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10 diciembre 2020

El síndrome del túnel carpiano y otros nervios de la mano, se ven severamente agravados por la COVID-19

   

·         Con el coronavirus, el síndrome del túnel carpiano y otros nervios de la mano, se agravan de tal manera que su periodo de afectación máxima se reduce a 2 o 3 meses, en vez de los 7 a 10 años normales.

 

·         El coronavirus produce alteraciones de la coagulación, microembolismos o microtaponamientos vasculares que afectan a los nervios de la mano, lo que incrementa su gravedad en periodos de tiempo extraordinariamente cortos.

 

·         Se ha demostrado que el coronavirus tiene gran capacidad invasiva y tóxica directa sobre el tejido nervioso y sus células, así como sobre sus envolturas.

 

·         Los nervios se afectan en zonas de paso (túneles) de por sí ya estrechas, como el túnel carpiano en la muñeca (nervio mediano) o el canal olecraniano en el codo (nervio cubital).

 

El síndrome del túnel carpiano, la  afectación de uno de los nervios más importantes de la mano que compromete la sensibilidad y la movilidad de los dedos, especialmente el pulgar, “se ve severamente agravado tras sufrir COVID-19”, afirma el Dr. Juan González del Pino, director del Instituto de la Mano, Hospital Ntra. Sra. del Rosario (Madrid) y uno de los mayores expertos en cirugía de la mano, muñeca y microcirugía de nuestro país, según un estudio observacional desarrollado tras el confinamiento por la pandemia.

 

“Pacientes que tenían síndrome del túnel carpiano leve antes del confinamiento, documentado por pruebas de conducción nerviosa, y que no precisaban intervención quirúrgica, desarrollaron síntomas muchísimo más graves de los que antes padecían, con afectación en periodos de 2 a 3 meses, requiriendo cirugía” afirma el Dr. González Pino. Asimismo puntualiza “he detectado también casos con aparición brusca del síndrome que antes no padecían o no tenía entidad clínica como para sospechar que lo tenían; pacientes que, tras adquirir la enfermedad, empezaron a tener síntomas bruscamente”.

 

“Son mujeres en el rango normal de edad de la enfermedad (45 a 60 años),  con pruebas en el mes de febrero y abril con afectación leve o muy leve, y que tuvieron que ser operadas en el mes de septiembre tras la enfermedad. Curiosamente, la gravedad del túnel carpiano, la progresión de la afectación, bajó significativamente mejorando o desapareciendo los síntomas cuando la infección remitió, pero la afectación nerviosa en sí -demostrado por pruebas específicas- persistió alcanzado un nivel de gravedad alto que exigió intervención quirúrgica” indica González del Pino.

 

El síndrome debe su nombre a que el nervio afectado pasa por el interior de un canal estrecho, situado en la muñeca, denominado túnel carpiano que, en determinadas circunstancias, ve su diámetro disminuido alterando la circulación del nervio y produciendo dolor intenso, sobre todo por la noche, disminución de la sensibilidad y, en casos extremos, disminución de la movilidad.

 

En condiciones normales, desde que empiezan a apreciarse síntomas hasta que hablamos de afectación grave pasan entre 7 y 10 años pero, “tras padecer COVID-19 observamos que este periodo se reduce de manera drástica a sólo 2 o 3 meses” concluye el experto.

 

Otro nervio que se ve afectado violentamente tras la infección por coronavirus es el cubital en el codo. Este nervio es responsable de la sensibilidad de los dedos anular y meñique, de las capacidades de máxima habilidad de la mano (destreza y uso fino de los dedos) y de la fuerza de la pinza.

 

"En este caso el nervio se afecta en un canal estrecho en el codo por donde discurre entre dos huesos y se producen atrofias musculares máximas en periodos muy cortos de tiempo", afirma el experto consultado. "Los casos que he visto son de tal gravedad que es como si se tratara de una sección o corte completo del nervio".

 

Para el experto “el coronavirus produce alteraciones de la coagulación, microembolismos o micro taponamientos vasculares de la circulación del nervio en áreas anatómicas estrechas por donde pasan -ya de por sí de riesgo de sufrir una alteración de la circulación-, con lo que disminuye drásticamente el riego sanguíneo en las microarterias y en las microvenas del nervio, lo que conlleva a una lesión muy grave y de instauración rápida. Además, continúa, "como segundo mecanismo de actuación, se tiene evidencia de la toxicidad directa para el tejido nervioso".


El síndrome del túnel carpiano grave es muy incapacitante, el paciente se despierta varias veces por la noche durante semanas o meses y debe zarandear la mano para poder conciliar el sueño; durante el día sufre falta de sensibilidad y pérdida de fuerza, con un impacto muy lesivo en su calidad de vida. La compresión del nervio cubital en el codo es menos dolorosa, pero se va instaurando de forma insidiosa una parálisis de la mano que, como en el síndrome del túnel carpiano, se soluciona con cirugía de manera casi inmediata; el dolor remite el primer o segundo día y la mejora de la sensibilidad en pocas semanas.

 

"Los casos de instauración rápida de parálisis cubital en pacientes con COVID-19 deben intervenirse lo antes posible -casi de urgencia- para revertir el proceso de retracción de los dedos y sobre todo para evitar que los músculos atrofiados pierdan su capacidad de regeneración".

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