La recomendación no implica que todas las personas necesiten realizar una revisión urológica al finalizar el verano. La necesidad de seguimiento depende de la edad, los antecedentes personales y familiares, las enfermedades previas y, especialmente, de la existencia de síntomas. En este sentido, el Dr. Manuel Ruíz Roldán, integrante del Servicio de Urología del Hospital Vithas Málaga, recuerda que “el objetivo es evitar que molestias que afectan a la calidad de vida se conviertan en algo que el paciente termina considerando normal y que se retrase una valoración médica cuando realmente es necesaria”.
El verano puede hacer más visibles algunos síntomas
Durante las vacaciones es frecuente modificar hábitos cotidianos: se bebe más o menos agua de lo habitual, se alteran los horarios de sueño, se realizan desplazamientos prolongados y pueden cambiar la frecuencia de las micciones. En algunas personas, estas circunstancias pueden hacer más evidente una sintomatología que ya estaba presente, como la necesidad urgente de orinar, un aumento de la frecuencia, dificultad para iniciar la micción, un chorro más débil o la sensación de no haber vaciado completamente la vejiga.
En este contexto, el Dr. Ruíz Roldán recuerda que “septiembre puede ser un momento adecuado para que quienes ya tenían indicada una revisión no la sigan posponiendo y para que quienes hayan detectado un cambio persistente en su patrón urinario consulten con un especialista. Una valoración puede incluir, según cada caso, una historia clínica dirigida, exploración física, análisis de orina y otras pruebas complementarias cuando estén indicadas”.
La sangre en la orina nunca debe normalizarse
Uno de los signos que requieren una atención especial es la presencia de sangre en la orina, tanto si es visible como si se detecta en una prueba. Aunque puede deberse a diferentes causas, no debe darse por hecho que se trata de una infección o de un problema menor sin una valoración adecuada.
El urólogo del Vithas Málaga señala que “aunque aparezca una sola vez, aunque sea poca cantidad y aunque desaparezca después, no debemos restarle importancia. Es necesario determinar por qué se ha producido y descartar las causas que puedan requerir un diagnóstico o tratamiento específico”.
Revisar la próstata también requiere individualizar cada caso
La llegada del otoño puede servir también para retomar los controles relacionados con la salud prostática en aquellos hombres que ya tienen seguimiento indicado. Sin embargo, el D. Ruíz Roldán recuerda que no existe una única pauta de revisión válida para todos.
“La decisión de realizar determinadas pruebas, como el análisis del antígeno prostático específico (PSA), debe tener en cuenta factores individuales como la edad, los antecedentes familiares y otros elementos de riesgo, y debe abordarse de forma compartida entre el paciente y el profesional sanitario. La revisión urológica no consiste únicamente en hacer una analítica de PSA, sino que lo más importante es valorar al paciente en su conjunto, conocer sus antecedentes, saber si existen síntomas y decidir qué pruebas son realmente útiles en su caso. De esta manera evitamos tanto pasar por alto un problema que necesita atención como realizar pruebas innecesarias”.
Más allá de la próstata, la consulta urológica permite abordar problemas que pueden haber quedado relegados durante el verano, como infecciones urinarias recurrentes, cálculos renales, alteraciones de la función sexual, incontinencia o molestias persistentes en la zona pélvica. En todos estos casos, la valoración temprana puede ayudar a identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.
