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22 January 2014

Primera franquicia de tratamientos contra el estrés y la ansiedad

La inestabilidad económica de los últimos tiempos ha provocado que las dolencias causadas por el estrés y la ansiedad estén en aumento. La mayoría de los españoles admite que estas dos enfermedades les afectan tanto en el ámbito profesional como en el personal y que el miedo a perder el empleo es una de las causas que más situaciones de estrés genera.
Nascia surgió en 2011 como compañía especializada en el ámbito de la salud, con un nuevo concepto en tratamientos personalizados y ha supuesto una alternativa real y validada a los tratamientos convencionales. Después de tres años de posicionamiento como iniciativa pionera y líder en este segmento de la salud, Nascia lanza su modelo de negocio como primera franquicia de tratamientos contra el estrés y la ansiedad.
Con una metodología propia, a través de protocolos objetivos y prácticos que responden a las demandas de la sociedad actual, el Método Nascia se fundamenta en una avanzada tecnología, con evidencia clínica, resultados demostrados y sin efectos secundarios, que analiza variables fisiológicas objetivas relacionadas con el nivel de estrés y ansiedad, las disfunciones emocionales o los problemas físicos. Ofrece objetividad, servicio, eficacia y excelencia en el trato con el cliente, las claves del éxito de Nascia.
Además, el centro Nascia completa su oferta con prestación de servicios de valor añadido como la formación especializada (manejo del estrés, habilidades sociales, autocontrol, escuela de padres, técnicas de relajación, respiración, etc.) y servicios de consultoría para empresas y colectivos (programas de entrenamiento, asesoramiento, planes de acción…), lo que supone diversificación de ingresos y mayor rentabilidad.
Nascia obtuvo el Premio a la Mejor Idea del Año 2012, en la categoría de Salud, por su Innovador Método. Ha obtenido además numerosas certificaciones y forma parte de organismos a nivel mundial y es miembro de las principales Sociedades Profesionales relacionadas con el Biofeedback y Neurofeedback, lo que garantiza la constante actualización y validación de sus tratamientos.

La franquicia Nascia
Su innovadora metodología y un mercado amplio y en crecimiento, que abarca “targets” con demandas específicas (niños y adolescentes, profesionales, mujer, mayores…), hacen de Nascia una excelente oportunidad de negocio para todos aquellos emprendedores, que compartan la filosofía de la marca.
En un contexto creciente de búsqueda del bienestar y de la mejora de la salud, iniciativas como Nascia, con técnicas eficaces y sin efectos secundarios, se adapta al perfil de muchos profesionales que quieren iniciar un negocio: psicólogos, educadores, terapeutas, entre otros.
Otra de las ventajas a destacar, para aquellos que deseen emprender este negocio, es su sencilla gestión operativa y financiera, que lo convierte en una opción válida tanto para inversores como para fórmulas de autoempleo.
Tanto la inversión inicial como los costes de explotación de la franquicia son altamente competitivos y garantizan una recuperación de la inversión rápida y una elevada rentabilidad.

Con una inversión total aproximada, según el tamaño del local, de 25.000€, el emprendedor puede poner en marcha este innovador negocio. Cuenta además con la ventaja de no tener competencia, al ofrecer una amplia variedad de tratamientos y servicios de valor añadido adicionales. Todo ello compone el enfoque de negocio exclusivo e innovador de los centros Nascia.

Libro sobre el perdón del Dr. Javier Schlatter, psiquiatra de la Clínica Universidad de Navarra



El perdón puede ser una fuente de salud. “Hay estudios que demuestran que las personas que muestran una actitud positiva ante el perdón, tienen menor patología mental, usan menos psicofármacos y tienen un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento. Eso supone que usen menos analgésicos e incluso menos servicios sanitarios”. Son palabras del psiquiatra Javier Schlatter, especialista del Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Clínica Universidad de Navarra de Navarra, experto en los trastornos de la afectividad, y autor del libro “Heridas en el corazón. El poder curativo del perdón” (Rialp Ediciones), A través de este título, Schlatter disecciona el papel y el efecto del perdón y recorre desde un punto de vista cultural, religioso, histórico y social las manifestaciones y virtudes de un valor incrustado en la naturaleza humana, que además puede mejorar nuestra calidad de vida.

- ¿Cuánto hay en este libro de su experiencia en la consulta con los pacientes?
- Es muy frecuente encontrarte en la terapia y en la ayuda psicológica con una situación en la que el paciente tiene o bien una situación presente que ha motivado el cuadro y por tanto ir a consulta, o bien, otras situaciones también muy frecuentes, en las que el paciente, también ante un cuadro depresivo, se enfrenta a situaciones que aparentemente estaban olvidadas, pero que aparecen a flote. Es el ejemplo clásico de cuando baja el agua de un pantano y aparecen las casas viejas, los árboles... Todo eso que teóricamente está oculto y que de pronto aflora y vuelve a la superficie.
- ¿De manera que la ausencia de perdón o una ofensa mal curada puede provocar que afloren psicopatías?
- Así es. Es más frecuente que una persona acuda a la consulta porque ha recibido un daño o una ofensa y no ha sabido cómo afrontarla. Eso provoca tensiones internas que se traducen en cuadros depresivos o en cuadros de ansiedad.
- Usted cuenta en el libro el caso de una familia italiana, cuyo hijo asesina a sus padres por dinero y que después de algunos años, con la ayuda de un sacerdote y tras mostrar arrepentimiento, recibe el perdón de sus dos hermanas. ¿Casos como este demuestran que el perdón puede producirse en las situaciones más extremas?
- Sí. Y aquí está una de las cuestiones que a mí me llevó a profundizar en el tema del perdón: que ante situaciones tan extremas y aparentemente imperdonables, es posible el perdón. Y este caso es terrible: un hijo que asesina a sus padres cuando ellos le daban una especial protección. Y el hijo reconoce que los mata porque quería más. Terrible.
- El hijo muestra arrepentimiento. ¿Es necesario que se dé esta circunstancia para que se produzca el perdón?
- No es necesario. Es otra de las claves interesantes. El arrepentimiento ayuda, evidentemente. Pero uno de los momentos fundamentales del proceso del perdón es cuando se produce una situación de empatía entre el ofendido y el ofensor. Los dos, en un momento dado, comparten un mal. Hay uno que ha causado ese mal al otro en forma de daño, ofensa... Y hay un momento en el que los dos comprenden que son víctimas de ese mal. El arrepentimiento ayuda, pero es muy habitual, por ejemplo, que una persona perdone a otra que ya ha fallecido, o incluso a alguien que ni siquiera sabe quién es. Ahora tenemos casos tristes de terroristas. Algunos se han arrepentido y otros no. Y hay gente capaz de perdonar a quien cree que la ofensa o el acto terrorista, en este caso, está justificado. La ausencia de arrepentimiento dificulta, pero no imposibilita el perdón. Esa es una de sus grandezas.
- El perdón muchas veces es noticia. Lo hemos visto ahora con la doctrina Parot y también con Nelson Mandela, fallecido recientemente, y que impulsó las Comisiones para la Verdad y la Reconciliación con el objetivo de superar la era Apartheid en Sudáfrica. ¿Cómo es el perdón en nuestra sociedad?
- Es un poco paradójico. Por un lado, existe toda una tendencia social al individualismo, a no querer sufrir, y por tanto, querer evitar el acercamiento al ofensor. También hay una tendencia a judicializar el perdón, es decir, vamos a arreglar lo que se ha estropeado mediante una denuncia antes de entrar en una dinámica de perdón y de diálogo. Esa tendencia existe, pero también hay una experiencia de las últimas décadas por la que no basta con una sanción o con una pena. Más allá de las consideraciones que se puedan hacer sobre la doctrina Parot, el ciudadano necesita escuchar el perdón del terrorista o del violador o del asesino. La sociedad no quiere que haya elementos dentro de ella que destruyan la unión, la paz, la convivencia. De manera que necesitamos que los ofensores reconozcan su culpa para que la sociedad pueda más allá de la pena impuesta por un tribunal. La sociedad otorga ese perdón cuando ve arrepentimiento, aunque no sea necesario. Ahora hay una sensibilidad al perdón y existe una corriente positiva hacia el perdón.
España y el perdón
- ¿Y España tiene una sociedad que perdona?
- Esto toca un tema cultural y también religioso. Cuando empecé a estudiar todos estos temas, pensé que el hecho de ser cristiano podía facilitar el perdón. Pero yo me resistía a pensar que el perdón fuera una realidad estrictamente religiosa. El perdón es humano y es inherente a cualquier persona. Necesitamos el perdón igual que necesitamos la confianza para poder convivir en sociedad. Es algo propio de la naturaleza humana. A partir de ahí, hay religiones o culturas en las que el perdón ha tomado más parte de la sociedad. Yo creo que todo Occidente, por su raíz cristiana tiene más argumentos para perdonar. Y después de todo, el cristiano intenta imitar el modelo ideal de Jesucristo y el perdón es uno de los mensajes fundamentales. Pero en general, el mundo occidental y el mundo latino tienen una especial predisposición a perdonar. En las sociedades nórdicas, que son más individualistas, es normal que ante una ofensa cada uno decida ir por su lado. En España no es tan fácil esa situación. Es más habitual que los problemas se enconen. Y eso facilita que haya una mayor sensibilidad hacia el perdón. 
- Ha citado el cristianismo, pero en el libro también habla del judaísmo o de la religión islámica en donde el perdón también tiene una presencia notable.
- Por supuesto. Y muchas veces se olvida porque las noticias destacan los extremos. Cualquier fundamentalismo que sitúa la verdad por encima de la persona, dificulta el perdón. Y el perdón es personal y es libre. Te perdono porque quiero hacerlo. Se habla mucho de perdonarse a uno mismo, pero el perdón auténtico necesita de otra persona, que es la que me perdona. Si no, no es un perdón auténtico. Los fundamentalismos no van a la persona sino a la letra, de manera que las manifestaciones extremas de islamismo o judaísmo, o incluso del cristianismo, dificultaría el perdón. Perdonamos porque entendemos a la persona que ha cometido la ofensa. Te perdono porque yo también podría haber hecho ese daño.
- Pese a que pueda parecer algo sencillo, el perdón está lleno de complejidad. Hay diferentes tipos de perdón, de persona que perdona, de perdonado, de motivaciones...
- Sí. De hecho creo que es una de las percepciones que he visto en las personas que he atendido y en mí mismo. Cuando quieres perdonar a una persona y pasar página sobre un asunto, ves que no es fácil. Te puedes plantear si el problema es que eres mala persona. Y lo cierto es que hay situaciones y personas que pueden estar toda una vida intentando perdonar y que nunca consigan que quede un resquemor y una secuela en el fondo. Creo que esto no es algo negativo.
- ¿Así que el tiempo no todo lo cura?
- Así es. Hacen falta unas condiciones, una libertad y una decisión. La manera de ser influye, aunque no sea decisiva. Hace poco un colega me decía que él no tenía problemas para perdonar y que olvidaba fácilmente. Y había otra chica al lado que decía que no, que había cosas que no era capaz de perdonar. Y creo que los dos decían lo que sentían. Así que la manera de ser influye. Las personas más sensibles sufren más ante las ofensas. También son las más necesitadas del perdón y lo buscan. Pero lo sufren más. Las personas que tienden a interpretar demasiado las cosas, ya sea una palabra, o un gesto o la ausencia de palabras... Son rasgos de la forma de ser que también influyen. Después de todo, el perdón es un fenómeno personal y como tal, hay personas con más facilidad para el perdón que otras.
Perdón y psicopatías
- ¿Y qué tipo de personalidades sufren más con el proceso del perdón?
- Las personalidades que peor lo pasan son las obsesivas, por esa tendencia a darle vueltas a las cosas, por la inseguridad de fondo y por la rigidez, que les dificulta el cambio. Después de todo, el perdón es una transformación del corazón. Si eres muy rígido, siempre cuesta más cambiar el corazón o la percepción hacia una persona. También estarían las personalidades desconfiadas o paranoides. Siempre les va a resultar más difícil empatizar con la persona que les ha hecho el daño. Van a tender a pensar siempre que hay una mala intención. Y una de las cosas que más ahondan la herida del cuchillo de la ofensa la percepción de que hay mala intención o ensañamiento. Y finalmente, las personalidades narcisistas. Es un tipo de personalidad en la que eres el centro, el poseedor de la verdad, el que nunca se equivoca... De manera que en una relación en la que se produce una ofensa, el narcisista no va a pedir perdón.
- ¿Y cuánto hay de generosidad en el acto de perdonar?
- Mucho. Hay un artículo muy interesante de Jutta Burggraf, que fue profesora de la Universidad de Navarra, ya fallecida, en el que habla de las cualidades morales que predisponen al perdón: el amor, la humildad y la generosidad. Después de todo, cuando uno recibe el golpe de una ofensa, está recibiendo una energía negativa que viene desde fuera y que uno piensa que no se merece. Lo que tengo que conseguir es darle la vuelta y lo que era un vector negativo contra mí, tiene que convertirse en un vector positivo hacia fuera. Voy a ofrecerte una comprensión y un perdón que no te mereces por lo que has hecho, pero sí te mereces porque tu grandeza es mayor que tu culpa. En ese sentido, he de ser generoso para darle la vuelta a esos vectores. Cuando uno recibe un daño, la reacción primera es la protección. Te proteges y te encoges sobre ti mismo en tu caparazón para sobrevivir. Y eso te protege para que no te vuelvan a hacer daño. Pero eso no es el perdón. Para perdonar tienes que abrirte y acercarte a esa persona. Es un esfuerzo que sale de algo que tienes: la generosidad.

- En el libro, habla de los efectos psicosomáticos que produce el perdón. ¿Cómo afecta a nuestro organismo el hecho de perdonar?
- El perdón tiene una repercusión psicosomática. Más allá de mi experiencia personal en la consulta, en donde he podido corroborar esos efectos positivos, hay estudios que demuestran que las personas que tienen una actitud positiva ante el perdón, tienen menor patología mental, usan menos psicofármacos y tienen un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento. Eso supone que usen menos los analgésicos e incluso menos servicios sanitarios. Y esto es congruente. Evidentemente no todas las patologías mentales o el dolor tiene que ver con ofensas. El daño provoca sensaciones negativas. Todo eso te pone en una situación de activación que no es buena y hace que segregues a la sangre sustancias que en condiciones normales son muy útiles, pero que pueden ser tóxicas. Un exceso de adrenalina o de cortisol hace que se eleve la tensión arterial, muscular, que bajen las defensas... No va a provocar una enfermedad grave, pero sí cierta falta de salud y de bienestar.
- Supongo que es algo a lo que se enfrenta en la consulta. ¿Cuál es el momento propicio para perdonar? Las personas tienen diferentes tiempos...
- En cualquier terapia hay que marcar unos objetivos y hay que ver si dentro de esos objetivos está el de perdonar a la persona que comete la ofensa. Porque si no quiere perdonar, ya no forma parte de la terapia. Pero si quiere hacerlo, interesa estudiar cómo es la persona que ha recibido el daño, su personalidad; su mecanismo de defensa ante los problemas habituales, porque si no es el correcto hay que cambiarlo y si es una persona muy racionalizadora, quizás interese verlo desde un punto de vista más emocional. Por lo tanto, se estudia la personalidad de la persona ofendida, se habla con ella para que explique qué tipo de intencionalidad percibe del ofensor, y finalmente sobre las características del daño en sí. Con todos esos datos, se plantea si es el momento de poder dar ese paso de perdonar. Una persona que acaba de sufrir un daño muy fuerte, como una violación, es posible que perdone, pero no siempre lo podemos poner en la tesitura de perdonar. Hay gente que necesita pasar el dolor, expresar su ira y sus emociones. El momento de perdonar es fundamental en la terapia. Y cuando se produce, casi siempre fortalece las relaciones. Pero no puedes pedírselo a todo el mundo.
Título: “Heridas en el corazón. El poder curativo del perdón”
Autor: Javier Schlatter
Editorial: Rialp Ediciones
ISBN: 978-84-321-4327-4
Páginas: 160
Precio: 13 €
 

 
Título: “Heridas en el corazón. El poder curativo del perdón”
Autor: Javier Schlatter
Editorial: Rialp Ediciones
ISBN: 978-84-321-4327-4
Páginas: 160
Precio: 13 €
 
 
















Cosmofarma reúne las soluciones más innovadores de la industria de la farmacia

               cosmofarma reune sol

La 18ª edición de este evento tendrá lugar en Bolonia (Italia) del 9 al 11 de mayo de 2014.


La tercera edad y los niños tendrán un mayor protagonismo en la próxima edición de Cosmofarma, la feria italiana dedicada a la industria de la farmacia. Así, este evento focalizará su atención en estos dos grupos de edad. Bajo el lema: “una farmacia para todas las edades, una farmacia para todos”, esta edición contará con cuatro ejes temáticos: la tercera edad, los integradores alimentarios, el cuidado oral y l’oral care y la farmacia para la pareja”. Se trata de un escenario para los productos más innovadores y una buena ocasión de trading entre empresas y de networking entre instituciones, profesionales e industria.
Cosmofarma reúne las últimas novedades dentro del ámbito Health Care, del Beauty Care y de todos los servicios ligados al mundo de la farmacia. La pasada edición de 2013 registró la presencia de 24.200 visitantes (+11% respecto a la edición precedente).

Jornada sobre Síndrome Postpoliomielitis y otros Efectos Tardíos de la Polio (H. Antequera)

La Asociación  AMAPYP( Málaga) organizó en el Hospital Comarcal de Antequera una Jornada sobre el Síndrome Pospoliomielitis y los otros efectos tardíos de esta enfermedad.


21 January 2014

La Universidad de Granada patenta una técnica para nuevos fármacos contra la osteoporosis

Un equipo de especialistas de la Universidad de Granada (UGR) acaba de patentar recientemente una técnica innovadora que, según su opinión, "podría abrir la puerta al desarrollo de nuevos medicamentos contra la osteoporosis", una de las enfermedades crónicas con mayor prevalencia en todo el mundo.

De este modo, los investigadores pertenecientes al Departamento de Fisicoquímica de este centro académico nazarí han decidido reservarse esta nueva metodología, la cual "permite medir, de forma no invasiva y en tiempo real, la concentración de iones fosfato en el interior de células vivas".

A colación de ello, explican que el interés científico que tiene medir estos iones "radica, precisamente, en que puede aplicarse en la valoración de la biodisponibilidad de fármacos empleados en determinadas enfermedades". Entre ellas se encuentra la osteoporosis.

Además, los expertos declaran que, en la actualidad, sólo se conocen metodologías invasivas para calcular la concentración de fosfato que existe en el interior de los osteoblastos, que son "las células precursoras de los huesos". Para ello, se emplea fósforo radiactivo, "con los graves inconvenientes que ello conlleva", afirman.

Retornando a la nueva técnica patentada, se expone que ésta se basa en el empleo de una sustancia que emite fluorescencia, la cual "es generada mediante previa excitación con un láser pulsado". De esta manera, la medida del tiempo que perdura la fluorescencia "posibilita detectar la concentración de fosfato en el citoplasma celular", señalan. 

La grasa abdominal es más perjudicial para los ancianos que la falta de testosterona

La obesidad suele estar ligada a unos menores niveles de testosterona en el caso de los hombres pero, sin embargo, un estudio del Hospital Universitario de Odense (Dinamarca) ha demostrado que en los mayores de 65 años genera más problemas de salud la grasa acumulada en el abdomen que esta deficiencia hormonal.
Aunque estudios previos habían constatado esta relación entre el sobrepeso y la testosterona, todavía no estaba claro cuál de estos dos factores afectaba más a la salud masculina, según ha reconocido la autora de la investigación, Marianne Andersen.
Para su estudio, publicado en la revista 'Age and Ageing', Andersen y su equipo preguntaron a 598 hombres de 60 a 74 años por su calidad de vida a través de un cuestionario con el que midieron su estado de salud general, incluyendo su capacidad para realizar actividades físicas, dolor y salud emocional y mental.
Los investigadores también midieron la grasa corporal de los participantes, incluida la abdominal, así como los niveles de testosterona. Según observaron, cuatro de cada diez eran obesos e, indagando más en dónde acumulaban más grasa, vieron que el tamaño de su perímetro abdominal estaba estrechamente ligado a su calidad de vida. En cambio, añadieron, la testosterona estaba "modestamente" relacionada con la calidad de vida de los participantes.
La autora reconoce que es difícil saber cómo afecta la testosterona a la salud ya que, algunas de las consecuencias de tener los niveles más bajos, como una menor masa ósea, no son percibidas por el propio sujeto.
En ello coincide el endocrino de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU) Bradley Anawalt, que no participó en el estudio, que lamenta que en el estudio no se haya preguntado por otros aspectos como la función sexual, también condicionada por los niveles de testosterona.
**AGENCIAS

Las altas cargas familiares y laborales empeoran la salud en España, según el proyecto europeo SOPHIE

Un estudio realizado en los 27 países miembros de la Unión Europea ha detectado que en los países continentales y del sur de Europa, la combinación de largas jornadas laborales y cargas familiares tiene un efecto negativo sobre la salud de las personas. En cambio, en los países nórdicos y del este de Europa, con mejores servicios públicos para externalizar el cuidado de hijos y personas dependientes, no existe esta relación. En los países anglosajones, la conjunción de empleo y cargas familiares empeora más la salud de los hombres, encargados primordialmente de la obtención de los ingresos familiares, que la de las mujeres.
Este estudio, enmarcado dentro del proyecto europeo SOPHIE (evaluación del impacto de las políticas estructurales en las desigualdades en salud) financiado por el Séptimo Programa Marco de la UE, ha sido coordinado por Lucía Artazcoz, investigadora de la Agencia de Salud Pública de Barcelona y del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), dependiente del Instituto de Salud Carlos III.
"La asociación de las largas jornadas de trabajo y las cargas familiares con el empeoramiento de la salud depende del modelo de política familiar que se siga. Se produce en países con el modelo de familia tradicional pero no en los que promueven un modelo de pareja con ambas personas empleadas y buenos servicios públicos que permitan externalizar el cuidado de los hijos y de las personas dependientes", explica Artazcoz.
El estudio analiza datos de personas con empleo y que viven en pareja, y divide los 27 países de la Unión Europea en cinco tipologías en función de sus modelos de política familiar: continentales (Austria, Bélgica, Alemania, Francia, Holanda y Luxemburgo), anglosajones (Reino Unido e Irlanda), Europa del este (República Checa, Estonia, Hungría, Lituania, Letonia, Polonia, Rumanía, Bulgaria, Eslovenia y Eslovaquia), sur de Europa (Chipre, Grecia, España, Italia, Malta y Portugal) y países nórdicos (Dinamarca, Finlancia y Suecia).
Sur y norte
Los resultados de este estudio en los países con modelos de familia tradicional del sur de Europa, entre ellos España, apuntan a que ante las dificultades económicas de las familias derivadas de la crisis, mujeres que eran amas de casa salen al mercado laboral en situación de vulnerabilidad económica y ocupan puestos de trabajo precarios con malas condiciones. También en el sur de Europa se observa una peor salud en parejas que han tenido que retornar a a convivir con sus padres, probablemente por dificultades para mantener su propio hogar.
En los países anglosajones, la combinación de las exigencias familiares y laborales tiene un mayor impacto en la salud de los hombres. Estos países se caracterizan por modelos de familia con un marcado papel del hombre como sustentador económico principal del hogar, un mercado laboral en el que los sindicatos tienen muy poco poder y en los que la capacidad de negociación de las condiciones de trabajo por parte de los trabajadores es muy limitada.
"Además -explica Artazcoz-, una casi nula provisión del estado de subvenciones a las familias para el cuidado de los hijos o para el desarrollo de recursos públicos como guarderías o centros para las personas dependientes, cosa que se deja en manos del mercado".

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