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29 June 2016

La SER pone en marcha el 4º campamento de verano para niños con enfermedades reumáticas

  

Este año, 40 niños de entre 8 y 14 años, y procedentes de toda la geografía española participarán en la 4ª edición del campamento de verano para niños con enfermedades reumáticas que organiza la Sociedad Española de Reumatología (SER), cuyos objetivos principales son fomentar la autonomía, enseñar hábitos de vida saludables y favorecer un mejor abordaje de su patología. Esta actividad se desarrollará del 2 al 16 de julio en la granja escuela Albitana de la localidad madrileña de Brunete.

La mayoría de chicos que participan en esta actividad sufren artritis idiopática juvenil (AIJ), que es la patología reumática más frecuente en la edad pediátrica, y que se estima afecta a 80-90 pacientes por cada 100.000 niños. El síntoma principal es el dolor articular y la presencia de inflamación articular y/o cojera, asociándose en muchas ocasiones otros signos como fiebre y lesiones cutáneas. Pero también se han inscrito al campamento otros chicos con lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Behçet u otro tipo de afecciones reumáticas menos conocidas.

En opinión del presidente de la SER, el Dr. José Luis Andréu, “seguimos apostando por esta actividad dentro de nuestro ámbito de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) porque tras las ediciones anteriores hemos constatado el efecto beneficioso que se consigue en los niños y jóvenes, ya que aprenden actitudes y hábitos de vidasaludables que, en ocasiones, es muy difícil transmitir en las consultas de Reumatología. Es realmente emocionante e inspirador constatar cómo comparten experiencias, se ayudan mutuamente y normalizan su situación”. Las encuestas de satisfacción también reflejan resultados muy positivos para los familiares.

Por su parte, el coordinador de esta iniciativa y responsable de la Unidad de Reumatología Pediátrica del Hospital Niño Jesús de Madrid, el Dr. Juan Carlos López Robledillo, asegura que “es importante desmitificar que las enfermedades reumáticas sólo afectan a las personas mayores. De hecho, se estima que cerca de 1 de cada mil niños en España padece algún tipo de afección reumática”. En este sentido, es fundamental fomentar iniciativas de este tipo que también les sirve de tratamiento social a los niños y que, en definitiva, une dos aspectos: aprendizaje y diversión. Además, -añade- al finalizar los campamentos anteriores los participantes lograban una mejor percepción de su estado de salud.

La fisioterapia: clave para estos pacientes
Como los años anteriores, para su desarrollo, además de los monitores de tiempo libre, este grupo contará con un equipo médico de cuidadores formado por reumatólogos pediátricos, enfermeras y fisioterapeutas que se encargarán de supervisar las actividades para que se adecúen a las características de estos niños y para ofrecer soporte médico en caso necesario, las 24 horas del día.

En concreto, la práctica de actividad física es clave para la mejora de su salud, ya que mejora la movilidad de las articulaciones; por lo que se integra un programa diario específico con ejercicios a medida y supervisado por los fisioterapeutas, explica la Dra. Montserrat Romera Baurésresponsable de la Comisión de Comunicación y Relaciones con Pacientes de la SER.

Otro año más contamos con la colaboración de las asociaciones de pacientes: LIRE (Liga Reumatológica Española), Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis), Federación Española de Lupus (Felupus), Coordinadora Española de Asociaciones con Espondilitis (Ceade), Fundación Fibromialgia, Asociación Española de Síndrome de Sjögren, Acción Psoriásis y Asociación Española contra la Osteoporosis (AECOS).


  

EN ESPAÑA SE DIAGNOSTICAN CADA AÑO CERCA DE 1.600 NUEVOS CASOS DE CÁNCER EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

 
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 En España se diagnostican anualmente en torno a 1.600 nuevos casos de cáncer en niños y adolescentes siendo esta patología la primera causa de muerte por enfermedad entre los más pequeños. “Los avances terapéuticos en relación con el cáncer infantil han sido importantes en los últimos años, no en vano, el 80% de los niños que padece cáncer consigue superarlo”, asegura el profesorLuis Madero, presidente de la Fundación de la Asociación Española de Pediatría (FEP) y coordinador del libro “Hematología y Oncología Pediátrica”. Esta obra realiza un análisis detallado de la actualidad oncopediátrica de nuestro país y pone de manifiesto la necesidad de una mayor atención a los pacientes en edad adolescente.

El profesor Serafín Málaga, presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), explica que “nos encontramos en la media europea en índices de supervivencia oncología infantil, aunque ligeramente por debajo de países vecinos como Francia, Holanda o Alemania. Existen en este sentido aspectos de mejora que deben ser tenidos en cuenta por profesionales y autoridades”. A este respecto, asegura el profesor Madero, “las autoridades sanitarias han de tener conciencia de que al tratarse de una patología tan escasa es necesario una concentración territorial en el tratamiento de los pacientes, creando Centros de Referencia que aglutinen la máxima experiencia posible, lo que va en contraposición con el sistema autonómico actual que permite que los pacientes vayan de una lado a otro”Comparte esta opinión la doctoraAna Fernández-Teijeiro Álvarezpresidente de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP), quien añade que tratar a los pacientes pediátricos en Centros de Referencia, con equipos interdisciplinares con amplia experiencia y dentro de protocolos de tratamiento, permitiría conseguir mayores índices de supervivencia”.

Hacia el 100% de supervivencia
“El trabajo en red de todos los profesionales implicados en el abordaje terapéuticos del niño hasta los 18 años: oncólogos pediátricos, oncólogos médicos, radioterapeutas, cirujanos pediátricos, traumatólogos, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, etcétera, junto a la concentración de los pacientes en centros de referencia y un refuerzo e incentivación  de la investigación, tanto institucional como comercial, son las claves para alcanzar el 100% de supervivencia”, asegura el profesor Madero. La doctora Fernández-Teijeiro afirma a este respecto que “en la edad pediátrica existen menos ensayos de la industria farmacéutica porque son un mercado pequeño en comparación con cualquier patología de adultos y hay pocos ensayos académicos porque hay menos investigación, en general, y menos inversión y dedicación a la investigación de los pediatras”. Para revertir esta situación, la doctora propone incentivar el desarrollo los fármacos, financiar de manera específica la investigación pediátrica a instituciones tanto españolas como europeas para que los ensayos pediátricos sean más eficientes o que los gestores hospitalarios incluyan la investigación como prioridad y favorezcan unidades de ensayos pediátricos dentro de sus hospitales,.

Adolescentes en tierra de nadie
Otro de los problemas, y retos, que tiene el cáncer infantil está en los adolescentes (entre los 14 y los 18 años)-, afirma el profesor Madero.-Aunque los médicos que los tratan son los mismos, esta población no tiene nada que ver con la infantil ni con la del adulto, tampoco las neoplasias que padecen, de modo que quedan en tierra de nadie”. Los tumores germinales, los linfomas, los tumores del sistema nervioso central, por poner algunos ejemplos, son tan frecuentes en los adolescentes como en los adultos, de modo que son tratados indistintamente por oncólogos pediátricos y oncólogos médicos. “Muchos adolescentes con tumores típicamente pediátricos son tratados en unidades de adulto – incide la doctora Fernández-Teijeiro- aún, existiendo numerosas publicaciones que demuestran cómo los adolescentes tratados en unidades pediátricas tienen mejores oportunidades de curación”.

En base a la práctica clínica se puede afirmar que los índices de supervivencia frente al cáncer en la edad adolescente no son tan favorables como en el caso de los más pequeños. Sin embargo, no existen datos concretos a este respecto puesto que los casos de pacientes a partir de los 14 años no están incluidos en el Registro Nacional de Tumores Infantiles. “Al ser tratados también por oncólogos médicos, estos profesionales no tienen contacto con el registro y, por tanto, no envían los datos pertinentes”, explican los expertos.

Cabe destacar la relevancia que el Registro Nacional de Tumores Infantiles, actualizado por pediatras de toda España desde 1978, tiene a nivel nacional. “Ofrece información muy valiosa de la epidemiología del cáncer infantil en nuestro país”, indica el profesor Madero. “Este registro ha permitido crecer y mejorar en numerosos aspectos a la oncología pediatría española, gracias a su existencia y actualización podemos identificar cómo y dónde están los pacientes, qué tratamiento han recibido, neoplasias sufridas, etcétera”, asegura. Por su parte, el profesor Málaga destaca el papel de la AEP y la SEHOP como promotoras, en su momento, de este Registro. “Gracias a su iniciativa se ha aglutinado toda la existencia del cáncer pediátrico”, señala.

Teniendo en cuenta que el trabajo coordinado -tanto multidisciplinar como a nivel asistencial- está detrás de haber alcanzado el índice actual de supervivencia en la edad pediátrica, el coordinador del libro reclama un “mayor trabajo en red entre profesionales que atienden a los adolescentes para alcanzar mejores resultados”.

Leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas, los más prevalentes.
Los tipos de cáncer más frecuentes en España son, por este orden, las leucemias, los tumores del sistema nerviosos central (SNC) y los linfomas. El 30% de los casos son leucemias, de las cuales más del 80% son linfoblástica aguda y un 18% mieloide aguda. Los linfomas son el 13% de los tumores infantiles y en relación con los tumores de SNC estos representan casi el 20%.

La elección del tratamiento en un niño con cáncer tiene como principal objetivo incrementar las tasas de curación. Sin embargo, “la curación a cualquier precio no es suficiente, debemos tener en cuenta un tratamiento basado en los grupos de riesgo. El deber de los oncólogos pediátricos es conseguir una curación segura que permita a los pacientes llegar a ser adultos sanos, con una reintegración completa en la sociedad”, afirma la doctora.

La incorporación en las últimas dos décadas de los estudios moleculares en los tumores pediátricos ha permitido conocer y clasificar mejor los distintos subtipos tumorales”, explica la presidente de SEHOPEl establecimiento de distintos grupos de riesgo en función de la presencia o no de determinados marcadores ha posibilitado adaptar los tratamientos diferenciando aquellos pacientes tributarios de una terapia más intensiva para mejorar sus posibilidades de curación. 

Muchos de los nuevos protocolos que se están poniendo en marcha, incluyen la realización de estos estudios mediante estudios colaborativos internacionales y de forma centralizada en laboratorios especializados”, indica Fernández-Teijeiro. Sin embargo, aunque sería idóneo que todos los pacientes se beneficien de estos análisis para poder establecer el mejor tratamiento “la realidad es muy diferente por la dificultad para el envío de muestras y porque no todos los pacientes pueden ser incluidos en estos estudios”, concluye la doctora.

De la misma manera que los estudios cooperativos supusieron la base para la mejora en el diagnóstico, tratamiento y la supervivencia del cáncer infantil, dichos grupos “han ayudado a conocer la incidencia de los efectos secundarios tardíos así como su relación con el tratamiento recibido, tipo de cáncer primario y características individuales de los pacientes”, indica la presidenta de SEHOP. En la actualidad, el seguimiento a largo plazo con asesoramiento y programa de revisiones específico de los riesgos de cada paciente es un objetivo de los protocolos de tratamiento y de trabajo de las unidades de oncología pediátrica. En opinión de la doctora, para minimizar los efectos secundarios a largo plazo sería necesario el desarrollo y mejoras en los programas de seguimiento, reconocidos como esenciales en la continuidad de cuidados de estos pacientes: cuidado clínico, soporte psicosocial, educación de pacientes, familiares y profesionales de la salud, investigación. De igual manera es necesaria la creación de herramientas para los supervivientes -información y recomendaciones-, para los profesionales sanitarios -orientación sobre el riesgo potencial, recomendaciones de seguimiento- y armonizar los cuidados a nivel mundial para que todos tengan las mismas oportunidades de acceso a programas de seguimiento individualizado según el riesgo.

Libro Hematología y Oncología Pediátrica
Más de un centenar de expertos nacionales en Oncología Pediátrica han participado en la elaboración de esta obra que “cuenta la actualidad de la especialidad al tiempo que pone de manifiesto las fortalezas y debilidades de la oncología pediátrica de nuestro país, así como la necesidad de seguir mejorando en base a ofrecer una mejor atención especialidad a los niños españoles”, asegura el profesor Luis Madero. El libro, estructurado en 66 capítulos, cuenta con el apoyo de distribución de los laboratorios Takeda.

28 June 2016

Los niños andaluces registran un alto índice de problemas de conducta e hiperactividad

El Estudio Época, impulsado por Laboratorios Ordesa, refleja que los niños andaluces entre 6 y 12 años se sitúan por encima de la media en cuanto a problemas de conducta e hiperactividad. El informe analiza la incidencia de los problemas de conducta en la población escolar, y el impacto de los mismos en el estado de salud y en la calidad de vida de los niños y de sus familias.  
Así, según los resultados del Estudio Época, Andalucía es la quinta comunidad con una mayor prevalencia de hiperactividad, por detrás de Castilla-La Mancha, Canarias, País Vasco y Madrid.
Estos datos se presentan hoy en una conferencia celebrada en  Sevilla con la participación de la Dra. Fátima Díaz del Centro de Salud San Hilario de Dos Hermanas, el Dr. Ferran Cachadiña, investigador principal del estudio y la Dra. Alicia Santamaria, Scientific Marketing Manager de Laboratorios Ordesa. Según la última Encuesta Nacional de Salud el 2,2% de los menores presentan algún trastorno de conducta y el 1% trastornos de salud mental. Sin embargo, existe un importante número de consultas a pediatras por parte de padres y cuidadores debido a problemas de comportamiento en niños que no llegan a presentar ninguna  patología específica.
¿Cómo abordar los problemas de comportamiento?
El Estudio Época pretende ayudar a concienciar a los profesionales de la salud de la importancia de detectar los problemas de comportamiento en la infancia y conocer qué medidas sencillas de tipo no farmacológico pueden ayudar a mejorarlos. Aplicar una terapia psicológica, introducir cambios de hábitos y la suplementación con omega-3 son las medidas más empleadas por los pediatras para abordar estas situaciones.
Según los datos del Estudio Época, la mayoría de consultas recibidas por los pediatras participantes fueron sobre comportamiento, falta de atención, nerviosismo, hiperactividad, bajo rendimiento escolar, poca concentración o dificultades de aprendizaje. En estos casos, los pediatras no acostumbran a prescribir  tratamientos farmacológicos. Los datos reflejan que un 26,2% optan por realizar consejos generales de comportamiento y el resto recomiendan cambios de hábitos, en algunos casos les derivan al psicólogo, les prescriben algún complemento alimenticio rico en omega 3 o combinan varias de las opciones anteriores. El mayor grado de mejora se consiguió en aquellos casos en los que, al resto de medidas establecidas, se añadió la suplementación alimenticia con un complemento alimenticio a base de ácidos grasos omega 3/omega 6, nutrientes que está comprobado son fundamentales en la dieta para mantener una adecuada función cerebral.
Un estado de salud en la media
El Estudio Época muestra que los niños con problemas de conducta suelen presentar peor estado de salud,  menor talla, peso e IMC que la media del resto de la población de su edad. La mayoría de ellos siguen una alimentación más desequilibrada con un bajo consumo de pescado, verduras y frutas, y más elevado de refrescos con azúcar y snacks. También duermen menos, aproximadamente media hora menos de lo habitual para su edad.
En el caso de los niños andaluces, sin embargo, su estado de salud mostró puntuaciones entre bueno y muy bueno y se sitúan entre el promedio de los mejores estudiados. 
Los principales factores que parecen estar relacionados con la aparición de problemas de conducta son los factores de riesgo en el entorno social o familiar, un nivel socio-económico bajo, el consumo de alimentos no recomendables o la falta de sueño.
El Estudio Época sobre los problemas de conducta en menores de 12 años
El Estudio Época se ha realizado en una muestra de cerca de 1.000 niños entre 6 y 12 años y han intervenido en el mismo más de 200 pediatras. Su objetivo ha sido analizar el impacto de los problemas de conducta en la infancia sobre la salud y la calidad de vida del niño y su familia. El estudio pretende conocer el perfil de los menores afectados y aconsejar a los profesionales en pediatría sobre cómo abordar este tipo de trastornos.
Sus principales resultados han sido publicados en la revista Acta pediátrica y se han difundido a los profesionales en pediatría a través de un ciclo de reuniones que se han llevado a cabo por toda España y que han reunido a más de 600 pediatras.

La hemorragia posparto está aumentando en los países desarrollados, alrededor de un 1%, siendo la principal causa de morbilidad grave tras el parto

La hemorragia posparto (HPP) es la principal causa de muerte materna en los países en vías de desarrollo, donde el acceso a un parto asistido por personal sanitario no siempre es posible para una gran parte de la población. Lo sorprendente es el aumento que está experimentando en los países desarrollados, alrededor de un 1% según estadísticas, donde sí se tiene acceso a asistencia experta.

En España, como en el resto de países desarrollados,  lo más preocupante es que la HPP es la principal causa de morbilidad grave tras el parto. Todas las parturientas pueden sufrirla potencialmente y, aunque  se conocen muchos factores de riesgo, tan solo dos tercios de las mujeres afectadas los presentan.

“Según el último informe sobre mortalidad materna,  la hemorragia es la séptima causa de muerte, con 0,5-0,6 casos cada 100.000 partos. Estas cifras pueden hacer pensar que la hemorragia posparto no es un problema relevante en nuestro medio, y esto es un error. La asistencia sanitaria dispensada a las parturientas en el medio hospitalario ha conseguido que la hemorragia posparto haya dejado de ser la principal causa de muerte, pero la morbilidad sigue siendo considerable” asegura el Dr. Carlos Larrañaga, Complejo hospitalario de Navarra, Pamplona y experto en el tema.

“Para cuantificar la morbilidad grave se recurre a los  “near miss”, (aquellos casos clínicos en los que, sin una actuación médica urgente, la muerte es probable). La hemorragia posparto es la principal causa de morbilidad grave en los países desarrollados, contabilizándose 4/5 casos “near miss” por cada 1000 partos. Según el protocolo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), si se contabilizaran todos los casos, se verían afectados entre el 5 y el 15% de todos los partos” indica Larrañaga.
La HPP  es una de las principales causas de morbimortalidad materna en las primeras 24 h., el 88% de las muertes se produce en las primeras 4 horas Los casos de hemorragia grave son el 80% de los denominados casos “near miss”.
En España está dentro de las 3 causas más importantes de mortalidad materna junto a enfermedades previas y preclampsia. Clásicamente se han descrito distintos factores de riesgo de HPP, aquellos que afectan al “tono” del útero por distensión uterina, por agotamiento de la contracción miometrial, por infección intraamniótica, por alteración anatómica o funcional del útero; retención de restos placentarios, placentas adherentes; traumatismo en el canal del parto, o en la incisión de la cesárea, rotura uterina de cesárea anterior, o alteración de la coagulación.

La prevención, anticipar el posible curso de la clínica, es, según los expertos esencial. El alumbramiento dirigido es una de las pocas actuaciones profilácticas que ha demostrado beneficio incluso en el parto eutócico; disminuye la probabilidad de sangrado, su cuantía y su frecuencia y, en las cesáreas, también se ha demostrado beneficio con el manejo activo del tercer periodo del parto. Si, a pesar de todo, la inercia uterina se presenta, los expertos cuentan con medidas farmacológicas para la prevención de la atonía uterina tras el parto, como la carbetocina que han demostrado sobradamente su eficacia para que el sangrado no se convierta en un problema con consecuencias, en algunos casos, fatales.


La globalización impone nuevas reglas éticas en la atención de emergencia

 El incontrolable intercambio de personas, bienes y productos en un mundo tan globalizado como el actual conlleva también al movimiento sin límites de gérmenes y microorganismos, que viajan con tal facilidad que los sistemas nacionales de alerta y control se quedan cortos para abordar un problema de salud pública. La necesidad de establecer medidas que favorezcan la coordinación entre países se ha hecho patente de forma reciente con el brote de ébola y en catástrofes en las que se da siempre una desproporción entre las necesidades sanitarias y los recursos disponibles. Esto obliga a criterios distintos, y a veces opuestos, a los propios de la situaciones normales, lo que genera a su vez conflictos y azorantes problemas éticos, tal y como explica el presidente de la Fundación de Ciencias de la Salud, el profesor Diego Gracia en el editorial publicado en la 45 edición de la Revista EIDON (http://www.revistaeidon.es/).
En esta publicación, diferentes expertos analizan los problemas éticos que afectan en la actualidad a los profesionales en situaciones de urgencias, emergencias y catástrofes. Según la doctora María Isabel Casado, de la Sección de Investigación y Acreditaciones SAMUR-Protección Civil del Ayuntamiento de Madrid, estos escenarios plantean condicionantes particulares como la seguridad, la información, la necesidad de coordinación y colaboración, la necesidad de valoración y análisis simultáneo y rápido de la escena, así como de los recursos desproporcionados a la demanda.
“El personal sanitario debe conocer que asumir un riesgo individual afecta a la capacidad de respuesta y resolución colectiva de la situación de emergencia y catástrofe”, afirma la doctora Casado en su artículo, en el que defiende que los sanitarios que intervienen en este tipo de situaciones en el ámbito prehospitalario tienen que estar formados y entrenados.
Los profesionales sanitarios, además, se enfrentan a otras cuestiones éticas en un contexto de emergencia. Entre ellas, destacan, la clasificación de víctimas o triaje, que exige, en los primeros momentos de la atención a una catástrofe, que prime la valoración del entorno y de los pacientes como grupo, frente a la asistencia a pacientes concretos. “En este tipo de situaciones, se prioriza el interés de la salud pública o colectiva frente a la del individuo tratando de conseguir el máximo provecho del sistema, en términos de número de personas asistidas y considerando estos valores: la vida humana, la salud, el uso eficiente de los recursos y la equidad”, asegura la doctora.
Actitud del profesional sanitario ante una parada respiratoria
Los profesionales de emergencias se enfrentan a diario a situaciones estresantes donde tienen que tomar decisiones rápidamente. Tal y como explica el doctor José María Navalpotro, de la Comisión de Investigación SUMMA 112, Madrid, las que conllevan una resucitación cardiopulmonar están protocolizadas desde el punto de vista del tratamiento, pero hay numerosas situaciones desde el punto de vista ético en las que la literatura no se ha definido: “Estas situaciones van desde cuándo iniciar maniobras de resucitación hasta en qué momento pararlas, pasando por cuestiones éticas en relación a la presencia de la familia, la donación de órganos, la investigación, la docencia y la práctica clínica”.
La dificultad de tomar una decisión en estas circunstancias obliga, según el doctor Navalpotro a reflexionar antes sobre el tema: “También sería deseable que las sociedades científicas, mediante sus comités de ética, se pronunciaran claramente sobre ello, evitando que cada cual haga lo que crea más oportuno y generando una incertidumbre sobre lo que es correcto y lo que no”.
Por último, este número de la revista digital EIDON también incluye una entrevista a Mark Siegler, Profesor de Ética Médica y jefe de la división de ética médica en Weill Cornell Medical College.

LOS REHABILITADORES DE ESPAÑA ALERTAN DEL RIESGO DE LESIÓN MEDULAR POR ZAMBULLIDAS IMPRUDENTES

Con motivo de los meses estivales en los que nos encontramos, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) quiere hacer un llamamiento a la prudencia ante el riesgo de producirse lesiones medulares por zambullidas al introducirse en un medio acuático como el mar o un lago. Los médicos rehabilitadores, entre muchas otras patologías, tratan este tipo de lesiones y destacan que se pueden evitar siendo prudente. Al año se producen en España una media de entre 25-30 casos al año, la mayoría en verano y en población joven.

En este contexto, SERMEF, de la mano del Dr. Ángel Gil, jefe de Servicio del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, centro de referencia en España para el tratamiento de la lesión medular, insta a toda la población a extremar la precaución y a seguir unas sencillas pautas para prevenir estas lesiones. Además, quiere explicar cómo actuar ante un accidente de este tipo para socorrer al accidentado:

PARA EVITAR ACCIDENTES ACUÁTICOS POR ZAMBULLIDAS

1.- Conocer la profundidad de la superficie acuática
Cuando una persona se lanza en zambullida a una superficie acuática en la que no conoce la profundidad, hay que tomar una serie de precauciones porque se puede producir un impacto de la cabeza con el suelo o con una roca. Esto ocurre sobre todo en ríos, lagos o incluso en el mar cuando el agua está turbia y no se ve el fondo porque detrás de esa agua puede haber una rama de un árbol o una roca. En piscinas es difícil que ocurran este tipo de situaciones porque está indicada la profundidad.
Además, las olas y las corrientes pueden cambiar la profundidad. Por ello, lo primero que se debe hacer antes de lanzarse al agua es asegurarse de cuál es la profundidad de la superficie acuática.

2.- Las manos, siempre por delante
Hay que tirarse al agua siempre con las manos por delante y la cabeza entre los brazos extendidos, de manera que se si se produce un impacto este sea contra los brazos y no contra la cabeza.

QUÉ HACER CUANDO OCURRE UN ACCIDENTE

1.- Lo primero que hay que hacer cuando ocurre un accidente es sacar a la persona a tierra y ponerle en una superficie rígida.Mover el cuerpo en bloque para que no se produzcan lesiones a nivel del cuello y evitar mover la columna.

2.- Comprobar que puede respirar y si no puede liberar su vía área y ponerle sobre una superficie rígida.

3.- No trasladarle a un centro sanitario en un vehículo particular y llamar a los servicios de emergencia. Muchas veces, con el ánimo de querer ayudar, se cometen errores por precipitación. A veces, durante el traslado las lesiones que son incompletas acaban por hacerse completas.

El 80% de las muertes súbitas se deben a patologías cardiacas sin síntomas previos


·         El 90% de los casos de muerte súbita en deportistas se pueden evitar con la aplicación de un protocolo de Screening de Preparticipación Deportiva
·         1 de cada 300 jóvenes deportistas padece una anomalía cardiaca potencialmente letal
·         La realización de un Screening Preparticipación Deportiva detecta la mayoría de anomalías cardiacas hereditarias o congénitas, causantes de las muertes súbitas cardiacas en adolescentes y jóvenes deportistas
 La muerte súbita e inesperada de un deportista aparentemente sano provoca consecuencias devastadoras para la familia y las entidades deportivas. Existen en la actualidad protocolos que, de implantarse, lograrían reducir en un 90% los casos de muerte súbita de deportistas en la población.

Se calcula que 1 de cada 300 jóvenes deportistas padece una anomalía potencialmente letal que requiere de medidas concretas para evitar consecuencias graves de salid derivadas de la misma. La evidencia científica sugiere que el Screening de Preparticipación Deportiva identifica a los portadores de enfermedades potencialmente letales, mucho más frecuente en aquellos que no son considerados atletas, amateurs y deportistas recreacionales“Los jóvenes que son identificados como portadores de determinadas anomalías cardiovasculares como la miocardiopatía hipertrófica o el síndrome de Brugada son aconsejados convenientemente sobre estilo de vida, y se establecen aquellas medidas que consideramos necesarias como la medicación, cirugía o, en algunas ocasiones, exclusión del deporte de competición”, explica el Dr. Jordi Trias de Bes, cardiólogo de la Clínica Corachan de Barcelona.
 

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