La nutrición en los primeros años de vida influye en el desarrollo de sobrepeso y obesidad en el futuro. Con el fin de hacer una puesta al día de las últimas investigaciones en este sentido y realizar unas recomendaciones nutricionales prácticas para la prevención temprana de la obesidad, expertos en Nutrición de toda el área mediterránea se reúnen hoy y mañana en Valencia en el simposio “¿Cómo la nutrición temprana puede ayudar a prevenir la obesidad en la región mediterránea?”, organizado por Danone Baby Nutrition, junto con la sociedad francófona Orígenes de la Salud y la Enfermedad en el Desarrollo (SF DOHAD).
La primera infancia es el periodo clave para establecer y promover buenos hábitos dietéticos que se mantengan a lo largo de la vida. “Cada vez hay más evidencia de la existencia de un círculo vicioso con consecuencias de por vida que radica en la malnutrición paternal e incluye sobrenutrición, obesidad y diabetes tipo 2 antes de la concepción y durante el embarazo, la lactancia y la infancia. Esto está contribuyendo al aumento de la carga de obesidad en el mundo”, ha explicado Claudine Junien, profesora de Genética (UVSQ, INRA, France).
La profesora Junien es también presidenta de SF-DOHaD, una plataforma diseñada para concienciar sobre la importancia de los primeros años de vida en la salud futura. “Hay una necesidad de concienciar a la población de estos nuevos mecanismos de enfermedad. La nutrición temprana puede influir en la salud futura por medio de procesos epigenéticos –modificación de la expresión de los genes por influencia del medio-. Ya hay 129.000 publicaciones al respecto, pero esto es solo la punta del iceberg”, comenta.
El simposium, organizado por Danone Baby Nutrition, reúne hoy y mañana en Valencia a científicos, profesionales sanitarios y autoridades de salud pública de toda la región mediterránea (España, Francia, Italia, Portugal y Norte de África) para compartir los últimos datos y programas en este campo de la alimentación e intentar concretar unas recomendaciones prácticas sobre el impacto de la nutrición de los primeros años de vida en la salud futura, que ayuden a los profesionales sanitarios y a los padres.
El simposio internacional cuenta con la participación de un representante la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), perteneciente al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que presentará las iniciativas puestas en marcha dentro de la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) para lograr que los ciudadanos, y especialmente los niños y los jóvenes, adopten hábitos de vida saludables.
La obesidad en Europa
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia del sobrepeso en Europa va del 20 al 49% en los varones y del 18 al 42% en las mujeres. Por su parte, entre un 6 y un 26% de los varones y un 5 y un 17% de las mujeres sufren obesidad, según Gianvincenzo Zuccotti, del Departamento de Pediatría del Hospital Luigi Sacco, de Milán y la Universidad del Estudio de Milán (Italia). Aunque la región mediterránea tiene una cultura dietética fuerte y diversa, la rápida transición nutricional provocada por el estilo de vida moderno ha hecho que la obesidad haya alcanzado niveles epidémicos también en los países del Mediterráneo. Los resultados de esta nueva epidemia incluyen una menor calidad de vida, una mayor morbimortalidad y un aumento de los costes en salud pública.
“El problema del sobrepeso y la obesidad infantil también ha llegado a proporciones epidémicas; por lo que es fundamental que las autoridades sanitarias actúen elaborando unas guías, a ser posible internacionales, para una adecuada alimentación del niño desde la primera infancia”, ha señalado Gianvincenzo Zuccotti.
Según el profesor Zuccotti, deberían adoptarse estrategias para prevenir el sobrepeso y la obesidad. Así, recomienda, que “durante los primeros seis meses de vida, siempre que sea posible, la alimentación debería ser exclusivamente con leche materna. Cuando la lactancia ya no es posible, se aconseja el empleo de leches de continuación que provean el aporte energético y las cantidades de macro y micro nutrientes y que son más adecuadas que la leche de vaca para las necesidades del niño durante los tres primeros años”.
Asimismo, una vez concluida la lactancia, “la mayoría de la energía que consume el niño debe provenir de los hidratos de carbono, seguidos por los lípidos y por un consumo moderado (no superior al 10-12% del valor energético total) de proteínas”, explica el profesor Zuccotti.
Por su parte, la profesora Junien recomienda “un buen equilibrio entre nutrientes según las necesidades de cada etapa y tener en cuenta que los requerimientos de un niño no son los mismos que los de un adulto y que son clave para evitar riesgos de salud futuros”, dice Junien.
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