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28 December 2011

Hypothalamus Changes: Obesity Alters The Brain Area Involved In Body Weight Control

The number of people with one or more of the adverse complications of obesity, including type 2 diabetes and heart disease is rapidly increasing. Drugs designed to treat obesity have shown limited efficacy and have been associated with serious side effects, largely because we have limited understanding of the effects of obesity on our natural mechanisms of body weight control. For example, while great strides have been made in our understanding of how the brain controls our desire to feed, as well as the processes underlying the balancing of energy intake and expenditure, little is known about how the are altered by obesity. Two independent groups of researchers have now generated data that begin to address this issue. read more

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El 32% de los españoles no ha ido al dentista desde hace más de un año según un informe

El 32% de los españoles asegura que no ha ido al dentista desde hace más de un año, según se ha extraído del 'II Estudio Internacional Bupa Health Pulse: Salud Dental' realizado por Bupa, la empresa matriz de Sanitas. A pesar de que los odontólogos recomiendan acudir a la consulta del especialista al menos una vez al año, casi un tercio de la población no cumple esta premisa.
El dato de baja asistencia al dentista desciende aún más (13%) si se cuantifican los pacientes que acuden cada seis meses. Este hecho se hace aún más llamativo al conocerse que el 37% de los ciudadanos ha tenido problemas bucales en 2011.
Estos datos se desprenden de una encuesta en la que han participado 1.048 españoles. En el mundo, se realizaron 13.373 entrevistas on-line en otros 11 países (Reino Unido, Australia, México, India, EEUU Brasil, China, Nueva Zelanda, Arabia Saudí, Tailandia y Hong Kong).
Estratificando los resultados obtenidos, se identifica a las mujeres como las más responsables por su salud bucal, ya que el 68% de ellas sí ha pasado una revisión dental este curso, mientras que los hombres sólo lo han hecho en un 61%. Sin embargo, el dato más preocupante es que hay un 11% de personas que no van al dentista desde hace cuatro años o más.
En cuanto a las franjas de edad, los que más han visitado al odontólogo han sido los españoles de entre 55 y 64 años, que lo han hecho en un 74%. La otra cara de la moneda la representan los jóvenes de entre 25 y 34 años, que sólo han acudido a la consulta en un 56% de los casos.

-Unos dientes sanos mejoran la salud
A pesar de todos estos datos, que reflejan el poco cuidado por la salud dental que tienen los españoles, estos consideran en un 90% de los casos que unos dientes sanos mejoran el estado de salud. En este aspecto sigue siendo la mujer la más preocupada por su dentadura.
Los expertos del Grupo Sanitas recomiendan una buena higiene para prevenir la aparición de problemas como caries, llagas en la boca, hipersensibilidad dental o molestias en las encías. Por ello, indican que, además del cepillado y la seda dental habitual, conviene añadir una limpieza profesional en la consulta del dentista -circunstancia que sólo se produce en un 53/ de los pacientes.
Además, también es necesario seguir una buena alimentación en la que la fruta y la verdura adquieran un gran protagonismo. Por otra parte, dejar de fumar es un paso necesario para tener una buena salud dental, ya que dos de cada cinco de los españoles que se declaran fumadores aseguran haber sufrido problemas dentales en los últimos meses.

**"EUROPA PRESS"

The High Cost of Failing Artificial Hips

Medical and legal experts estimate the hip failures may cost taxpayers, insurers, employers and others billions of dollars in coming years, contributing to the soaring cost of health care. The financial fallout is expected to be unusually large and complex because the episode involves a class of products, not a single device or just one company.
The case of Thomas Dougherty represents one particularly costly example. He spent five months this year without a left hip, largely stuck on a recliner watching his medical bills soar.
In August, Mr. Dougherty underwent an operation to replace a failed artificial hip, but his pelvis fractured soon afterward. The replacement hip was abandoned and then a serious infection set in. Some of the bills: $400,776 in charges related to hospitalizations, and $28,081 in doctors’ bills.
“I’m sitting here on a La-Z-Boy meant for someone who is 80 and I’m 55,” said Mr. Dougherty, who lives in Groveland, Ill., and works at Caterpillar, the heavy equipment manufacturer. His bills are “five times as much” as he paid for his home.
The so-called metal-on-metal hips like Mr. Dougherty’s, ones in which a device’s ball and joint are made of metal, are failing at high rates within a few years instead of lasting 15 years or more, as artificial joints normally do. The wear of metal parts against each other is generating debris that is damaging tissue and, in some cases, crippling patients.
The incidents have set off a financial scramble. Recently, lawsuits and complaints against makers of all-metal replacement hips passed the 5,000 mark. Insurers are alerting patients that they plan to recover their expenses from any settlement money that patients receive. Medicare is also expected to try to recover its costs.
While his insurer has covered his bills so far, Mr. Dougherty said he was preparing to sue his surgeon, who may have implanted the device incorrectly, and Johnson & Johnson, which produced his artificial hip, to help recoup some of the insurer’s money.
“All these payers want to be paid back,” said Matt Garretson, the founding partner of the Garretson Resolution Group, a firm in Cincinnati that manages product liability cases.
Until a recent sharp decline, all-metal implants accounted for nearly one-third of the estimated 250,000 hip replacements performed each year in the United States. Some 500,000 patients have received an all-metal replacement hip, according to one estimate. A new study found that no new artificial hip or knee introduced during a recent five-year period — implants that included some of the all-metal hips — were more durable than older devices, and 30 percent were worse.
One troubled all-metal model, implanted in 40,000 patients in the United States, was recalled last year by the DePuy division of Johnson & Johnson. As of October, some 3,500 patients had filed a lawsuit involving that device.
There is no data on the number of all-metal hips that have failed prematurely in this country because the outcomes of orthopedic procedures are not formally tracked by the government or private companies.
But extrapolating from overseas data and the estimate of metal hip use here, tens of thousands of patients in the United States may have to undergo operations over the next decade to replace the implants, said Dr. Art Sedrakyan, a researcher at Weill Cornell Medical College of Cornell University, who is studying the hip problem.
A decade ago, Sulzer Orthopedics paid a record $1 billion to settle claims by 6,800 patients who received artificial hips and knees that were contaminated with industrial oil during the manufacturing process. “We have been dwarfed by this,” said Teresa Ford, a lawyer who worked at Sulzer at the time and is now in private practice.
Device producers have taken differing stances to covering patient expenses. Zimmer Holdings, which says its all-metal implants are safe, has settled hundreds of patient claims, lawyers involved in those cases say. Also, DePuy is covering costs related to the device it recalled last year, the A.S.R., or Articular Surface Replacement.
DePuy would not comment on how much it had paid in recall-related costs. But a spokeswoman, Mindy Tinsley, said in a statement that DePuy was working with patients and insurers.

**Published in "The New York Times"

Las personas obesas muestran un patrón de lesiones en el hipotálamo

Los roedores y las personas obesas muestran un patrón de lesiones en el hipotálamo, una estructura cerebral relacionada con el apetito y el balance de energía. Dos estudios publicados esta semana en 'The Journal of Clinical Investigation' constatan la presencia de 'cicatrices' en algunos núcleos de esta región y una disminución del recambio neuronal.
La obesidad provoca cambios en el organismo que van más allá del depósito excesivo de grasa. Las personas que la padecen, así como los animales, sufren alteraciones en los sistemas de mantenimiento del balance energético y experimentan inflamación en los tejidos -cosa que les predispone a varias enfermedades-. Ambos fenómenos podrían estar relacionados aunque falta saber cómo.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Washington (Seatle, EEUU) ha analizado la aparición de inflamación en el hipotálamo de roedores con obesidad inducida por la dieta y ha observado que los signos de inflamación aparecen durante las primeras 24 horas del inicio de la alimentación rica en grasas.
Aunque estos cambios son incialmente una respuesta de protección y se pueden revertir con un cambio en la dieta, los autores confirmaron que si se mantenía la ingesta de grasa la inflamación se volvía permanente. Además, observaron también un aumento de la gliosis o, lo que es lo mismo, la proliferación de astrocitos como respuesta a la aparición de daños en el tejido nervioso; una especie de 'cicatriz'.
Este último fenómeno, constatado en el hipotálamo de los roedores, también se vio en humanos, que mostraban signos de gliosis en una resonancia magnética. Estas pruebas "sugieren que la obesidad, tanto en personas como en ratones, está asociada con daño neuronal en una región del cerebro crucial para el control del peso", indican los autores.
Otro estudio, publicado en la misma revista y firmado por investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Centar y la Escuela de Medicina de Harvard (ambos en EEUU), muestra cambios en el hipotálamo que complementan a los anteriores. En este caso, los responsables se centraron en el recambio neuronal de uno de los núcleos hipotalámicos que controlan el peso y el apetito (el núcleo arcuato).
Trabajando con ratones, observaron que las neuronas implicadas en la regulación del balance de energía son sustituídas, en condiciones normales, cada cuatro a 12 semanas. Pero, como explica el trabajo, "la remodelación de estas neuronas hipotalámicas está suprimida en los roedores con obesidad inducida por la dieta".
Aunque las causas de este fenómeno no están claras, los autores señalan que "debe desempeñar un papel en la disfunción hipotalámica observada en la obesidad" y sugieren, además, que las alteraciones que esta enfermedad provoca en el cerebro "van más allá de cambios en la actividad de las neuronas existentes e implican la regulación de los circuitos nerviosos".

**Publicado en "EL MUNDO"

Women with celiac disease suffer from depression, disordered eating

Women with celiac disease -- an autoimmune disorder associated with a negative reaction to eating gluten -- are more likely than the general population to report symptoms of depression and disordered eating, even when they adhere to a gluten-free diet, according to researchers at Penn State, Syracuse University and Drexel University. People with celiac disease often suffer from abdominal pain, constipation, decreased appetite, diarrhea, nausea and vomiting in response to ingesting gluten. The disease affects somewhere between one in 105 to one in 1,750 people in the United States and is typically controlled by avoiding gluten-containing foods such as those made with wheat, barley and rye.
"It is easy to see how people who are not managing their disease well can frequently feel unwell and, therefore, be more stressed and have higher rates of depression," said Josh Smyth, professor of biobehavioral health and medicine, Penn State, "But researchers had not carefully looked at whether people who are effectively managing celiac disease exhibit a greater risk for such difficulties."
Smyth and his colleagues used a Web-mediated survey to assess a range of physical, behavioral and emotional experiences in 177 American women over the age of 18 who reported a physician-provided diagnosis of celiac disease. The survey questions explored respondents' levels of adherence to a gluten-free diet and assessed various symptoms of celiac disease, how physical symptoms interfere with functioning, the respondents' experience and management of stressful situations, symptoms of clinical depression, and frequency of negative thoughts and behaviors associated with eating and body image.
The results are posted online and will appear in a future issue of Chronic Illness.
"We found that most participants frequently adhered to a gluten-free diet, and this greater compliance with diet was related to increased vitality, lower stress, decreased depressive symptoms and greater overall emotional health," said Smyth. "However, even those people who were managing their illness very well reported higher rates of stress, depression and a range of issues clustered around body dissatisfaction, weight and shape when compared to the general population."
Smyth noted that he and his colleagues did not survey people without celiac disease; rather, they compared their results to those previously determined for the non-celiac population.
It is understandable to find that women with celiac disease tend to suffer from what is typically characterized as disordered eating, given that the focus of celiac-disease management is to pay careful attention to what and how one eats, said Smyth.
"What we don't know is what leads to what and under what circumstances," he said. "It's likely that the disease, stress, weight, shape and eating issues, and depression are interconnected. But we don't know if women with both higher stress and have celiac disease are more likely to develop symptoms of disordered eating and then become depressed, or if women with celiac disease are depressed and then become stressed, which leads to disordered eating. In the future, we plan to investigate the temporal sequence of these symptoms."
The team's results may have implications for people with food allergies, diabetes and Crohn's disease, a form of inflammatory bowel disease, as well as celiac disease, according to Smyth.
"Going out to eat with friends or to a holiday potluck is a much different experience for these people because they have to be vigilant and monitor their diets," he said. "They may feel that they are a burden on a host or hostess. In many cases the only treatment option they are given is to manage their diets. I think we need to educate patients at diagnosis or post-diagnosis about some of the other associated difficulties they might experience and provide strategies for how to better manage those things. I am a proponent of elaborating our treatment models to not just address diseases, but also to address the psychological, social and behavioral aspects of disease as well, as they can influence disease outcomes and the well being of patients."
Other researchers on this project include Danielle Arigo, graduate student, Syracuse University, and Alicia Anskis, graduate student, Drexel University.

**Source: Penn State

EEUU alertó sobre los implantes PIP hace una década



Diez años antes de que las autoridades francesas decidieran retirar el mercado los implantes mamarios de la compañía PIP, Estados Unidos ya había alertado de sus riesgos. A comienzos del años 2000, la agencia estadounidense del medicamento (FDA) ordenó una inspección en la planta donde se fabricaban los implantes, en la ciudad La Seyne Sur Mer. Tras la inspección, el dueño de la compañía, Jean Claude Mas, recibió una carta en la que se notificaban, al menos, once irregularidades en el proceso de fabricación y se aseguraba que los implantes estaban «adulterados».
La investigación estadounidense coincidía con más de un centenar de reclamaciones en varias partes del mundo por complicaciones con estos implantes mamarios, roturas e infecciones. Los resultados no transcendieron, aunque Estados Unidos dejó de utilizar en mayo de 2000 las prótesis de silicona de esta marca por sus riesgos.
En Francia y en el resto de países europeos siguieron implantándose. Eran más baratas que el resto implantes en el mercado y gozaban del sello de calidad de la CE. Hasta marzo de 2010 Europa no decidió apartarlas de la comercialización. Lo hacía tras detectar un alarmante índice de roturas y comprobar que el material de relleno era un gel de silicona con características diferentes a las que el fabricante confesaba.
«Iniciativa capitalista»
PIP fue fundada en 1991. Mas tuvo que cerrarla cuando sus implantes fueron retirados del mercado. Pero durante el tiempo que estuvo operativa se convirtió en la tercera mayor empresa del sector, con unas ventas de 300.000 implantes mamarios en más de 60 países. Más del 90 por ciento de las prótesis se colocaron en países latinoamericanos y europeos.
Ahora su dueño, en busca y captura por la Interpol, asegura que está preparado para responder ante los tribunales. Aunque hasta la fecha no ha habido ninguna imputación formal por este tema, algunas fuentes sostienen que el tribunal de Marsella podría acusar a cuatro empleados de la compañía por fraude. Jean Claude Mas también podría ser investigado por homicidio involuntario, si se relaciona la muerte de una mujer por cáncer con la implantación de estas prótesis.
A través de su abogado, el dueño de la compañía ha admitido que utilizó geles de silicona sin licencia y cinco veces más baratos que los habituales para hacer frente a las dificultades financieras de la compañía y a la «fuerte competencia». El abogado Yves Haddad reconoce que su cliente actuó con el único fin de incrementar sus beneficios, pero señaló que esa «iniciativa capitalista» solo puede ser reprobada desde un punto de vista moral o como «una falta» en el respeto a las normas sanitarias.
La empresa utilizaba dos productos, un gel de silicona conforme a las normas francesas y otro producto, fabricado por PIP, que no las seguía con el que se fabricó el 80% de los implantes. «Lo hicieron para tener más beneficios», dijo el letrado, quien señaló que en una sociedad capitalista «estas cosas se hacen».
Su abogado insiste en que «no era un producto nocivo». ¿Se ha demostrado científicamente que (los implantes mamarios) eran peligrosos?. No», aseguró a France Info Yves Haddad. Lo cierto es que las prótesis se rompían y la silicona se infiltraba. Al menos ocho mujeres desarrollaron un cáncer.



**Publicado en "ABC"

27 December 2011

Baxter recuerda en su 80 aniversario su logro al comercializar el primer riñón artificial



Baxter ha cumplido 80 años desde su puesta en marcha. Durante este tiempo, la compañía ha logrado el primer riñón artificial comercializado, las primeras medicinas premezcladas, el primer concentrado de factor VIII para el tratamiento de la hemofilia, el primer sistema 'sin aguja' para terapias intravenosas, la primera bolsa triple para nutrición parenteral total y la primera vacuna pandémica de gripe A producida con tecnología de cultivo celular.
"La celebración de este 80 aniversario es un momento para mirar nuestro pasado con orgullo y nuestro futuro con optimismo pues el legado innovador de Baxter sigue siendo la clave para nuestro éxito", el director general de Baxter para España y Portugal, Luigi Antoniazzi (foto).
La compañía ha desarrollado medicamentos y dispositivos médicos que han mejorado la vida de millones de personas. Baxter comercializa sus productos en más de un centenar de países y cuenta con una plantilla de cerca de 50.000 empleados en todo el mundo.
Los doctores Ralph Falk y Donald E. Baxter fabricaron 21.600 botellas de soluciones intravenosas hace 80 años y, así, se situaron como los primeros fabricantes a gran escala de estas soluciones.



**Publicado en "PM FARMA"

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