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23 October 2009

Cada día, entre tres y cuatro personas sufren una lesión medular como consecuencia de un accidente de tráfico


El trauma grave es una causa frecuente de muerte entre la población joven. Además, los datos reflejan que cada día, entre tres y cuatro personas sufren una lesión medular como consecuencia de un accidente.
Los accidentes de tráfico encabezan la lista de agentes causales, representando un 70-80%, a los que les siguen los laborales, que suponen el 10-15%.
La mortalidad de los traumatismos por accidentes de tráfico ha experimentado una disminución significativa en los últimos años, como consecuencia de las políticas de prevención y seguridad vial emprendidas, así como de las mejoras asistenciales. Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer para reducir no sólo la mortalidad sino las secuelas físicas y psíquicas del afectado.
Estos días se celebran en el Aula de Simulación Clínica del Departamento de Enfermería de la Universidad de Cantabria de Santander, unas jornadas de actualización en el manejo del trauma grave dirigidas especialmente a traumatólogos y resto de especialidades quirúrgicas implicadas. Estas sesiones, realizadas con la colaboración de la compañía biomédica Pfizer, son coordinadas por los doctores F. Javier Burón, adjunto del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Valdecilla de Santander (HUMV), M. Fakkas del Servicio de Traumatología y Ortopedia de HUMV y el doctor Antonio Quesada, Jefe de Sección de la Unidad de Politraumatizados de HUMV.


"Estas jornadas responden a una serie de objetivos que persiguen mejorar la valoración inicial de un trauma grave y su asistencia: implementar la fidelización a los protocolos de atención al trauma grave, destacar la importancia del coordinador asistencial y del trabajo en equipo, señalar el papel del traumatólogo y equipos quirúrgicos en la asistencia, así como mejorar la comunicación y coordinación asistencial de los profesionales", afirma el doctor José Manuel Revuelta, Catedrático de la Universidad de Cantabria, Jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y uno de los expertos que participan en las jornadas.


-Asistencia multidisciplinar, coordinación y comunicación: claves para el control de un paciente politraumatizado
La atención asistencial de un paciente politraumatizado requiere de un equipo multidisciplinar que incluye no sólo al de hospital, sino también al equipo de emergencias extrahospitalario de las UCI móviles que tiene un papel fundamental para disminuir la morbi-mortalidad. "Una buena comunicación entre el equipo asistencial y el coordinador es esencial para contribuir a que éste tome las decisiones más adecuadas y priorice correctamente las tareas. Es totalmente necesario que fluya la información entre todos los implicados", asegura el doctor Quesada.
Para la práctica de las habilidades técnicas y no técnicas (factores humanos) en el manejo del trauma grave, los asistentes dispondrán de simuladores de paciente a escala real para el desarrollo de los casos clínicos, que permitirán un análisis y discusión de los protocolos más adecuados a seguir en cada caso.


-Importancia de la educación en los grupos de riesgo
Los jóvenes y especialmente los varones entre 15 y 34 años son el principal grupo de riesgo, ya que como comenta el doctor Quesada, suelen ser las personas que se exponen con mayor frecuencia al trauma al realizar más prácticas de riesgo.
"Esta prevalencia mayor en jóvenes explica el hecho de que el trauma es el cuadro con mayor potencial de pérdida de años de vida, en comparación con otras enfermedades de elevada mortalidad como las cardiovasculares o neoplásicas que afectan más a las personas de más edad", señala el doctor Quesada.
Asimismo, los niños y los ancianos constituyen también un importante grupo de riesgo afectado por esta enfermedad. De hecho, el trauma grave, particularmente el traumatismo craneoencefálico, es la principal causa de muerte infantil en nuestro país. Los traumatismos en ancianos también van en aumento, ya que las personas mayores cada vez tienen una vida mas activa, realizan más prácticas de riesgo y tienen una tolerancia menor que el joven a la agresión traumática. En este sentido son necesarios más esfuerzos informativos y educativos en estos grupos, para minimizar en lo posible el problema.
"Partiendo de la premisa que es mejor prevenir que curar, es muy importante educar a la población de riesgo para intentar reducir la incidencia de los accidentes tanto de tráfico como laborales. Los conductores de vehículos y trabajadores tienen que conocer las medidas de seguridad, practicarlas y estar concienciados de su trascendencia", explica el doctor Quesada.

Los síntomas iniciales de la esquizofrenia son similares a los de la depresión


La esquizofrenia es un trastorno mental que sufren 400.000 españoles, aproximadamente una de cada cien personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada año se diagnostican entre 15 y 30 nuevos casos por cada 100.000 habitantes.
En la mayoría de las personas que desarrollan la patología, los primeros síntomas suelen manifestarse sobre los 22 años en los hombres y algo más tarde en las mujeres, alrededor de los 26 años de edad.
En palabras del Dr. Miguel Bernardo, psiquiatra del Hospital Clínico de Barcelona, "el trastorno puede manifestarse de diferentes formas. Los síntomas iniciales son similares a los de la depresión: tendencia al aislamiento, disminución del rendimiento laboral o académico, desinterés por el cuidado personal o por las relaciones sociales, entre otros".
Actualmente, los síntomas a los que se atribuye mayor valor diagnóstico son los síntomas de primer rango o de Schneider: voces dialogantes o comentadoras y vivencias de influencia a nivel del pensamiento, sentimientos, voluntad y corporalidad.
Según el Dr. Iñaki Eguiluz, psiquiatra del Hospital de Cruces, Barakaldo, "el patrón clínico más característico es la cronicidad de una combinación de síntomas negativos (afecto aplanado, apatía, abulia, etc.), síntomas positivos (ideas delirantes, alucinaciones, trastornos formales del pensamiento, etc.), síntomas afectivos (en ocasiones difíciles de diferenciar de los síntomas negativos: anhedonia, embotamiento afectivo, etc.) y trastornos de la cognición".
"Tradicionalmente, se ha mantenido que el pronóstico de los pacientes con esquizofrenia sigue la regla de los tercios: un tercio de los pacientes sólo tendrá un episodio psicótico o brote a lo largo de su vida; otro tercio experimentará diferentes episodios psicóticos que remitirán con poco deterioro y conservación del funcionamiento psicosocial; y otro tercio presentará síntomas psicóticos de forma continua con marcado deterioro e incapacidad funcional", explica el Dr. Miguel Bernardo.
En su opinión "es imprescindible un diagnóstico rápido, con un inicio precoz del tratamiento farmacológico y psicoterapéutico. Asegurar el cumplimiento de la medicación, lograr mantener un adecuado ambiente familiar, luchar por no reducir el círculo social y alejarse del consumo de cualquier tipo de tóxico son objetivos primordiales en el tratamiento de la esquizofrenia".
Los factores genéticos son la causa más relevante en la esquizofrenia
La esquizofrenia es un trastorno complejo en el que están implicados numerosos factores como son genéticos, neurobiológicos, neuroquímicos, neuropsicológicos y ambientales. La etiología de esta enfermedad es multifactorial, y aunque ninguna causa es suficiente para explicarla, los factores genéticos parecen ser la más relevante.
"Desde el punto de vista neuroquímico, el hallazgo más consistente sobre su fisiopatología es la hipótesis dopaminérgica, sin embargo la hiperactividad dopaminérgica no explica las variadas manifestaciones de la enfermedad, estando igualmente afectados numerosos sistemas de la neurotransmisión cerebral entre los que se incluyen el glutamato, la serotonina, la noradrenalina y la acetilcolina", explica el Dr. Eguiluz.
"La mayor parte de los hallazgos neurobiológicos son compatibles con alteraciones del desarrollo cerebral temprano, lo que ha llevado a considerar a la esquizofrenia como una enfermedad del neurodesarrollo", añade el Dr. Eguiluz.
En su opinión, "aunque los factores genéticos tienen un gran interés en el desarrollo de la esquizofrenia y se pueden detectar niños o adolescentes de alto riesgo, a día de hoy la prevención no es factible".

El consumo de alcohol y drogas son factores de riesgo asociado a los comportamientos suicidas


Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente un millón de personas fallece por suicido en el mundo, y el número de tentativas suicidas es unas 10-20 veces mayor. Es decir, se produciría una muerte por suicidio cada 40 segundos y una tentativa cada 3 segundos. Concretamente, en nuestro país, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el año 2007, se suicidaron 3.263 personas.
Según la Prof. Pilar Saiz Martínez, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, "estas cifras suponen un número de muertes similiar al de personas fallecidas en accidentes de tráfico e incluso superior al número de defunciones causadas por los conflictos bélicos".
El Pacto Europeo sobre Bienestar y Salud Mental, celebrado en Bruselas, en Junio de 2008, establece cinco áreas prioritarias de acción en Salud Mental, la primera de las cuales hace referencia a la prevención de la depresión y de los comportamientos suicidas.
Entre las medidas prioritarias recomendadas se incluyen: incrementar la formación de los profesionales de la salud; restringir el acceso a los principales métodos suicidas; fomentar la concienciación sobre el problema a nivel comunitario y entre profesionales sanitarios y de otros sectores relevantes; implementar medidas para reducir los principales factores de riesgo asociados a los comportamientos suicidas (consumo excesivo de alcohol y drogas, depresión y estrés) y, por último, facilitar las medidas de soporte adecuadas a aquellas personas que hayan realizado tentativas suicidas o que de modo indirecto se hayan visto afectadas por ellas.
Factores de riesgo
Aproximadamente, en la mayor parte de los países en los que se ha estudiado el fenómeno del suicidio, las mujeres presentan mayores tasas de ideación suicida y de comportamientos suicidas. No obstante, según la Prof. Saiz "la mortalidad producida por estos actos es típicamente más baja en las mujeres que en los hombres. Las tentativas de suicidio son más frecuentes en las mujeres y los suicidios consumados lo son más en los hombres".
"Aproximadamente, los varones consuman el suicidio con una frecuencia entre 2 y 4 veces mayor que las mujeres, mientras que éstas realizan intentos de suidio con una frecuencia 2-3 veces superior a la de los varones. Concretamente, en nuestro país, según datos del INE del año 2007, la tasa de suicidio por 100.000 habitantes fue de 11 para los hombres y de 3,5 para las mujeres", comenta la Prof. Saiz.
Existen una serie de factores que podemos considerar como factores predictores de riesgo suicida, entre ellos estarían los siguientes: padecer un trastorno mental (siendo los señalados previamente los que se acompañan de un mayor riesgo), la presencia de ideación suicida, las verbalizaciones suicidas y la planificación del acto, los antecedentes personales de tentativa suicida (constituye el mejor factor predictor conocido hasta la fecha), el aislamiento social, los sentimientos de desesperanza, factores sociodemográficos entre los que se incluye el sexo masculino y la edad por encima de los 55-60 años, los antecedentes familiares de suicidio consumado, la presencia de factores estresantes agudos o crónicos (entre los que se puede incluir enfermedades físicas de tipo crónico o discapacitante), etc.
"El 90-95% de personas que se suicidan cumplen criterios de trastorno mental en el momento del suicidio", según explica la Prof. Saiz hay que tener presente que todos los trastornos mentales incrementan el riesgo de suicidio en relación al de la población general, "pero dicho riesgo varía en función del trastorno mental padecido, de modo que los trastornos que se acompañan de mayor riesgo son los trastornos afectivos, la dependencia de alcohol y/o de otras drogas y las psicosis no afectivas".
Actualmente, se está tratando de conocer mejor aquellos factores que pueden tener un papel protector evitando la comisión de dichas conductas, tales como la ausencia de variantes genéticas que confieren susceptibilidad, presencia de soporte socio-familiar adecuado, tratamiento adecuado de la enfermedad de base, etc.
"En el caso de los trastornos esquizofrénicos son momentos de especial riesgo los primeros años de la enfermedad o las semanas subsiguientes a un alta hospitalaria", añade la Prof. Saiz.
El suicidio es un comportamiento determinado por factores bio-psico-sociales
Según la Prof. Saiz, "en el momento actual no existen dudas de que el suicidio es un comportamiento determinado por factores bio-psico-sociales. En los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo investigador para tratar de conocer los posibles biomarcadores de este tipo de comportamiento y hasta la fecha los hallazgos más sólidos provienen de la presencia de niveles bajos de ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), el principal metabolito de la serotonina, en el líquido cefalorraquídeo".
En relación a las bases genéticas del suicidio, "el conocer cuáles son los genes responsables, en última instancia de este comportamiento es algo muy complicado, ya que el suicidio, como la inmensa mayoría de los trastornos mentales se incluyen dentro de lo que se denominan enfermedades genéticamente complejas (no se transmiten según un patrón de herencia mendeliana)", asegura la Prof. Saiz.
"Dichas enfermedades tienen un claro componente genético (descrito en estudios de familia, gemelares y de adopción), pero la susceptibilidad para el comportamiento viene dada por el efecto combinado de muchos genes (genes de efecto menor) y de diversos factores ambientales actuando conjuntamente", señala la Prof. Saiz.
Según la Prof. Saiz, la investigación genética en suicidio se ha centrado principalmente en el sistema serotoninérgico, "cuya implicación ha demostrado ser la más consistente hasta el momento, siendo el gen más estudiados y, con el que quizás se han obtenido más resultados positivos, el transportador de serotonina (SLC6A4)". No obstante, señala que en los últimos años se han obtenido resultados prometedores con otros genes, como por ejemplo el del BDNF. Quizás uno de los hallazgos más destacables en los últimos años es el realizado por el grupo de Caspi que ha puesto de manifiesto que existe una interacción entre los comportamientos suicidas, los acontecimientos vitales estresantes y determinadas variantes polimórficas del gen del transportador de serotonina. Habiendo sido, este hallazgo, replicado posteriormente por numerosos grupos de investigación.
"No obstante, hay que señalar que estos posibles biomarcadores están aún en fase de consolidación y no se utilizan en la práctica clínica cotidiana", afirma la Prof. Saiz.

La causa más frecuente de anafilaxia en adultos la produce la alergia a los medicamentos


La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede ocurrir, pudiendo incluso llegar a comprometer la vida del paciente. En los adultos la causa más frecuente de reacción anafiláctica lo produce la alergia a medicamentos, y en los niños los alimentos (huevo, leche, frutos secos, pescados y mariscos). Suele manifestarse con síntomas cutáneos como urticaria y angiodema, junto con la afectación de otros sistemas como el respiratorio, cardiovascular o digestivo. "Las causas más frecuentes de anafilaxia son fármacos, alimentos y picaduras de himenópteros. La importancia relativa de cada uno de ellos varía en función de la edad, así los alimentos son la causa más importante en la infancia y los fármacos la más frecuente en adultos" – explica la doctora Victoria Cardona, responsable de la Sección de Alergología del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona y coordinadora del Grupo de Trabajo de la Guía de Actuación en AnafiLAXIA, que se presenta en el Symposium Internacional de Alergia a Medicamentos que se está celebrando en La Rioja.


-Epidemiología, diagnóstico y tratamiento de la anafilaxia
La anafilaxia es una patología pobremente reconocida, infratratada e infracomunicada. Se estiman unas cifras de incidencia entre 3,2 y 30 por 100.000 personas-año, con una mortalidad entre 0,05 y 2% del total de las reacciones. En EE.UU se describen unos 100.000 episodios al año de los que un 1% es mortal. En este sentido, existen datos epidemiológicos que nos indican que los casos de anafilaxia están aumentando en España. Según revela el Informe Alergológica 2005 la anafilaxia fue la forma de manifestación clínica de la alergia a medicamentos en el 10% de los casos, por detrás de los cuadros cutáneos (75%). Los fármacos más frecuentemente implicados en reacciones anafilácticas son antibióticos betaláctamicos, antiinflamatorios no esteroideos, otros agentes antiinfecciosos no betalactámicos y medios de contraste radiológicos. Además, el látex constituye una causa muy importante dentro del medio hospitalario.
"La dificultad en el diagnostico de la anafilaxia estriba en que no hay un conjunto de signos patognomónicos; lo que sí es típico es la rápida progresión en la gravedad o intensidad de los síntomas y esta característica es válida para niños y adultos" – señala el doctor Tomás Chivato, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) e integrante del Grupo de Trabajo de la Guía. Se debe sospechar una anafilaxia cuando aparece de manera aguda un síndrome rápidamente progresivo que afecta a la piel y/o mucosas y que se acompaña de dificultad respiratoria y/o circulatoria. Como la mayoría de las anafilaxias cursan síntomas cutáneos, (80%) con este criterio serían prácticamente todas identificadas. Sin embargo, existen presentaciones menos típicas que no quedarían incluidas, por lo que es necesario establecer criterios clínicos comunes para su diagnóstico.
El tratamiento farmacológico de elección para las reacciones anafilácticas es la adrenalina, pero "una vez más comprobaremos que el éxito del tratamiento de una reacción anafiláctica no sólo depende de éste sino que juegan un importante papel otros factores como la preparación del personal que atiende al paciente, el reconocimiento temprano de la anafilaxia y el tratamiento precoz, adecuado y agresivo"- reitera el doctor Chivato.


-PROYECTO GALAXIA: Guía de Actuación en AnafiLAXIA
Con este escenario se entiende que es muy importante diagnosticar inmediatamente los casos de anafilaxia en el momento agudo y realizar el mejor tratamiento disponible en la mayor brevedad posible. Posteriormente es esencial realizar un diagnostico etiológico, un seguimiento adecuado y educar al paciente ante posibles nuevos episodios. "En ocasiones se confunden los síntomas de la anafilaxia y no se aplican los tratamientos adecuados. El conocimiento de los profesionales sanitarios, en este campo de la medicina, en nuestro país es mejorable.- comenta el presidente. En el momento actual no disponemos de una guía de manejo práctico de la anafilaxia en España y ese es el motivo principal por el que se lleva a cabo este importante proyecto".
"Es imprescindible contar con un documento de referencia sobre cómo actuar ante una anafilaxia"- asegura la doctora Victoria Cardona. Hasta la fecha no existía una guía consensuada sobre la actuación en anafilaxia en España. Para realizarla se ha contado con profesionales con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la anafilaxia, representando a la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP), Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES) y la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP). El proyecto se inició en febrero de 2009 con la colaboración de Alk Abelló y en su elaboración han participado doce profesionales
Este manual debe ocupar un lugar destacado en los protocolos de atención médica en servicios de urgencia y emergencia, en atención hospitalaria y extra hospitalaria (centros de salud, especialidades, medicina rural, etc.) tanto para el personal médico como de enfermería. "Hemos de pensar que la inmensa mayoría de anafilaxias deben ser atendidas por profesionales de enfermería y médicos no alergólogos; debido a la potencial gravedad del cuadro, los profesionales sanitarios requieren una guía clara e inequívoca sobre el diagnóstico y el tratamiento del cuadro. Así mismo, deben ser capaces de iniciar la educación del paciente sobre la anafilaxia y dirigirlo posteriormente al especialista" – recalca la alergóloga.
Es importante destacar que en esta guía no sólo se ha realizado un consenso actualizado en el diagnóstico y tratamiento de las reacciones anafilácticas, también se dan recomendaciones prácticas y sencillas fáciles de aprender en la mayoría de los casos de anafilaxia contemplando las peculiaridades de la edad pediátrica. "Así, se disminuirá la morbilidad y sobre todo la mortalidad por esta causa en nuestro país"- concluye el presidente de la SEAIC.

Los andaluces piensan más en la salud que los españoles y los europeos a la hora de comprar alimentos

El Barómetro de Seguridad Alimentaria de Andalucía pone de manifiesto que la ciudadanía andaluza tiene más en cuenta la salud que los españoles de otras zonas del país y que los europeos en general a la hora de comprar productos alimentarios.
Este criterio es uno de los que más peso tienen en la decisión de la población andaluza cuando adquiere este tipo de productos en su vida cotidiana. Así, el 50%, es decir, uno de cada dos, apunta este requisito para la compra de alimentos. La calidad, con el 75%, es el único elemento que los andaluces valoran más que la salud para comprar artículos de alimentación.
Esta actitud supone un hecho diferencial en relación al conjunto de España y también en el ámbito europeo, donde se concede menos relevancia a la salud a la hora de adquirir productos de alimentación. Así, en Europa y el conjunto de España este factor ocupa el quinto lugar, y en comunidades como Cataluña, el cuarto. En todos estos lugares los principales factores para comprar alimentos son la calidad, el precio, el sabor y la apariencia o frescura.
Este hecho pone de relieve que en Andalucía, a la hora de elegir los alimentos, se otorga una gran importancia a los factores asociados a velar por la salud, ya que la primera causa para decantarse por un determinado producto es la calidad, que también lleva implícita la salud como integrante de ese concepto.

El estudio, que ha sido llevado a cabo por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) de enero a marzo de 2008 entre una muestra de 2.400 personas representativas de la población andaluza, indica que en Andalucía la seguridad de los alimentos se asocia a que no dañe la salud (21,7%), a que sea ecológico o natural (16,5%), a que cumpla los controles de seguridad (15,6%) y a que sean bien conservados y manipulados (14,6%). De este modo, entre las cuatro primeras definiciones de seguridad de alimentos figuran tres relacionadas con la seguridad sanitaria.
Otro dato destacado de este análisis se refiere a la probabilidad que, según manifiestan los andaluces, tienen los alimentos de dañar su salud. La mayoría de los andaluces, el 54,8%, considera poco o nada probable que puedan verse afectados por problemas de salud causados por la ingestión de algún alimento en malas condiciones, una opinión que coincide que los ciudadanos del conjunto de España y Europa.
Padecer daños por la contaminación ambiental (70,4%), resultar herido en un accidente de tráfico (59,9%) y padecer una enfermedad grave (50,7%) son los hechos de riesgo a los que los andaluces le atribuyen mayor probabilidad de ocurrir.
Según los resultados de esta encuesta, el riesgo alimentario que los andaluces consideran más habitual tiene que ver con la existencia de residuos químicos en los alimentos frescos –como las hormonas y antibióticos en las carnes o los pesticidas en fruta, verduras y cereales--, la falta de higiene en la manipulación de alimentos y la contaminación por bacterias. Cerca de nueve de cada diez consultados declaran sentirse muy o bastante preocupados por este tipo de riesgos alimentarios. Asimismo, el bienestar de los animales de los que proceden los productos que consumimos es una cuestión que preocupa a cuatro de cada cinco andaluces.

-Establecimientos que generan más confianza
Igualmente, los establecimientos de venta de alimentos que generan más confianza a los consumidores andaluces son los supermercados (44,5%), seguidos de las grandes superficies (25%) y las tiendas de barrio (24%). Por su parte, los tradicionales mercados de abasto sólo ofrecen garantía para un 1,3% de los encuestados.
De otro lado, el estudio pone de manifiesto que los andaluces tienen perfectamente identificados a los agentes de la cadena alimentaria en lo que se refiere a su responsabilidad en relación con la seguridad de los alimentos: los que elaboran o transforman, los que cocinan o manipulan, el productor de origen o el vendedor. Asimismo, los andaluces tienen asumido quiénes son responsables de garantizar la seguridad de los alimentos, diferenciando el papel de control que juega la Administración.
En este sentido, el 44,2% de los encuestados identifica a la Consejería de Salud como organismo responsable de los controles en la seguridad alimentaria, mientras que el 18% identifica a las asociaciones de consumidores en este papel. Un 15,4% tiene la referencia para estos controles en la Dirección General de Consumo y un 14,3%, en la de Agricultura y Pesca. El porcentaje que sitúa en los ayuntamientos la referencia oficial de los controles en seguridad alimentaria es del 3,7%.
Este barómetro indica además que sólo un 11,7% de los ciudadanos conoce algún tipo de intervención oficial en seguridad alimentaria, la mayoría de las cuales (54%) se refiere a inspecciones.

Más de dos millones y medio de españolas sufren osteoporosis


En España, el 35% de las mujeres mayores de 50 años y más de la mitad de las que superan los 70 años padecen osteoporosis. En total, se estima que 2.500.000 millones de españolas sufren esta dolencia que "además de una enfermedad, se debe considerar como un problema sanitario de primer orden, en el que la detección precoz de la pérdida de masa ósea es fundamental para evitar un sufrimiento innecesario en estas mujeres y, de manera indirecta, el incremento de los costes sanitarios asociados", ha asegurado el profesor Luis Pablo Rodríguez, Académico de Número y coordinador de la sesión científica que ayer tuvo lugar en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), que ha querido conmemorar el Día Mundial de la Osteoporosis que celebra anualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para el profesor Luis Pablo Rodríguez, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, "la mujer debe desempeñar un papel activo frente a los factores de riesgo que se pueden modificar, como son la dieta y el tabaco, con el objeto de prevenir, o por lo menos retrasar, la aparición de esta enfermedad".
En este sentido, este experto considera clave determinar el riesgo que tiene una persona osteoporótica de sufrir una fractura ósea. "Una manera de prevenir –añade- sería aumentar la masa ósea pico, es decir la cantidad máxima que podemos alcanzar de calcio en nuestro cuerpo, lo que suele ocurrir entre los 20 y 30 años de edad. Sin embargo, dada las dificultades que ello entraña, en el momento actual es importante evitar, en la medida de lo posible, el riesgo de fractura en estas personas. Por lo que resulta imprescindible seguir las líneas de investigación en torno a las causas y formas de prevención y tratamiento de esta enfermedad".
Durante esta Sesión, se han abordado diferentes aspectos en la prevención y manejo de esta enfermedad, que ha sido catalogada por la OMS como una de las epidemias de este siglo. El acto ha consistido en siete conferencias impartidas por Académicos expertos en la materia que han analizado la patología desde diferentes puntos de vista: la pintura en la osteoporosis, el papel de las aguas minerales medicinales en su prevención, las complicaciones en la fijación de las fracturas osteoporóticas, etc. Tras las palabras del presidente de la RANM, el profesor Manuel Díaz-Rubio, la Jornada se clausuró con un concierto de piano interpretado por el médico, compositor y pianista, Yerko Pétar Ivánovic Barbeito.


-Un problema que se puede prevenir
La osteoporosis es un problema prevenible y controlable. Para ello es fundamental, tanto la adopción de unos estilos de vida adecuados, con una dieta sana y una actividad física adaptada a la edad, como que las personas afectadas reciban la atención necesaria para evitar el riesgo de fracturas, ya que éstas son las que marcarán la calidad de vida y evolución del paciente. "Adoptar una dieta rica en calcio y vitamina D, la práctica regular de ejercicio físico moderado y no fumar son algunas de las recomendaciones para prevenir la aparición de este problema de salud. Por lo que es clave concienciar a las mujeres sobre la importancia de adquirir unos hábitos de vida saludables y de consultar con su médico sobre las medidas que puede llevar a cabo", comenta este experto.
El aporte adecuado de calcio, como parte de una alimentación equilibrada a lo largo de toda la vida, y en especial durante las etapas de crecimiento y desarrollo óseo, es muy importante como medida de prevención. "La absorción del calcio de los alimentos", explica el profesor Luis Pablo Rodríguez, "se ve favorecida por determinados nutrientes como vitamina D, lactosa y ácido ascórbico, entre otras sustancias. Los dos primeros son componentes naturales de los lácteos, aunque también se pueden encontrar en otros alimentos".
La osteoporosis es una enfermedad grave, crónica, y progresiva, pero silenciosa por la ausencia de síntomas. "Por lo que la prevención es el mejor arma que tenemos. Todas las mujeres, ya desde jóvenes, deberían conocer cuáles son los factores de riesgo y cómo controlarlos. Aunque la osteoporosis está asociada al desgaste de los huesos propio de la edad, en personas de más de 50 años, y a que en las mujeres se acentúa la pérdida de masa ósea con la llegada de la menopausia, existen otros factores como el tabaquismo o el consumo de alcohol que también perjudican significativamente al estado de los huesos", subraya este experto.
En cuanto a las pruebas para el diagnóstico de la osteoporosis merece la pena destacar que la densitometría puede resultar un estudio insuficiente en muchos casos. En opinión de este experto, el único valor que se obtiene con la densitometría ósea no es suficiente para abordar la peligrosidad en el paciente con osteoporosis. "Se conoce a que al menos la mitad de las fracturas se producen en mujeres cuya densitometría ha obtenido valores de normalidad. Esto no indica que no tenga valor, sino que es totalmente insuficiente", añade.
Teniendo en cuenta todos estos datos, "resulta tan esencial utilizar no sólo los fármacos que facilitan la formación ósea, sino también las medidas de Medicina Física y Rehabilitación que conducen a mantener el equilibrio y la estabilidad postural, así como facilitar la deambulación con flexión de cadera y tobillo que dificulten las caídas, al igual que los otros medios quirúrgicos y rehabilitadores cuando ya se ha producido la fractura", subraya el Académico.


-Importantes costes asociados
Una de las principales consecuencias de la osteoporosis es el riesgo elevado de sufrir fracturas. La fractura osteoporótica representa un impacto sanitario y económico de primera magnitud en los países desarrollados, tanto por lo que supone en términos de pérdida de calidad de vida (sobre todo la fractura de cadera), como por el coste económico que conlleva para cualquier sistema de salud. "La gravedad de este problema no está en la osteoporosis en sí, sino en el número de fracturas y complicaciones que conlleva, la discapacidad y tasa de mortalidad, sin olvidar el gran coste económico. De hecho, las fracturas ligadas a la osteoporosis ocupan más camas en el hospital que los accidentes cerebrovasculares, el cáncer de mama o el infarto de miocardio", concluye el profesor Luis Pablo Rodríguez.

Cerca de la mitad de las operaciones que se realizan en España no precisan de ingreso


Alrededor de la mitad de las intervenciones quirúrgicas que en la actualidad se llevan a cabo en los hospitales españoles (más del 45%) se realizan a través de la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), lo que supone que el paciente no requiere ser hospitalizado. Con esta medida se ha logrado reducir significativamente la tasa de infecciones quirúrgicas, una de las principales causas de mortalidad postoperatoria como consecuencia de una cirugía. Además, al tratarse de una técnica quirúrgica minuciosa y de corta duración, el paciente recupera antes su vida cotidiana. "Los fines de esta técnica es tratar con seguridad, eficacia y eficiencia una serie de patologías que anteriormente requerían ingreso hospitalario", explica el doctor Fernando Docobo Durantez, coordinador de la Sección de Cirugía Mayor Ambulatoria de la Asociación Española de Cirujanos, sociedad científica que estos días celebra su XVII Reunión Nacional de Cirugía en Las Palmas de Gran Canaria.
Las posibilidades de este tipo de cirugía son ilimitadas. De hecho, se estima que en los próximos años el 80% de todas las intervenciones que se lleven a cabo en nuestro país se realizarán por Cirugía Mayor Ambulatoria. En la actualidad, su empleo abarca numerosas áreas como Cirugía General, Ginecología, Oftalmología, Traumatología o Urología. Ésta se lleva a cabo mediante técnicas quirúrgicas mínimamente agresivas para el paciente junto con técnicas anestesiológicas que ocasionan los menores efectos secundarios. "En el campo de la cirugía, los pacientes que más se han beneficiado de este procedimiento quirúrgico son los que requieren ser tratados de hernias (inguinal, umbilical, epigástricas), de quistes de mama, de fisuras o fístulas de ano no complejas, tumoraciones de partes blandas, por citar las más relevantes ", puntualiza este experto.


-Más beneficios, menor coste
En los últimos veinte años, la Cirugía Mayor Ambulatoria ha ido ganando terreno progresivamente a la cirugía con ingreso y consolidando su posición frente a ésta en el abordaje de múltiples patologías. Y es que, entre sus múltiples ventajas, el paciente se beneficia de un trato más directo y personalizado, con una rápida recuperación tras la intervención y sin apenas alterar su vida familiar y social. "Por otra parte, el personal sanitario goza de una mayor implicación en lo que respecta a las indicaciones, técnicas y control de resultados", comenta el doctor Docobo.
Pero además, los costes hospitalarios de la Cirugía Mayor Ambulatoria son entre un 25% y un 68% inferiores a los de la cirugía convencional. En opinión de este experto, gracias a este procedimiento, "el sistema sanitario ha experimentado un ajuste de costes por procesos al adecuar la demanda de la asistencia quirúrgica a los tiempos de espera".


-Infecciones quirúrgicas
Las infecciones quirúrgicas representan un importante problema de salud pública en la actualidad, ya que sigue siendo una de las principales causas de mortalidad como consecuencia de una cirugía. Según datos del último informe del ECDC (European Centre of Disease Prevention and Control), su tasa de incidencia se sitúa por encima del 7% del conjunto de intervenciones de cirugía mayor.
Además de una mayor morbilidad entre los afectados, "la aparición de una infección quirúrgica contribuye significativamente como cofactor a una gran proporción de fallecimientos atribuibles a otras complicaciones quirúrgicas", explica el doctor Javier Arias, coordinador de la Sección de Infección Quirúrgica de la Asociación Española de Cirujanos. En estos pacientes, el tiempo medio de estancia hospitalaria se alarga de 7 a 14 días. Esta situación conlleva un incremento de los costes hospitalarios, "llegando a duplicar los gastos derivados de la estancia hospitalaria y triplicar los costes variables resultantes de procedimientos y fármacos adicionales".
A la hora de hablar de infecciones quirúrgicas, hay que tener en cuenta una serie de variables que inciden directamente sobre la probabilidad de desarrollarla. "Los factores que más influyen son el grado de contaminación de la intervención (clasificado en limpia, limpia-contaminada, contaminada y sucia), la duración de la intervención y el estado del paciente en el preoperatorio", explica este experto. Entre las medidas preventivas, el doctor Arias señala que "la principal medida sigue siendo una adecuada técnica quirúrgica, aunque también tiene importancia una adecuada profilaxis antibiótica y una actuación profesional por parte del personal sanitario que atiende el postoperatorio. En este sentido, un elemento crucial que continúa descuidándose más de lo debido es el lavado/antisepsia de manos antes de atender a un paciente".

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