En los últimos años, la industria farmacéutica ha mostrado un interés creciente por los medicamentos de uso animal, consecuencia de la necesidad de disponer de medios terapéuticos a la altura de los niveles actuales de desarrollo científico y técnico, para tratar de forma eficaz cualquier problema sanitario de los animales. Obviamente, como no podía ser de otra manera, unido a este interés creciente por los medicamentos de uso animal, también se ha producido el desarrollo de nuevas formas farmacéuticas que facilitan la administración de estos medicamentos a los animales.
En relación con este incremento del uso de especialidades farmacéuticas en animales, sobre todo en los de compañía y de producción, es necesario tener muy en cuenta los riesgos asociados a su administración y manipulación, así como las consecuencias en el terreno de la seguridad alimentaria. También es importante el impacto ambiental que todo esto puede producir al ser eliminado por los animales. Por todo ello, es preciso que las autoridades sanitarias controlen de forma rigurosa la producción y el manejo de los medicamentos de uso animal.
Las características de la especie de destino, la enfermedad a tratar y la resistencia que el animal pueda oponer son esenciales a la hora de seleccionar la vía de administración y la forma farmacéutica. El carácter agudo o crónico del proceso incide sobre la duración del tratamiento, lo que tiene una importancia decisiva. La vía de administración tiene una influencia determinante sobre la rapidez de respuesta, así como sobre la intensidad y duración del efecto. Otro aspecto muy importante es la metabolización presistémica, fenómeno que se produce como consecuencia de las reacciones enzimáticas que tienen lugar en los tejidos (sobre todo, del hígado) que el fármaco tiene que atravesar para acceder a la circulación general. En el hígado, la actividad metabólica es muy intensa, si bien existen grandes diferencias, según la especie.
La ruta a seguir en la absorción depende de la situación anatómica de la zona en que se aplica el tratamiento. Por tanto, cuando el medicamento sufre una metabolización apreciable en el hígado, pueden surgir problemas de biodisponibilidad, como consecuencia del efecto de primer paso, si la vía elegida implica que deba pasar a través de este órgano antes de ser absorbido. Esta posibilidad hay que tenerla presente cuando se elija la vía oral, por ejemplo, en mamíferos, especies herbívoras y aves.
La seguridad, la efectividad, la comodidad, la simplicidad tecnológica y el coste son criterios esenciales a la hora de elegir la vía de administración y la forma de dosificación.
**Publicado en IM FARMACIAS
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