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04 April 2012

Una guía ayudará a los enfermos renales crónicos en la toma de decisiones sobre el mejor tratamiento a su enfermedad



Los pacientes con enfermedad renal crónica tienen una nueva guía para la toma de decisiones sobre el mejor tratamiento para su dolencia. El dossier, editado por la Consejería de Salud, explica en qué consiste la enfermedad, las diferentes opciones para su tratamiento –diálisis peritoneal, hemodiálisis, transplante de donante fallecido o vivo y el tratamiento conservador- y una hoja de toma de decisiones que ayudará al paciente a valoras los riesgos e inconvenientes, beneficios y ventajas de cada uno.

El documento tiene otra utilidad, además de valorar riesgos y conocer los tratamientos, que es la de fomentar la participación del paciente, junto con sus médicos y profesionales de la salud y sus familiares, en la toma de decisiones sobre la enfermedad. La información, no obstante, no sustituye la opinión del profesional sanitario.

La guía explica a los pacientes renales crónicos –aquellos a los que les fallan los riñones de forma progresiva- que no todos los enfermos tienen las mismas opciones de tratamiento y que la elección de un tratamiento no imposibilita cambiar a otro más adelante.

Así, se especifican cómo funciona la diálisis peritoneal, la hemodiálisis; los riesgos y beneficios de los transplantes de riñón, tanto de donantes vivos como de fallecidos, y se ofrecen también los pros y contras de hacer un tratamiento conservador.

-Cuidados Paliativos
La publicación estará a disposición de los pacientes en las consultas de pre-diálisis de los diferentes servicios de nefrología de los hospitales andaluces.

Además de esta formación, la guía estará disponible para todos los andaluces en la página web de la Consejería de Salud (www.juntadeandalucia.es/salud) y para los profesionales en la web del SAS.

Aumenta la incidencia de cáncer de pulmón y de EPOC en las mujeres por culpa del tabaquismo


 “Aumenta la incidencia de cáncer de pulmón y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) entre las mujeres por culpa del tabaquismo” ha señalado, el Dr. Eduard Monsó, Presidente de la Sociedad Catalana de Neumología de la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y de Baleares. Lo ha explicado en el marco de la celebración de la XXX Diada Neumológica, un encuentro anual que ha reunido a más de 400 profesionales de la neumología.
La EPOC, la apnea del sueño y el asma son las enfermedades respiratorias más frecuentes y que están aumentando progresivamente ha subrayado el Dr. Monsó, quien atribuye buena parte de las causas de esta situación “a los malos hábitos de la población”, como son el tabaco o la mala alimentación, que provoca obesidad.
El Dr. Monsó también ha destacado la importancia de prevenir los contagios en las zonas de infección intrahospitalaria, y como principal solución ha indicado “la potenciación de la hospitalización domiciliaria y de los hospitales de día”. De esta manera, el Presidente de la Sociedad Catalana de Neumología ha explicado que se reduciría el número y el tiempo de los ingresos.
En la jornada se ha hablado entre otros temas de la situación actual del tabaquismo después del cambio legislativo y de cómo los efectos se comenzarán a notar de aquí a 3-5 años, porque las enfermedades respiratorias tienen un periodo de latencia de algunos años.
También se ha hecho referencia a las mejoras en el tratamiento con broncodilatadores y antiinflamatorios de las enfermedades obstructivas, y la incorporación de la genética en el diagnóstico de los pacientes con cáncer de pulmón.

Crioablación: tratar con frío y de manera más rápida y sencilla las arritmias cardiacas



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La crioablación es una técnica avanzada para el tratamiento de la fibrilación auricular no persistente (paroxística), en la que la fuente de energía aplicada es el frío y no el calor, como ocurre en el procedimiento convencional, habitualmente efectuado con radiofrecuencia. La Unidad de Arritmias del Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra, integrada por los doctores José Ignacio García Bolao (director de Cardiología) y Naiara Calvo Galiano (cardióloga electrofisióloga), ha incorporado recientemente un equipo específico para emplear la crioablación en este tipo de fibrilación auricular, la paroxística. El mayor beneficio de esta técnica radica en que el tratamiento se realiza por congelación, en un solo impacto de energía, y de una manera más rápida y eficaz. El procedimiento ya ha sido efectuado con éxito en los primeros pacientes.

Hasta ahora, el método convencional consistía en aplicar impactos de radiofrecuencia punto a punto en todo el perímetro de las venas pulmonares, lugar donde se origina la arritmia. Con las pequeñas lesiones (ablaciones por radiofrecuencia) realizadas alrededor de dichos vasos sanguíneos se consigue interrumpir el paso del impulso eléctrico, responsable de la contracción irregular, desde las venas pulmonares hasta las cavidades cardiacas (aurícula izquierda).

Arritmia cardiaca más frecuente
La fibrilación auricular paroxística es la arritmia sostenida más frecuente y se caracteriza por la descoordinación del ritmo de contracción de la aurícula, lo que puede provocar trombos y embolias y desencadenar, por tanto, complicaciones cardiovasculares importantes.

Según datos epidemiológicos recientes, se trata de una arritmia que en el conjunto de la Unión Europea afecta a cerca de 4,5 millones de personas. El aumento de la prevalencia de la fibrilación auricular se asocia al envejecimiento de la población, por lo que los expertos pronostican para 2050 que la incidencia se multiplique por 2,5.

Crioablación con balón de óxido nitroso
En el procedimiento de crioablación, la aplicación del frío se consigue gracias a la introducción, por medio de un catéter, de un balón lleno de óxido nitroso (compuesto químico empleado como fuente de frío). Los electrofisiólogos consiguen hacer llegar este dispositivo hasta la intersección de las venas pulmonares con la aurícula izquierda para así aislar e impedir la propagación del impulso eléctrico anómalo.

Una vez introducido el balón hasta el lugar preciso se procede a inflarlo, llenándolo de óxido nitroso, gas que se congela a una temperatura aproximada de -40/-50ºC. “De este modo, al inflar y congelar el balón conseguimos ocluir el orificio de la vena, generando una lesión (ablación) al mismo tiempo en todo el perímetro interno de la vena pulmonar, de ahí que no resulte necesario efectuar la ablación punto a punto, como en el caso de la radiofrecuencia”, explica la doctora Naiara Calvo. Al mismo tiempo “el balón inflado consigue cerrar, durante todo el procedimiento, la comunicación de la vena pulmonar con la aurícula y todo sin necesidad de movilizar el catéter durante la aplicación”, indica la cardióloga.

Ventajas del procedimiento
Las ventajas que aporta al paciente la técnica con crioablación, respecto a la ablación con radiofrecuencia, residen en una mayor rapidez y sencillez del procedimiento. Además, destaca la especialista, “para realizar esta técnica no es precisa la utilización de sistemas de navegación no fluoroscópica, como ocurre con la radiofrecuencia, necesarios para conocer con exactitud el lugar donde se debe hacer la ablación. Es suficiente un sistema de escopia (observación por rayos X con contraste)”. La necesidad de una única punción transeptal en la vena femoral y no dos, como habitualmente ocurre con la radiofrecuencia, es otro de los beneficios que ofrece.

El ingreso hospitalario medio es de tan sólo 48 horas, el mismo que con el procedimiento convencional, y se realiza bajo sedación superficial, sin necesidad de anestesia general. El día anterior a la prueba se le realiza al paciente un TAC para que los cardiólogos puedan conocer con exactitud la morfología particular de sus venas pulmonares y obtener así mayor información para abordar adecuadamente el procedimiento. “El porcentaje de éxito con el tratamiento de la fibrilación paroxística mediante crioablación es igual o, incluso mejor, que el obtenido con el sistema tradicional de radiofrecuencia, pero es notablemente más sencillo y rápido, por lo que es aplicable a un gran número de pacientes”, subraya el doctor José Ignacio García Bolao.

Además, la Unidad de Arritmias de la Clínica Universidad de Navarra posee los dos sistemas de navegación no fluoroscópica más sofisticados disponibles en la actualidad y otros sistemas de disparo único mediante radiofrecuencia, “lo que permite elegir la metodología óptima e individualizada para el tratamiento de las arritmias cardíacas en cada paciente”, concluye el especialista.


Pie de foto : Equipo Unidad de Arritmias. De izquierda a derecha, las enfermeras María Rosario Vives y Graciela López, los doctores Naiara Calvo y José Ignacio García Bolao (director Cardiología) y la enfermera Elene Janiashvili.

La radiografía de los decibelios en Barcelona



Cuando se le pregunta a alguien cómo es el paisaje sonoro de su barrio, la respuesta tarda unos segundos. La ciudad entra por los ojos y sus sonidos o ruidos pasan a ser tan rutinarios que se olvidan. Hace tres años, Barcelona publicó un Mapa del soroll. Los ciudadanos pueden saber, a través de la web del ayuntamiento, los decibelios que hay en tal o cual calle. Los datos pertenecen a unas mediciones que se tomaron en el 2007. Cristina Castells, directora de Energía y Calidad Ambiental, atiende una llamada. La cronista está en la calle de Balmes. Imposible dialogar.

Imagen del tráfico intenso que suele haber cada día en la calle de Balmes con Travessera de Gràcia, el lunes. JOAN PUIG

Hay que refugiarse en algún patio interior o en un portal. Castells explica que en estos momentos se están recopilando datos para crear un nuevo mapa sonoro. Por ahora, dice, las principales fuentes de ruidos son el tráfico en Sarrià-Sant Gervasi, y el ocio nocturno, en Gràcia y en Ciutat Vella.

Según el mapa del 2007, los decibelios suben considerablemente en Sarrià-Sant Gervasi hasta superar, de 19 a 23 horas, los máximos permitidos por la normativa en ciertos tramos de la avenida de la Diagonal, la ronda de General Mitre y la calle de Balmes. Más datos: de día el barcelonés soporta una media de 60 a 65 decibelios. Dentro del umbral. De noche, los datos empeoran: la media de la ciudad es de 55 a 60 decibelios, y un 0,57% de la población está expuesta a entre 70 y 75 decibelios. En el mapa de los ruidos, gana en silencio el barrio de Horta-Guinardó y los parques urbanos, especialmente el de Montjuïc. «Es una ciudad mediterránea, compacta», dice Castells.
El mejor guía para describir el paisaje sonoro de una ciudad es siempre un extranjero porque ha tenido que incorporar los nuevos ruidos a su nuevo día a día. Michele es italiano y ha migrado por cuatro barrios diferentes de Barcelona en los últimos tres años.
La cita con él fue ayer a las 15.30 horas en la calle de Balmes. Esta vía es, según el Mapa del soroll, una de las más ruidosas de la ciudad. Ayer, además, llovió y el agua hace que Barcelona siempre suba su nivel de malhumor sonoro. La cronista llega primero que el entrevistado. Carles Moragues, un vecino, aclara que, desde que han ampliado las aceras y han plantado árboles, en Balmes «la sensación es de menos ruidos. Ahora se puede pasear y hasta hablar en la calle». Michele llega en moto. Se detiene entre Provença y Balmes, frente a unas obras.
¿A qué suena Barcelona? «Ahora a maravilloso silencio». Sus palabras contrastan con el runrún de los coches y con el pitido de una grúa que acaba de iniciar la marcha atrás.
Caminando por los paisajes sonoros en los que ha vivido este hombre desde que está en Barcelona, se entiende que esta ciudad es un gran altavoz con muchos microsistemas sonoros. Primera parada, Sant Carles, en la Barceloneta, donde vive ahora. Silencio. Solo se escucha una sirena de barco en el mar y el graznido de una gaviota. Segunda etapa, la calle de Gravina. Es minúscula, pero suma los ruidos de la frontera que es: los coches del Eixample y el zumbido del hacinamiento del Raval.
En el Born, cerca de Santa Maria del Mar, se escucha un guirigay babélico. «Lo peor es de noche, con los camiones de la basura». La última parada es la calle de Bailèn: suenan las campanas de una iglesia y hay unos chicos jugando a la pelota.
En el 2020, Barcelona tiene que ser menos ruidosa. Lo pactaron los alcaldes en un macroacuerdo que se firmó en el 2002.

**Publicado en "EL PERIODICO DE CATALUNYA"

El amianto también es un peligro para el corazón



Si la evidencia científica ha demostrado el efecto pernicioso de la exposición al asbesto sobre la salud pulmonar, ahora parece que le toca el turno a las arterias. Un estudio muestra que esta sustancia podría ser también responsable de un mayor número de infartos y de ictus entre los trabajadores en contacto con el polvo del amianto.
El asbesto o amianto está constituido por un grupo de minerales fibrosos distribuidos por todo el mundo. Debido a sus propiedades aislantes, mecánicas, químicas y de resistencia al calor y las llamas hicieron que se utilizara ampliamente en la construcción y otras industrias, como las del automóvil o la naval, entre los años 50 y 70. En 1978, el asbesto fue declarada sustancia cancerígena por lo que a partir de esa fecha se fue restringiendo su producción, pasando de cinco millones de toneladas en 1975 a tres millones en 1998. No obstante, en nuestro país el uso de materiales con algún tipo de amianto estuvo permitido hasta 2002.
La principal vía de entrada del amianto en el organismo es la respiratoria. Numerosos estudios han demostrado que, a largo plazo, esta exposición al asbesto está relacionada con una mayor incidencia de enfermedades pulmonares, como mesotelioma o cáncer.
Investigadores del Laboratorio de Salud y Seguridad de Buxton, Derbyshire (Reino Unido), han llevado a cabo un estudio para conocer el impacto de esta sustancia sobre la salud cardiovascular. Para ello analizaron los datos de unos 100.000 trabajadores que habían formado parte de la Encuesta a Trabajadores de Asbestos, puesta en marcha en 1971 con el objetivo de vigilar a largo plazo la salud de personas que habían estado en contacto con materiales que contenían esta sustancia, y que cuenta con un seguimiento medio de 19 años.
En el periodo de tiempo analizado, se produjeron 15.557 muertes, de las que 1.053 fueron debidas a una enfermedad cerebrovascular (o ictus) y 4.185 a un episodio isquémico cardiaco (o infarto). Tras analizar los hábitos de las personas fallecidas, los investigadores comprobaron que la mitad de los hombres (58%) y las mujeres (52%), en el momento de su primer examen médico, eran fumadores, proporción que disminuyó ligeramente en su última evaluación médica (55% y 49%).

Potencia la inflamación

El estudio, cuyos datos han sido publicados en la revista 'Occupational and Environmental Medicine', muestra que los trabajadores expuestos al asbesto fueron significativamente más propensos a morir por una enfermedad cardiovascular que la población en general, incluso teniendo en cuenta el tabaquismo. De hecho, "el análisis mostró que el incremento del riesgo de enfermedad cardiaca isquémica con la edad y con el tiempo de exposición al asbesto fue mayor entre los que nunca habían fumado que entre los adictos al tabaco", señalan los investigadores en su artículo.
En concreto, los hombres, que en su gran mayoría habían trabajado en la eliminación industrial del asbesto, fueron un 63% más propensos a morir por un ictus y un 39% más por una enfermedad cardiaca. En el caso de las mujeres, que se habían dedicado a la industria manufacturera, la probabilidad de fallecer por un accidente cerebrovascular fue del doble y por un infarto de miocardio, del 89%.
Según los autores del estudio, la causa de ese mayor riesgo cardiovascular podría encontrarse en el impacto de las fibras de asbesto en las arterias. Esta sustancia podría tener un fuerte efecto inflamatorio y promover la aterosclerosis (proceso que genera una placa obstructiva en las arterias del corazón o del cerebro), tal y como se ha comprobado en investigaciones con animales.

**Publicado en "EL MUNDO"

Former Pro Pitcher Now Keeps 'Strike Zone' in Proteins



Perhaps no other biochemist in the world has his own baseball card, but University of Massachusetts Amherst doctoral student Elih M. Velázquez-Delgado, who gave up a pitching career for science, does. Now the only stats he cares about are experimental data, because, he says, "I fell in love with the fact that I can see a molecule. I can actually see an enzyme and watch how it functions. That captured me."
A native of Puerto Rico who pitched for five seasons in the minors, the Arizona and California Leagues, for the Oakland A's and San Francisco Giants' organizations, Velázquez-Delgado says his fast ball was hot enough but he lacked the "killer instinct" required to make it in the majors. He reflects, "I may have the ability but not the mindset."
While pursuing an undergraduate degree in chemistry from the Universidad del Turabo in Puerto Rico, Velázquez-Delgado came to UMass Amherst in 2006 as an under-represented minority student summer intern with the help of the Northeast Alliance for Graduate Education and the Professoriate. He says, "I fell in love with what we do here. So I came back after I graduated to pursue a PhD degree."
Now he is working on his doctorate in the chemistry laboratory of Professor Jeanne Hardy and is about to publish his first academic paper with her. They report discoveries about an enzyme that's causally involved in Alzheimer's and Huntington's diseases in the current issue of the journal, Structure.
Though now a biochemistry researcher, Velázquez-Delgado still measures success in baseball terms. "The difference between being a good hitter and a bad one comes down to only 3 hits in 10 at-bats," he explains. "If you bat .300 or miss about 7 of 10 opportunities, you'll get somewhere. But if you bat .200 or miss 8 of 10 at bats, you're not going far."
"In research I feel it's the same. If you can get the same 30 percent success rate you'll be awesome. So not being depressed about the seven misses is a skill. If you work hours and hours, devoting your life to it, you'll shave that edge down until you succeed."
Hardy, his advisor, says Velázquez-Delgado has solved "a very difficult problem" in a remarkably short time. The goal was to use her lab's expertise in X-ray crystallography to find a way to allosterically inhibit, that is block the action of, the disease-related enzyme caspase-6. In practical terms, she points out, "if you can understand how nature inactivates caspase-6, you can perhaps make a drug that uses the same mechanism and find a treatment for the disease."
Caspase-6 is one of a family of enzymes that "chew up" or cut other proteins and are sometimes depicted as miniature Pac-man characters, all mouth, the chemists explain. One technique that has been used to inhibit their disease-causing cuts in biologically important proteins is to target the "mouth" location, figuratively shoving something in to stop it from chewing.
But the biochemists also know that nature uses another technique, exploiting a different site on the enzyme and inhibiting it there through a natural process called phosphorylation. Velázquez-Delgado proposed to use X-ray crystallography to see, with molecular precision, how nature inactivates caspase-6 and perhaps imitate that approach.
"Phosphorylation adds two electrical charges, so most people have assumed that they're critical to the inhibitory action," Hardy explains. "But in fact, in this whole class of enzymes nobody had ever studied how this kind of inhibition works. We suspected it was allosteric, that is not based on the "mouth" or active site, but on the position of an "ear" on the protein, but we had no idea of the molecular mechanism."
Caspases' active sites are composed of four mobile loops that can take a variety of positions. When the protein is phosphorylated at a position outside the active site, one of the four active site loops is forced in the wrong conformation for substrate binding, which means it can't cut substrate and lead to the disease state. Through a series of experiments that Hardy calls "clean and beautiful," Velázquez-Delgado discovered how to induce this non-binding state and reverse it again. His structural detective work suggested that by cutting off just one amino acid, the caspase would again be inhibited even in the phosphorylated state. He did the experiment, and it turned out to be correct.
"He found that of more than 5,000 atoms in the protein, if we delete three of those atoms, we reverse the effect and inhibition by phosphorylation doesn't happen. Those three atoms control this function. It's a completely new way to inhibit caspase-6, and it opens the door to developing a drug that works by the same mechanism," Hardy says.

**published in "SCIENCE DAILY"

Añadir un fármaco no mejora los beneficios de la quimioterapia en tumores de colon operables


En estos tiempos de estrecheces, más de un gestor sanitario va a llevarse una alegría al leer esta noticia. Añadir un anticuerpo monoclonal a la quimioterapia después de operar a los pacientes con cáncer de colon en fase III no añade ningún beneficio. Aunque el medicamento -cetuximab- sí ha demostrado su utilidad en pacientes con metástasis, no es así cuando la enfermedad está menos avanzada.
Erbitux (el nombre comercial de cetuximab) es un anticuerpo monoclonal que ya se emplea en combinación con un regimen de quimioterapia para tratar a pacientes con cáncer de colon metastásico. Por unos 3.000 euros al mes este medicamento, que bloquea los factores de crecimiento (EGFR), beneficia sobre todo a pacientes con el llamado gen KRAS no mutado.
Sin embargo, como ahora se pone de manifiesto en las páginas de 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA), estos mismos beneficios no son extensibles cuando se trata de pacientes con cáncer de colon aún sin metástasis.
Este escenario es lo que los oncólogos denominan adyuvancia: se opera al paciente para extirpar el tumor y a continuación se le administra quimioterapia para reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca en el futuro. Y aunque cetuximab parecía un buen candidato para complementar a la 'quimio', la realidad ha demostrado que no añade ningún beneficio.
"Es un estudio realmente importante, porque existía la duda de si añadir o no cetuximab en pacientes con cirugía curativa", explica el doctor Antoni Castells, del Hospital Clínic de Barcelona y coordinador de la Alianza para la Prevención del Cáncer de Colon. "Y lo que se ve es que no incrementa los beneficios y sí las complicaciones", apunta.
Lo ha confirmado un ensayo con 2.686 pacientes tratados entre 2004 y 2010 en la Clínica Mayo y otros centros estadounidenses (cuyos resultados ya se adelantaron en la conferencia de cáncer ASCO). Lo resume así el principal artífice del trabajo, Steven Alberts: "En pacientes operados de cáncer de colon en fase III -con la versión no mutada de KRAS-, añadir cetuximab a la quimioterapia no mejora el tiempo libre de enfermedad ni la supervivencia global del paciente".
De hecho, el grupo de pacientes tratados con el anticuerpo monoclonal mostró más efectos secundarios y toxicidad asociada al fármaco (especialmente en los mayores de 70 años).
En un comentario que publican en la misma revista Neil Segal y Leonard Saltz, del Memorial Sloan Kettering y del Weill Cornell Medical College (ambos en Nueva York, EEUU), se pone sobre la mesa el verdadero significado de este trabajo: "La inevitable conclusión es que lo que vale para las metástasis no sirve en adyuvancia".
Es decir, cetuximab, que sí funciona cuando las células del tumor ya han escapado de su localización original y se han asentado en otras partes del organismo, no parece útil en una fase más temprana del cáncer. "El objetivo de dar quimioterapia después de la cirugía no es tratar el tumor que el cirujano ya ha extirpado", añaden los editorialistas, "sino intentar erradicar cualquier micrometástasis oculta que haya podido quedar oculta en el organismo".
Y como concluye Alberts en su estudio, las características de estas micrometástasis son diferentes de las de las metástasis ya 'ancladas' en otras partes del organismo lejos del tumor primario. Para encontrar un fármaco que mejore a la quimioterapia en adyuvancia, añaden, todavía habrá que seguir estudiando para conocer mejor cómo son y cómo funcionan estas micrometástasis ocultas, de las que depende que un paciente con cáncer ya operado recaiga en el futuro.

**Publicado en "EL MUNDO"

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