense Advanced Research Projects Agency.
*Source: Harvard Medical School
The findings will be reported in the Oct. 28 issue of Cell.
For many years, clinicians have observed that patients who survive acute respiratory distress syndrome (ARDS), a form of airway damage involving wholesale destruction of large regions of lung tissue, often recover considerable pulmonary function within six to 12 months. But researchers did not know whether that recovery was due to lung regeneration or to some other kind of adaptive remodeling.
"This study helps clear up the uncertainty," said McKeon. "We have found that the lungs do in fact have a robust potential for regeneration, and we've identified the specific stem cells responsible."
To probe the potential for lung regeneration, Xian, McKeon and colleagues infected mice with a sublethal dosage of a virulent strain of H1N1 influenza A virus. After two weeks of infection, these mice showed a loss of nearly 60 percent of tissue in the lung air sacs after two weeks of infection, but -- remarkably -- by three months, the lungs appeared completely normal by all histological criteria.
These findings demonstrated true lung regeneration, but raised the question of the nature of the stem cells underlying this regenerative process.
Adapting the methods for cloning epidermal skin stem cells pioneered by Howard Green, the George Higginson Professor of Cell Biology at HMS and the 2010 Warren Alpert Foundation Prize recipient, the researchers cloned stem cells from the lung airway in a dish and watched as they differentiated to unusual structures with gene profiles similar to alveoli, the cells in the lung's air sacs.
"This was startling to us," Xian said, "and even more so as we observed the same stem cell populations involved in alveoli formation during the peak of H1N1 infections in mice." The researchers genetically traced the formation of new alveoli to a discrete population of stem cells in the fine endings of the conducting airways that rapidly divide in response to infection and migrate to sites of lung damage.
The scientists were intrigued when molecular dissection of these incipient alveoli revealed the presence of an array of signaling molecules known to control cell behavior, suggesting the possibility that these molecules coordinate the regeneration process itself.
Currently the team is testing the possibility that the secreted factors they observed might promote regeneration, suggesting a therapeutic approach for conditions such as chronic obstructive pulmonary disease and even asthma. They also foresee the possibility that these distal airway stem cells could contribute to repairing lungs scarred by irreversible fibrosis, conditions resistant to present therapies.
This work was supported by the National Heart, Lung, and Blood Institute, the Institute of General Medical Sciences, the National Cancer Institute, and the Defense Advanced Research Projects Agency.
*Source: Harvard Medical School
Poorer countries, those spending less on health care have more strokes, deaths
Poorer countries and those that spend proportionately less money on health care have more stroke and stroke deaths than wealthier nations and those that allocate more to health care, according to new research in Stroke: Journal of the American Heart Association. Poorer countries also had a greater incidence of hemorrhagic stroke -- caused by a burst blood vessel bleeding in or near the brain -- and had more frequent onset at younger ages.
Regardless of overall wealth, countries that spend less money proportionately on health care also had higher incidences of all four outcomes.
"Not only is the economic wellness of a country important, but also significant is what proportion of their gross domestic product is expended on health," said Luciano A. Sposato, M.D., M.B.A., study lead author and director of the neurology department at the Vascular Research Institute at INECO Foundation in Buenos Aires, Argentina. "This is very important for developing healthcare strategies to prevent stroke and other cardiovascular diseases."
In the large-scale literature review, researchers took a unique approach to identify stroke risk by correlating it to nationwide socioeconomic status.
Previous research tended to focus on the link between stroke and individual or family financial standing, said Sposato, also director of the Stroke Center at the Institute of Neurosciences, University Hospital Favaloro Foundation.
The study linked lower gross domestic product to:
32 percent higher risk of strokes;
43 percent increase of post-stroke deaths at 30 days;
43 percent increase in hemorrhagic stroke; and
47 percent higher incidence of younger-age-onset stroke.
Similarly, a lower percentage of health spending correlated to a comparable increase in the 30-day death rate and:
26 percent higher risk of strokes;
45 percent increase of post-stroke deaths at 30 days;
32 percent increase in hemorrhagic stroke;
36 percent higher incidence of younger-age-onset stroke.
Investigators analyzed 30 population-based studies conducted between 1998 and 2008 in 22 countries. They used statistical methods to link stroke risk, 30-day death rate, hemorrhagic stroke incidence and age at disease onset to three internationally accepted economic indicators. The indicators included gross domestic product, health expenditure per capita and unemployment rate. Unlike the other two indicators, unemployment rate didn't affect stroke or other outcomes.
"It is important to further discuss the health priorities for different countries," said Gustavo Saposnik, M.D., M.Sc., study co-author and director of stroke outcomes research at St. Michael's Hospital, University of Toronto, Canada. "This will provide the necessary background to help countries make the changes in how different resources and money are allocated."
Stroke is the fourth leading cause of death in the United States and a major cause of long-term disability. Worldwide, stroke is the second leading killer.
Dr. Sposato's participation was funded in part by the INECO Foundation.
**Source: American Heart Association
Regardless of overall wealth, countries that spend less money proportionately on health care also had higher incidences of all four outcomes.
"Not only is the economic wellness of a country important, but also significant is what proportion of their gross domestic product is expended on health," said Luciano A. Sposato, M.D., M.B.A., study lead author and director of the neurology department at the Vascular Research Institute at INECO Foundation in Buenos Aires, Argentina. "This is very important for developing healthcare strategies to prevent stroke and other cardiovascular diseases."
In the large-scale literature review, researchers took a unique approach to identify stroke risk by correlating it to nationwide socioeconomic status.
Previous research tended to focus on the link between stroke and individual or family financial standing, said Sposato, also director of the Stroke Center at the Institute of Neurosciences, University Hospital Favaloro Foundation.
The study linked lower gross domestic product to:
32 percent higher risk of strokes;
43 percent increase of post-stroke deaths at 30 days;
43 percent increase in hemorrhagic stroke; and
47 percent higher incidence of younger-age-onset stroke.
Similarly, a lower percentage of health spending correlated to a comparable increase in the 30-day death rate and:
26 percent higher risk of strokes;
45 percent increase of post-stroke deaths at 30 days;
32 percent increase in hemorrhagic stroke;
36 percent higher incidence of younger-age-onset stroke.
Investigators analyzed 30 population-based studies conducted between 1998 and 2008 in 22 countries. They used statistical methods to link stroke risk, 30-day death rate, hemorrhagic stroke incidence and age at disease onset to three internationally accepted economic indicators. The indicators included gross domestic product, health expenditure per capita and unemployment rate. Unlike the other two indicators, unemployment rate didn't affect stroke or other outcomes.
"It is important to further discuss the health priorities for different countries," said Gustavo Saposnik, M.D., M.Sc., study co-author and director of stroke outcomes research at St. Michael's Hospital, University of Toronto, Canada. "This will provide the necessary background to help countries make the changes in how different resources and money are allocated."
Stroke is the fourth leading cause of death in the United States and a major cause of long-term disability. Worldwide, stroke is the second leading killer.
Dr. Sposato's participation was funded in part by the INECO Foundation.
**Source: American Heart Association
Scientists make strides toward drug therapy for inherited kidney disease

Scientists at UC Santa Barbara have discovered that patients with an inherited kidney disease may be helped by a drug that is currently available for other uses. The findings are published in this week's issue of the Proceedings of the National Academy of Sciences. Over 600,000 people in the U.S., and 12 million worldwide, are affected by the inherited kidney disease known as autosomal-dominant polycystic kidney disease (ADPKD). The disease is characterized by the proliferation of thousands of cysts that eventually debilitate the kidneys, causing kidney failure in half of all patients by the time they reach age 50. ADPKD is one of the leading causes of renal failure in the U.S.
"Currently, no treatment exists to prevent or slow cyst formation, and most ADPKD patients require kidney transplants or lifelong dialysis for survival," said Thomas Weimbs, director of the laboratory at UCSB where the discovery was made. Weimbs is an associate professor in the Department of Molecular, Cellular and Developmental Biology, and in the Neuroscience Research Institute at UCSB.
Recent work in the Weimbs laboratory has revealed a key difference between kidney cysts and normal kidney tissue. They found that the STAT6 signaling pathway -- previously thought to be mainly important in immune cells -- is activated in kidney cysts, while it is dormant in normal kidneys. Cystic kidney cells are locked in a state of continuous activation of this pathway, which leads to the excessive proliferation and cyst growth in ADPKD.
The drug Leflunomide, which is clinically approved for use in rheumatoid arthritis, has previously been shown to inhibit the STAT6 pathway in cells. Weimbs and his team found that Leflunomide is also highly effective in reducing kidney cyst growth in a mouse model of ADPKD.
"These results suggest that the STAT6 pathway is a promising drug target for possible future therapy of ADPKD," said Weimbs. "This possibility is particularly exciting because drugs that inhibit the STAT6 pathway already exist, or are in active development."
"Currently, no treatment exists to prevent or slow cyst formation, and most ADPKD patients require kidney transplants or lifelong dialysis for survival," said Thomas Weimbs, director of the laboratory at UCSB where the discovery was made. Weimbs is an associate professor in the Department of Molecular, Cellular and Developmental Biology, and in the Neuroscience Research Institute at UCSB.
Recent work in the Weimbs laboratory has revealed a key difference between kidney cysts and normal kidney tissue. They found that the STAT6 signaling pathway -- previously thought to be mainly important in immune cells -- is activated in kidney cysts, while it is dormant in normal kidneys. Cystic kidney cells are locked in a state of continuous activation of this pathway, which leads to the excessive proliferation and cyst growth in ADPKD.
The drug Leflunomide, which is clinically approved for use in rheumatoid arthritis, has previously been shown to inhibit the STAT6 pathway in cells. Weimbs and his team found that Leflunomide is also highly effective in reducing kidney cyst growth in a mouse model of ADPKD.
"These results suggest that the STAT6 pathway is a promising drug target for possible future therapy of ADPKD," said Weimbs. "This possibility is particularly exciting because drugs that inhibit the STAT6 pathway already exist, or are in active development."
La aspirina previene el cáncer de colon en personas con alto riesgo genético de padecerlo
Las noticias son buenas y esperanzadoras. Tras Existen varios estudios en la población general en los que se ha encontrado una relación entre el uso de dosis bajas de aspirina durante tiempo prolongado y una reducción del riesgo de padecer cáncer de colon. Ahora se publica la primera investigación en personas con riesgo genético de padecer la enfermedad que confirma estas evidencias, aunque utilizando dosis más altas de aspirina.
Según declaraciones realizadas a ELMUNDO.es por Juan Diego Morillas, de la Alianza de prevención del cáncer de colon en España y del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, "desde hace bastantes años se sabe que la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) disminuyen el crecimiento de los adenomas del colon. Este artículo es el primer ensayo clínico aleatorio con aspirina que confirma la disminución de la incidencia del cáncer de colon en población de alto riesgo, afectada de un síndrome hereditario de cáncer de colon (síndrome de Lynch)".
El ensayo, realizado en 16 países con cerca de 1.000 pacientes de 43 centros médicos distintos, respalda así la posibilidad de realizar fármacoprevención con el producto centenario en pacientes con un alto riesgo genético de desarrollar la enfermedad. De hecho, todos los participantes padecen Síndrome de Lynch o, lo que es lo mismo, cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis.
-Representan el 5% de todos los casos cánceres colorrectales.
El cáncer de colon es, por delante del cáncer de pulmón y de mama, el tumor maligno más frecuente en España, si consideramos juntos ambos sexos. Alrededor de 14.000 personas mueren cada año por dicha enfermedad y su incidencia va en aumento. Asímismo, es la segunda causa de muerte por tumores en Europa.
Dados los datos tan favorables del ensayo clínico referido y publicados en la última edición de 'The Lancet', sus autores concluyen: "Nuestros resultados, tomados en conjunto con las nuevas investigaciones, sientan las bases necesarias para poder recomendar aspirina a los afectados por síndrome de Lynch como parte de su tratamiento estándar", declara John Burn, del Instituto de Medicina Genética de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), y autor principal del ensayo.
-La colaboración de las familias
Denominado CAPP2, el trabajo forma parte del Programa de Prevención de Adenoma/carcinoma Colorrectal (CAPP, sus siglas en inglés) que fue puesto en marcha en 1990. Se trata de un proyecto internacional destinado a recabar información sobre cómo prevenir el cáncer de colon con la ayuda de personas que están en riesgo debido a su historia familiar.
Entre 1999 y 2005, un total de 861 personas fueron divididas en dos grupos. Así mientras que 434 fueron asignados a tomar 600 mg. diarios de aspirina, 427 recibieron un placebo, durante una media de 25 meses. Los primeros análisis estadísticos en 2007 constataron que no se habían producido diferencias en la incidencia de tumores de colon entre un grupo y otro. Sin embargo, en 2010 los beneficios de la aspirina (ácido acetíl salicílico) se empezaron a notar. Así, se produjeron 19 casos de cáncer entre los que consumían el fármaco frente a los 34 que recibían placebo, lo que significa que el grupo tratado con aspirina tuvo un 44% menos de incidencia global.
Análisis posteriores centrados en los participantes que consumieron aspirina durante más de dos años muestran un efecto protector aún mayor: un 63% menos de incidencia de los tumores en comparación con los que siguieron con la sustancia inactiva.
Los autores de la investigación reconocen que los "efectos del antiinflamatorio se hacen visibles a los 55 meses y medio de iniciarse su uso". Admiten, no obstante, que "los mecanismos de acción protectiva retardada de la aspirina se desconocen". Propugnan que "debería establecerse cuál es la dosis quimiopreventiva más óptima y la duración del tratamiento". Cuestiones todas que tendrán que resolverse en estudios posteriores. Afortunadamente, los investigadores ya han anunciado que se va a iniciar otro ensayo (el CAPP3) que evaluará los efectos de distintas dosis de aspirina en los afectados de síndrome de Lynch.
-No recomendada para todos
Andrew Chan, del Hospital General de Massachusetts, en Boston (EEUU) y autor de un editorial que acompaña al recién publicado admite que los datos del trabajo no sirven para recomendar el "producto a la población general con riesgo medio de sufrir cáncer de colon. Sin embargo, el estudio sí sustenta la idea de que se considere usar aspirina para la prevención de este tipo de tumor de manera individualizada y siempre que se analicen los riesgos y beneficios de la terapia".
En opinión del experto español, "a comienzos de este año, tambien en 'The Lancet', se publicó un artículo que confirmaba la reducción de la mortalidad por cáncer de colon con aspirina en población general. Desde hace varios años la evidencia científica confirma que la aspirina disminuye el riesgo de padecer adenomas colónicos y, por tanto, de sufrir cáncer de colon. A pesar de ello, es inviable recomendar dicho fármaco a la población general de manera indiscriminada por el riesgo tan elevado de complicaciones".
Reconoce, en cambio, "que cada vez se propugna más la utilización del fármaco en subgrupos de población general, bien seleccionados, y que tienen varios factores que condicionan la aparición de adenomas colónicos: tabaquismo, obesidad abdominal, hiperlipemia, intolerancia a la glucosa y que sean del sexo varón".
**Publicado en "EL MUNDO"
Según declaraciones realizadas a ELMUNDO.es por Juan Diego Morillas, de la Alianza de prevención del cáncer de colon en España y del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, "desde hace bastantes años se sabe que la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) disminuyen el crecimiento de los adenomas del colon. Este artículo es el primer ensayo clínico aleatorio con aspirina que confirma la disminución de la incidencia del cáncer de colon en población de alto riesgo, afectada de un síndrome hereditario de cáncer de colon (síndrome de Lynch)".
El ensayo, realizado en 16 países con cerca de 1.000 pacientes de 43 centros médicos distintos, respalda así la posibilidad de realizar fármacoprevención con el producto centenario en pacientes con un alto riesgo genético de desarrollar la enfermedad. De hecho, todos los participantes padecen Síndrome de Lynch o, lo que es lo mismo, cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis.
-Representan el 5% de todos los casos cánceres colorrectales.
El cáncer de colon es, por delante del cáncer de pulmón y de mama, el tumor maligno más frecuente en España, si consideramos juntos ambos sexos. Alrededor de 14.000 personas mueren cada año por dicha enfermedad y su incidencia va en aumento. Asímismo, es la segunda causa de muerte por tumores en Europa.
Dados los datos tan favorables del ensayo clínico referido y publicados en la última edición de 'The Lancet', sus autores concluyen: "Nuestros resultados, tomados en conjunto con las nuevas investigaciones, sientan las bases necesarias para poder recomendar aspirina a los afectados por síndrome de Lynch como parte de su tratamiento estándar", declara John Burn, del Instituto de Medicina Genética de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), y autor principal del ensayo.
-La colaboración de las familias
Denominado CAPP2, el trabajo forma parte del Programa de Prevención de Adenoma/carcinoma Colorrectal (CAPP, sus siglas en inglés) que fue puesto en marcha en 1990. Se trata de un proyecto internacional destinado a recabar información sobre cómo prevenir el cáncer de colon con la ayuda de personas que están en riesgo debido a su historia familiar.
Entre 1999 y 2005, un total de 861 personas fueron divididas en dos grupos. Así mientras que 434 fueron asignados a tomar 600 mg. diarios de aspirina, 427 recibieron un placebo, durante una media de 25 meses. Los primeros análisis estadísticos en 2007 constataron que no se habían producido diferencias en la incidencia de tumores de colon entre un grupo y otro. Sin embargo, en 2010 los beneficios de la aspirina (ácido acetíl salicílico) se empezaron a notar. Así, se produjeron 19 casos de cáncer entre los que consumían el fármaco frente a los 34 que recibían placebo, lo que significa que el grupo tratado con aspirina tuvo un 44% menos de incidencia global.
Análisis posteriores centrados en los participantes que consumieron aspirina durante más de dos años muestran un efecto protector aún mayor: un 63% menos de incidencia de los tumores en comparación con los que siguieron con la sustancia inactiva.
Los autores de la investigación reconocen que los "efectos del antiinflamatorio se hacen visibles a los 55 meses y medio de iniciarse su uso". Admiten, no obstante, que "los mecanismos de acción protectiva retardada de la aspirina se desconocen". Propugnan que "debería establecerse cuál es la dosis quimiopreventiva más óptima y la duración del tratamiento". Cuestiones todas que tendrán que resolverse en estudios posteriores. Afortunadamente, los investigadores ya han anunciado que se va a iniciar otro ensayo (el CAPP3) que evaluará los efectos de distintas dosis de aspirina en los afectados de síndrome de Lynch.
-No recomendada para todos
Andrew Chan, del Hospital General de Massachusetts, en Boston (EEUU) y autor de un editorial que acompaña al recién publicado admite que los datos del trabajo no sirven para recomendar el "producto a la población general con riesgo medio de sufrir cáncer de colon. Sin embargo, el estudio sí sustenta la idea de que se considere usar aspirina para la prevención de este tipo de tumor de manera individualizada y siempre que se analicen los riesgos y beneficios de la terapia".
En opinión del experto español, "a comienzos de este año, tambien en 'The Lancet', se publicó un artículo que confirmaba la reducción de la mortalidad por cáncer de colon con aspirina en población general. Desde hace varios años la evidencia científica confirma que la aspirina disminuye el riesgo de padecer adenomas colónicos y, por tanto, de sufrir cáncer de colon. A pesar de ello, es inviable recomendar dicho fármaco a la población general de manera indiscriminada por el riesgo tan elevado de complicaciones".
Reconoce, en cambio, "que cada vez se propugna más la utilización del fármaco en subgrupos de población general, bien seleccionados, y que tienen varios factores que condicionan la aparición de adenomas colónicos: tabaquismo, obesidad abdominal, hiperlipemia, intolerancia a la glucosa y que sean del sexo varón".
**Publicado en "EL MUNDO"
Use of over-the-counter thyroid support pills is risky, Mayo Clinic Researcher finds
People who use over-the-counter "thyroid support'' supplements may be putting their health at risk, according to a study being presented at the annual meeting of the American Thyroid Association. The supplements contain varying amounts of two different kinds of thyroid hormones apparently derived in large part from chopped up animal thyroid glands, says the study's senior investigator, Victor Bernet, M.D., an endocrinologist at Mayo Clinic in Florida. The hormones are known as T3, or triiodothyronine, and T4, or thyroxine. They are regulated by the U.S. Food and Drug Administration and intended for use only in prescription medication because they can cause significant health issues, such as an increase in heart rate, heart irregularities and palpitations, nervousness, and diarrhea, Dr. Bernet says.
"These hormones have effects throughout the body, which is why they are controlled," he says.
Not only did nine of the 10 supplements studied have animal hormone, the amount of hormones in the products varied significantly, sometimes exceeding doses used for individual patients and comparable to levels found in prescription thyroid medication, Dr. Bernet says.
The supplements likely do not give most people the results they are seeking, such as weight loss or less fatigue, he says.
"The amount of thyroid hormone a normal person would have to take to lose weight would be dangerously high and there is no evidence that use of thyroid hormone effectively treats fatigue when used in people without actual hypothyroidism," he says.
Because physicians have seen a number of abnormal thyroid tests from patients using over-the-counter supplements, Dr. Bernet became interested in this issue when he heard reports of such cases as chairman of the American Thyroid Association's public health committee. He worked with researchers including endocrinologists at Walter Reed Army Medical Center, where he practiced at the time.
The researchers bought 10 commercially available thyroid supplements from stores or websites and used high-pressure liquid chromatography to separate and identify the chemical components of T3 and T4. Nine of the 10 contained T3 and five of them would deliver as much, or more, than 50 percent of the total amount of T3 produced by the body daily.
Four of the 10 supplements contained T4, and some of those contained a dose that could be twice as much as what an adult needs each day. Only one supplement had no detectable T3 or T4.
The results show there is a need for more effective monitoring of the contents of over-the-counter thyroid support products and more patient education about the products' potential health risks, Dr. Bernet says.
The study was funded by the Department of Clinical Investigation at Walter Reed Army Medical Center, which, in August 2011, became the Walter Reed National Military Medical Center.
**Source: Mayo Clinic
"These hormones have effects throughout the body, which is why they are controlled," he says.
Not only did nine of the 10 supplements studied have animal hormone, the amount of hormones in the products varied significantly, sometimes exceeding doses used for individual patients and comparable to levels found in prescription thyroid medication, Dr. Bernet says.
The supplements likely do not give most people the results they are seeking, such as weight loss or less fatigue, he says.
"The amount of thyroid hormone a normal person would have to take to lose weight would be dangerously high and there is no evidence that use of thyroid hormone effectively treats fatigue when used in people without actual hypothyroidism," he says.
Because physicians have seen a number of abnormal thyroid tests from patients using over-the-counter supplements, Dr. Bernet became interested in this issue when he heard reports of such cases as chairman of the American Thyroid Association's public health committee. He worked with researchers including endocrinologists at Walter Reed Army Medical Center, where he practiced at the time.
The researchers bought 10 commercially available thyroid supplements from stores or websites and used high-pressure liquid chromatography to separate and identify the chemical components of T3 and T4. Nine of the 10 contained T3 and five of them would deliver as much, or more, than 50 percent of the total amount of T3 produced by the body daily.
Four of the 10 supplements contained T4, and some of those contained a dose that could be twice as much as what an adult needs each day. Only one supplement had no detectable T3 or T4.
The results show there is a need for more effective monitoring of the contents of over-the-counter thyroid support products and more patient education about the products' potential health risks, Dr. Bernet says.
The study was funded by the Department of Clinical Investigation at Walter Reed Army Medical Center, which, in August 2011, became the Walter Reed National Military Medical Center.
**Source: Mayo Clinic
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