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17 octubre 2010

El VI Congreso de Periodismo Sanitario aborda los nuevos riesgos en Salud Pública


En la actualidad, las principales fuentes de exposición del público general a campos electromagnéticos son los teléfonos móviles, que hoy por hoy superan en cantidad al número de ciudadanos de la Unión Europea. El 67% de los europeos considera que las señales emitidas por las antenas de telefonía y los teléfonos pueden afectar en alguna medida a su salud y el 58% de la población considera que las autoridades no protegen suficientemente al público de los riesgos asociados a su exposición, según el informe Electromagnetic Fields, publicado en junio de este año por el Eurobarometer de la Comisión Europea y al que ha hecho referencia el doctor Alejandro Úbeda, Jefe de Sección de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, durante su ponencia Nuevos Riesgos en salud pública, que ha tenido lugar en el marco del VI Congreso Nacional de Periodismo Sanitario.

Durante la sesión, también se ha abordado otro de los riesgos en Salud Pública más prevalentes: el aumento de la obesidad, patología que afecta al 15% de la población española. El doctor Javier Aranceta, miembro del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), se ha referido a ello advirtiendo sobre los alimentos funcionales que han proliferado en el mercado y que, a su juicio, “pueden ser una ayuda pero no la solución del problema del sobrepeso”.

-La exposición a las emisiones de los teléfonos móviles
El doctor Alejandro Úbeda ha hecho hincapié en la carencia de formación e información correcta y completa para determinar el verdadero impacto del uso del teléfono móvil en el desarrollo de tumores cerebrales. “Aunque varios metaanálisis han aportado indicios de que usar el teléfono móvil durante más de diez años podría duplicar el riesgo de ser diagnosticado de determinados tumores cerebrales, las limitaciones inherentes a la metodología epidemiológica todavía no permiten saber con certeza si el uso repetido y prolongado del móvil es un factor de riesgo en el desarrollo de tumores cerebrales o de otro tipo de enfermedades”, ha comentado el doctor.

Considerando las indeterminaciones que persisten en el conocimiento actual, y puesto que la utilización de estos terminales forma parte esencial de nuestra vida diaria, los expertos entienden que no pueden ni deben desaconsejar su uso, aunque sí creen conveniente recomendar prudencia y animar a reducir en lo posible las exposiciones a su radiación, especialmente en los niños.

A este respecto, el doctor Úbeda ha recordado que el Parlamento Europeo, a través de una Resolución sobre consideraciones sanitarias relacionados con los campos electromagnéticos, ha instado a la Comisión a que adopte urgentemente estrategias que incluyan la adecuación de los actuales límites de exposición y el desarrollo de campañas dirigidas a los jóvenes europeos para su sensibilización sobre los riesgos para la salud y sobre la seguridad en las prácticas de uso de los móviles.

En cuanto a niños y adolescentes, se aconseja extremar la aplicación de las anteriores recomendaciones. Además, países como Francia se proponen aplicar estrategias más contundentes, como prohibir el uso de teléfonos móviles en las escuelas o restringir la difusión de anuncios dirigidos a menores de 12 años.

El doctor Alejandro Úbeda ha señalado que también el Comité Español de Expertos Independientes, creado en su día por el Ministerio de Sanidad, propuso en 2001 un conjunto de medidas para minimizar la exposición de los ciudadanos a las emisiones de los teléfonos. Sin embargo, España todavía no iniciado acciones decididas en ese campo.

-La obesidad, otro riesgo para la salud
En relación al aumento de la obesidad entre la población, el doctor Javier Aranceta ha querido llamar la atención sobre la gran variedad de alimentos funcionales que han proliferado y que se orientan a cooperar en la solución del problema como, por ejemplo, los edulcorantes bajos en calorías en productos Light, elementos saciantes como la fibra o alimentos modificados en su perfil graso.
Sin embargo, este experto ha señalado que “distintos estudios recientes llevan a la conclusión de que los alimentos funcionales pueden ser una ayuda pero no la solución del problema del sobrepeso, que requiere en su pauta de intervención sanitaria recursos de educación nutricional que reorienten los hábitos alimenticios y el gasto energético por actividad física. La sostenibilidad de estas medidas es imprescindible en el mantenimiento de la pérdida de peso y especialmente en las estrategias de prevención de la obesidad”.

En referencia a los programas poblacionales de vigilancia nutricional, el presidente de la SENC demanda más estudios de consumo que evalúen las características del impacto en la incorporación de los alimentos funcionales y otros adaptados al perfil de la dieta de los consumidores; dónde se ubican, a qué alimento precedente desplazan, a cuál se adhieren y qué cambios inducen en el perfil nutricional de los nuevos consumidores, además de las características del consumidor en cuanto a su situación de salud y caracterización demográfica.

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