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12 junio 2020

Uno de cada cuatro sanitarios podría tener secuelas psicológicas a raíz de la pandemia del COVID-19

Los profesionales sanitarios están trabajando en primer línea para combatir la pandemia del COVID-19, un sobreesfuerzo laboral que puede tener consecuencias en su estado emocional. Aunque aún no hay datos concluyentes específicos sobre el impacto de la pandemia en su salud mental, se considera que va a ser similar a la que se produce en situaciones de desastres o catástrofes. Es decir, se estima que uno de cada cuatro sanitarios se verá afectado. De ellos, la mayoría se recuperará en el plazo de unos seis meses, mientras que en torno a un 5% sufrirá trastornos más permanentes, según apunta la Dra. Mª Inés López-Ibor.

Psiquiatra especialista en ansiedad y depresión, la Dra. López-Ibor participará junto a Julio de la Iglesia, TEDAX y coach especialista en Gestión del Miedo, en el seminario online #AfrontarelCOVID-19, que celebra eDUCO+ Health Academy, la escuela para el sector salud de Cofares, el próximo 16 de junio. Durante el mismo, ambos analizarán cuál es el impacto emocional que la pandemia está teniendo en el personal sanitario y darán algunas claves para poder abordarlo.

Ansiedad, alteraciones del sueño o síntomas depresivos serán los trastornos que experimentarán, en mayor medida, los profesionales sanitarios, tal y como afirma la Dra. López-Ibor, mientras que en un grado mucho menor podrían aparecer patologías más complejas, como son el trastorno de estrés postraumático o, incluso, reacciones psicóticas.

Factores clave

En lo que respecta a los factores que van a incidir en el desarrollo de alguna de estos trastornos, la Dra. López-Ibor destaca que es probable que se vean más afectados aquellos profesionales que hayan estado más desbordados laboralmente, en un entorno marcado por la falta de organización, y quienes tengan situaciones vitales complejas, con hijos o personas mayores en casa, por los que tuvieran una preocupación adicional. 

El hecho de haberse contagiado del COVID-19 también puede ser un factor de incidencia emocional por varios motivos, más allá del mero hecho de que contraer la enfermedad ya es un estresor a tener en cuenta. Entre ellos destaca que al profesional sanitario infectado le va a surgir la gran duda de si podría haberlo evitado o no, además de aparecer sentimientos encontrados por verse obligado a dejar de atender a pacientes porque se ha convertido en uno de ellos.

La importancia de pedir ayuda

Identificar y abordar precozmente la existencia de algún trastorno psicológico es clave para que quede en algo leve y transitorio. “Los profesionales tendemos a no pedir ayuda cuando la necesitamos, porque estamos acostumbrados a ser nosotros los que ayudamos a los demás. Algunos se limitarán a contactar con un colega para que les aconseje de forma puntual, pero sin solicitar atención de forma reglada. Es clave dejar atrás este estigma porque identificar precozmente un trastorno de este tipo hará que sea leve pero, si no, puede llegar a ser una enfermedad más complicada que requiera de mucho más tiempo para superarla”, destaca la Dra. López-Ibor.

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