El Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés) de la UE ha dado por terminado el brote de malaria que comenzó en mayo en Grecia. La aparición de la enfermedad -que puede ser mortal- en un país tan al norte se ha considerado excepcional, y se atribuye a la confluencia de mosquitos anófeles con personas infectadas. Pero el frío ha acabado con los insectos que la transmiten y desde el 18 de octubre no se han detectado nuevos casos.
En total, el brote ha afectado a 63 personas, de las que 57 vivían en el área de Evrotas, donde un humedal ha podido servir para que los mosquitos necesarios para la transmisión de la enfermedad. De los diversos grupos de afectados, el que ha dado la voz de alarma es el formado por 27 griegos que no habían viajado a ningún país subtropical o de Asia, donde esta enfermedad es endémica. También ha habido 23 en ciudadanos provenientes de Pakistán y Afganistán (previsiblemente, uno de ellos fue el que importó la enfermedad) y los otros siete eran extranjeros pero que venían de países donde la enfermedad no existe (Rumanía, Marruecos, Polonia).
En este caso, la malaria estaba causada por un tipo de plasmodio no tan habitual (Plasmodium vivax). La enfermedad afecta cada año a unos 250 millones de personas, de las que casi un millón -la mayoría niños menores de cinco años- fallecen.
Sin embargo, hay un amplio movimiento, liderado por el Fondo Mundial para el Sida, la Tuberculosis y la Malaria de la ONU, La Iniciativa para la Malaria y la Fundación Bill y Melinda Gates, cuyo objetivo es erradicar la enfermedad. El plan tiene dos partes. Una, evitar la transmisión mediante el saneamiento de humedales y el reparto de mosquiteras. Otro, el diagnóstico precoz. Y, más adelante, una vacuna.
**Publicado en "EL PAIS"
Diario digital con noticias de actualidad relacionadas con el mundo de la salud. Novedades, encuestas, estudios, informes, entrevistas. Con un sencillo lenguaje dirigido a todo el mundo. Y algunos consejos turísticos para pasarlo bien
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08 December 2011
Mueren más dependientes de los que acceden a las ayudas
Ya está. La dependencia ha entrado en números negativos: mueren más dependientes que los nuevos que acceden a las ayudas del sistema. Los últimos datos muestran 742 personas atendidas menos que el mes anterior, así que no se está cubriendo ni la tasa de reposición. Esto, que ocurría en cuatro comunidades hace un mes, ahora alcanza a 11 de ellas, hasta llevar a saldo negativo las cifras nacionales. La parálisis que ya se observaba en la implantación de la ley muestra ahora síntomas de agonía. Los beneficiarios tienen una alta dependencia y la mayoría son personas mayores de 80 años, así que no cabe pensar en que hayan causado alta por mejoras en su salud.
Algunos dirigentes han anunciado que incumplirán el calendario previsto
Con anterioridad, el sistema ha tenido números negativos tres veces: en dos de ellas (junio de 2009 y mayo de 2011) porque se limpiaron las estadísticas para sacar a los fallecidos y otras incidencias; la tercera vez ocurrió en agosto del año pasado, cuando, de repente, las cifras dieron un bajón, pasando de 35.000 nuevos atendidos a -577. El Gobierno lo achacó entonces a que se trataba de un mes vacacional, pero en esta ocasión no hay agostos que valgan. "Lo que preocupa ahora es la tendencia, en agosto del año pasado los datos se recuperaron al mes siguiente, pero ahora la caída es imparable, desde junio el descenso es significativo. Si el próximo Gobierno tiene intención de parar la ley, como se sugirió en la campaña electoral, las comunidades le van a dar el trabajo hecho", lamenta el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez.
Este año ha sido horribilis para la dependencia,a pesar de que ya hay 741.713 atendidos. Recortes como los del sector educativo o el sanitario también se han sentido en este campo, aunque quizá más camuflados, en línea con la opacidad de sus estadísticas. Pero algunos datos son incontestables: el promedio mensual de nuevas personas atendidas, que venía siendo en los tres años anteriores entre 17.000 y 28.000 ha caído en 2011 hasta 6.600, en números redondos. Parecido ocurre con las solicitudes, que han pasado de ser alrededor de 30.000, como promedio mensual en esos años previos, a las 10.000 de este. "El descenso de las solicitudes no puede atribuirse solo a la voluntad de los usuarios. La gente solicita una ayuda cuando se le incentiva para ello o cuando consideran que la recibirán, como ha ocurrido con su vecino. Por otro lado, quizá estemos ante unos datos no ajustados a la efectividad de las fechas de solicitud, sino ante un flujo matizado por la capacidad real de absorción de solicitudes de las comunidades", sugiere Ramírez.
También las personas acreedoras de una ayuda han caído, como promedio mensual en 2011, casi a la mitad que en años anteriores. Y, para remate, lo único que no desciende es la lista de espera, que está cronificada. Si no se cubre la tasa de reposición (entre los que salen y los que entran al sistema) difícilmente se va a desenredar ese nudo. Uno de cada tres dependientes con derecho a una ayuda está sin ella.
Los últimos datos que las comunidades han proporcionado al Gobierno indican que solo seis de ellas tienen saldo positivo: Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia y País Vasco, "pero, en realidad solo dos, Castilla y León y País Vasco, presentan unos resultados óptimos", asegura Ramírez. El retroceso en algunas es, para la corta vida de la ley, casi histórico: "Aragón y Asturias han vuelto en los últimos meses a cifras que solo encontramos un año y medio antes, por ejemplo. Y es lamentable ver cómo Castilla-La Mancha, que siempre fue de las mejores, supera por primera vez la media nacional de personas en lista de espera. Además, su número de dependientes atendidos retrocede a la cifra que tenía en febrero de 2011", sigue Ramírez. "Si se analizan los datos atendiendo al último semestre, en la mayoría de las comunidades se ha paralizado el ritmo de crecimiento en la incorporación de nuevos beneficiarios al sistema, en otras ha crecido moderadamente, País Vasco, Andalucía, Madrid, Castilla y León; y en otro grupo ha bajado, ni siquiera mantienen la tasa de reposición, es el caso de Aragón, Valencia, Asturias, Navarra, Extremadura y Castilla-La Mancha", resume Ramírez.
Que el sistema está moribundo se hace evidente al ver el desparpajo con el que algunos gobernantes avisan de que se van a saltar la ley. Lo han hecho algunos responsables regionales con los dependientes moderados, que debían haber entrado en el sistema en enero de este año, pero que han quedado engordando la lista de espera. Cataluña y Aragón anunciaron públicamente su negativa a incluirlos por la estrechez que impone la crisis, aunque en la práctica casi todos han claudicado en este extremo.
Dolores de Cospedal, en Castilla-La Mancha, ha anunciado recientemente que revisará el baremo de la dependencia. "Quizá se refiere a lo que hará el Gobierno de Rajoy, porque las comunidades no tienen competencias para eso. Además, el nuevo baremo, acordado entre todas, entra en vigor en 2012. Y ya es más riguroso y ajustado", dice Martínez.
Otro ejemplo de las políticas que están dando la puntilla a la ley es el de Extremadura, en cuyos presupuestos, presentados por el Gobierno, se reduce un 83% el dinero para equipos de valoración de la dependencia. Y ello a pesar de que esta comunidad es la cuarta con peores datos en valoraciones efectuadas respecto a las solicitudes que han presentado los ciudadanos. Está por debajo de la media nacional, que es de un 93% de valoraciones respecto a las solicitudes. Extremadura solo alcanza un 89,08%.
**Publicado en "EL PAIS"
Algunos dirigentes han anunciado que incumplirán el calendario previsto
Con anterioridad, el sistema ha tenido números negativos tres veces: en dos de ellas (junio de 2009 y mayo de 2011) porque se limpiaron las estadísticas para sacar a los fallecidos y otras incidencias; la tercera vez ocurrió en agosto del año pasado, cuando, de repente, las cifras dieron un bajón, pasando de 35.000 nuevos atendidos a -577. El Gobierno lo achacó entonces a que se trataba de un mes vacacional, pero en esta ocasión no hay agostos que valgan. "Lo que preocupa ahora es la tendencia, en agosto del año pasado los datos se recuperaron al mes siguiente, pero ahora la caída es imparable, desde junio el descenso es significativo. Si el próximo Gobierno tiene intención de parar la ley, como se sugirió en la campaña electoral, las comunidades le van a dar el trabajo hecho", lamenta el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez.
Este año ha sido horribilis para la dependencia,a pesar de que ya hay 741.713 atendidos. Recortes como los del sector educativo o el sanitario también se han sentido en este campo, aunque quizá más camuflados, en línea con la opacidad de sus estadísticas. Pero algunos datos son incontestables: el promedio mensual de nuevas personas atendidas, que venía siendo en los tres años anteriores entre 17.000 y 28.000 ha caído en 2011 hasta 6.600, en números redondos. Parecido ocurre con las solicitudes, que han pasado de ser alrededor de 30.000, como promedio mensual en esos años previos, a las 10.000 de este. "El descenso de las solicitudes no puede atribuirse solo a la voluntad de los usuarios. La gente solicita una ayuda cuando se le incentiva para ello o cuando consideran que la recibirán, como ha ocurrido con su vecino. Por otro lado, quizá estemos ante unos datos no ajustados a la efectividad de las fechas de solicitud, sino ante un flujo matizado por la capacidad real de absorción de solicitudes de las comunidades", sugiere Ramírez.
También las personas acreedoras de una ayuda han caído, como promedio mensual en 2011, casi a la mitad que en años anteriores. Y, para remate, lo único que no desciende es la lista de espera, que está cronificada. Si no se cubre la tasa de reposición (entre los que salen y los que entran al sistema) difícilmente se va a desenredar ese nudo. Uno de cada tres dependientes con derecho a una ayuda está sin ella.
Los últimos datos que las comunidades han proporcionado al Gobierno indican que solo seis de ellas tienen saldo positivo: Canarias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia y País Vasco, "pero, en realidad solo dos, Castilla y León y País Vasco, presentan unos resultados óptimos", asegura Ramírez. El retroceso en algunas es, para la corta vida de la ley, casi histórico: "Aragón y Asturias han vuelto en los últimos meses a cifras que solo encontramos un año y medio antes, por ejemplo. Y es lamentable ver cómo Castilla-La Mancha, que siempre fue de las mejores, supera por primera vez la media nacional de personas en lista de espera. Además, su número de dependientes atendidos retrocede a la cifra que tenía en febrero de 2011", sigue Ramírez. "Si se analizan los datos atendiendo al último semestre, en la mayoría de las comunidades se ha paralizado el ritmo de crecimiento en la incorporación de nuevos beneficiarios al sistema, en otras ha crecido moderadamente, País Vasco, Andalucía, Madrid, Castilla y León; y en otro grupo ha bajado, ni siquiera mantienen la tasa de reposición, es el caso de Aragón, Valencia, Asturias, Navarra, Extremadura y Castilla-La Mancha", resume Ramírez.
Que el sistema está moribundo se hace evidente al ver el desparpajo con el que algunos gobernantes avisan de que se van a saltar la ley. Lo han hecho algunos responsables regionales con los dependientes moderados, que debían haber entrado en el sistema en enero de este año, pero que han quedado engordando la lista de espera. Cataluña y Aragón anunciaron públicamente su negativa a incluirlos por la estrechez que impone la crisis, aunque en la práctica casi todos han claudicado en este extremo.
Dolores de Cospedal, en Castilla-La Mancha, ha anunciado recientemente que revisará el baremo de la dependencia. "Quizá se refiere a lo que hará el Gobierno de Rajoy, porque las comunidades no tienen competencias para eso. Además, el nuevo baremo, acordado entre todas, entra en vigor en 2012. Y ya es más riguroso y ajustado", dice Martínez.
Otro ejemplo de las políticas que están dando la puntilla a la ley es el de Extremadura, en cuyos presupuestos, presentados por el Gobierno, se reduce un 83% el dinero para equipos de valoración de la dependencia. Y ello a pesar de que esta comunidad es la cuarta con peores datos en valoraciones efectuadas respecto a las solicitudes que han presentado los ciudadanos. Está por debajo de la media nacional, que es de un 93% de valoraciones respecto a las solicitudes. Extremadura solo alcanza un 89,08%.
**Publicado en "EL PAIS"
El uso de anticonceptivos reduce el riesgo de tumores ginecológicos
Las mujeres pagan un alto precio por el celibato, tal y como ya señaló el médico italiano Bernardino Ramazzini en 1713 cuando documentó que las monjas tenían una muy elevada incidencia de lo que el bautizó como la 'plaga maldita': el cáncer de mama.
Este es el motivo que ha animado a Kara Britt, del Programa de Investigación de Cáncer de Mama y de Próstata de la Universidad Monash y a Roger Short, de la Universidad de Melbourne (ambas en Australia), a defender en un artículo de opinión que este colectivo use la píldora anticonceptiva por motivos de salud. "Hoy en día, en todo el mundo, hay 94.790 monjas que siguen arriesgando su salud por su castidad, debido a que padecen los peligros de la nuliparidad: más probabilidades de cáncer de mama, de ovario y de útero", reconocen en el último 'The Lancet'.
-Por no tener hijos
Estudios previos llevados a cabo entre 1900 y 1954 en EEUU con 31.658 monjas católicas mostraron que las religiosas tienen más probabilidades de morir por cualquiera de los tumores ginecológicos anteriormente señalados cuando se las compara con la población general. Posteriormente, en 1970, salían a la luz las primeras investigaciones que encontraron que las mujeres que han dado a luz tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer de mama en comparación con las que no tienen hijos.
"Y las madres están aún más protegidas si tienen su primer vástago a una edad temprana y, además, le dan de mamar. Estos factores reproductivos se han relacionado ahora también con el cáncer de ovario y el de útero", señalan los científicos australianos.
Las mujeres nulíparas tienen un mayor número de ciclos menstruales "debido a la ausencia de embarazos y de lactancia y este aumento del número de ciclos afecta al riesgo de cáncer", agregan.
De hecho, investigaciones epidemiológicas sobre tumores mamarios han encontrado una relación directa entre los ciclos menstruales y el cáncer femenino más frecuente. "Las mujeres que experimentan la menarquia (primera menstruación) antes de los 12 años tienen un riesgo ligeramente superior de cáncer de mama que las que la tienen a los 15. Igualmente, las probabilidades de desarrollar la enfermedad se incrementan en un 17% por cada retraso de cinco años en la llegada de la menopausia", reza el ensayo.
-Efectos 'saludables' de la píldora
A estas evidencias se suman dos investigaciones que han puesto en evidencia los efectos sobre la salud del consumo de anticonceptivos. "Así, la píldora reduce significativamente las cifras totales de mortalidad, no incrementa el riesgo de tumores de mama y reduce significativamente las probabilidades de sufrir cáncer de ovario y de útero", documentan los expertos. Creen, además, que "la posibilidad de tromboembolismo venoso que se ha asociado a su uso debe ser tenido en cuenta antes de su recomendación por lo que se debe considerar siempre la historia clínica de cada paciente".
Pese a todos los argumentos esgrimidos, "la Iglesia Católica condena el uso de todas las formas de anticonceptivos, a excepción de la abstinencia como indica el Papa Pablo VI en la 'Humanae Vitae' en 1968. Aunque la encíclica no menciona a las monjas, que deberían ser libres para hacer uso de la píldora con el fin de protegerse de los riesgos de la nuliparidad. Máxime porque en el documento se afirma que la 'Iglesia no considera ilegales los medios terapéuticos que se consideren necesarios para curar enfermedades, aunque estos también tengan un efecto anticonceptivo", agregan los científicos Britt y Short.
En su opinión, la Iglesia Católica podría hacer que la "píldora fuera de libre disposición para las religiosas, con el fin de reducir el riesgo de las 'plagas' malditas: los cánceres de ovario y útero y dar así a las monjas el reconocimiento que se merecen ante esta difícil situación".
**Publicado en "EL MUNDO"
Este es el motivo que ha animado a Kara Britt, del Programa de Investigación de Cáncer de Mama y de Próstata de la Universidad Monash y a Roger Short, de la Universidad de Melbourne (ambas en Australia), a defender en un artículo de opinión que este colectivo use la píldora anticonceptiva por motivos de salud. "Hoy en día, en todo el mundo, hay 94.790 monjas que siguen arriesgando su salud por su castidad, debido a que padecen los peligros de la nuliparidad: más probabilidades de cáncer de mama, de ovario y de útero", reconocen en el último 'The Lancet'.
-Por no tener hijos
Estudios previos llevados a cabo entre 1900 y 1954 en EEUU con 31.658 monjas católicas mostraron que las religiosas tienen más probabilidades de morir por cualquiera de los tumores ginecológicos anteriormente señalados cuando se las compara con la población general. Posteriormente, en 1970, salían a la luz las primeras investigaciones que encontraron que las mujeres que han dado a luz tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer de mama en comparación con las que no tienen hijos.
"Y las madres están aún más protegidas si tienen su primer vástago a una edad temprana y, además, le dan de mamar. Estos factores reproductivos se han relacionado ahora también con el cáncer de ovario y el de útero", señalan los científicos australianos.
Las mujeres nulíparas tienen un mayor número de ciclos menstruales "debido a la ausencia de embarazos y de lactancia y este aumento del número de ciclos afecta al riesgo de cáncer", agregan.
De hecho, investigaciones epidemiológicas sobre tumores mamarios han encontrado una relación directa entre los ciclos menstruales y el cáncer femenino más frecuente. "Las mujeres que experimentan la menarquia (primera menstruación) antes de los 12 años tienen un riesgo ligeramente superior de cáncer de mama que las que la tienen a los 15. Igualmente, las probabilidades de desarrollar la enfermedad se incrementan en un 17% por cada retraso de cinco años en la llegada de la menopausia", reza el ensayo.
-Efectos 'saludables' de la píldora
A estas evidencias se suman dos investigaciones que han puesto en evidencia los efectos sobre la salud del consumo de anticonceptivos. "Así, la píldora reduce significativamente las cifras totales de mortalidad, no incrementa el riesgo de tumores de mama y reduce significativamente las probabilidades de sufrir cáncer de ovario y de útero", documentan los expertos. Creen, además, que "la posibilidad de tromboembolismo venoso que se ha asociado a su uso debe ser tenido en cuenta antes de su recomendación por lo que se debe considerar siempre la historia clínica de cada paciente".
Pese a todos los argumentos esgrimidos, "la Iglesia Católica condena el uso de todas las formas de anticonceptivos, a excepción de la abstinencia como indica el Papa Pablo VI en la 'Humanae Vitae' en 1968. Aunque la encíclica no menciona a las monjas, que deberían ser libres para hacer uso de la píldora con el fin de protegerse de los riesgos de la nuliparidad. Máxime porque en el documento se afirma que la 'Iglesia no considera ilegales los medios terapéuticos que se consideren necesarios para curar enfermedades, aunque estos también tengan un efecto anticonceptivo", agregan los científicos Britt y Short.
En su opinión, la Iglesia Católica podría hacer que la "píldora fuera de libre disposición para las religiosas, con el fin de reducir el riesgo de las 'plagas' malditas: los cánceres de ovario y útero y dar así a las monjas el reconocimiento que se merecen ante esta difícil situación".
**Publicado en "EL MUNDO"
Acupuncture may ease severe nerve pain associated with cancer treatment
Acupuncture may help ease the severe nerve pain associated with certain cancer drugs, suggests a small preliminary study published in Acupuncture in Medicine. Cancer patients treated with taxanes, vinca alkaloids, or platinum compounds can develop a condition known as chemotherapy induced peripheral neuropathy, or CIPN for short, as a by-product of their treatment. These powerful drugs can damage peripheral nerves, particularly in the calves and feet, which can result in severe nerve pain and/or difficulty walking. As yet, there is no effective antidote.
Out of a total of 192 patients with peripheral neuropathy eligible for inclusion in the study, 11 had developed their symptoms during a course of chemotherapy for various types of cancer. Six of these patients agreed to undergo acupuncture; the other five served as a comparison group.
Twenty needles were inserted at prescribed points and depths and left in place for 20 minutes during each of the 10 sessions. These were delivered over a period of three months by a senior doctor, who had been fully trained in acupuncture and had used the technique for 20 years.
Nerve conduction studies, to assess the signalling speed and intensity of two nerves in the same calf were carried out before acupuncture and again six months after chemotherapy in the six volunteers. The same studies on patients in the comparison group were carried out after they had completed their chemotherapy and then again six months later.
At the second neurological assessment, patients in both groups were asked to state whether they thought their condition had changed or stayed the same.
Clinical examination showed that all the patients had a mixture of numbness on touch and nerve pain, while nerve conduction studies showed evidence of damage to the sural nerve.
In those given acupuncture, both the speed and the intensity of the nerve signalling improved in five out of the six patients. And these same patients said their condition had improved. Among those in the comparison group, speed remained the same in three, fell in one, and improved in one. Intensity remained the same in one, improved in two, and decreased in two.
The authors point to previous research, which suggests that acupuncture may boost blood flow in the legs, which may in turn aid the repair of nerve damage.
"The data suggest that acupuncture has a positive effect on CIPN, as measured by objective parameters [nerve conduction studies]," write the authors, adding that their results are similar to those found in patients with nerve damage caused by diabetes and those with peripheral neuropathy of unknown cause.
They conclude that the results of this pilot study are "encouraging," and merit further investigation in a larger trial.
*Source: BMJ-British Medical Journal
Out of a total of 192 patients with peripheral neuropathy eligible for inclusion in the study, 11 had developed their symptoms during a course of chemotherapy for various types of cancer. Six of these patients agreed to undergo acupuncture; the other five served as a comparison group.
Twenty needles were inserted at prescribed points and depths and left in place for 20 minutes during each of the 10 sessions. These were delivered over a period of three months by a senior doctor, who had been fully trained in acupuncture and had used the technique for 20 years.
Nerve conduction studies, to assess the signalling speed and intensity of two nerves in the same calf were carried out before acupuncture and again six months after chemotherapy in the six volunteers. The same studies on patients in the comparison group were carried out after they had completed their chemotherapy and then again six months later.
At the second neurological assessment, patients in both groups were asked to state whether they thought their condition had changed or stayed the same.
Clinical examination showed that all the patients had a mixture of numbness on touch and nerve pain, while nerve conduction studies showed evidence of damage to the sural nerve.
In those given acupuncture, both the speed and the intensity of the nerve signalling improved in five out of the six patients. And these same patients said their condition had improved. Among those in the comparison group, speed remained the same in three, fell in one, and improved in one. Intensity remained the same in one, improved in two, and decreased in two.
The authors point to previous research, which suggests that acupuncture may boost blood flow in the legs, which may in turn aid the repair of nerve damage.
"The data suggest that acupuncture has a positive effect on CIPN, as measured by objective parameters [nerve conduction studies]," write the authors, adding that their results are similar to those found in patients with nerve damage caused by diabetes and those with peripheral neuropathy of unknown cause.
They conclude that the results of this pilot study are "encouraging," and merit further investigation in a larger trial.
*Source: BMJ-British Medical Journal
Los hombres piensan 19 veces al día en sexo según un estudio
Es una leyenda urbana: los hombres no piensan en sexo una vez cada siete segundos. Si así fuera, acumularían más de 8.000 'sueños' de este tipo en tan sólo 16 horas. Según un estudio realizado en la Universidad Estatal de Ohio (EEUU), estos menesteres ocupan su cabeza unas 19 veces al día y las de las mujeres unas 10.
Por si aún lo dudaba alguien, queda claro que ellos piensan más en sexo, pero no es el único tema al que dedican más tiempo. También se acuerdan más de otras necesidades físicas como comer y dormir. Los hombres piensan en comida unas 18 veces al día (ellas, 15) y unas 11 en el descanso (ellas, ocho).
Al comentar estos resultados con Manuel Lucas, presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología, argumenta: "Por una cuestión cultural, la mujer se siente más responsable de las necesidades de los demás (las comidas y el descanso de sus hijos, maridos, padres, etc.) y el hombre está más acostumbrado a pensar en sus propias necesidades".
La psicóloga Terri Fisher y su equipo analizaron los pensamientos de un grupo de estudiantes (entre los 18 y 25 años). Por un lado los hombres (163) y por otro las mujeres (120), recibieron una especie de contador que debían pulsar cada vez que pensaran en uno de los tres temas que se les había asignado: sexo (fantasías, imágenes eróticas, recuerdos, etc.), comida (sensación de hambre, sed, picoteo, cocina...) o descanso (sueño, siesta, ir a la cama a dormir...). Así estuvieron una semana.
Estos resultados, junto con los cuestionarios psicológicos (comportamientos, niveles de deseo, opinión sobre el sexo, hábitos, orientaciones...), llevaron a los investigadores a concluir que "entre los hombres y las mujeres no sólo existe diferencia a la hora de pensar en sexualidad, también en la comida o el sueño". Así lo refleja el estudio, que se publicará en enero en la revista 'Journal of Sex Research'.
-La diferencia no es especialmente significativa
Aunque, tal y como recalca la principal autora de la investigación, la diferencia no es especialmente significativa. De hecho, estos datos desmitifican de alguna manera el hecho de que por ser hombre se piense mucho más en sexo. "Depende de otras cuestiones biológicas".
El especialista español, que también es secretario general de la Academia Internacional de Sexología Medica, está de acuerdo. "El pensamiento y el impulso sexual depende de la biología, del curriculum personal a nivel psicológico, de lo que ha pasado y cómo ha sido educada y de todo el proceso de sexuación (que conlleva elementos biológicos, socioculturales y educativos). En este aspecto, cada persona es única e irrepetible, por lo que es difícil generalizar y separar entre hombres y mujeres, rubios y morenos, etc.".
Además, agrega el doctor Lucas, el problema de estos estudios es que se reduce la sexualidad a nivel genital. Sin embargo, "también son esenciales los besos, las caricias, los abrazos, la necesidad de sentirse querido, el contacto de piel con piel...". Incluyendo todos estos aspectos, seguramente "la diferencia de pensamiento sexual sea mucho menor entre hombres y mujeres". Si, en general, es algo más elevado en ellos, es "simple y meramente por cuestiones hormonales".
**Publicado en "EL MUNDO"
Por si aún lo dudaba alguien, queda claro que ellos piensan más en sexo, pero no es el único tema al que dedican más tiempo. También se acuerdan más de otras necesidades físicas como comer y dormir. Los hombres piensan en comida unas 18 veces al día (ellas, 15) y unas 11 en el descanso (ellas, ocho).
Al comentar estos resultados con Manuel Lucas, presidente de la Sociedad Española de Intervención en Sexología, argumenta: "Por una cuestión cultural, la mujer se siente más responsable de las necesidades de los demás (las comidas y el descanso de sus hijos, maridos, padres, etc.) y el hombre está más acostumbrado a pensar en sus propias necesidades".
La psicóloga Terri Fisher y su equipo analizaron los pensamientos de un grupo de estudiantes (entre los 18 y 25 años). Por un lado los hombres (163) y por otro las mujeres (120), recibieron una especie de contador que debían pulsar cada vez que pensaran en uno de los tres temas que se les había asignado: sexo (fantasías, imágenes eróticas, recuerdos, etc.), comida (sensación de hambre, sed, picoteo, cocina...) o descanso (sueño, siesta, ir a la cama a dormir...). Así estuvieron una semana.
Estos resultados, junto con los cuestionarios psicológicos (comportamientos, niveles de deseo, opinión sobre el sexo, hábitos, orientaciones...), llevaron a los investigadores a concluir que "entre los hombres y las mujeres no sólo existe diferencia a la hora de pensar en sexualidad, también en la comida o el sueño". Así lo refleja el estudio, que se publicará en enero en la revista 'Journal of Sex Research'.
-La diferencia no es especialmente significativa
Aunque, tal y como recalca la principal autora de la investigación, la diferencia no es especialmente significativa. De hecho, estos datos desmitifican de alguna manera el hecho de que por ser hombre se piense mucho más en sexo. "Depende de otras cuestiones biológicas".
El especialista español, que también es secretario general de la Academia Internacional de Sexología Medica, está de acuerdo. "El pensamiento y el impulso sexual depende de la biología, del curriculum personal a nivel psicológico, de lo que ha pasado y cómo ha sido educada y de todo el proceso de sexuación (que conlleva elementos biológicos, socioculturales y educativos). En este aspecto, cada persona es única e irrepetible, por lo que es difícil generalizar y separar entre hombres y mujeres, rubios y morenos, etc.".
Además, agrega el doctor Lucas, el problema de estos estudios es que se reduce la sexualidad a nivel genital. Sin embargo, "también son esenciales los besos, las caricias, los abrazos, la necesidad de sentirse querido, el contacto de piel con piel...". Incluyendo todos estos aspectos, seguramente "la diferencia de pensamiento sexual sea mucho menor entre hombres y mujeres". Si, en general, es algo más elevado en ellos, es "simple y meramente por cuestiones hormonales".
**Publicado en "EL MUNDO"
Anuncian en EEUU un preservativo con Viagra
Puede que a finales del año Papá Noel cargue en su saco un nuevo regalo: el 'condón viagra'. Su diferencia respecto al preservativo convencional es que contiene una sustancia vasodilatadora que ayuda a los hombres a mantener su erección durante el coito.
El reto de esta novedad, según declaraba al periódico 'The Wall Street Journal' un portavoz del laboratorio que lo ha desarrollado -Futura Medical-, "era conseguir un producto vasodilatador estable (un gel registrado como Zanifil) que no perjudicara la goma del preservativo, teniendo en cuenta que muchos pueden dañar el látex con gran facilidad".
Al utilizar el condón, el pene entra en contacto con la dosis farmacológica depositada en el extremo del producto. De esta forma, se pretende incrementar el flujo sanguíneo del pene, lo que en principio provoca una mayor firmeza del miembro y una mayor duración de dicha erección.
Los resultados se evaluaron en un estudio que comparó el nuevo preservativo con los tradicionales. Según la compañía, "los voluntarios preferían el nuevo condón. Un porcentaje significativo de hombres decía que el 'condón azul' le reportaba mayor erección y gran parte de las mujeres encuestadas aseguraba que su experiencia sexual había sido más duradera".
La compañía británica espera que en menos de un mes la Comisión Europea autorice su comercialización. El nuevo modelo de condón se comercializaría por Reckitt Benckiser Group, responsable de la marca Durex. Su objetivo: acabar con las excusas de los hombres para no utilizar preservativos. Muchos se quejan de que sus erecciones se reducen y esta pdoría ser la solución.
Una vez se lance en Europa este producto que, por el momento, se llama CSD500, la compañía espera obtener el permiso de EEUU
El reto de esta novedad, según declaraba al periódico 'The Wall Street Journal' un portavoz del laboratorio que lo ha desarrollado -Futura Medical-, "era conseguir un producto vasodilatador estable (un gel registrado como Zanifil) que no perjudicara la goma del preservativo, teniendo en cuenta que muchos pueden dañar el látex con gran facilidad".
Al utilizar el condón, el pene entra en contacto con la dosis farmacológica depositada en el extremo del producto. De esta forma, se pretende incrementar el flujo sanguíneo del pene, lo que en principio provoca una mayor firmeza del miembro y una mayor duración de dicha erección.
Los resultados se evaluaron en un estudio que comparó el nuevo preservativo con los tradicionales. Según la compañía, "los voluntarios preferían el nuevo condón. Un porcentaje significativo de hombres decía que el 'condón azul' le reportaba mayor erección y gran parte de las mujeres encuestadas aseguraba que su experiencia sexual había sido más duradera".
La compañía británica espera que en menos de un mes la Comisión Europea autorice su comercialización. El nuevo modelo de condón se comercializaría por Reckitt Benckiser Group, responsable de la marca Durex. Su objetivo: acabar con las excusas de los hombres para no utilizar preservativos. Muchos se quejan de que sus erecciones se reducen y esta pdoría ser la solución.
Una vez se lance en Europa este producto que, por el momento, se llama CSD500, la compañía espera obtener el permiso de EEUU
Follow-up study finds prolonged fatigue for those who had chemotherapy for breast cancer
In a follow-up study, researchers at Moffitt Cancer Center and colleagues have found that patients who receive chemotherapy for breast cancer might experience prolonged fatigue years after their therapy. The new study, published in the American Cancer Society's current issue of Cancer, is a follow-up to a study on fatigue and chemotherapy and radiotherapy for breast cancer Moffitt researchers published in Cancer in 2007. "Fatigue is among the most common symptoms reported by women who are treated for breast cancer," said study corresponding author Paul B. Jacobsen, Ph.D., program leader for Health Outcomes and Behavior at Moffitt.
The 2007 study found that immediately following treatment fatigue was greater in women who had received chemotherapy than in patient groups composed of women who had received both chemotherapy and radiotherapy, radiotherapy alone, or in groups with no cancer history. Six months after treatment, women in the chemotherapy alone group reported more fatigue than the combination therapy group, the radiotherapy group, or the non-cancer group.
"On the basis of our 2007 study and the results of other studies, we hypothesized that fatigue in the group receiving chemotherapy would diminish over a three-year follow-up period, yet possibly remain higher than fatigue levels for women who had received radiation, combination therapy, or those with no history of cancer," explained Jacobsen.
The recently published follow-up study was composed of 205 patients who had received chemotherapy compared with 193 women in a control group with no history of cancer. The controls were within five years of age of the cancer patients and lived in the same zip codes as their partner cancer patients. The average age for both groups was 55. Fatigue levels were measured at six months and 42 months.
Their new findings, however, contradicted the expectation that patients receiving chemotherapy would, overtime, experience less fatigue and eventually see their fatigue levels diminish to equal the levels of women in the other two groups.
"Contrary to our expectations, fatigue did not diminish over time for patients in the chemotherapy group," said Jacobsen, who studies the behavioral and psychosocial aspects of cancer, cancer treatment, outcomes, and cancer survivorship. "In some cases, fatigue worsened, and that finding is not consistent with prior research."
Among the possible factors influencing the long-term or worsening fatigue included the potential for weight gain, common among patients who receive chemotherapy and who, according to the researchers, rarely return to their pre-treatment weight.
One variable affecting prolonged or worsening fatigue might involve supportive care, suggested the researchers.
"This finding has important implications for patient education and for fatigue monitoring during follow-up," concluded Jacobsen. "Our results should inform patient education efforts when patients receiving chemotherapy are often told that their fatigue will gradually diminish following treatment. Health care providers may want to communicate to their patients who have received chemotherapy that their fatigue may not improve over time and may worsen."
The researchers concluded that patients should be informed about interventions known to be effective against fatigue post-treatment, such as exercise and cognitive behavior therapy.
**Source: H. Lee Moffitt Cancer Center & Research Institute
The 2007 study found that immediately following treatment fatigue was greater in women who had received chemotherapy than in patient groups composed of women who had received both chemotherapy and radiotherapy, radiotherapy alone, or in groups with no cancer history. Six months after treatment, women in the chemotherapy alone group reported more fatigue than the combination therapy group, the radiotherapy group, or the non-cancer group.
"On the basis of our 2007 study and the results of other studies, we hypothesized that fatigue in the group receiving chemotherapy would diminish over a three-year follow-up period, yet possibly remain higher than fatigue levels for women who had received radiation, combination therapy, or those with no history of cancer," explained Jacobsen.
The recently published follow-up study was composed of 205 patients who had received chemotherapy compared with 193 women in a control group with no history of cancer. The controls were within five years of age of the cancer patients and lived in the same zip codes as their partner cancer patients. The average age for both groups was 55. Fatigue levels were measured at six months and 42 months.
Their new findings, however, contradicted the expectation that patients receiving chemotherapy would, overtime, experience less fatigue and eventually see their fatigue levels diminish to equal the levels of women in the other two groups.
"Contrary to our expectations, fatigue did not diminish over time for patients in the chemotherapy group," said Jacobsen, who studies the behavioral and psychosocial aspects of cancer, cancer treatment, outcomes, and cancer survivorship. "In some cases, fatigue worsened, and that finding is not consistent with prior research."
Among the possible factors influencing the long-term or worsening fatigue included the potential for weight gain, common among patients who receive chemotherapy and who, according to the researchers, rarely return to their pre-treatment weight.
One variable affecting prolonged or worsening fatigue might involve supportive care, suggested the researchers.
"This finding has important implications for patient education and for fatigue monitoring during follow-up," concluded Jacobsen. "Our results should inform patient education efforts when patients receiving chemotherapy are often told that their fatigue will gradually diminish following treatment. Health care providers may want to communicate to their patients who have received chemotherapy that their fatigue may not improve over time and may worsen."
The researchers concluded that patients should be informed about interventions known to be effective against fatigue post-treatment, such as exercise and cognitive behavior therapy.
**Source: H. Lee Moffitt Cancer Center & Research Institute
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