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29 marzo 2021

Se estima que la incidencia de las fracturas por fragilidad ósea en España aumentará un 29% para 2030

  

 

 

La fractura osteoporótica es un problema con una elevada incidencia y una morbimortalidad considerable en la población, que además supone un importante coste económico para el sistema sanitario cada año. En España se producen cerca de 330.000 fracturas por fragilidad, y se prevé un aumento del 28,8% para 2030, superando las 400.000 fracturas ese año. De ahí que los ponentes que han participado en la I Jornada de Fragilidad Ósea en Reumatología coincidan en señalar la importancia de detectar y tratar de forma precoz la osteoporosis para revertir esta tendencia. El encuentro online se ha celebrado este fin de semana y ha estado promovido por la Sociedad Valenciana de Reumatología, en colaboración con la biofarmacéutica UCB y la biotecnológica Amgen.

 

El presidente de la Sociedad Valenciana de Reumatología, Francisco Navarro, ha subrayado la importancia del seguimiento en los pacientes para tratar la osteoporosis y prevenir la aparición de nuevas fracturas. Navarro ha recordado que las fracturas vertebrales y de cadera “inciden especialmente en la esperanza de vida del paciente”, de hecho, el 20% de los pacientes con fractura de cadera fallecen durante el primer año después de haber sufrido esta lesión. El doctor Navarro ha puesto en valor la labor de las Unidades de Fractura para impedir que pasen desapercibidas lesiones osteoporóticas cuando llega una fractura a las Urgencias de un hospital.

 

Las Unidades de Fractura hospitalarias son modelos rentables de prestación de asistencia sanitaria que reducen el riesgo de repetición de una fractura por fragilidad, así como la mortalidad de los pacientes por esta causa mediante el incremento del número de pacientes tratados y la mejora del cumplimiento terapéutico. Estas Unidades de Fractura podría evitar 1.200 fracturas por fragilidad al año y supondría un ahorro neto de 18,4 millones de euros anuales.

 

Prevenir nuevas fracturas

 

El jefe de Reumatología del Hospital Marina Baixa, el doctor José Rosas, ha profundizado en el alto riesgo de fractura y el riesgo inminente de fracturas. Los pacientes que han tenido una fractura, tal y como ha señalado Rosas, tienen un alto riesgo de tener nuevas fracturas, especialmente en los dos años posteriores. Las Unidades de Fractura han demostrado que mejoran la detección de estos pacientes. Para Rosas la detección precoz y el tratamiento precoz es clave para intentar que no se produzcan más fracturas, y para alcanzar este objetivo recuerda que “disponemos de fármacos potentes que nos pueden reducir el riesgo de una nueva fractura”.

 

Por su parte, la doctora Dacia Cerdà, reumatóloga en el Hospital Sant Joan Despí-Moisès Broggi, en Barcelona, explicó que la osteoporosis es una enfermedad crónica que en la mayoría de los casos va a requerir un tratamiento a largo plazo conocido como terapia secuencial. El tratamiento secuencial es el diseño que habrá que plantear en cada paciente de forma individualizada para obtener el máximo beneficio. Esta estrategia se basa en tres factores: las características del paciente, las de la propia enfermedad y las del tratamiento. Asimismo subrayó que "es fundamental conocer bien el orden en el que se deben utilizar los diferentes fármacos que hay disponibles para conseguir un tratamiento exitoso".

 

Adherencia al tratamiento

 

Uno de los caballos de batalla en el manejo de estos pacientes es conseguir que los pacientes sigan el tratamiento tal y como les ha prescrito el médico. La adherencia al tratamiento en la osteoporosis, en términos generales, es baja. En palabras del doctor Antonio Álvarez de Cienfuegos, del Hospital Vega Baja, en Orihuela (Alicante): "se estima que la mitad de los pacientes no son adherentes al año de tratamiento. Esto puede influir en una menor eficacia del tratamiento y en un mayor riesgo de sufrir una fractura por fragilidad".

 

Según explica el especialista, las causas que influyen en esta baja adherencia están asociadas a múltiples factores. Unos están relacionados con la enfermedad, ya que se trata de una patología crónica, por lo que se requiere un tratamiento muy prolongado; y además es poco sintomática hasta que se produce alguna fractura por fragilidad. Otros factores son dependientes del paciente: la edad, su estado de salud, su situación socio-cultural. Hay otros que dependen de la actuación médica: motivación, seguimiento, realización de pruebas que objetiven el estado de la enfermedad. Y, por último, hay factores dependientes del tipo de fármaco empleado en el tratamiento: eficacia, vía y frecuencia de administración o efectos secundarios, explica el doctor.

 

Para mejorar la adherencia al tratamiento en la osteoporosis, los expertos coinciden en subrayar que es esencial explicar al paciente los beneficios que le puede aportar el tratamiento, “evitando una posible fractura por fragilidad y mejorando su calidad de vida”.

 

En España, los costes anuales relacionados con el tratamiento de las fracturas por fragilidad superan los 4.200 millones de euros. Una cifra que, según ha explicado el especialista de la Sección de Reumatología del Hospital General de Elche, el doctor Raúl Noguera, –en el caso de la Unión Europea– ascienden a 374 mil millones de euros y va en aumento. En el último bloque del encuentro, Noguera ha hablado sobre la necesidad de detectar las fracturas por fragilidad en la Atención Primaria para iniciar un tratamiento preventivo y evitar nuevas lesiones.

 

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