Dos grupos independientes de investigadores de la Universidad de Stanford y la de California en Berkeley (Estados Unidos) han desarrollado estructuras flexibles de sensores de presión con sensibilidad y tiempos de respuesta que rivalizan con los de la piel humana. Ambos estudios se publican en la revista 'Nature Materials'. Según afirman los científicos, estas pieles artificiales ultrasensibles permitirán el desarrollo de dispositivos protésicos y tecnologías de detección más avanzadas que las actuales.
Los sensores, creados por dos equipos independientes, consisten en despliegues de transductores activos sobre sustratos poliméricos flexibles. Sin embargo, los dos grupos utilizaron mecanismos de transducción y sustratos diferentes. El equipo de Zhenan Bao, de la Universidad de Stanford, produjo condensadores sensibles a la presión integrados en transistores de efecto de campo orgánicos. En el trabajo dirigido por Ali Javey desde California, los investigadores utilizaron un transistor de efecto de campo con estructuras de nanocables y una capa de goma sensible a la presión que actúa como una resistencia modulable.
Ambos equipos construyeron sensores sensibles a la presión con una alta capacidad de respuesta al tacto que simula en gran medida la sensibilidad a la presión de la piel humana.
Diario digital con noticias de actualidad relacionadas con el mundo de la salud. Novedades, encuestas, estudios, informes, entrevistas. Con un sencillo lenguaje dirigido a todo el mundo. Y algunos consejos turísticos para pasarlo bien
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13 September 2010
7 Hospitales de EEUU realizarn el primer ensayo mundial con células embrionarias en humanos
Siete hospitales de Estados Unidos se preparan para participar en el primer ensayo clínico del mundo que utiliza células embrionarias humanas. La empresa Geron, que fabrica las células, tiene todo listo para iniciar el ensayo, para el que recibió la luz verde definitiva de la autoridad sanitaria (la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA por sus siglas en inglés) hace pocas semanas. El objetivo es probar en primer lugar la seguridad, pero también la eficacia, del tratamiento en la regeneración de la médula espinal en pacientes que han quedado paralizados tras un accidente.
Los ensayos en animales han resultado positivos y ahora llega el gran momento de los humanos, pero es un proceso complicado. "Esperamos empezar pronto", explica Anna Krassowska, portavoz de Geron. "Definimos el comienzo del ensayo cuando se inscribe y trata al primer paciente y, como estamos buscando pacientes que se hayan accidentado recientemente, entre una y dos semanas antes de entrar en el ensayo, no podemos estar seguros de la fecha".
No se han hecho públicos los hospitales, aunque ya están preparados. "No vamos a decirlo hasta que estén listo para recibir a los pacientes, y lo harán secuencialmente", comenta la portavoz.
El tratamiento consistirá en una inyección de un tipo de células del sistema nervioso, que han sido derivadas de células madre embrionarias, en el lugar del daño en la médula espinal. Estas células producen mielina -la capa aislante que rodea los axones de las neuronas y les permite comunicarse a través de impulsos eléctricos- así como otros compuestos que favorecen la actividad de las neuronas.
El ensayo no puede llegar en mejor momento. En los últimos dos meses, la investigación con células madre embrionarias ha estado en la picota en Estados Unidos, después de que un juez federal decidiera prohibir que se financiaran con fondos públicos porque implican destruir embriones, algo que una ley federal prohíbe. Con ello ponía punto final a dos años de impulso a estos trabajos, después de que el presidente Obama revocara el veto impuesto por el ex presidente George Bush. Pero justo el jueves pasado, un tribunal federal de apelación decidió, por su parte, suspender la prohibición, que había sido recurrida por el Gobierno.
El argumento de los jueces que han dado un respiro temporal a los partidarios de estos trabajos es, precisamente, que hay que dar tiempo para que se vea la importancia de esta línea de investigación. Porque los contrarios (sobre todo, sectores religiosos que equiparan la destrucción de embriones a un aborto) tenían otro argumento a su favor. Mientras hay muchos ensayos ya en marcha de uso terapéutico de células madre obtenidas de tejidos de adultos, no había ninguna aplicación práctica para las de origen embrionario. Algo que este ensayo puede desmentir.
La empresa Geron lleva años colaborando con la Universidad de Wisconsin, donde James Thompson aisló por primera vez las células embrionarias humanas en 1998, y ha logrado derivar de estas hasta siete tipos de células funcionales de órganos como el sistema nervioso, el páncreas, el corazón y los huesos. Todos los procesos están protegidos por patentes y la polémica sobre la prohibición de utilizar fondos públicos para investigación en células madre no les afecta, ya que su actividad la realizan con fondos privados.
Cuando se inyectaron en animales las células que se usarán en este primer ensayo clínico -que son precursoras de los oligodendrocitos-, se vio que migraron al lugar de la lesión y se convirtieron en oligodendrocitos funcionales, que mejoraron ostensiblemente la locomoción de los animales. La pérdida de estas células, por el proceso de inflamación que suele acompañar al accidente traumático en el que resulta dañada la médula espinal, es causa de parálisis en muchos de los pacientes dañados.
El ensayo clínico aprobado es para los pacientes en estado más grave, con falta total de actividad locomotora o sensorial por debajo de la lesión, y que por las características de esta puedan ser tratados entre los siete y los 14 días siguientes.
En animales se ha visto, según informa la empresa, que el tratamiento es ineficaz a partir de tres meses después de la lesión, ya que se ha formado la cicatriz.
Los pacientes recibirán una sola inyección, y durante un año se les seguirá para estudiar la seguridad del tratamiento, el objetivo principal de este ensayo. Además, se les realizarán durante ese año pruebas específicas para comprobar si han mejorado en las funciones motoras y sensoriales. A pesar de que se supone que no habrá rechazo por tratarse de células derivadas de embrionarias, los pacientes recibirán un tratamiento inmunosupresor hasta pasados 60 días de la inyección.
El ensayo clínico está repleto de interrogantes, ya que no es la primera vez que se prueban en ratas y otros animales tratamientos celulares para la paraplejia que luego no funcionan en humanos. El Centro Príncipe Felipe de Valencia presentó en 2005 resultados en ratas, pero la investigación no pasó de esa fase por discrepancias entre la dirección y los investigadores.
El presidente de Geron, Thomas Okarma, es optimista: "Las células vivas van a ser las píldoras de mañana", ha dicho a Reuters. Okarma cree que las células llegarán a producirse masivamente en biorreactores, como sucede con otros productos biotecnológicos, lo que hará asequibles los tratamientos.
**Publicado en "El Pais"
Los ensayos en animales han resultado positivos y ahora llega el gran momento de los humanos, pero es un proceso complicado. "Esperamos empezar pronto", explica Anna Krassowska, portavoz de Geron. "Definimos el comienzo del ensayo cuando se inscribe y trata al primer paciente y, como estamos buscando pacientes que se hayan accidentado recientemente, entre una y dos semanas antes de entrar en el ensayo, no podemos estar seguros de la fecha".
No se han hecho públicos los hospitales, aunque ya están preparados. "No vamos a decirlo hasta que estén listo para recibir a los pacientes, y lo harán secuencialmente", comenta la portavoz.
El tratamiento consistirá en una inyección de un tipo de células del sistema nervioso, que han sido derivadas de células madre embrionarias, en el lugar del daño en la médula espinal. Estas células producen mielina -la capa aislante que rodea los axones de las neuronas y les permite comunicarse a través de impulsos eléctricos- así como otros compuestos que favorecen la actividad de las neuronas.
El ensayo no puede llegar en mejor momento. En los últimos dos meses, la investigación con células madre embrionarias ha estado en la picota en Estados Unidos, después de que un juez federal decidiera prohibir que se financiaran con fondos públicos porque implican destruir embriones, algo que una ley federal prohíbe. Con ello ponía punto final a dos años de impulso a estos trabajos, después de que el presidente Obama revocara el veto impuesto por el ex presidente George Bush. Pero justo el jueves pasado, un tribunal federal de apelación decidió, por su parte, suspender la prohibición, que había sido recurrida por el Gobierno.
El argumento de los jueces que han dado un respiro temporal a los partidarios de estos trabajos es, precisamente, que hay que dar tiempo para que se vea la importancia de esta línea de investigación. Porque los contrarios (sobre todo, sectores religiosos que equiparan la destrucción de embriones a un aborto) tenían otro argumento a su favor. Mientras hay muchos ensayos ya en marcha de uso terapéutico de células madre obtenidas de tejidos de adultos, no había ninguna aplicación práctica para las de origen embrionario. Algo que este ensayo puede desmentir.
La empresa Geron lleva años colaborando con la Universidad de Wisconsin, donde James Thompson aisló por primera vez las células embrionarias humanas en 1998, y ha logrado derivar de estas hasta siete tipos de células funcionales de órganos como el sistema nervioso, el páncreas, el corazón y los huesos. Todos los procesos están protegidos por patentes y la polémica sobre la prohibición de utilizar fondos públicos para investigación en células madre no les afecta, ya que su actividad la realizan con fondos privados.
Cuando se inyectaron en animales las células que se usarán en este primer ensayo clínico -que son precursoras de los oligodendrocitos-, se vio que migraron al lugar de la lesión y se convirtieron en oligodendrocitos funcionales, que mejoraron ostensiblemente la locomoción de los animales. La pérdida de estas células, por el proceso de inflamación que suele acompañar al accidente traumático en el que resulta dañada la médula espinal, es causa de parálisis en muchos de los pacientes dañados.
El ensayo clínico aprobado es para los pacientes en estado más grave, con falta total de actividad locomotora o sensorial por debajo de la lesión, y que por las características de esta puedan ser tratados entre los siete y los 14 días siguientes.
En animales se ha visto, según informa la empresa, que el tratamiento es ineficaz a partir de tres meses después de la lesión, ya que se ha formado la cicatriz.
Los pacientes recibirán una sola inyección, y durante un año se les seguirá para estudiar la seguridad del tratamiento, el objetivo principal de este ensayo. Además, se les realizarán durante ese año pruebas específicas para comprobar si han mejorado en las funciones motoras y sensoriales. A pesar de que se supone que no habrá rechazo por tratarse de células derivadas de embrionarias, los pacientes recibirán un tratamiento inmunosupresor hasta pasados 60 días de la inyección.
El ensayo clínico está repleto de interrogantes, ya que no es la primera vez que se prueban en ratas y otros animales tratamientos celulares para la paraplejia que luego no funcionan en humanos. El Centro Príncipe Felipe de Valencia presentó en 2005 resultados en ratas, pero la investigación no pasó de esa fase por discrepancias entre la dirección y los investigadores.
El presidente de Geron, Thomas Okarma, es optimista: "Las células vivas van a ser las píldoras de mañana", ha dicho a Reuters. Okarma cree que las células llegarán a producirse masivamente en biorreactores, como sucede con otros productos biotecnológicos, lo que hará asequibles los tratamientos.
**Publicado en "El Pais"
12 September 2010
Idenix Hopes to Resume Course With Hepatitis C Drugs by Year's End
Idenix Pharmaceuticals (IDIX) halted a mid-stage study of two hepatitis C drugs after the U.S. Food and Drug Administration ordered it to suspend the trial over safety concerns. The news led investors to sink the company's shares on worries about the program's future. Three healthy volunteers testing a combination of the drugs IDX184 and IDX320 showed elevated liver enzyme levels in a routine post-study safety test, the Cambridge, Massachusetts company says. Although liver function returned to nearly normal levels in all three subjects, the FDA placed a clinical hold on the study until it can discuss the results and other relevant data with Idenix. The company is preparing that information now in hopes of expediting the agency's review and resolving the matter as quickly as possible. It says it is aiming for submission by the end of the year. Idenix CEO and chairman Jean-Pierre Sommadossi says the company remains “committed to the future potential of these drug candidates,” based upon the safety and antiviral activity it has measured in other studies in which the drugs were tested alone, instead of in combination.
But investors chopped the value of Idenix shares nearly in half when news of the clinical hold hit. The price of Idenix shares fell to $3.18 from $5.99 on the day it was announced. On top of that punishment, the hold will also likely make Idenix's ongoing search for an outside partner to advance its hepatitis C program more difficult. Idenix plans to present full data from studies of Idenix's IDX184, IDX320, and IDX375, the company's third experimental hepatitis C drug, at the annual meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases in Boston at the end of October.
Hepatitis C treatment has been an active area for development this year. Bristol-Myers Squibb (BMY) moved to acquire ZymoGenetics, its partner on a promising mid-stage Hepatitis C drug, for $885 million in early September. Vertex Pharmaceuticals (VRTX) reported that telaprevir, its late-stage hepatitis C drug, can help some people tackle the virus in half the time the current treatment takes while minimizing side effects. There's also a GSK-Regulus Therapeutics partnership on miR-122, as well as a new drug application due from Merck (MRK) for its hepatitis C medicine boceprevir. About 70 percent to 80 percent of the estimated 3.2 million people in the United States who have chronic hepatitis C virus infection don't know it because they are asymptomatic, according to the Centers for Disease Control and Prevention. But the disease can result in long-term health problems, including liver damage, liver failure, liver cancer, and even death.
**Published in "Seeking Alpha"
But investors chopped the value of Idenix shares nearly in half when news of the clinical hold hit. The price of Idenix shares fell to $3.18 from $5.99 on the day it was announced. On top of that punishment, the hold will also likely make Idenix's ongoing search for an outside partner to advance its hepatitis C program more difficult. Idenix plans to present full data from studies of Idenix's IDX184, IDX320, and IDX375, the company's third experimental hepatitis C drug, at the annual meeting of the American Association for the Study of Liver Diseases in Boston at the end of October.
Hepatitis C treatment has been an active area for development this year. Bristol-Myers Squibb (BMY) moved to acquire ZymoGenetics, its partner on a promising mid-stage Hepatitis C drug, for $885 million in early September. Vertex Pharmaceuticals (VRTX) reported that telaprevir, its late-stage hepatitis C drug, can help some people tackle the virus in half the time the current treatment takes while minimizing side effects. There's also a GSK-Regulus Therapeutics partnership on miR-122, as well as a new drug application due from Merck (MRK) for its hepatitis C medicine boceprevir. About 70 percent to 80 percent of the estimated 3.2 million people in the United States who have chronic hepatitis C virus infection don't know it because they are asymptomatic, according to the Centers for Disease Control and Prevention. But the disease can result in long-term health problems, including liver damage, liver failure, liver cancer, and even death.
**Published in "Seeking Alpha"
Roche stops dosing patients in late-stage taspoglutide studies
Roche stopped dosing patients in late-stage trials of its experimental diabetes drug taspoglutide after a higher than expected rate of discontinuations due to gastrointestinal adverse events were seen in subjects administered the once-weekly treatment. "These discontinuation rates compromise interpretation of the long term safety data from the T-emerge studies, therefore continuing treatment with the current taspoglutide formulation is not considered to be in the best interest of patients," the Swiss drugmaker noted.
The company said the decision to halt dosing in the T-emerge programme was based on 52-week data from the trials, which showed that along with gastrointestinal adverse events, some patients receiving taspoglutide suffered serious hypersensitivity reactions. Spokesman Terrence Hurley remarked that "Roche is assessing approaches to identify the root cause of the serious hypersensitivity reactions and to optimise the taspoglutide formulation to improve GI tolerability," adding that "upon review of options available, Roche will communicate about the next steps of the overall taspoglutide programme by year end."
However, Leerink Swann analyst, Joshua Schimmer, noted that if Phase III dosing has been suspended, "we believe that this is the final blow for what was perceived as a compound in trouble after the disappointing data on hypersensitivity and nausea/vomiting presented at the American Diabetes Association [meeting] this year."
In June, Roche, which licensed rights to taspoglutide from Ipsen, indicated that regulatory filings for the drug would be delayed by 12 to 18 months after reports of a higher incidence of hypersensitivity reactions in patients receiving the therapy. The company previously estimated that sales of taspoglutide could reach at least 2 billion Swiss francs ($1.9 billion), although analysts lowered this figure given reports of the delay in filing.
The company said the decision to halt dosing in the T-emerge programme was based on 52-week data from the trials, which showed that along with gastrointestinal adverse events, some patients receiving taspoglutide suffered serious hypersensitivity reactions. Spokesman Terrence Hurley remarked that "Roche is assessing approaches to identify the root cause of the serious hypersensitivity reactions and to optimise the taspoglutide formulation to improve GI tolerability," adding that "upon review of options available, Roche will communicate about the next steps of the overall taspoglutide programme by year end."
However, Leerink Swann analyst, Joshua Schimmer, noted that if Phase III dosing has been suspended, "we believe that this is the final blow for what was perceived as a compound in trouble after the disappointing data on hypersensitivity and nausea/vomiting presented at the American Diabetes Association [meeting] this year."
In June, Roche, which licensed rights to taspoglutide from Ipsen, indicated that regulatory filings for the drug would be delayed by 12 to 18 months after reports of a higher incidence of hypersensitivity reactions in patients receiving the therapy. The company previously estimated that sales of taspoglutide could reach at least 2 billion Swiss francs ($1.9 billion), although analysts lowered this figure given reports of the delay in filing.
Study: Novartis' experimental vaccine offers protection against meningitis B
Novartis announced that a late-stage study of its experimental meningitis B vaccine, 4CMenB, met all of its primary endpoints. The Swiss drugmaker noted the data, presented at the International Pathogenic Neisseria Conference (IPNC) in Banff, Canada, indicate that 4CMenB "has the potential to be the first broad-coverage vaccine" against the disease.
In the trial, which enrolled 3630 infants, the company reported that the majority of subjects who received the vaccine alongside their routine immunisations "achieved a robust immune response against all" meningococcal B antigens. The vaccine also "had an acceptable tolerability profile," the Swiss drugmaker noted.
Results from further clinical trials of 4CMenB are expected over the next few months, and Novartis said it plans to file for approval of the vaccine in Europe by the end of the year.
**Reference Articles
Meningitis vaccine meets late-stage study goals, Novartis says - (Bloomberg)
Novartis vaccine may guard against meningitis B - (Forexyard)
Novartis Phase III study shows meningococcal B vaccine candidate could be first to provide broad coverage against deadly disease - (Novartis)
**Published in "First World"
In the trial, which enrolled 3630 infants, the company reported that the majority of subjects who received the vaccine alongside their routine immunisations "achieved a robust immune response against all" meningococcal B antigens. The vaccine also "had an acceptable tolerability profile," the Swiss drugmaker noted.
Results from further clinical trials of 4CMenB are expected over the next few months, and Novartis said it plans to file for approval of the vaccine in Europe by the end of the year.
**Reference Articles
Meningitis vaccine meets late-stage study goals, Novartis says - (Bloomberg)
Novartis vaccine may guard against meningitis B - (Forexyard)
Novartis Phase III study shows meningococcal B vaccine candidate could be first to provide broad coverage against deadly disease - (Novartis)
**Published in "First World"
New techniques “ will probably revolutionise the success of IVF”
Assisted Reproduction – including IVF - is on the verge of a step-change in success rates. This is the message given by Professor Samir Hamamah (Montpellier, France), addressing the World Congress of Fertility and Sterility in Munich. Professor Hamamah used the occasion of his talk to show how pulling together the strands of emerging analysis techniques known as ‘-omics’ will change the way clinics are able to evaluate and select eggs and embryos, so giving the real potential to significantly increase viability of embryos and the success of IVF.
Professor Hamamah explains that the general change will come with the adoption of techniques to micro-measure what cells are doing at any one time. This will allow us to build up a profile of what makes a successful cell, and how best to return it to the womb, so that we can identify of which cells go on to produce viable embryos. This means measuring the expression level of mRNAs (transcriptomics), the production of protein levels (through proteomics) and the metabolites the cells produce (via metabolomics).
In normal cell functioning, the genes (DNA) produce RNA, which then goes on to make cell components such as proteins. The ability to detect this RNA shows which genes are active at any one stage of egg or cell environment or embryo development. Knowledge of this gene activity can then be used to select which eggs or embryos will be more likely to lead to a successful pregnancy. This is done through transcriptomics. As RNA is produced by the genes, it is "amplified" (by producing enough copies to be able to be detected), and then it binds to specific areas on microarray chips – small chips which may contain sample sequences of many thousands of genes. This can be measured by a specialised microarray reader, which will tell the clinician which genes are active at which time. This technique has identified several differentially expressed genes with roles in (for example) cell division and chromosomal movement.
Proteomics describes the changes in all proteins expressed and translated from genes. Recent advances in mass spectrometry (MS) have led to the development of methods sensitive enough to allow the examination of proteins which are secreted by single oocytes and embryos, and which are present in the local external cell environment.
Metabolomics is a high sensitivity screening technology using Raman and near infra-red (NIR) spectroscopy, to look at all the metabolites which are secreted in the local environment of a cell or organ. These techniques allow the clinician to characterize the egg, embryo, and even the lining of the womb, to optimise the conditions for embryo development.
Professor Hamamah said:
"Currently, one of the problems in IVF is that we have to evaluate such things as egg or embryo quality largely by looking at it through a microscope. This is useful to an extent, but it’s a bit like judging a book by its cover – you don’t really know what happens inside the cell.
The application of these techniques will allow us to find out exactly which processes go on in the cell or developing embryo, and when these processes take place. It will help us select viable embryos and maximize the chance of successful pregnancy by applying similar processes to the endometrium, so we will know the best time for implantation in the womb. We will also be able to reduce and eliminate many of the risks of multiple pregnancies resulting from IVF treatment, and accurately evaluate the viability of embryos before returning them to the womb.
These techniques are non-invasive, and once adopted they will allow us to maximise the success of IVF treatment options. Each technique is powerful in itself, but the combination of these techniques will probably revolutionise the success of IVF".
Professor Hamamah explains that the general change will come with the adoption of techniques to micro-measure what cells are doing at any one time. This will allow us to build up a profile of what makes a successful cell, and how best to return it to the womb, so that we can identify of which cells go on to produce viable embryos. This means measuring the expression level of mRNAs (transcriptomics), the production of protein levels (through proteomics) and the metabolites the cells produce (via metabolomics).
In normal cell functioning, the genes (DNA) produce RNA, which then goes on to make cell components such as proteins. The ability to detect this RNA shows which genes are active at any one stage of egg or cell environment or embryo development. Knowledge of this gene activity can then be used to select which eggs or embryos will be more likely to lead to a successful pregnancy. This is done through transcriptomics. As RNA is produced by the genes, it is "amplified" (by producing enough copies to be able to be detected), and then it binds to specific areas on microarray chips – small chips which may contain sample sequences of many thousands of genes. This can be measured by a specialised microarray reader, which will tell the clinician which genes are active at which time. This technique has identified several differentially expressed genes with roles in (for example) cell division and chromosomal movement.
Proteomics describes the changes in all proteins expressed and translated from genes. Recent advances in mass spectrometry (MS) have led to the development of methods sensitive enough to allow the examination of proteins which are secreted by single oocytes and embryos, and which are present in the local external cell environment.
Metabolomics is a high sensitivity screening technology using Raman and near infra-red (NIR) spectroscopy, to look at all the metabolites which are secreted in the local environment of a cell or organ. These techniques allow the clinician to characterize the egg, embryo, and even the lining of the womb, to optimise the conditions for embryo development.
Professor Hamamah said:
"Currently, one of the problems in IVF is that we have to evaluate such things as egg or embryo quality largely by looking at it through a microscope. This is useful to an extent, but it’s a bit like judging a book by its cover – you don’t really know what happens inside the cell.
The application of these techniques will allow us to find out exactly which processes go on in the cell or developing embryo, and when these processes take place. It will help us select viable embryos and maximize the chance of successful pregnancy by applying similar processes to the endometrium, so we will know the best time for implantation in the womb. We will also be able to reduce and eliminate many of the risks of multiple pregnancies resulting from IVF treatment, and accurately evaluate the viability of embryos before returning them to the womb.
These techniques are non-invasive, and once adopted they will allow us to maximise the success of IVF treatment options. Each technique is powerful in itself, but the combination of these techniques will probably revolutionise the success of IVF".
La exposición a los productos químicos del agua de las piscinas se relaciona con posibles efectos en la salud

Nadar en piscinas cubiertas tratadas con cloro puede provocar efectos genotóxicos (daño en el ADN) así como efectos respiratorios. Así lo afirma un nuevo estudio publicado en la revista Environmental Health Perspectives (EHP), coordinado por investigadores del CREAL (Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental) y el IMIM (Instituto de Investigación Hospital del Mar). En el proyecto también han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), del Hospital Clínic de Barcelona y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) junto con científicos de EEUU, Alemania y Holanda.
Este nuevo estudio detalla una investigación exhaustiva de los subproductos de desinfección (DBP-disinfection by-products) y la mutagenicidad (capacidad de causar mutaciones de ADN permanentes) de muestras de agua recogidas en dos piscinas cubiertas; una desinfectada con cloro y la otra con bromo. Además, fueron estudiados los cambios a corto plazo en los biomarcadores de genotoxicidad y los efectos respiratorios en los participantes que nadaron en la piscina tratada con cloro.
A pesar de estos resultados, el codirector del CREAL, Manolis Kogevinas, remarca que “los impactos positivos para la salud de la natación pueden aumentarse si se reducen los niveles de estos productos químicos”. Añade que “en ningún caso queremos que se deje de nadar sino fomentar la reducción de productos químicos en las piscinas garantizando la desinfección de las mismas”. De hecho, la reducción de los niveles de DBPs se puede conseguir aplicando con rigurosidad medidas como ducharse antes de nadar, utilizar gorro de baño, evitar orinar en las piscinas y realizar un mantenimiento adecuado de las mismas.
Los DBPs formados en las piscinas son fruto de las reacciones surgidas entre los desinfectantes del agua de las piscinas como el cloro y la materia orgánica, que se presenta de manera natural o bien es introducida por los nadadores a través del sudor, las células de la piel y la orina. Estudios epidemiológicos previos encontraron una asociación entre la exposición a los subproductos de la desinfección del agua potable y el riesgo de cáncer de vejiga. Concretamente uno de estos informes, coordinado por el CREAL, concluyó que esta asociación se daba por exposición dérmica e inhalada como la que se produce durante la ducha, el baño o la natación.
La evidencia de los efectos genotóxicos se observaron en 49 adultos sanos después de nadar durante 40 minutos en una piscina cubierta tratada con cloro. En concreto, los investigadores encontraron un aumento de los niveles de dos de los biomarcadores de genotoxicidad en relación con la concentración de los tipos más comunes de DBPs en el aire expirado después de nadar. Los biomarcadores que aumentaron fueron micronúcleos (tipo de biomarcador que indica daño en el ADN) en sangre, que es un biomarcador predictor del riesgo de cáncer en sujetos sanos, y con la mutagenicidad urinaria, que es un biomarcador de exposición a agentes genotóxicos.
También se realizaron mediciones detalladas de los subproductos de la desinfección exhalados más comunes (trihalometanos) en el aire de alrededor de la piscina y en el aire exhalado de los sujetos antes y después de nadar. Los investigadores midieron los biomarcadores de efectos respiratorios después de nadar y sólo se encontraron cambios en uno, un ligero aumento de la proteína CC16 en suero, lo que sugiere un aumento de la permeabilidad del epitelio pulmonar. Según la investigadora del CREAL, Cristina Villanueva, “este aumento en la proteína CC16 se ha detectado previamente en un estudio en Bélgica y se puede explicar por los efectos del propio ejercicio, así como la exposición a los DBPs. Aún así, se necesita investigación adicional para clarificar la relevancia clínica de este cambio agudo y especialmente en su importancia en el asma”.
Además, los autores identificaron más de 100 DBPs en el agua de las piscinas, algunos nunca antes descritos en agua de piscina y/o agua potable tratada con cloro. En ensayos in vitro mostraron que el agua de la piscina era mutagénica a niveles similares a la del agua potable, aunque era más citotóxica (puede matar a las células a una concentración más baja) que el agua potable.
Las exposiciones humanas estudiadas por este trabajo fueron de corta duración (40 minutos). Por ello, el codirector del CREAL afirma que “ahora son necesarias más investigaciones sobre los efectos genotóxicos y respiratorios de las exposiciones de larga duración”. También se señala la necesidad de nuevas investigaciones sobre una serie de piscinas bajo diversas condiciones de mantenimiento y uso, así como de los posibles efectos de la amplia gama de compuestos presentes en el agua de piscina. Se trata de resultados que deben ser confirmados en estudios con un número más elevado de participantes.
Este estudio ha sido financiado por las organizaciones españolas Plan Nacional y Fondo de Investigación Sanitaria (Instituto de Salud Carlos III) y por la U.S. Environmental Protection Agency. Además, ha recibido el apoyo del CIBERESP.
Este nuevo estudio detalla una investigación exhaustiva de los subproductos de desinfección (DBP-disinfection by-products) y la mutagenicidad (capacidad de causar mutaciones de ADN permanentes) de muestras de agua recogidas en dos piscinas cubiertas; una desinfectada con cloro y la otra con bromo. Además, fueron estudiados los cambios a corto plazo en los biomarcadores de genotoxicidad y los efectos respiratorios en los participantes que nadaron en la piscina tratada con cloro.
A pesar de estos resultados, el codirector del CREAL, Manolis Kogevinas, remarca que “los impactos positivos para la salud de la natación pueden aumentarse si se reducen los niveles de estos productos químicos”. Añade que “en ningún caso queremos que se deje de nadar sino fomentar la reducción de productos químicos en las piscinas garantizando la desinfección de las mismas”. De hecho, la reducción de los niveles de DBPs se puede conseguir aplicando con rigurosidad medidas como ducharse antes de nadar, utilizar gorro de baño, evitar orinar en las piscinas y realizar un mantenimiento adecuado de las mismas.
Los DBPs formados en las piscinas son fruto de las reacciones surgidas entre los desinfectantes del agua de las piscinas como el cloro y la materia orgánica, que se presenta de manera natural o bien es introducida por los nadadores a través del sudor, las células de la piel y la orina. Estudios epidemiológicos previos encontraron una asociación entre la exposición a los subproductos de la desinfección del agua potable y el riesgo de cáncer de vejiga. Concretamente uno de estos informes, coordinado por el CREAL, concluyó que esta asociación se daba por exposición dérmica e inhalada como la que se produce durante la ducha, el baño o la natación.
La evidencia de los efectos genotóxicos se observaron en 49 adultos sanos después de nadar durante 40 minutos en una piscina cubierta tratada con cloro. En concreto, los investigadores encontraron un aumento de los niveles de dos de los biomarcadores de genotoxicidad en relación con la concentración de los tipos más comunes de DBPs en el aire expirado después de nadar. Los biomarcadores que aumentaron fueron micronúcleos (tipo de biomarcador que indica daño en el ADN) en sangre, que es un biomarcador predictor del riesgo de cáncer en sujetos sanos, y con la mutagenicidad urinaria, que es un biomarcador de exposición a agentes genotóxicos.
También se realizaron mediciones detalladas de los subproductos de la desinfección exhalados más comunes (trihalometanos) en el aire de alrededor de la piscina y en el aire exhalado de los sujetos antes y después de nadar. Los investigadores midieron los biomarcadores de efectos respiratorios después de nadar y sólo se encontraron cambios en uno, un ligero aumento de la proteína CC16 en suero, lo que sugiere un aumento de la permeabilidad del epitelio pulmonar. Según la investigadora del CREAL, Cristina Villanueva, “este aumento en la proteína CC16 se ha detectado previamente en un estudio en Bélgica y se puede explicar por los efectos del propio ejercicio, así como la exposición a los DBPs. Aún así, se necesita investigación adicional para clarificar la relevancia clínica de este cambio agudo y especialmente en su importancia en el asma”.
Además, los autores identificaron más de 100 DBPs en el agua de las piscinas, algunos nunca antes descritos en agua de piscina y/o agua potable tratada con cloro. En ensayos in vitro mostraron que el agua de la piscina era mutagénica a niveles similares a la del agua potable, aunque era más citotóxica (puede matar a las células a una concentración más baja) que el agua potable.
Las exposiciones humanas estudiadas por este trabajo fueron de corta duración (40 minutos). Por ello, el codirector del CREAL afirma que “ahora son necesarias más investigaciones sobre los efectos genotóxicos y respiratorios de las exposiciones de larga duración”. También se señala la necesidad de nuevas investigaciones sobre una serie de piscinas bajo diversas condiciones de mantenimiento y uso, así como de los posibles efectos de la amplia gama de compuestos presentes en el agua de piscina. Se trata de resultados que deben ser confirmados en estudios con un número más elevado de participantes.
Este estudio ha sido financiado por las organizaciones españolas Plan Nacional y Fondo de Investigación Sanitaria (Instituto de Salud Carlos III) y por la U.S. Environmental Protection Agency. Además, ha recibido el apoyo del CIBERESP.
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