Y es que, durante la menopausia, la menor presencia de estrógenos conlleva una reducción de los niveles de densidad ósea de la mujer, que puede resolverse con un mayor aporte de calcio y de vitamina D.
De este modo, tanto el calcio como la vitamina D deben ser “protagonistas indiscutibles” para evitar la aparición de la osteoporosis, el tipo más común de afectación ósea, señala el jefe del Servicio de Ginecología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, el doctor Javier Haya Palazuelos.
Por ello, la recomendación de los expertos es una dieta equilibrada, rica en calcio y vitamina D. “Sus aportes deben ser especialmente generosos principalmente a través de una alimentación adecuada”, ha señalado este experto.
A pesar de estas evidencias, el 70,2% de la población presenta un consumo de calcio inferior al recomendado, según el estudio Indicad, y la ingesta de vitamina D está muy por debajo de las recomendaciones de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), siendo insuficiente en el 63,9% de las mujeres con menopausia.
“El yogur es una de las fuentes de calcio más importantes de la dieta. El consumo de 3-4 productos lácteos al día ayuda a mantener a lo largo de toda la vida una buena densidad ósea, y su efecto es todavía mayor si está enriquecido con calcio y vitamina D”, ha dicho Julie Andreu, experta del Programa NUSA.
Además de la leche, el yogur y el queso, pescado y moluscos, verduras y helado son otros alimentos ricos en calcio. En cuanto a las fuentes de vitamina D, destacan los pescados grasos, los alimentos enriquecidos con vitamina D, como algunos productos lácteos, zumo de naranja, leche de soja y cereales; carne de hígado; queso y las yemas de huevo. Además, el sol es la principal fuente de vitamina D.
“Y no solo una correcta ingesta de alimentos ayuda, es importante también mantener un estilo de vida saludable, incluyendo la práctica de ejercicio de forma regular y el abandono de hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol”, ha dicho esta experta.
Otras situaciones en que el cuerpo femenino requiere mayores aportaciones de calcio y vitamina D son el embarazo y la lactancia. En el caso del embarazo, una alimentación adecuada está directamente ligada a una mejor evolución de la gestación. En el caso de las vitaminas “todas interesan en el embarazo, pero importa sobre todo la vitamina D, que interviene activamente en la absorción y metabolismo del calcio, por lo que su necesidad se duplica en los 2 últimos trimestres de la gestación”, ha añadido Haya.
**Publicado en CONSALUD.ES
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