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09 April 2012

Detecting breast cancer's fingerprint in a droplet of blood


One in eight women will be diagnosed with breast cancer during her lifetime. The earlier cancer is detected, the better the chance of successful treatment and long-term survival. However, early cancer diagnosis is still challenging as testing by mammography remains cumbersome, costly, and in many cases, cancer can only be detected at an advanced stage. A team based in the Dept. of Biomedical Engineering at McGill University's Faculty of Medicine has developed a new microfluidics-based microarray that could one day radically change how and when cancer is diagnosed. Their findings are published in the April issue of the journal Molecular & Cellular Proteomics. For years, scientists have worked to develop blood tests for cancer based on the presence of the Carcinoembryonic Antigen (CEA), a protein biomarker for cancer identified over 40 years ago by McGill's Dr. Phil Gold. This biomarker, however, is also found in healthy people and its concentration varies from person to person depending on genetic background and lifestyle. As such, it has not been possible to establish a precise cut-off between healthy individuals and those with cancer.
"Attempts have been made to overcome this problem of person-to-person variability by seeking to establish a molecular 'portrait' of a person by measuring both the concentration of multiple proteins in the blood and identifying the signature molecules that, taken together, constitute a characteristic 'fingerprint' of cancer," explains Dr. David Juncker, the team's principal investigator. "However, no reliable set of biomarkers has been found, and no such test is available today. Our goal is to find a way around this."
Dr. Mateu Pla-Roca, the study's first author, along with members of Juncker's team, began by analyzing the most commonly used existing technologies that measure multiple proteins in the blood and developing a model describing their vulnerabilities and limitations. Specifically, they discovered why the number of protein targets that can be measured simultaneously has been limited and why the accuracy and reproducibility of these tests have been so challenging to improve. Armed with a better understanding of these limitations, the team then developed a novel microfluidics-based microarray technology that circumvents these restrictions. Using this new approach, it then became possible to measure as many protein biomarkers as desired while minimizing the possibility of obtaining false results.
Juncker's biomedical engineering group, together with oncology and bioinformatics teams from McGill's Goodman Cancer Research Centre, then measured the profile of 32 proteins in the blood of 11 healthy controls and 17 individuals who had a particular subtype of breast cancer (estrogen receptor-positive). The researchers found that a subset of six of these 32 proteins could be used to establish a fingerprint for this cancer and classify each of the patients and healthy controls as having or not having breast cancer.
"While this study needs to be repeated with additional markers and a greater diversity of patients and cancer subsets before such a test can be applied to clinical diagnosis, these results nonetheless underscore the exciting potential of this new technology," said Juncker.
Looking ahead, Juncker and his collaborators have set as their goal the development of a simple test that can be carried out in a physician's office using a droplet of blood, thereby reducing dependence on mammography and minimizing attendant exposure to X-rays, discomfort and cost. His lab is currently developing a hand-held version of the test and is working on improving its sensitivity so as to be able to accurately detect breast cancer and ultimately, many other diseases, at the earliest possible stage.

**Source: McGill University

El Instituto Valenciano de Oncología reclama 58 millones por la atención a miles de enfermos



Sede del Instituto Valenciano de Oncología. / José Jordán
El Instituto Valenciano de Oncología (IVO), el único centro dedicado en exclusiva al cáncer en la Comunidad Valenciana y que trató en 2011 a 39.276 pacientes, ha puesto en marcha la maquinaria para denunciar a la Generalitat por una deuda de 58 millones de euros gestada desde 2009. Este centro concertado presentó el 16 de marzo ante la Agencia Valenciana de Salud una reclamación para solicitar esta cantidad. Es el paso previo a la vía contencioso-administrativa que podría arrancar a mediados de abril, cuando transcurra el mes que la Consejería de Sanidad tiene para responder al requerimiento.
El IVO es el hospital concertado de atención y diagnóstico de cáncer de mayor actividad de la Comunidad Valenciana. Uno de cada dos enfermos con tumores del área metropolitana de Valencia (1,5 millones de habitantes), pasa por sus instalaciones. Los impagos de la Administración autónoma, en manos del Partido Popular, responden a tratamientos de miles de pacientes de la sanidad pública en 2009 (16,5 millones), 2010 (18,5) y 2011 (23) que el instituto facturó fuera del presupuesto asignado por Sanidad para prestar servicios de medicina oncológica. Hasta la llegada de la crisis, estas atenciones se liquidaban cada dos años. La elevada demanda de los servicios del IVO y su volumen de pacientes convirtieron en habitual este mecanismo para poner a cero el contador de la deuda, explica el hospital.
Con el argumento de apretarse el cinturón, el Gobierno autónomo anunció el año pasado que no destinaría ni un euro más al presupuesto de la institución médica, pese a que la aportación pública —que ascendió a 60 millones en 2011— solo cubre de media el 65% de sus gastos, según la clínica. Una portavoz del Ejecutivo autónomo admite la deuda con el IVO, que limita a los ejercicios de 2010 y 2011 y no cuantifica. Asegura que se abonará a partir de mayo mediante el plan de pago a proveedores puesto en marcha desde el Gobierno central.
El IVO es el mayor centro de diagnóstico y tratamiento de cáncer de la comunidad que preside Fabra
El IVO se enfrenta además a la paradoja de que debe tratar a todos los pacientes que requieran sus servicios en la Comunidad Valenciana aunque no cobre a tiempo, ya que mantiene desde 1987 un concierto con la Generalitat que le obliga a hacerse cargo de los enfermos oncológicos remitidos o que pidan acudir a sus instalaciones a través de la libre elección de centro. El año pasado se hizo cargo de 5.936 nuevos pacientes (el 64,4% llegó a través de la libre elección y el resto fueron enviados por hospitales de la sanidad pública o concertada).
El Gobierno autónomo incluyó al IVO en las medidas de ahorro dirigidas a gerentes de hospitales públicos el pasado enero. El plan recomendaba “revisar” la permanencia en el IVO de los enfermos de oncología que llevaran más de un año atendidos allí —33.340 estaban en esa situación en 2011, año en el que se atendieron, por ejemplo, 5.668 casos de cáncer de mama, 2.920 de aparato urinario y genital masculino, 702 de aparato digestivo y 485 casos de cáncer de aparato respiratorio—. Sin embargo, según el hospital, también ha descendido en un 20% el envío de enfermos nuevos en lo que va de año.
Pese a las órdenes por escrito de no enviar pacientes al IVO, el Gobierno autónomo niega que el plan de ahorro de enero —pretende reducir el gasto con los conciertos en 40 millones de euros al año— tenga nombres y apellidos. “No hay ninguna orden expresa relacionada con el IVO ni con ningún centro concreto, sino una política generalizada de sacar el máximo partido a los recursos propios”, explica un responsable de la Consejería de Sanidad por correo electrónico. Solo admite una “revisión de los conciertos privados” para disminuir la “dependencia externa”. Pero el documento recomienda a los responsables de hospitales públicos replantearse también la derivación de pacientes antiguos a otra institución concertada, la Fundación Oftalmológica del Mediterráneo.
El Gobierno autónomo admite solo la deuda de los últimos dos años
La deuda autonómica ha disparado los gastos financieros del IVO, que se traducirán en la caída de la inversión para la adquisición de tecnología y modernización de instalaciones. “La situación financiera del centro es delicada”, aseguran desde la clínica. Se quejan también de que reciben el trato de un proveedor como los que abastecen a la Administración de material quirúrgico, sin tener en cuenta el “papel vital” que desarrolla en el tratamiento de enfermos oncológicos.
Manuel Llombart, director general del IVO —propiedad de una fundación— subraya que el hospital destina sus beneficios a la formación de su equipo y la inversión tecnológica. Con todo, la labor del centro no figura en el Plan Oncológico, la hoja de ruta de la sanidad que recoge los medios y la estrategia para combatir la dolencia entre 2011 y 2014.
La deuda de la Generalitat con el IVO se enmarca en la delicada situación financiera que atenaza a la sanidad valenciana. El Gobierno del popular Alberto Fabra admitió en junio que las facturas pendientes de pago acumuladas en 2009 y 2010 superan los 1.000 millones de euros. Con objeto de reducir el gasto sanitario y combatir el déficit, el Gobierno autonómico presentó en enero un paquete de medidas para ahorrar 440 millones que incluía desde la concentración de los servicios externos de hostelería en los hospitales hasta la lucha contra el absentismo laboral o la reducción de complementos sanitarios del personal.

**Publicado en "EL PAIS"

Bascom Palmer Eye Institute marks breakthrough in IOP regulation in fight against glaucoma


A six-year collaboration between two faculty members of Bascom Palmer Eye Institute of the University of Miami Miller School of Medicine has yielded new insight regarding the regulation of intraocular pressure (IOP) in glaucoma -- an irreversible blinding disease that causes progressive visual impairment due to optic nerve damage and is the leading cause of blindness worldwide. The findings are published in the April 4, 2012 issue of PLoS ONE, an open-access peer-reviewed scientific journal, produced by the Public Library of Science.
The key finding by associate professors of ophthalmology Richard K. Lee, M.D., Ph.D., and Sanjoy Bhattacharya, M. Tech., Ph.D., validates their hypothesis that the response of aqueous humor (fluid produced in the eye) to mechanical stimuli at the cellular level (mechanosensing) impacts the regulation of IOP through cells converting that stimuli into chemical activity (mechanotransduction). At the center of this breakthrough lies the protein cochlin, which was discovered in the trabecular meshwork ™ seven years ago using highly sensitive mass spectrometry. The TM refers to tissue located around the base of the cornea that is responsible for filtering and draining aqueous humor from the eye and controlling the IOP. Mass spectrometry is a technique used to identify proteins and to determine their amino acid sequence with great precision and can also ascertain if a protein has been modified. Bascom Palmer Eye Institute is one of only a few eye centers in the nation to have its own mass spectrometer. In fact, two such cutting edge machines are now part of Bascom Palmer Eye Institute's Adrienne Arsht Hope for Vision Retinal Degeneration Research Laboratory, which was established with a $1 million gift from philanthropist Adrienne Arsht, given in 2008.
"With elevated IOP being the primary modifiable risk factor affecting the development and progression of glaucoma," said Lee, "this advancement opens up potential avenues for effective and innovative manipulation of the pathway of aqueous outflow using mechanosensors and mechanotransducers. In turn, it could lead to meaningful intervention strategies." Currently, the primary treatment for glaucoma is to lower IOP through the topical use of medications or eye surgery.
Additionally, Bhattacharya and Lee found that mechanosensing of fluid flow is transduced, or converted into chemical signals, by TREK-1 mechanotransducers on the cell surface. TREK -1 is a protein in the TM, but how it affects IOP was previously unknown. Also missing was an understanding of how cochlin works in mechanosensing. Lee and Bhattacharya's extensive research demonstrated that TREK 1 functions in conjunction with cochlin to regulate IOP.
Furthermore, Lee and Bhattacharya determined that aberrant levels of secreted cochlin disrupt aqueous outflow, thus allowing for a rise in IOP. "Fluctuations of IOP can alter cells of the trabecular meshwork," explained Bhattacharya. "This results in dysfunction of aqueous flow. Presently, there are over 2 million known proteins and 46,000 lipids that can be tested to determine their impact upon IOP."
Bhattacharya and Lee are already working on next steps using advanced mass spectrometry techniques. They hope to uncover endogenous and exogenous molecules that regulate aqueous humor outflow by modulating mechanosensors and mechanotransducers, "The success of this research is based on a strong, ongoing collaboration between Dr. Lee and myself, as well as hard work by postdoctoral fellows and graduate students," summarized Bhattacharya. "We are also fortunate that Bascom Palmer Eye Institute is one of the few vision research centers in the country to have two mass spectrometers. " Both Bhattacharya and Lee agree that without a mass spectrometer, and faculty members who have the expertise to use it to its full potential, this discovery would not have been possible. Funding for their research was received through the National Institutes of Health via two grants totaling $3.4 million.
Mass spectrometers are currently being used by other researchers at Bascom Palmer to identify mechanistic aspects of retinal degeneration and for unraveling mechanistic details of glaucoma pathology. "We continually learn from one another how mass spectrometry can lead to more exciting discoveries," said Bhattacharya. "It is a very valuable tool in the work to combat eye diseases."

**Source: Bascom Palmer Eye Institute

Las personas positivas tienen un menor riesgo de sufrir ciertas enfermedades



El estrés de los atascos diarios, el miedo a la crisis económica, el cansancio al llegar a casa del trabajo y tener que atender las múltiples necesidades de los hijos... Son situaciones que merman cada día el bienestar individual y, con ello, la salud. Pero, ¿de qué manera podemos aumentar nuestra felicidad? ¿Es el dinero la clave de nuestro optimismo? ¿Tenemos herramientas para mejorar nuestro humor?
Numerosos estudios avalan que detrás de muchas enfermedades se encuentran el estrés y la infelicidad: Aquellos que son optimistas sobre su salud tienen una menor incidencia de mortalidad cardiaca, menos riesgo de sufrir un infarto cerebral, se adaptan mejor a las situaciones o siguen una dieta más equilibrada. Razones importantes, además de generar un mayor bienestar, por las que se quiera aumentar el nivel de felicidad.
Pero, ¿cuál es la mejor manera de mejorar nuestro estado de ánimo? "Cuando alguien está negativo, no deprimido, sino que está de bajón, lo mejor es activar tanto la mente como el cuerpo. Se recomienda hacer deporte porque cuando el cuerpo está ejercitado permite a la gente estar más relajado y se vincula con menos enfermedades", afirma Mónica Pereira, especialista en Psicología Positiva.
No obstante, todos los expertos señalan que lo fundamental está en la cabeza. "Las expectativas son fundamentales a la hora de ser feliz. Van cambiando de dos formas: o nos adaptamos, de manera que éstas son simplemente aquello a lo que estamos acostumbrados, o nos comparamos con los demás, de forma que esperamos conseguir lo que tienen los otros. O dicho de otra manera, la felicidad es igual a lo que tengo hoy menos lo que tenía antes", explica Manel Baucells, catedrático del departamento de economía y empresa de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y autor del libro 'La fórmula de la felicidad' (Planeta).

Realidad y expectativas

Sin embargo, tal y como apunta Baucells, las expectativas no son fáciles de controlar. "El cerebro se adapta al entorno y nos acostumbramos a todo. Un ejemplo es lo poco que apreciamos los ordenadores, el correo electrónico o el teléfono. Si pensaras que estos avances no existen imagínate el shock. No se valoran, de lo contrario la gente estaría todo el tiemo dando saltos de alegría".
¿Y qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de ver la vida y aumentar así la felicidad? "Debemos buscar apoyo en nuestro entorno porque, en el caso de que necesitemos ayuda, no vamos a estar solos. Otro factor que nos aumenta el nivel de felicidad es hacer cosas por los demás, que puede ir desde acompañar a tu madre a la compra o apuntarte a una ONG. Y otra cosa fundamental es agradecer las cosas que tienes, tanto a los demás como a ti mismo, premiarte por ello", explica Pereira.
Baucells ofrece recomendaciones más adaptadas a la tónica de su libro que él define como "un poco ingenieril" y que están en relación a las leyes de la felicidad que argumenta en el manual. "Siempre hay que buscar recorridos que vayan de menos a más, porque de esta manera se va a encontrar una sorpresa positiva en el camino. Por ejemplo, si vas de viaje aconsejo que se deje para el final las mejores cosas, porque de esta manera no nos acostumbraremos a lo bueno y nuestras expectativas irán a más", afirma.
Otro consejo es cuidar los bienes básicos, como la comida, la salud, el sexo o las relaciones sociales. "Nunca se debe abandonar estos bienes por bienes adaptativos, como es el dinero, tener una casa mejor, etc.", aclara Baucells.
Un tercer paso en la búsqueda de la felicidad para este escritor sería "el desarrollo de actividades que acumulen, que vayan sumando. Como aprender un idioma nuevo, trabajar en una organización que trascienda...". Porque como base para el bienestar se encuentra la variedad de actividades que realizamos.

Un cambio de perspectiva

Pero estos consejos quizás sean insufientes para frenar la negatividad en el momento de crisis económica que vivimos en España. ¿Se podría hacer algo más?
Mónica Pereira tiene claro que lo fundamental es cambiar el prisma. Durante un tiempo estuvo realizando un taller con personas paradas de larga duración para mejorar su bienestar emocional y los consejos parecieron dar fruto. "De las 12 personas que realizaron este taller, cinco no lo completaron porque antes encontraron trabajo. Tengo claro que la clave está en el cambio de actitud".
Esta psicóloga tiene por lema que 'en situación de crisis puedes decidir llorar o vender pañuelos'. "Hay que hacer cosas diferentes, no puedes quedarte enganchado al malestar. Por eso es importante ayudar de alguna manera a los demás, porque produce bienestar, y salir con los amigos, aunque sea a caminar y hablar. Creo que en España se estaba perdiendo el valor de estas pequeñas cosas que son gratuitas y se había reforzado sobre todo la idea de que el dinero lo compraba todo".
En sus talleres, entre otras recomendaciones, intentaba que el parado pensara de otra manera. "Les decía que pensaran que en otro momento conseguirían un mayor salario pero, que por ahora, eso no podía ser así. O que buscaran las habilidades que cada uno tiene más allá del trabajo que habían hecho hasta ahora. Hay gente que tiene aficiones de toda la vida, que le peuden valer para encontrar otro tipo de trabajo. Hay que buscar en otros ámbitos, mirar para adentro y ver qué puedo hacer".
Tanto esta especialista como Baucells insisten en que hay que ver la situación como algo temporal. Además, "que, tarde o temprano, nos adaptaremos a la nueva situación y seremos más o menos igual de felices. Porque aunque creo, y diferenes estudios así lo avalan, que el dinero sí da la felicidad, su efecto es moderado. Por otro lado, si hay crisis es mejor hacer los recortes pronto, que no se prolongue la situación, para ir de menos a más", señala el experto catalán.
Y si lo que falta no es el trabajo sino todo lo contrario, es decir, si se tiene demasiado trabajo porque 'hay que apretarse el cinturón', Pereira recomienda potenciar la vida fuera del puesto laboral. "Hay que visualizar que te quitas el uniforme del trabajo y te pones otro como el de hijo, madre, amigo, etc. Habrá gente a la que le cueste, pero hay que darte tus espacios y centrarte en las cosas positivas de tu entorno familiar y social", afirma esta psicóloga. Como reconoce Baucells, "el estrés del trabajo disminuye la felicidad también es cierto que no tenerlo la reduce mucho más".

**Publicado en "EL MUNDO"

Researchers find evidence of banned antibiotics in poultry products


In a joint study, researchers at the Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health and Arizona State University found evidence suggesting that a class of antibiotics previously banned by the U.S. government for poultry production is still in use. Results of the study were published March 21 in Environmental Science & Technology. The study, conducted by the Bloomberg School's Center for a Livable Future and Arizona State's Biodesign Institute, looked for drugs and other residues in feather meal, a common additive to chicken, swine, cattle and fish feed. The most important drugs found in the study were fluoroquinolones -- broad spectrum antibiotics used to treat serious bacterial infections in people, particularly those infections that have become resistant to old-er antibiotic classes. The banned drugs were found in 8 of 12 samples of feather meal in a multi-state study. The findings were a surprise to scientists because fluoroquinolone use in U.S. poultry production was banned by the U.S. Food and Drug Administration in 2005.
This is the first time investigators have examined feather meal, a byproduct of poultry production made from poultry feathers, to determine what drugs poultry may have received prior to their slaughter and sale.
The annual per capita human consumption of poultry products is approximately 100 lbs, greater than that of any other animal- or vegetable-derived protein source in the U.S. To satisfy this demand, each year, the U.S. poultry industry raises nearly 9 billion broiler chickens and 80 million turkeys, according to the U.S. Department of Agriculture. A large percentage of the fresh weight of these animals is inedible -- an estimated 33 percent for chickens, for example -- and is recycled for other uses, including feather meal.
The rendering industry, which converts animal byproducts into a wide range of materials, processes poultry feathers into feather meal, which is often added as a supplement to poultry, pig, ruminant, and fish feeds or sold as an "organic" fertilizer. In a companion study, researchers found inorganic arsenic in feather meal used in retail fertilizers.
"The discovery of certain antibiotics in feather meal strongly suggests the continued use of these drugs, despite the ban put in place in 2005 by the FDA," said David Love, PhD, lead author of the report. "The public health community has long been frustrated with the unwillingness of FDA to effectively address what antibiotics are fed to food animals."
A primary reason for the 2005 FDA ban on the use of fluoroquinolones in poultry production was an alarming increase in the rate of the fluoroquinolone resistance among Campylobacter bacteria. "In recent years, we've seen the rate of fluoroquinolone resistance slow, but not drop," noted study co-author Keeve Nachman, PhD, Farming for the Future Program Director at the Johns Hopkins Center for a Livable Future. "With such a ban, you would expect a decline in resistance to these drugs. The continued use of fluoroquinolones and unintended antibiotic contamination of poultry feed may help ex-plain why high rates of fluoroquinolone-resistant Campylobacter continue to be found on commercial poultry meat products over half a decade after the ban."
In the U.S., antibiotics are introduced into the feed and water of industrially raised poultry, primarily to make them grow faster, rather than to treat disease. An estimated 13.2 million kg of antibiotics were sold in 2009 to the U.S. poultry and livestock industries, which represented nearly 80 percent of all antibiotic sales for use in humans and animals in the U.S. that year.
In conducting the study, researchers from the Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health and Arizona State University analyzed commercially available feather meal samples, acquired from six U.S. states and China, for a suite of 59 pharmaceuticals and personal care products. All 12 samples tested had between 2 and 10 antibiotic residues. In addition to antimicrobials, 7 other personal care products, including the pain reliever acetaminophen (the active ingredient in Tylenol), the antihistamine diphenhydramine (the active ingredient in Benadryl) and the antidepressant fluoxetine (the active ingredient in Prozac), were detected.
Researchers also found caffeine in 10 of 12 feather meal samples. "This study reveals yet another pathway of unwanted human exposure to a surprisingly broad spectrum of prescription and over the-counter drugs," noted study co-author Rolf Halden, PhD, PE, Co-Director of the Center for Health Information & Research, and Associate Director of the Swette Center for Environmental Biotechnology at Arizona State University.

**Source: Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health

Scientists identify major source of cells' defense against oxidative stress


Both radiation and many forms of chemotherapy try to kill tumors by causing oxidative stress in cancer cells. New research from USC on a protein that protects cancer and other cells from these stresses could one day help doctors to break down cancer cells' defenses, making them more susceptible to treatment. In the March 23 issue of the Journal of Biological Chemistry, scientists led by USC Professor Kelvin J. A. Davies demonstrated that a protein known as Nrf2 governs a cell's ability to cope with oxidative stress by increasing the expression of key genes for removing damaged proteins.
Typically, oxidative stress is to be avoided. People eat foods high in antioxidants (such as fruits and vegetables) to try to block oxidation in their cells, in hopes of lowering their risk of illnesses such as cancer, heart disease, stroke and Alzheimer disease -- which are all linked to oxidative stress.
But in the case of cancer cells, if the Nrf2 response could some day be selectively turned off, treatments like chemotherapy and radiation could be more effective, Davies said.
"One of the problems you have is that cancer cells start becoming resistant to those treatments: they adapt," said Davies, who holds joint appointments in the USC Davis School of Gerontology the USC Dornsife College of Letters, Arts and Sciences. "The next time they may be more resistant because they've seen it before."
Nrf2 is a transcription factor protein, meaning that it binds to specific sequences of DNA, turning on the process of copying the blueprints encoded in those DNA sequences into functional enzymes. In particular, the new work from the Davies lab shows that production of proteasome and a proteasome regulator (Pa28) is controlled by Nrf2 during oxidative stress. Proteosome, in turn, is a large protein enzyme that breaks down oxidized proteins that would otherwise accumulate and cause cells to die.
When oxidative stress increases (simulated in the lab by adding hydrogen peroxide -- the major product of both radiation therapy and chemotherapy), Davies and his team found that the Nrf2 in a cell starts ramping up proteasome production.
The researchers then tested their findings by blocking Nrf2 with various chemical and genetic inhibitors, which in turn decreased the cell's ability to make more proteasome and cope with the hydrogen peroxide.
In normal young cells, Nrf2 allows continuous regulation of proteasome production in response to changing oxidative environments. This ability may decline in aging and age-related diseases, making older individuals less able to cope with stress.
"We would like to be able to reverse this decline in normal cells, while making cancer cells less stress-resistant and more easily killed by radiation therapy and chemotherapy," Davies said.
This research was supported by the National Institutes of Health/National Institute of Environmental Health Sciences.

**Source: University of Southern California

El ojo clínico de la Xbox


El ojo clínico de la Xbox
Un grupo cirujanos prueban la tecnología Tedcas. / Microsoft

El número de personas que contraen al año una infección intrahospitalaria ronda los 300.000 casos anuales solo en España. Si hablamos del marco de la Unión Europea, esta cifra escala hasta los cuatro millones, lo que acaba generando un gasto de miles de millones para las arcas de las Administraciones públicas. En medio de esta estadística, el pasado año dos jóvenes cántabros inventaron un sistema basándose en la tecnología Kinect, la cámara de la videoconsola Xbox, para permitir el control gestual de las aplicaciones informáticas en quirófanos y otros entornos del mismo modo que Tom Cruise hacía en la película 'Minority Report'.
"Cuando ingresas en un hospital hay que cuidar muchos detalles. Por ejemplo, está el problema de las heridas abiertas tras una operación o la presencia de enfermedades bacterianas. Todo ello teniendo en cuenta que las defensas están más bajas que en otras ocasiones", explica Jesús Pérez, CEO de Tedcas, al preguntarle por esta aplicación que funciona con un ordenador que funciona sin ventilador para no romper el aislamiento de estos entornos.
La idea no nació en ningún hospital. Pérez y Daniel Calvo -director técnico de la compañía- habían utilizado anteriormente la tecnología de Microsoft para crear una herramienta de 'retailing' con la que las tiendas podían disponer en sus escaparates de una pantalla interactiva por la que los clientes podían consultar los horarios, ver el catálogo de la tienda, descargarse información al móvil… "Todo cambió cuando un buen amigo mío, el decano de la Facultad de Medicina de Santander, nos dijo que esto podía ser una revolución en el ámbito médico", recuerda.
Ahora, apenas doce meses después de aquella conversación, Tedcas ultima los detalles del contrato con una empresa asiática con la que darán el gran salto al mercado. Algo que no podían imaginarse hace tan solo medio año. "Hemos ido muy muy rápido. Nos sorprende un poco, la verdad. No porque el producto no sea bueno sino porque el mercado sanitario es tremendamente complicado. En la medicina hay muchas barreras de entrada", explica Pérez.
"Nosotros lo que hacemos es integrar en los visores ya existentes. Otras empresas crean su propio visor. El problema es que de esa forma el médico ya no solo tiene que aprender los gestos para controlarlo, sino que además tiene que conocer el nuevo dispositivo. Y muchas veces, estos profesionales llevan trabajando con el mismo durante años y no quieren cambiar", agrega.
Para Jesús, Tedcas puede ayudar a reducir los casos de muertes derivadas de una infección nosocomiales, pero también a mejorar la eficiencia de los procesos en los quirófanos o en las salas de radioterapia. “Ahora mismo hay tres opciones: que haya alguien manejando el ordenador desde fuera de la sala; que el cirujano salga, lo que es un poco tedioso porque hay que repetir todo el proceso de esterilización; o que la pantalla esté dentro de la propia sala lo que, a pesar de estar protegido, sigue siendo un riesgo de infección", argumenta remarcando que con el control gestual el cirujano puede, por ejemplo, "controlar el zoom o el ángulo deseado" algo que no ocurre siempre cuando es una segunda persona la encargada de ejecutar estas peticiones.
La empresa de Jesús Miguel Pérez y Daniel Calvo (un equipo al que ahora se ha unido una tercera persona, Paloma Fuentes) fue elegida para formar parte del programa Wayra de Telefónica, creado para apoyar a emprendedores en campos relacionados con las nuevas tecnologías. Esto, junto a la colaboración que ha mantenido con Microsoft, les ha facilitado el acceso diversos foros donde han podido dar a conocer su proyecto delante de públicos muy distintos como personas relacionadas con la energía nuclear o responsables de entornos industriales que también se han interesado en el sistema para incorporarlo a sus respectivos flujos de trabajo.

Telerehabilitación

Por el momento van a seguir centrándose en tres líneas de trabajo principalmente: la de servicios destinados al 'retailing'; la publicidad y las aplicaciones sanitarias. A día de hoy ya trabajan en una primera versión que está destinada al mundo de la telerrehabilitación, "donde hay muchísimas posibilidades".
"Hay un problema enorme en este sector. Empezando porque no hay médicos suficientes para todos los que demandan o requieren este tipo de terapia", opina Pérez quien ya trabaja en una primera del nuevo software. Lo que pretenden es utilizar la cámara de Kinect para medir los ejercicios que realice e indicarle si lo hace correctamente midiendo parámetros como el ángulo o las repeticiones además de ofrecer la posibilidad de contactar con el médico vía Skype o videoconferencia para solucionar posibles dudas. "Muchas veces, se da al paciente una tabla de ejercicios que no los llega a hacer y cuando los hace, no los hace bien. Con esto facilitamos el centro y seguimiento por parte del fisioterapeuta desde casa", describe.

**Pûblicado en "ABC"

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