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10 noviembre 2021

La mayoría de las reacciones alérgicas a alimentos en niños se producen en los centros escolares

                   


Los expertos estiman que la alergia a alimentos afecta hasta a un 3% de la población general y a un 8% de menores de 3 años, siendo “los centros escolares el lugar más frecuente donde se producen las reacciones alérgicas por alimentos en niños.  Además, cada vez existen más niños y niñas alérgicos a los alimentos en los centros educativos pero, sin embargo y pese a ello, existe poca formación sobre el correcto abordaje de una urgencia alergológica por parte del personal de dichos centros, como el profesorado, cuidadores de comedor, padres… que, en situaciones críticas, no conocen cómo proceder o actúan en función a los falsos mitos que, en lugar de ayudar, pueden poner en riesgo la vida de estos menores”, explicó la doctora Leticia Herrero, jefa del servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Málaga, en el taller virtual  “Alergia a alimentos, la asignatura pendiente en centros escolares”, celebrado la tarde del martes 9 de noviembre.

El motivo de la organización de este webinar, todavía abierto al público a través del enlace https://youtu.be/hvX_tLE4Ncg, es formar en conocimientos básicos y habilidades clave para el manejo de reacciones alérgicas a personas en contacto con niños, algo imprescindible para ofrecer a los pequeños un entorno seguro. Así, la alergóloga ha compartido y desmentido los falsos mitos que rodean la patología alérgica, como la idea equivocada de que hay una edad mínima para su estudio, ya que realmente se puede y debe diagnosticar y tratar a cualquier edad desde el momento en el que exista sospecha de alergia, y más teniendo en cuenta el alto porcentaje de alergias alimentarias ya en menores de tres años.

Desterrar falsos mitos

Otra de las creencias erróneas es la de evitar un alimento a los pequeños por el simple hecho de pensar que puede sentarle mal. “Hay que realizar un estudio ante cualquier sospecha, ya que, aunque un alimento pueda sentar mal, no quiere decir que sea por una alergia. Evitar un alimento y restringirlo de forma estricta sin una recomendación por parte del especialista, pueda provocar una alergia en el futuro por la falta de tolerancia a ese alimento”, advierte la doctora.

Muchos son los padres que, al ser alérgicos a un alimento, lo evitan en sus hijos para que no desarrollen la misma afección; sin embargo, esto puede reforzarla. “Según los estudios más recientes se recomienda la introducción temprana de alimentos más alergénicos para inducir la tolerancia oral” especifica la alergóloga.

 

Asimismo, la alergóloga aclaró que tampoco existe una realidad absoluta en la que los pacientes afectados deban evitar de forma completa los alimentos que le producen alergia, ya que cada paciente tolera unas cantidades diferentes del alérgeno y tiene diferentes síntomas, por lo que cada alérgico debe tener una valoración individualizada con un tratamiento adecuado para su grado de alergia. La doctora Leticia Herrero recordó que en su Unidad de Alimentos cuentan con “el servicio de Inducción de Tolerancia a Alimentos; tratamiento mediante el que se introducen pequeñas cantidades progresivas del alimento que provoca alergia en la dieta sin que el paciente reaccione a ello, mejorando su calidad de vida y evitando ingestas accidentales fatales”, aclara la especialista.

 

En este sentido, la doctora explica la diferencia entre intolerancia y alergia ante la idea mitificada de que pueden tratarse de lo mismo. “La intolerancia es una falta de digestión de ciertos alimentos, que puede provocar malestar en el paciente y afectación de su calidad de vida; mientras que la alergia es un trastorno de la inmunidad con anticuerpos frente a los alimentos, que pueden generar un peligro para la vida del paciente, por lo que hay que diferenciarlas y tratarlas de forma diferente, dándole la verdadera importancia que requieren en cada caso para evitar riesgos”, manifiesta.

 

En cuanto a la detección de la alergia, muchos pacientes piensan que padecen una alergia tras un test positivo de alergias en la piel; sin embargo, aunque la piel reaccione, para ser considerada alergia, debe ir acompañada de síntomas tras su ingesta y ser valorado por el especialista para confirmar el diagnóstico. Lo mismo ocurre con la reacción dérmica, que no tiene que ser obligatoriamente un síntoma de la alergia, pero la dermatitis atópica sí afecta al reaccionar el alimento en la piel dañada.

¿Cuáles son los riesgos de la alergia por alimento?

Tras un análisis de las creencias populares sobre las alergias, la doctora Verónica de la Osa, se encargó de comentar las consecuencias y el peligro de esta patología si no se conocen sus riesgos y la importancia de su tratamiento, tanto en el colegio como en otros eventos y actividades. “Uno de los mayores riesgos de la alergia es la anafilaxia, una reacción alérgica muy grave que afecta de forma rápida y, si no se actúa con rapidez, puede ser mortal. Por ello, es considerada una urgencia médica que debe ser tratada de forma inmediata mediante el uso de los autoinyectores de adrenalina intramuscular”, explica la doctora.

La anafilaxia una reacción multisistémica, por lo que los pacientes mostrarán afectación de al menos dos órganos o sistemas, estando la piel en el 80% de los casos afectada, siendo el más frecuente, o presentándose clínica respiratoria (rinoconjuntivitis, tos, sibilancias, disfonía...), digestiva (dolor abdominal, vómitos, diarrea) o cardiovascular (mareo, sudoración profusa, hipotensión).  No obstante, “el hecho de que la piel no se vea afectada, no descarta que se esté produciendo una anafilaxia, siempre y cuando se manifiesten síntomas asociados de los otros sistemas”, concretaba la doctora De la Osa.

Las reacciones alérgicas por alimentos tienen lugar, en la mayor parte de los casos, tras la ingestión del alimento al cual se encuentra sensibilizado el sujeto; sin embargo, en ocasiones, no es necesario la ingesta de dicho alimento en sí, sino que es suficiente con que se encuentre contenido en otros alimentos, se haya manipulado con algún utensilio con el que luego haya contactado el paciente alérgico o, en el caso de alimentos como el pescado o el marisco, el entrar en contacto con el vapor desprendido durante su cocinado. “Por ello, la necesidad de enseñar a todo el entorno del pequeño la importancia de restringir el contacto de ese alimento y el riesgo que supone no saber reaccionar eficazmente en tal caso”, recalca la doctora Verónica de la Osa.

El tratamiento de las reacciones alérgicas por alimentos, tanto en niños como en adultos, se basa en la dieta estricta de evitación de alimento o alimentos que lo contengan, pero, en caso de que exista un contacto accidental, deberá tratarse farmacológicamente en función de la severidad de esta. Las especialistas concluyen que el tratamiento farmacológico se podría dividir en tres escalones en función de la severidad reactiva: reacción leve (antihistamínicos), reacción moderada (antihistamínicos y corticoides orales) y anafilaxia (adrenalina intramuscular).

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