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12 April 2012

Al menos 400 afectados por una estafa relacionada con la conservación de células madre en Alicante




El número de personas perjudicadas por una presunta estafa relacionada con la congelación de células madre, una trama desmantelada a finales de marzo en la provincia de Alicante, se estima ya en cerca de 400, procedentes de diferentes puntos de España, aunque no se descarta que la cifra pueda ir en aumento.

La Guardia Civil ha informado este miércoles de los resultados de esta operación, denominada Cigoto, que ha permitido la detención del supuesto cabecilla del entramado y de dos mujeres. Estas tres personas hacían creer falsamente a los afectados que la muestra extraída de la sangre del cordón umbilical era remitida a laboratorios alemanes para su conservación, cuando no era así en la mayoría de los casos.
El instituto armado ha explicado que, en apenas una semana, han recibido más de 600 correos electrónicos en la dirección que se ha habilitado para poder contactar con posibles afectados (damnificados-celulasmadre@guardiacivil.org).

Búsqueda de muestras desaparecidas

Los perjudicados son de distintos puntos de la geografía española, como Alicante, Murcia, Valencia, Madrid, Salamanca o Cuenca, entre otras ciudades. De momento se han localizado 350 muestras (células madre que los afectados entregaron) que se encuentran en perfectas condiciones y que han aparecido en laboratorios de Alemania, Inglaterra, Suiza, Portugal o EEUU.
Algunos de esos centros han recibido las células, pero no el pago del dinero que cuesta su conservación, que varía entre los 700 y 800 euros por el almacenaje, a pesar de que los responsables de la trama habían cobrado entre 1.800 y 2.500 euros a las familias para trasladarlos hasta allí.
A partir de esos precios, los investigadores calculan que la presunta estafa podría alcanzar el millón y medio de euros. La investigación, que está llevando a cabo el Juzgado de Instrucción número 3 de Alicante, trata ahora de determinar dónde se encuentra el resto de muestras desaparecidas.

**AGENCIAS

Miles de personas pagan en China curas ‘milagro’ con células madre


Párkinson, alzhéimer, diabetes o esclerosis múltiple son algunas de las enfermedades que tal vez puedan ser tratadas mediante células madre. Pero las investigaciones siguen en fase experimental y, en todo caso, antes de ensayarlas en pacientes, las terapias deben pasar duros escrutinios para garantizar que son efectivas y que no son perjudiciales. Algunos van más rápido: un centenar de clínicas en China ofrecen terapias de células madre no autorizadas y no ensayadas a pacientes que pagan miles de dólares para acceder a una supuesta recuperación de un amplio abanico de trastornos, incluido el autismo. La oferta atrae a miles de turistas sanitarios de todo el mundo. La revista científica Nature lo denuncia, tras una investigación que ha hecho en ese país, donde “las clínicas operan abiertamente, con páginas web de promoción de los tratamientos para enfermedades graves”.
El Gobierno chino, ya en 2009, clasificó los tratamientos con células madre como de “alto riesgo”, exigiendo la aprobación de una evaluación técnica antes de su uso. Entonces se calculó que había un centenar. Pero nada ha cambiado y esta dudosa industria de la salud sigue creciendo en el país, mientras brillan por su ausencia las pruebas clínicas de las terapias que ofrecen.
La situación ha llegado a tal punto que, el pasado enero, el Ministerio de Salud chino anunció un paquete de medidas para regularizar estas actividades, incluyendo la obligación de las organizaciones y clínicas que aplican estas terapias de inscribir en un registro sus investigaciones y actividades, indicando la fuente de las células madre y los procedimientos éticos seguidos, explica David Cyranski, autor de la investigación de Nature. “Pero ha resultado todo inefectivo, ni una clínica se ha registrado debidamente y se siguen ofreciendo las terapias”, añade. Hay un vacío legal y muchos lo están aprovechando.
Las inyecciones para tratar el alzhéimer cuestan entre 3.600 y 6.000 euros
Los responsables de las clínicas, que inyectan células madre derivadas de cordón umbilical, de tejido adiposo o de fetos de abortos, consideran que sus tratamientos pueden ser efectivos, aunque no lo garantizan, y argumentan que si no lo son, tampoco hacen daño. Los expertos, sin embargo, alertan de los riesgos: con estas terapias incontroladas los pacientes pueden sufrir complicaciones como cáncer o enferemdades autoinmunes.
Nature dedica un editorial al problema. “Cuanto más dispuestos a creer están los pacientes y los médicos, menos se buscan datos clínicos reales y menos doctores están forzados a generarlos”, afirma el artículo, que incluso llega a comparar la situación con la práctica de la lobotomía hace casi un siglo, cuando quienes defendían aquel tratamiento lo consideraban tan urgente como para evitar el requisito de las pruebas clínicas sobre su utilidad y efectos.
En uno de los barrios más ricos del Shanghái tiene sus oficinas la WA Optimum. Ofrece un tratamiento de entre cuatro y ocho inyecciones de células madre (el precio va de 3.600 y 6.000 euros cada una) para tratar el alzhéimer. La terapia del autismo es más cara aún, relata Cyranoski. Otra clínica asegura haber tratado a más de 10.000 pacientes de distintas dolencias, y su terapia para el autismo, que dura un año, se basa en cuatro inyecciones de células madre de fetos abortados. Hay compañías similares en Pekin y otras ciudades chinas.
Pekín clasificó estas prácticas como de
“alto riesgo” y exige sin éxito un registro
“Esas clínicas afirman tener éxito con sus tratamientos en pacientes, pero ninguna ha publicado datos de ensayos de control”, recalca Cyranoski, aunque los médicos de tales centros afirman que muchos de los enfermos han mejorado de sus dolencias incluso en un par de semanas.
Los expertos internacionales advierten que no hay datos ni científicos ni clínicos que apoyen el supuesto efecto beneficioso de las células madre, por ejemplo para el párkinson, y consideran que los tratamientos ofrecidos en estas clínicas (sin control), como mucho pueden proporcionar alivio transitorio en algún caso. Y no hay pruebas de que sean válidos para trastornos como el autismo.
La publicidad es esencial para estos negocios e Internet, el territorio apropiado. WA Optimum ofrece las terapias con células madre, peor también cirugía estética y tratamientos antiedad. Su página web indica que “las células madre han demostrado ser efectivas en”.... la lista que sigue es impresionante: lesión cerebral traumática, infarto, autismo, alzhéimer, parkinson, lesión de la espina dorsal, esclerosis múltiple, parálisis cerebral, degeneración macular, retinitis pigmentosa, retinopatía diabética, degeneración de córnea, heridas, quemaduras, cicatrices, cardiopatías, diabetes, cirrosis, distrofia muscular, enfermedades autoinmunes, lesiones óseas y rejuvenecimento total del cuerpo. En un apartado, varios pacientes dan testimonio de su entera satisfacción con los tratamientos recibidos.
Otra empresa, Tong Yuan, no se queda atrás en su oferta, y añade dolencias susceptibles de mejorar con células madre como paraplejia, fallo renal, prostatitis o tumores. La publicidad de estas clínicas incluye, en algunos casos, colaboración y acuerdos con centros científicos en EE UU, como la Universidad de Harvard o la de California en Irving, que niegan rotundamente tales relaciones.
Nature contactó con el Colegio Médico de Pekín, donde una experta se sorprendió de que siguieran operando esas clínicas y recalcó que la regulación es “absolutamente clara”: no deben administrar tratamientos no aprobados de células madre. En cuanto al Ministerio de Salud, un representante reconoció el problema y aseguró que se harían más esfuerzos para limpiar ese negocio.
**Publicado en "EL PAIS"

Distinct Brain Cells Recognize Novel Sights


The brain's ability to learn to recognize objects plays out in the inferior temporal cortex. A new study offers a possible explanation of how two classes of neurons play distinct roles to help that happen.

No matter what novel objects we come to behold, our brains effortlessly take us from an initial "What's that?" to "Oh, that old thing" after a few casual encounters. In research that helps shed light on the malleability of this recognition process, Brown University neuroscientists have teased apart the potentially different roles that two distinct cell types may play.
In a study published online in advance in the journal Neuron, the researchers document that this kind of learning is based in the inferior temporal cortex (ITC), a brain area buried deep in the skull. Scientists already knew the area was important for visual recognition of familiar items, but they hadn't figured out the steps required to move from novelty to familiarity, a process they refer to as "plasticity."
"We know little about that because of the level at which this plasticity is taking place," said senior author David Sheinberg, professor of neuroscience and a member of the Brown Institute for Brain Science. "The inner workings made up of individual neurons make it very hard to actually track what's going on at that level."
Working with two monkeys, in whom they monitored single neuron activity using tiny microelectrodes, Sheinberg and graduate student Luke Woloszyn tracked the firing patterns of individual neurons in the ITC while monkeys viewed 125 objects they had been trained to recognize and 125 others that they had never seen before.
The scientists found that the two major classes of cells found in the brain, excitatory and inhibitory, responded differently depending on what the monkeys saw. Excitatory neurons were especially active when the monkeys saw a preferred familiar object -- the familiar image, out of the 125 such images, that the cell "liked" best. Although the particular preferred familiar image varied across the sample of neurons, almost every excitatory cell had at least one familiar image to which it responded more robustly than its preferred novel image, Sheinberg said. Inhibitory neurons, meanwhile, were much more active when the monkeys saw any novel image, independent of the object's actual identity.
Woloszyn and Sheinberg were able to distinguish between the neuron classes by the shapes of the voltage changes picked up by the microelectrodes. Excitatory neurons had characteristically broad spikes, while inhibitory neurons had narrower spikes.
Not only did the researchers see differences in what made the neurons respond, but also in when they did so. Excitatory neurons peaked in activity within 100 milliseconds to their preferred familiar objects, for example, while inhibitory neurons responded to a broad set of novel objects over a wider timeframe of up to 325 milliseconds.
Sheinberg speculated that the different roles of the cells and the specific timing of their responses might be explained by the following interplay: When the monkey sees something familiar (banana!), excitatory neurons fire to signal recognition, sending that signal to other parts of the brain to drive the appropriate behavioral response. But when the monkey sees something unfamiliar (stapler?), the excitatory response is more diffuse, permitting the inhibitory neurons to maintain their elevated activity, which in turn signals a learning event.
"When a familiar object has been recognized, that's a positive signal and that can cause the system to move on," Sheinberg said. "In the absence of that signal, that means the object isn't familiar. What we think is going on is that the ongoing inhibitory activity actually promotes a learning process. It can be a signal to learn."
Another finding is the possible manifestation of that learning. Sheinberg and Woloszyn found considerable significance in their observation that individual excitatory neurons would modulate their firing rate only in response to a few of the images the monkeys saw. This "sparseness" of firing is a measure of the neuron's specialized attention to just a few images.
"What really drove me and Luke along the way was this question of whether ... through repeated exposure, neurons really do specialize in a marked way," Sheinberg said. "The effect of the learning was surprising to me."
They further speculate that the specialization is originally driven by the inhibitory cells.
"We thus propose that the increased activity of our putative inhibitory cells is the neurochemical trigger for the robust selectivity changes within the excitatory population," Sheinberg and Woloszyn wrote in the journal.
The study ties into a separate effort at Brown, Stanford, and other institutions in which a team of scientists is striving to lay the basic science groundwork for ultimately treating people who have suffered traumatic brain injury.
"There is a huge diversity [of neurons] and this diversity could be very important because in the case where you need to repair circuits -- say you've had a stroke, and you want to retrain that area -- it may be that certain cell classes need to be functional in order to support that plasticity," he said. "We're only beginning to appreciate the interplay between these cell types that might support learning and reorganization."
The study was supported by the National Institutes of Health and the National Science Foundation.


Una unidad móvil contra el ictus



Una ambulancia accede al Hospital Virgen de la Concha de Zamora. | El Mundo
Se trata de una ambulancia equipada con un escáner, un pequeño laboratorio y un equipo de telemedicina conectado con el hospital. Esta unidad, diseñada por médicos alemanes, viaja hasta las personas que han sufrido un ictus para proporcionarles asistencia lo antes posible. Un pequeño ensayo ha demostrado que esta unidad móvil reduce a la mitad el tiempo transcurrido desde la llamada a urgencias hasta que el paciente recibe tratamiento.
El tiempo es cerebro. Ésa es la expresión que utilizan los médicos, sobre todo los anglosajones, para definir la importancia que tiene una rápida asistencia de las personas que sufren un accidente cerebrovascular (ACV). Sin embargo, "menos del 15%-40% de los pacientes con un ictus llega al hospital lo suficientemente rápido como para recibir tratamiento trombolítico" -el único aprobado para el ACV isquémico-, explican los responsables del proyecto en 'The Lancet Neurology'.
Llevar el hospital hasta ellos, podría ser una buen método para aumentar el número de pacientes que son examinados a tiempo, "una potencial solución para el problema médico de la llegada tardía de la mayor parte de pacientes con ACV al hospital", señala Klaus Fassbender, de la Universidad de Saarland (Alemania), que ha liderado el estudio.
Para comprobar la utilidad real de su unidad móvil, los autores seleccionaron a 100 personas con síntomas de un ACV. A 53 se les asignó la asistencia con unidad móvil y a 47 la asistencia hospitalaria normal. Tal y como habían previsto los autores, el tiempo medio transcurrido desde la llamada a urgencias hasta la recepción de tratamiento fue la mitad en el primer grupo (35 minutos), que en el segundo (72 minutos).
El uso de esta ambulancia equipada también redujo el tiempo entre la aparición de los síntomas y la decisión terapéutica, llevándolo a menos de una hora en el 57% de los pacientes, en comparación con el 4% de los que recibieron la asistencia convencional.
"De acuerdo con el concepto generalmente aceptado de que 'el tiempo es cerebro', una reducción tan grande del tiempo de demora debería traducirse en una mejora de los resultados", señala el trabajo. "Aunque -añade- en los análisis secundarios no se halló diferencia significativa alguna en el número de pacientes que finalmente recibieron tratamiento o en los análisis neurológicos".
"En realidad, no hubo ninguna diferencia evidente en los resultados clínicos después de los primeros siete días", subrayan Peter Rothwell y Alastair Buchan, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en un editorial. A pesar de esta falta de efectos, los autores de este artículo consideran que este servicio "es factible y puede reducir sustancialmente los retrasos en el tratamiento" por lo que abogan por llevar a cabo más estudios con la unidad móvil.

**Publicado en "EL MUNDO"

Head Injuries Often Impair Medical Decision-Making Skills



A traumatic brain injury can negatively affect a patient's medical decision-making ability at a time when patients or their families must make myriad complex decisions, say researchers from the University of Alabama at Birmingham.


"Immediately following injury and during the rehabilitation and recovery period, patients and their families must make ongoing and often complex medical decisions, including treatment of brain trauma and orthopedic injuries, choice of rehabilitation programming and treatment of neuropsychiatric problems," said Daniel C. Marson, J.D., Ph.D., professor of Neurology, director of the UAB Division of Neuropsychology and senior author of a study published in the April 11, 2012, issue of Neurology, the medical journal of the American Academy of Neurology.
The severity of the injury directly corresponds to the amount of impairment, according to findings. Patients with mild TBI showed little impairment one month after injury, while those with more severe injury were significantly impaired.
The UAB investigators say there has been little research on the effects of TBI on an individual's ability to make complicated decisions. The findings have importance for both medical professionals and family members as they help patients make important medical decisions in the aftermath of a head injury.
Marson and his team studied 86 patients with TBI, divided into three classifications of severity -- mild, complicated mild and moderate/severe -- and 40 healthy controls. Patients were evaluated using a standardized measure of medical decision-making capacity developed by Marson that assesses five consent standards: expressing choice, reasonable choice, appreciation, reasoning and understanding.
"One month after injury, medical decision-making capacity was mostly intact for those classified with mild TBI, but significantly impaired for those classified with complicated mild TBI and those with moderate/severe TBI," said Kristen Triebel, Psy.D., assistant professor of neuropsychology and first author of the study. "Until we know more about the time required for return to normal decision-making capabilities, physicians need to carefully assess decisional capacity in their TBI patients, particularly those with complicated, moderate or severe TBI."
The group with moderate-to-severe TBI performed significantly worse than controls on the three of the five complex consent standards: appreciation, reasoning and understanding. Those with complicated mild TBI scored below controls on the understanding standard but not on appreciation or reasoning. Mild TBI patients performed the same as controls on all five consent standards.
"This suggests that one month following injury, consent capacity has returned to normal for people with mild TBI, but the structural brain changes characteristic of complicated mild cases may contribute to more significant impairments in decisional capacity that have not resolved 30 days after injury," said Marson.
"This study strongly suggests that impaired medical decision-making capacity is prevalent in acute TBI and is related to injury severity," said Marson. "Longitudinal studies are needed to better assess the time required for recovery of decisional capacity across varying levels of injury severity."


**Published in "SCIENCE DAILY"

En 2050 se triplicarán los casos de demencia según un informe de la OMS


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado en un nuevo informe, hecho público este miércoles, que para el año 2030 se duplicarán los casos de demencia, pasando de los 35,6 millones de personas actuales a más de 65,7 millones de afectados. Sin embargo, las cifras serán aún peores en 2050, cuando se espera que se tripliquen los casos, llegando a los 115,4 millones de afectados en el mundo.
El informe, titulado 'Demencia: una prioridad de salud pública', destaca que se trata de una problemática que, aunque afecta a todos los países, en mayor medida (58%) se ve incrementada en las poblaciones de ingresos bajos y medianos.
Por este motivo, denuncia que, actualmente, sólo ocho países en todo el mundo cuentan con programas nacionales en marcha para hacer frente a la demencia. "Tenemos que aumentar nuestra capacidad para detectar la demencia temprana y proporcionar los cuidados de salud y sociales. Se puede hacer mucho para disminuir la carga de este trastorno", dice el doctor Oleg Chestnov, subdirector general de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OMS.

El tratamiento y el cuidado de las personas con demencia en la actualidad le cuesta al mundo más de 460.000 millones de euros por año. Esto incluye el costo de la atención sanitaria y social, así como la reducción o la pérdida de ingresos de las personas con demencia y de sus cuidadores.

Faltan diagnósticos

Para tratar problemas de demencia, la OMS recomienda que se pongan en marcha programas que se centren en mejorar el diagnóstico precoz, aumentar la conciencia pública sobre la enfermedad, reducir el estigma, proporcionar una mejor atención y más apoyo a los cuidadores.
El principal problema, señala el informe, es la falta de diagnóstico que es un obstáculo "importante", incluso en los países de altos ingresos. Cuando se hace un diagnóstico, a menudo se produce en una etapa relativamente tardía de la enfermedad.
Por otra parte, destaca que es "clave" el fortalecimiento de la atención. Al respecto, Chestnov denuncia que "los trabajadores de la salud a menudo no están debidamente capacitados para reconocer la demencia".
Asimismo, apunta a una falta general de información y comprensión acerca de la demencia. "La conciencia pública de esta enfermedad, sus síntomas, la importancia de obtener un diagnóstico, y la ayuda disponible para aquellos afectados son muy limitados. La información es vital para hacer frente a los bajos niveles de conciencia pública y entendimiento, y reducir drásticamente el estigma asociado a la demencia", afirma Marc Wortmann, director ejecutivo de la Asociación Internacional de Alzheimer.
Por otra parte, advierte que las personas que cuidan a una persona con demencia son particularmente propensas a los trastornos mentales, como la depresión y ansiedad, y sufren a menudo problemas de salud física. "Muchos cuidadores también padecen problemas económicos, ya que pueden ser forzados a dejar su trabajo, reducir su horario laboral, o elegir un trabajo menos exigente para cuidar a un familiar con demencia", añade el documento.
Entre las conclusiones, el informe recomienda la participación de los médicos en el diseño de programas para proporcionar un mejor apoyo a las personas con demencia.
*AGENCIAS

Key to New Antibiotics Could Be Deep Within Isolated Cave



The discovery that bacteria have developed defenses against antibiotics could indicate the presence of previously unknown, naturally occurring antibiotics that doctors could use to treat infections.
McMaster's Gerry Wright, scientific director of the Michael G. DeGroote Institute for Infectious Disease Research, and Hazel Barton, associate professor of biology at the University of Akron, collected strains of bacteria from the cave's deepest recesses.
None of the bacteria are capable of causing human disease, nor have they ever been exposed to human sources of antibiotics but they pair found that almost all were resistant to at least one antibiotic. Some were resistant to as many as 14 different antibiotics.
In all, resistance was found to virtually every antibiotic that doctors currently use to treat patients.
"Our study shows that antibiotic resistance is hard-wired into bacteria. It could be billions of years old, but we have only been trying to understand it for the last 70 years," said Wright. "This has important clinical implications. It suggests that there are far more antibiotics in the environment that could be found and used to treat currently untreatable infections."
The researchers also identified resistance in bacteria related to the bacterium that causes anthrax. This resistance has yet to emerge in the clinic.
"We can say to doctors, 'While this isn't a problem right now, it could be in the future, so you need be aware of this pre-existing resistance and be prepared if it emerges in the clinic, or you are going to have a problem,'" said Barton.
Resistance to antibiotics among bacteria is a growing concern for human health. With the emergence of bacteria such as multi-drug resistant Staphylococcus and the global spread of resistance to all clinically used drugs, where and how these organisms acquire resistance are becoming important questions, said Wright.
"In extreme cases these organisms are resistant to seven or more drugs and are untreatable using traditional treatment, and doctors must resort to surgery to remove infected tissue," said Wright. "The actual source of much of this resistance is harmless bacteria that live in the environment."
Because antibiotics are heavily prescribed and used in agriculture, it is difficult to find an environment where antibiotics do not exert some kind of influence. That made Lechuguilla Cave the perfect environment to look at the pre-existing reservoir of antibiotic resistance in nature.
Since it was discovered in 1986, access to the cave has been limited to a few expert cavers and researchers each year. It is surrounded by an impermeable layer of rock, meaning it can take water up to 10,000 years to reach its deepest recesses, an age well beyond the discovery of antibiotics.
The research was published April 11 in the Journal PLoS ONE.


**Published in "SCIENCE DAILY"

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