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08 marzo 2019

La superioridad de brolucizumab de Novartis en la reducción del fluido de la retina podría permitir intérvalos de tratamiento más largos en pacientes con DMAEn



 El XXIII Congreso Anual de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV) ha sido el escenario en el que se han presentado los resultados del segundo año de los estudios Fase III HAWK y HARRIER, de brolucizumab de Novartis para DMAE neovascular. En concreto, lo ha hecho la Dra. Laura Sararols Ramsay, jefe de Servicio OMIQ de la Unidad de Oftalmología Médico y Quirúrgica del Hospital General de Catalunya y jefe de la Unidad de Retina del Hospital General de Granollers en la mesa de retina del congreso, moderada por el Dr. Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal, director del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla y Catedrático de Oftalmología USC y el Dr. Luis Arias, jefe de Sección de Retina del Hospital Universitario de Bellvitge.

Los datos presentados reafirman los resultados positivos del primer año para brolucizumab, ya que cumplió con su objetivo primario de no inferioridad frente a aflibercept en la mejor agudeza visual corregida y demostró una superioridad en los resultados anatómicos . Además, mantuvo ganancias visuales robustas en el segundo año. "Brolucizumab ha demostrado que es superior en todos y cada uno de los parámetros anatómicos que valoramos en OCT -tomografía de coherencia óptica- a lo largo de los dos años del estudio”, explica la Dra. Sararols, lo que implica “un mejor control de la enfermedad y por ello una mayor durabilidad de su efecto en la mácula con DMAE exudativa".

Además, los objetivos secundarios en el segundo año reafirmaron la superioridad de brolucizumab 6 mg en la reducción del fluido retiniano, un marcador importante de la actividad de la enfermedad en pacientes con degeneración macular asociada a la edad neovascular (DMAEn). En este sentido, HAWK y HARRIER demostraron que menos pacientes con DMAEn tenían fluido intrarretiniano (FIR) y/o fluido subretiniano (FSR), marcadores clave utilizados por los médicos para determinar la necesidad de retratamiento en la práctica clínica.

Y es que, tal y como apuntó la misma doctora, "por su mayor durabilidad y potencia en el control de la enfermedad, brolucizumab nos permitirá intérvalos de tratamiento más largos y un mayor control y resultados a largo plazo, sin la necesidad de inyecciones y controles tan frecuentes como hasta ahora con los fármacos disponibles", afirma la Dra. Sararols.

Para el Dr. Gómez-Ulla, “lograr reducir la carga anual de inyecciones, ya sea consiguiendo dispositivos eficaces de liberación sostenida o mediante nuevos fármacos mas eficaces y duraderos, es uno de los retos en el manejo de la patología”.

Desafíos asociados a la DMAE
Aproximadamente de 20 a 25 millones de personas se ven afectadas por la DMAEn, también conocida como DMAE húmeda, una de las principales causas de ceguera en todo el mundo.

Entre los retos de futuro que se vinculan con esta patología, se encuentra el lograr un diagnóstico lo más precoz posible. Para ello, según los expertos, es muy importante seguir difundiendo el conocimiento de esta enfermedad entre la población general y los médicos de atención primaria, para que los pacientes acudan a las consultas de oftalmología en cuanto noten los primeros síntomas. “Cuanto más precozmente tratemos una forma húmeda de DMAE y mejor sea su agudeza visual inicial, más posibilidades tendremos de mantener visiones útiles finales”, determinó el Dr. Gómez-Ulla.

En lo que respecta al manejo de la enfermedad, el reto más inmediato es, según el mismo doctor, el de gestionar los servicios de oftalmología y las unidades de retina “para que todos los pacientes con DMAE que lo necesiten puedan ser diagnosticados y tratados inmediatamente cuando tengan los primeros síntomas y después puedan seguir recibiendo los cuidados terapéuticos y las inyecciones intravítreas según  las pautas ya conocidas y bien establecidas”.

Comorbilidades e impacto en la calidad de vida
La DMAE es una enfermedad que influye de manera muy significativa en la calidad de vida de los pacientes que la padecen y que se vincula a diferentes comorbilidades. La habitual aparición de episodios depresivos, ante el sentimiento de inseguridad y de haberse convertido en una carga en la etapa final de la vida junto a las posibilidades de caerse, con las consiguientes fracturas óseas hacen que “estemos ante comorbilidades muy negativas para las personas con DMAE, pero también para el sistema sanitario, ya que conllevan un incremento del coste”, apuntó el Dr. Arias.

“Se produce una reacción en cadena”, aseguró el Dr. Luis Arias, “si el paciente no ve bien, no puede desarrollar sus actividades diarias, como son conducir, ir a comprar, recoger a los nietos del colegio, y pasa a depender de su familia. De hecho, ni siquiera podrá ir solo al hospital para someterse a los controles necesarios”.

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