Desde hace unos años, varios países han asumido compromisos y acciones, tanto nacional como internacionalmente, buscando prevenir eventos adversos en las instituciones de salud. El gobierno español y las Comunidades Autónomas como Cataluña, Andalucía, Madrid, Valencia, Galicia, País Vasco…, han impulsado políticas, observatorios y planes de seguridad del paciente a nivel institucional.
De todo este trabajo, los especialistas de Áliad, empresa de servicios profesionales especializada en gestión sanitaria, han extractado los aspectos clave de la Seguridad del Paciente que, en palabras del Dr. González Bedia "sin ser los únicos, son básicos e ineludibles". Al decir de este experto, "el 42,8% los eventos adversos son evitables".
Las recomendaciones que en este sentido aporta la citada empresa son las siguientes:
Aspectos clave
- El primer punto es construir una cultura de seguridad. La mejor manera de empezar es fomentando el hábito de comunicación de incidentes, asegurándose de que los asuntos de seguridad del paciente se discuten y tratan en el momento y espacio propicios. Dejarlos pasar sin hablarlos es silenciarlos.
- Priorizar la aplicación de las prácticas seguras que ya existen, y que están avaladas y aprobadas por los grandes expertos mundiales en el tema. Hablamos de la higiene de manos, la lista de comprobación quirúrgica, la identificación de pacientes, la prevención de caídas, los dispositivos de prevención de errores de medicación, etc.
- La formación del personal es el tercer aspecto básico. Incluir la seguridad del paciente entre los planes de formación de la plantilla y a la vez impulsar la comunicación entre todos para que los integrantes de un equipo de atención tengan la confianza suficiente para informar inmediatamente cuando crean detectar que algo falla en la atención de los pacientes. Tengamos presente que la atención sanitaria no la realiza una persona, sino un equipo, y los errores y aciertos corresponderán a este equipo.
- Contar con modelos de gestión para reducir los riesgos clínicos y aumentar la seguridad del paciente de manera sostenible en el tiempo, poder medir y evaluar cómo van disminuyendo y conocer sus causas, ya que se ha constatado que los errores rara vez son exclusivamente errores humanos, sino que son errores del sistema antes, durante y después de la asistencia.
- Es fundamental involucrar y comunicarse con los pacientes y sus familias, ya que todos ellos son los receptores del trabajo sanitario y los más interesados en el éxito de la intervención, por lo que también forman parte, junto a los miembros del equipo médico, del sistema multidisciplinario de salud. Deben, por tanto, ser informados inmediatamente cuando se produzca un evento adverso que pudiera causar daños.
- Como punto concluyente, es fundamental proporcionar confianza a los pacientes y a la sociedad, demostrando con transparencia los resultados en seguridad del paciente a través de auditorías y acreditaciones especializadas.
Visión práctica de los errores
El seguir estos pasos, señala Áliad, brinda la oportunidad de que el sistema de salud y todos los involucrados se centren en los errores con una visión práctica, sin culpas y con responsabilidad. Esto es lo que hace la diferencia entre un fallo y un aprendizaje: la capacidad de gestionar los errores para convertirlos en lecciones, y las lecciones, en prácticas, procesos y sistemas más eficientes y seguros para todos.
La asistencia médica ha mejorado enormemente la esperanza de vida y la salud de nuestra sociedad, pero cada vez esta asistencia es más compleja y esta complejidad que genera posibilidades antes impensables en los tratamientos, genera a la vez nuevos riesgos.
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